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“Venta del INS, BICSA y BCR sería un ‘pellizco de elefante’ para la deuda”

Economistas cuestionan falta de claridad en propuesta gubernamental de vender activos públicos, además, no se dice qué pasará con aportes parafiscales que realizan en la actualidad.

Vender el Banco Internacional de Costa Rica (BICSA) y el Banco de Costa Rica (BCR), así como el 49% de las acciones del estatal Instituto Nacional de Seguros (INS) parece no tener muchos beneficios comprobados, al menos no han sido dados a conocer por el gobierno del presidente Rodrigo Chaves, quien aseguró que esta sería una salida para pagar la deuda del país.

En su informe de 100 días de labores, Chaves dijo que presentará iniciativas de ley para vender estos activos, pero el mandatario no dijo cómo se haría este proceso, ni lo que implicaría su plan.

En su discurso, Chaves indicó «una acción clave es la venta de activos como BICSA y el BCR, que nos darán recursos frescos de aproximadamente un 2,8% del PIB. La venta del 49% del INS le puede dar al Gobierno ₡593.000 millones, equivalente a unos $870 millones (1,2% del PIB)».

En este sentido, un artículo desarrollado por Julio César Espinoza Rodríguez, Máster en Economía del Desarrollo de la Universidad Nacional, en la revista especializada Economía y Sociedad de julio de 2021, analizaba el efecto máximo sobre el déficit fiscal que puede generar la venta de activos anunciada.

El experto describió que existen cuatro formas para determinar el valor de las empresas públicas: una basada en el balance de situación; la que considera las cuentas de resultados; aquellas que están vinculadas con el valor del patrimonio y la rentabilidad de la empresa; y, por último, las que incluyen los descuentos de flujo de caja en el tiempo.

Espinoza indicó que el patrimonio de BICSA al 2019 era de $237 millones, del Banco de Costa Rica era de $980 millones y del Instituto Nacional de Seguros alcanzaba $1.829 millones.

Por lo tanto, si se vendiera el 100% de BICSA el impacto en la reducción de la deuda sería del 0,82%. Con la venta total del BCR la compensación de la deuda alcanzaría el 3,39% y con el 60% del INS (que el Gobierno propone el 49%) se cubriría el 3,80%, pero es probable que se deban hacer rebajas.

Si ese fuera el monto real de ajuste de la deuda podría sonar tentador, pero, lo adecuado es tratar de estimar cuál sería el efecto directo sobre el déficit fiscal. Para hacer ese cálculo, supone el especialista, habría que partir de que todas las empresas se venden al mismo tiempo y bajo el mismo descuento en el precio.

“Suponiendo que se lograra vender las empresas enlistadas al 100% de su valor, lo máximo que podría reducirse el déficit sería de un 1,25% del PIB. No obstante, asumir eso es irreal, dada la situación financiera de esas instituciones y que se ha empeorado por el “efecto COVID”, por lo cual se podría inferir que el efecto no rebasaría el 1% del PIB”, dicta el artículo.

Estos datos evidencian que, de impulsar una iniciativa de esta índole, se requerirá de un análisis y estudio minucioso de las ganancias que generaría, en términos de reducción de la deuda y en contraste con las pérdidas que significaría para el país vender estos activos.

Sobre este particular, UNIVERSIDAD conversó con tres economistas para conocer su posición con respecto al anuncio del presidente Chaves y, en medio de los matices, la conclusión consensuada plantea que es pronto para dar opiniones sobre una propuesta sin estudios concretos (al menos que se conozcan), sin tener un plan claro de cómo se realizará y de qué manera se solventarán los aportes solidarios que, tanto el BCR como el INS, brindan al país y que el aporte a la deuda sería ínfimo.

“La pregunta que uno tendría que hacerle a cualquier político que pretenda vender, privatizar, regalar o cambiar un bien público es: ¿cuál es su criterio sobre el propósito que cumple esa institución y el análisis de si cumple o no? Por ejemplo, si el BCR cumpliera con su propósito, ¿cómo vamos a sustituir el quehacer de este banco?, ¿qué otras instituciones lo harán?, o ¿cómo le vamos a garantizar al ciudadano que ese valor social seguirá cumpliéndose?”, cuestionó el economista, Leiner Vargas.

Para Vargas, el mensaje del presidente es incompleto, porque no dice cómo, cuándo y para qué se harán esas operaciones, además, calificó que es una acción insensata, pues provoca estrés en el sistema financiero y podría generar que mucha gente corra a cambiar sus negocios de entidad.

“En definitiva, el aporte que tendría la venta de estos activos sería muy pequeño para la enorme deuda que tenemos, digamos que le quitaría 3 o 4 puntos porcentuales en el mejor de los casos, ‘es un pellizco de elefante’”, dijo el experto.

Por su parte, los economistas Fernando Rodríguez y Welmer Ramos coincidieron en que el impacto de estas ventas sería mínimo en el balance de la deuda y, por el contrario, genera un ambiente de incertidumbre y preocupación en la economía.

Rodríguez señaló que una fórmula más eficiente sería impulsar al país con tasas de crecimiento del 5% anual, lo que permitiría alcanzar en pocos años una reducción de la deuda, es decir, tomar acciones para dinamizar la economía con otro tipo de iniciativas.

“El rendimiento que generan estas instituciones es más alto que los intereses que deberá pagar el Gobierno año tras año. Es como que uno tenga un negocio que le da ganancias del 10% y usted lo venda para poner la plata en una inversión que le da el 6%, es un mal negocio”, añadió Ramos.

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