Respuesta de Boris Molina, abogado del catedrático Mainor Salas

Este es el texto remitido por el abogado luego de haber dado una entrevista vía telefónica

(1) Soy un fiel defensor de la libertad de prensa, de la libertad de expresión; pero porque las conozco y las vivo a diario, sé que también se pueden convertir en un arma letal, si no se hace uso adecuado de ellas. Ejemplos de destrucción de personas, de familias y de empresas, en nuestro país, tenemos muchos. Y no quisiera que a mi cliente le suceda lo mismo, en tanto estoy claro que este no es el escenario adecuado para ejercer un derecho de defensa como él y cualquier ciudadano lo merece.

El catedrático Mainor Salas indicó a este medio que su abogado Boris Molina sería quien brindaría declaraciones en este tema. El abogado Molina remitió este texto. (Foto: Mónica Bolaños, tomada del sitio web de la UCR).

No vamos a calificar, ni a descalificar, las afirmaciones que estas personas han realizado, porque tienen el derecho de hacerlas y manifestarlas; pero, igualmente, debo decir, con toda firmeza, que se tomarán las acciones legales que correspondan, contra quien sea, si se trata de acusaciones falsas o sin ningún tipo de fundamento probatorio y legal. No se puede juzgar –mediante la prensa y redes sociales– a las personas y sus derechos fundamentales, como si se tratara de una cacería de brujas, según el lema: “córtenle la cabeza y luego lo juzgan”.

(2) El Profesor Salas es catedrático en la UCR desde hace ya más de una década. Es considerado un excelente profesional: catedrático, abogado de la UCR, Asesor de la Rectoría y de las Vicerrectorías en distintos momentos, un intelectual. Incluso, ha recibido las calificaciones de evaluación docente más altas de la Universidad, por lo cual hasta la propia Rectoría de la Universidad lo felicitó por su alto desempeño docente. Sin embargo, también se sabe que se trata de un profesor muy riguroso y estricto. De un grupo de 30 o 40 estudiantes aprueban muy pocos. Eso le ha costado permanentes críticas y acciones en su contra, por ejemplo, que se le excluyera de la nómina de profesores del Doctorado en Derecho. Sin embargo, a sus cursos asisten permanentemente oyentes de la carrera de Derecho e incluso de otras carreras, quienes llegan a sus clases por su calidad académica y por su forma directa y llana de decir las cosas. Eso ofende a algunas personas. Pero una cosa es sentirse “ofendido” y otra muy distinta “acosado”.

Son mayoritariamente los estudiantes que reprueban, o quienes jamás han puesto un pie en sus cursos, los que más se quejan y lo critican sin fundamento. Hasta hoy lo han hecho en las redes sociales o hasta en grafitis amenazantes. Ignoramos si ahora también son estas personas las que lo acusan.

(3) De la información general recibida por el SEMANARIO, y conforme lo conversé con mi cliente, la conclusión es que existe un cúmulo de frases o expresiones totalmente sacadas de contexto. Por ejemplo, se le acusa de haber dicho que las “putas de Pelufos son más inteligentes que las estudiantes de la Universidad”, cuando lo cierto es que lo que el Prof. Salas dijo, y lo hizo en una conferencia en la cual yo mismo asistí, es que la capacidad intelectual y emocional de una persona no obedece solo a su formación académica; sino también a su experiencia de vida; y que, por lo tanto, una bailarina exótica podía ser más capaz que una estudiante universitaria; pero también podía no serlo. Sin embargo, esa expresión se tergiversó totalmente, hasta convertirse en el “mito urbano” que ahora nos llega distorsionado y con un ánimo lesivo.

Otro ejemplo que nos indica el Profesor Salas, se habría dado en una de sus clases, mientras estudiaban el libro Historia de la Sexualidad de Michael Foucault (libro importante para su curso de Derecho Penal y de Filosofía del Derecho), explicando que la sexualidad siempre había sido un tema de represión y poder, y que incluso en la Costa Rica antigua se le amarraban las manos a quienes se masturbaban. Pero que luego, con la revolución sexual, la situación cambió y entonces aquello se tornó una práctica común. Pero resulta que esa explicación, totalmente aceptable en un curso universitario, fue luego tergiversada hasta el absurdo, para hacer ver a mi representado como un monstruo y pervertido, quien ya está juzgado y condenado por palabras sacadas de contexto.

(4) Por cada estudiante que se queja y critica al Prof. Salas, hay al menos otro que lo elogia y lo considera uno de los profesores más capaces de esta Universidad y de este país. Nada más basta con ver algunas de las evaluaciones y comentarios hechos por los propios estudiantes de la UCR (ver copia adjunta): “El Dr. Salas como miembro brillante de esta Facultad debería ser aún más estimado por su labor académica e investigativa”, “Es el mejor profesor de la Facultad de Derecho”, “Para mí, es el mejor profesor que he tenido hasta el día de hoy. Emana sabiduría. A veces lo malinterpretan, pues es un poco cínico e incluso arrogante. Sin embargo, es con quien más he aprendido…”, “…Es un genio, debería dar clases en Oxford…”.

Por todo esto, sería bueno que, en búsqueda de la simetría de la información y de la imparcialidad, se buscara el criterio de aquellas personas que quieran contar su experiencia favorable en las clases, o fuera de ellas, con el Profesor Salas. Incluso haciendo hasta una convocatoria en redes sociales, tal cual parece que hicieron quienes ahora le acusan (haciéndose llamar una “manada” feminista).

(5) Pareciera que existe un plan general, para lograr el despido del Prof. Salas de la UCR a toda costa y para su “linchamiento” público. Algunas acciones difamatorias ya se han ejecutado en ese sentido, en clara violación a sus derechos fundamentales: Por ejemplo, a través de audios, “memes” injuriosos en redes sociales, publicando un manifiesto abierto donde se convoca a cualquier persona a denunciarlo (¡Así hasta la Madre Teresa podría ser acusada de genocida!), realizando imitaciones de su voz con expresiones falsas y hacerlas circular en redes sociales, y hasta persiguiéndolo en lugares públicos para tomarle fotografías y videos, grabándole sin su consentimiento en clases y conferencias, para luego descontextualizar lo que él dice, dibujar grafitis en calles públicas donde se dice: “Muerte a Minor Salas” e incluso hasta haciéndole una camiseta con la caricatura de su rostro, y lanzando gritos y amenazas en los pasillos de la Facultad durante Semana U. Una verdadera campaña de desprestigio y persecución, por la que deberán de responder los responsables, conforme a la enorme lesión que se le está causando al Profesor Salas.

(6) Creemos fundamental, en la época que vivimos (dominada, como dice el propio profesor Salas en sus libros, por el neo-oscurantismo y el dogmatismo), que se erradique toda forma de acoso y hostigamiento, sea en la Universidad, en el trabajo o en el seno del hogar; pero no es válido que se logre ese objetivo a costa de la destrucción de una persona, de su reputación, del daño a su familia, a sus hijos, y a su honra. Este tema, en el seno de la Universidad de Costa Rica, debería de tratarse de frente, en un foro donde se pueda expresar allí su versión y discutir las causas que puedan haber generado la disputa y buscar las soluciones en conjunto. No fomentando el conflicto mismo y la destrucción de las personas. ¡En esta guerra pierden todos, incluida la UCR … ese Alma Mater que todos queremos y juramos defender!


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