Primeras elecciones municipales en el cantón de Río Cuarto de Alajuela

Viejas luchas con un nuevo nombre

Probablemente debido a la novedad de su cantonato, el abstencionismo bajó de 71,19% en las municipales del 2016 (cuando era distrito) a 35,93% en las realizadas el pasado domingo.

Para quien observara con detenimiento, las señales estuvieron allí todo el tiempo: el camión cisterna de la Cooperativa Dos Pinos que vimos dando tumbos por el camino en su ruta para recoger la leche de las fincas.

El descontento manifestado en voz alta de don Claudio Alvarado cuando pasó frente al centro de votación de la Escuela Santa Rita, en el distrito del mismo nombre, quien además amenazó con hacerse abstencionista.

La tranquilidad con que, allí mismo, Linsey Mora, una joven mujer trans, hacía su trabajo de fiscala General del Partido Republicano Social Cristiano (PRSC).

El rostro de seca indiferencia por los comicios de la dueña de un abastecedor camino a Santa Isabel —que prefirió no ser identificada—, porque el cantonato no cambiaría el hecho de que el camión recolector de basura de la municipalidad no llega hasta su negocio y debido a ello se ve obligada a pagar ¢40 mil mensuales a un recolector privado.

La tristeza superlativa de doña Ana Iris Corrales, quien se acercó a votar a una junta electoral por segunda vez en su vida, consciente, como mostró estar, de la extrema insignificancia que todavía se les asigna a las mujeres en las zonas rurales —me atrevo a generalizar—, como no sea en los aproximadamente 40 metros cuadrados en los que son indispensables para “hacer oficio” y criar a los hijos.

Con lo anterior a la vista, ahora no resulta sorpresivo que el Partido Liberación Nacional (PLN) ganara en Río Cuarto (con 42,73% de los votos), pero que perdiera ante el PRSC en Santa Rita, municipio que habría manifestado así su enojo por haber fracasado en el plebiscito por el cual se decidió la cabecera del recién estrenado cantón número 82 del país y adonde no llega el camión municipal recolector de la basura (ver los gráficos).

El segundo lugar en las votaciones del domingo pasado correspondió a un reciente heredero del calderonismo, el PRSC, con 22,88%, y el tercero al Partido Acción Ciudadana (PAC), con el 13%.

Tampoco, gracias a las señales que me dio Linsey Mora, resulta sorpresivo que partidos cristianos fundamentalistas abiertamente homofóbicos como Restauración Nacional (PRN) y Nueva República (PNR) solo lograran 370 de los 4.086 votos válidos emitidos en estas elecciones (9% de los votos emitidos, entre los dos).

Menos incomprensible todavía resulta comprobar, con la ayuda pasiva del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), —pues decidió seguir haciendo esperar a las mujeres costarricenses hasta el año 2024 para aplicar la paridad horizontal en las papeletas (50% de las candidaturas)— que tan solo 9 nueve mujeres (el 7% de los 82 cantones) resultaron electas alcaldesas (un retroceso con respecto a las 12 que alcanzaron en el 2016) y, por supuesto, ninguna en Río Cuarto.

Por último, era predecible que disminuyera su alto abstencionismo histórico en las primeras elecciones municipales celebradas en su nueva condición política de cantón. Veamos cómo se conjugaron todos estos elementos.

Comencemos por el abstencionismo. Efectivamente, de estar entre los cantones con la mayor abstención en las elecciones municipales de 2016, con un 71,19%, en las realizadas el pasado domingo la cifra bajó al 35,93% y así Río Cuarto ingresó al grupo de los que registraron la participación más alta.

Más alta, sin duda, que la provincia de Alajuela, de la que forma parte, la cual registró un abstencionismo de 70,24%. También más alta que el conjunto del país, el cual alcanzó un abstencionismo de 74,60%.

Seguramente muchas personas que en el pasado no votaron en Río Cuarto se debatieron en el mismo tipo de dudas que manifestó don Claudio Alvarado antes de decidir si participar o no en estas estas elecciones.

Él llamó mi atención porque le argumentaba en voz alta a los guías que lo querían dirigir a las urnas. “¿Qué hizo Laura Chinchilla por nosotros?” Fue su respuesta a mi pregunta de si votaría o se abstendría. Si, como habitante del distrito de Santa Rita en el pasado votó y nada cambió: ¿por qué habría de ser diferente esta vez?”

A este razonamiento se sumaba el hecho de haber perdido, Santa Rita, el distrito donde él vive desde hace 30 años, la posibilidad de convertirse en la cabecera del nuevo cantón —frente a Río Cuarto—, durante el plebiscito realizado con ese fin el 4 de abril del 2019.

Sin embargo, el malestar expresado por don Claudio fue tan notorio precisamente por su rareza y cuando conversamos con él todavía no había decidido si abstenerse o votar. Mi apuesta es a que, finalmente, sí votó (ver también la entrevista).

En los tres distritos de Río Cuarto —Río Cuarto, Santa Rita y Santa Isabel—, los centros de votación estaban animados. Al principio, demasiado.

Temprano por la mañana del domingo, un integrante del cuerpo de delgados del TSE, en la Escuela de Río Cuarto, reportó quejas del PLN y del PAC porque quienes hacían de guías de otros partidos habían terminado votando en representación de las personas a las que asistían.

A raíz de esto, se impartió la orden de no dejar entrar a los recintos sino a quienes iban a votar.

Luego, todo se normalizó y, a medida que se acercaba el mediodía, más y más personas salieron de sus casas para ir a votar, incluso bajo el aguacero permanente que se intensificaba cada tanto.

Con vocación autónoma desde 1949, cuando quedó fuera del recién creado cantón de Valverde Vega (hoy Sarchí), por largo tiempo la suerte de los poco más de 11 mil habitantes de Río Cuarto estuvo siempre ligada al influjo y a las políticas del PLN y del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Desde las elecciones municipales anteriores —las del 2016— ya configuraba una preferencia electoral por aquellos partidos y, en tercer lugar, por el PAC.

Si bien cuando todavía era distrito y dependía de Grecia, el primer lugar en esas votaciones lo alcanzó el partido cantonal Nueva Mayoría Griega, el segundo, tercero y cuarto lugares correspondieron también al PLN, al PUSC —la primera versión calderonista— y al PAC. En este sentido, los resultados de los comicios del domingo, tampoco trajeron sorpresas.

Novedad hubiera sido, por ejemplo, que los partidos confesionales, como el PRN y el PNR, hubieran tenido un mejor resultado, pero esto no ocurrió.

A pesar del notorio acoso para que las personas votaran por “la familia”, lejos de buscar el conflicto entre vecinos adoctrinándose unos a otras en temas que tienen que ver con la autonomía de decisión individual, en Río Cuarto la gente votó por vivir su diversidad “con paz y respeto”, como dijo Linsey Mora, y mayoritariamente mantuvo sus diferencias políticas en el terreno no religioso (ver la entrevista). Sin embargo, hay un innegable caldo de cultivo para las actitudes más retrógradas.

Camino a Santa Isabel, se nos presenta la siguiente escena: un padre ha sacado al patio frontal la enorme cocina de juguete que le compró a sus dos hijas de entre seis y diez años y las dirige mandonamente mientras ellas, con las botas de hule puestas, lavan el gran juguete con la manguera. El adiestramiento para que estas niñas crezcan aisladas y “llenas de nervios” comienza desde muy temprano.

Ya en Santa Isabel, el tercer distrito que visitamos, encontré a doña Ana Iris Corrales haciendo fila para votar.

Cuando intenté que me diera sus impresiones sobre cómo iba el proceso, me respondió “no tengo palabra para eso” y me sugirió que le preguntara a su esposo, quien hacía fila detrás de ella.

Tras insistirle varias veces para conocer su opinión, me dijo que esta era la segunda vez que votaba, que la primera había sido cuando cumplió los 18 años. ¿Por qué? “Yo salgo muy poco, me dan nervios”, confesó con angustia. Un poquito más asentada, continuó: “Esta vez me salió venir a votar”. Y añadió que todo estaba bien.

Según el Censo del 2011, la gran mayoría de las mujeres del cantón de Río Cuarto vive en el área rural y no en la urbana —lo que quiera que “urbano” quiera decir en un pueblo como este y como tantos que forman la geografía del país—.

Que los fundamentalismos religiosos, tan machistas en sus concepciones de lo que deben ser y hacer los hombres y las mujeres, no hayan tenido un mejor desempeño en las elecciones del domingo, no elimina la posibilidad de que se refuercen en el futuro —como muestra que el PNR empatara en el tercer lugar con el PAC en Santa Isabel—, si la nueva municipalidad de Río Cuarto no incluye en sus políticas una fuerte promoción de los derechos de las mujeres y de las poblaciones más vulnerables.

Ana Iris Corrales: “Esta vez me salió venir a votar”. Foto: MFEP.

De acuerdo con la Unión de Gobiernos Locales, la municipalidad de Río Cuarto recién electa contará con un presupuesto de ¢800 millones para iniciar su funcionamiento.

Cuando esto ocurra, el primero de mayo próximo, el alcalde electo, José Miguel Jiménez, deberá presentar el presupuesto quinquenal que será discutido y finalmente aprobado por el nuevo Consejo Municipalidad.

Ojalá que en este presupuesto se dé la importancia debida también a los problemas “intangibles” que, al final de cuentas, terminan configurando los destinos de las personas y de la política.

Nuestro recorrido por Río Cuarto ratifica que es un cantón fundamentalmente agropecuario, rico en la producción de leche, res, cerdo y pollo, pero que también ha sido postergado por las políticas públicas en muchas dimensiones.

Según el Índice de Desarrollo Cantonal 2017, del Ministerio de Planificación, el entonces distrito de Río Cuarto de Grecia registró la marca de 25,15 (donde 100 indica el desarrollo más alto), por lo cual forma parte de los cantones con el desarrollo más bajo en economía, educación, salud, participación electoral y seguridad.

Ya tomando el camino de regreso a San José, volvemos a toparnos con el camión cisterna de la Cooperativa Dos Pinos, con su logo de los arbolitos verdes dando tumbos en su esmerada ruta por las lecherías.

Ojalá que el eficiente servicio que lleva a cabo esta cooperativa para la actividad agropecuaria no sea lo único eficiente que ocurra a partir de ahora en el cantón de Río Cuarto y que el repunte en la participación electoral no se vea defraudado por la primera gestión municipal cantonal, pienso, mientras nos alejamos hacia San José, a volver a adormecernos de modernidad.


Claudio Alvarado, elector: “Si Santa Rita no saca alguien que quede, estamos caídos”. (Foto: MFEP).

Claudio Alvarado, elector de Santa Rita de Río Cuarto

“Para mí, nos vuelven a dar vuelta”

¿Va a votar en estas elecciones?

—¿Qué hizo Laura Chinchilla por nosotros? …No sé. Todavía no sé.

¿Por qué está dudando?

—Si nosotros perdimos aquí el cantonato, ¿qué se puede esperar? ¿Podríamos ganar algo aquí o no? ¿Y por qué? Porque la gente de aquí y de Santa Isabel se fue a votar a Río Cuarto. Entonces, por eso nosotros perdimos el cantonato. Porque la misma gente del pueblo…

Yo voté aquí, por Santa Rita, pero la misma gente de aquí, que ocupan de aquí, se fueron a votar a Río Cuarto.

¿Y usted piensa que ahora que Río Cuarto es la cabecera del cantón, salga quien salga, no va a ayudar a Santa Rita?

—Pienso que no, porque, para mí, está más organizado Río Cuarto que Santa Rita. Si nos ganaron el cantonato, nos ganan esto.

No me importaría votar. Seguro más tarde voto, porque viene mi hija conmigo a votar, me dijo. Si le daba tiempo, a la una de la tarde viene. Ella vive aquí también, pero, como te digo, para mí, nos vuelve a dar vuelta Río Cuarto. Porque la gente de Río Cuarto se organiza mejor que la de Santa Rita. Y si no sacamos a alguien que quede de aquí, estamos caídos, estamos caídos.


Linsey Mora, fiscala General del PRSC: “Yo no experimento discriminación por parte de la sociedad”. (Foto: MFEP).

Linsey Mora, fiscal General del PRSC

“Sí, en paz y respeto unos con otros”

¿Cómo ha estado la votación y el ambiente aquí en Santa Rita?

—Hay un ambiente tranquilo. Sí hay mucho movimiento. Se acercan personas simpatizantes de todos los partidos políticos que tenemos. Pero, sí, en paz y respeto unos con otros.

Usted es una mujer trans y sabemos que hay mucha homofobia en algunos partidos políticos. ¿Cómo la han tratado en esta jornada?

—Súper bien. Vieras que, gracias a Dios, yo no experimento discriminación por parte de la sociedad. Habrá algunas personas que no están de acuerdo, pero respetan mi situación.

¿Usted diría que, en Río Cuarto, en general, prevalece esa opinión de respeto hacia la diversidad sexual de las personas?

—En Río Cuarto como cantón, como te digo, conozco varias personas que pertenecen a la comunidad LGTBI, pero no, no hay agresión, yo no veo discriminación como directa. Habrá personas que sí, no les parece y todo, pero, ahí va.

¿Y cómo es la actitud de los partidos religiosos?

—En mi caso, yo soy católica, yo asisto a misa y, cuando puedo, horas santas y así, y no tengo ningún tipo de problema con eso.


 

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