País Río Sarapiquí en Heredia

Un río lleno de vida, pero también de amenazas

A la fecha, cuatro empresas concesionarias esperan respuesta a sus solicitudes para extraer piedra y arena del cauce. Estas se suman a la empresa que ya se encuentra operando.

“Recordemos que el cambio climático, la falta de protección de nuestros recursos y la contaminación, entre otros, deja al río Sarapiquí como uno de los pocos que no están contaminados o que sus cauces no se han secado y que aún permiten la relación humano naturaleza para el beneficio de ambos”.

Con estas palabras, la propuesta del proyecto de ley (expediente No. 22524) justifica la salvaguarda de 25 años para evitar la explotación del cauce.

Es importante recalcar que, en los ríos, las causas más graves del deterioro de la calidad del agua son generalmente la sedimentación, la concentración de nutrientes (nitrógeno y fósforo), las bacterias coliformes fecales y los bajos niveles de oxígeno disuelto causados por el alto contenido orgánico (aguas residuales, recortes de pasto, pasto y escurrimiento de forraje).

Los sedimentos generados por la minería causan la desviación del río lo que provoca inundaciones, transformación del paisaje y pérdida de cultivos. (Foto: Departamento de Participación Ciudadana de la Asamblea Legislativa).

Según el proyecto de ley, a la fecha, se encuentra la solicitud para la instalación de cuatro empresas concesionarias, más una que ya se encuentra operando, para la extracción de material de piedra y arena.

Dichas concesiones presentan problemas para la comunidad —como ruido excesivo, molestias por la alteración natural del río y la desaparición de islas naturales— así como deforestación y cambios en la dinámica del cauce.

Además de la minería, la expansión piñera de la zona aumenta cada vez más, lo cual ha sido causante de deforestación, desgastes de los suelos y contaminación tanto del río como sus afluentes.

Los residuos son otro elemento contaminante contra el cual se enfrenta el río. Según  Rosselyn Valverde, gestora ambiental e integrante de la Comisión de Salvaguarda de la Cuenca del Río Sarapiquí, en la misma comunidad suele darse un manejo erróneo de los residuos líquidos y sólidos, incluso hay comercios y urbanizaciones que no poseen sistema de drenajes.

Además, en los últimos ocho años, el río Sarapiquí ha recibido el galardón de Bandera Azul Ecológica. En caso de que el deterioro del río continúe, dicho galardón no podría mantenerse, ya que las actividades afectarían la calidad del agua.

En el ámbito económico, el río Sarapiquí es conocido mundialmente por el desarrollo de las actividades de aventura: rafting, tubing y kayak. Existen más de 15 empresas consolidadas, tanto en el cantón de Sarapiquí como en La Fortuna de San Carlos, que ya se están viendo muy afectadas por las distintas intervenciones humanas.

“Hay veces donde se tienen que parar un tour, porque la maquinaria está en medio río”, comentó Valverde.

Sin embargo, la comunidad no ha dado el brazo a torcer y bajo una serie de denuncias y una constante fiscalización, lograron cerrar las actividad minera en la zona de Chilamate, en Heredia.

La gestora ambiental explicó que estas denuncias se colocaron en la Dirección de Geología y Minas del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), pero también en el Ministerio de Salud, debido al ruido que genera la maquinaria.

 

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