País

Venta de activos, la apuesta de Chaves para edificar una agenda política sobre la base de un pasado polémico

La propuesta del presidente retomó un debate que había polarizado al país y que ahora se reinicia, sin que todavía haya indicios de que hay algún avance concreto.

Los elementos más notables del discurso de los 100 días del presidente Rodrigo Chaves resonaban en este país desde hace casi 30 años, aunque con diferencias significativas. La propuesta de una venta de varios activos y la estrategia de concesiones del espectro han sido parte de un pasado polémico, en el que se pasó de la discusión encendida a un debate casi inmóvil, pero que el mandatario se encargó de desempolvar, en lo que parece un intento de edificar una agenda política.

Para la politóloga Juany Guzmán, se debe partir de que ese discurso no tuvo el carácter usual de estos ejercicios de 100 días, en el sentido de un balance de la situación que se encontró el mandatario y una rendición de cuentas de sus primeras acciones: “Hizo una batería de promesas, como si estuviera en campaña, que además eran adicionales a las ofertas que ya había realizado en las elecciones”.

En esa dirección, Guzmán destacó que, aunque estos anuncios no habían aparecido antes en la oferta de Chaves, se trataba de propuestas que han estado merodeando ciertos círculos del capital financiero del país, que tuvo su origen en una visión monetarista (ver recuadro: “La añeja apuesta…).

El profesor universitario Fernando Zeledón coincidió en que se trata esencialmente de una agenda de privatización, que enfrentó un proceso de mucha actividad y polarizó el país, pero, posteriormente, mermó su intensidad. “Creo que podemos hablar de que es una agenda heredada, hay grupos de personas interesadas en ciertos negocios. Es una agenda que en la década de los 80 estuvo relacionada en gran medida con los procesos de ajuste estructural y privatización en toda América Latina, pero que en Costa Rica no sucedió de esa forma”, mencionó.

Zeledón comentó que debe considerarse que el partido de Chaves tiene poco tiempo de fundado y que debe generar una base de apoyo y concretar alianzas para poder maniobrar. “En estos días hemos visto esos encuentros del presidente con sectores de la economía empresarial y pocas reuniones con representantes del sector público y la clase media. Eso tiene su lógica”, dijo.

Valor simbólico

Es decir, no solo se deben evaluar los anuncios, sino lo que representan como declaración de una agenda que no era de Chaves, pero adoptó con esa declaración. Empero, Guzmán advierte que se debe evaluar su avance, ya que es temprano. “Se deben tomar con cautela, los anuncios parecieron hechos con ligereza, no se habían consultado con sectores involucrados, por ejemplo, en el caso del INS con operadores, en el BCR con el mismo banco”, opinó.

También, Zeledón advirtió que se deberá tomar el pulso de estos movimientos, que tienen un pasado polémico: “Ya durante el pacto Figueres-Calderón, en 1995, se plantearon cierres y liquidaciones de activos. Pero hay que realizar preguntas: ¿quiénes ganan con estas acciones?, ¿qué pasaría con estas actividades?”.

Debe recordarse que el contexto es muy diferente. Los primeros casos de privatización pueden ubicarse en el entorno de la liquidación de las empresas de Codesa, de 1984 a 1994, con las que se puso fin al experimento del Estado empresario. Pero, aunque se cerraron empresas que dejaban pérdidas, también es cierto que se vendieron por debajo de sus valores de mercado.

Guzmán advierte que se debe poner sobre la mesa, de nuevo, el tema de que la venta produce una ganancia por una única vez y luego se pierden las otras ganancias que generaban a la sociedad: “Si se quiere vender un activo para lograr algo estratégico para el país, como financiar un tren… se puede discutir. Pero decir que es para pagar la deuda es poco serio”.

Por su parte, Zeledón remarcó que las condiciones han cambiado mucho, desde que se gestó esta agenda hace décadas. No obstante, hay algo que se mantiene: no se trata de un camino despejado. “Si no se logran consolidar alianzas, podría caer en una fase muy complicada. Esto requiere muchos acuerdos, en Asamblea Legislativa, en diferentes sectores. Es temprano para sacar grandes conclusiones, pero, si no se concretan grandes alianzas, se puede poner cuesta arriba”, advirtió.


La añeja apuesta de la privatización

Hacia finales de la década de los 90, diversos actores políticos pusieron sobre la mesa una serie de medidas de privatización, principalmente, en el marco de la discusión sobre el crecimiento de la deuda interna. Desde ese entonces, la apuesta de la privatización se viene jugando en Costa Rica, con diversas variaciones.

“Necesidad impostergable”: La Comisión que el gobierno de José María Figueres nombró para controlar la deuda interna propuso la venta de BICSA, BCR y el Banco de Crédito Agrícola, FANAL, el sistema de telecomunicaciones y las plantas de generación eléctrica del ICE. La Comisión concluyó que debía alcanzarse al menos un monto de $2.500 millones, y ejecutarse en forma acelerada: para 1998 debería alcanzarse ₡400 mil millones y para 1999 ₡200 mil millones. La comisión alegó que era una necesidad impostergable, como parte de un paquete de acciones que incluía aumentar ingresos del Estado y reducir gastos.

Expresidentes, opción más promisoria para enfrentar déficit: Los expresidentes Óscar Arias Sánchez, Rafael Ángel Calderón, Mario Echandi, Luis Alberto Monge y José Joaquín Trejos alegaron que se requería de un esfuerzo nacional de emergencia, para evitar que se perdieran todas las ventajas del sistema democrático ante el crecimiento del déficit fiscal y que la venta de activos era la opción más promisoria para enfrentar la crisis, ya que permitiría pagar al menos la mitad de la deuda interna del país. El único expresidente que se negó a unirse a este clamor fue Rodrigo Carazo, quien expresó que esa propuesta solo significaría sacrificar inútilmente al pueblo de Costa Rica.

Figueres, llegó el momento: En un mensaje divulgado el 16 de diciembre de 1996, el presidente José María Figueres presentó su plan para enfrentar la deuda interna y contener el déficit. Incluyó la venta de activos, entre ellos el BCR (75% de su venta para reducir deuda, 20% para fortalecer el Banco Nacional), BICSA, incorporó la venta de un 40% del negocio de los seguros del INS, que no se mencionó en la comisión de deuda, y una apertura de telecomunicaciones, con la venta de RACSA o la concesión del espectro radioeléctrico.

Rodríguez, costo de vida estable: Como candidato del PUSC, en 1997, Miguel Ángel Rodríguez se manifestó en favor de una venta de activos, pero en contra de la concesión de espectro radiofónico o vender el ICE. Posteriormente, en su plan de gobierno “Soluciones para el futuro”, de cara a las elecciones de 1998, adoptó la propuesta de privatizar BICSA, BCR y el INS, en el marco de acciones para lograr un costo de la vida estable y eliminar monopolios. También incluyó la acción de “reordenar el espectro radioeléctrico” y un ajuste de las concesiones.


5G, la nueva joya de la corona

Gran parte del eco que todavía genera el informe de los 100 días del presidente Rodrigo Chaves se han centrado en la venta de activos, acaso retumbos de una polémica que apenas hace 20 años estremecía el debate político.

“Los medios de comunicación han destacado mucho el tema de la venta de activos, pero menos la situación de la tecnología de quinta generación (5G), el espectro radioeléctrico, tal vez porque es más intangible. Creo que se debería dar más voz a eso, porque pareciera más avanzado, con más aliados en diferentes escenarios”, comentó la analista Juany Guzmán.

No solo contrasta el poco avance concreto del tema de venta de activos con la posibilidad de acciones más específicas en el caso de 5G, sino que se debe considerar los grandes negocios que pueden girar en torno a este tema: la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL) estimó que la pérdida del país del 2021 al 2024 por no desarrollar la tecnología 5G alcanzaría casi $3 mil millones, en relación con el PIB.


 

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