Instituto de investigación de la UCR propuso producir medicamento a base de remdesivir

Tratamiento que baja mortalidad y residencia de pacientes con COVID-19 queda en lista de espera

INIFAR hizo solicitud el 18 de abril, semanas antes de que la FDA autorizara su uso en Estados Unidos para pacientes con este tipo de coronavirus.

Si le dijeran que el Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (INIFAR) de la Universidad de Costa Rica planteó en abril producir un tratamiento que baja el nivel de mortalidad y el tiempo de residencia en pacientes con COVID-19, lo cual en consecuencia reduciría los gastos de atención, usted al menos escucharía la propuesta para comprobar la certeza de lo dicho.

Resulta que esa unidad de investigación de la UCR allanó el camino desde el 18 abril y se dio a la tarea de dar conocer a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y al Ministerio de Salud Pública un plan para producir localmente un fármaco a partir de Remdesivir.

Este ofrecimiento llegó tres semanas antes de que la Administración de Alimentos y Medicamentos​ de Estados Unidos (FDA) aprobara e incluso recomendara su uso en pacientes positivos por el nuevo coronavirus. Sin embargo, las autoridades de salud aún no han comunicado al Instituto si la propuesta será aceptada o rechazada.

Según la comunicación de la CCSS, la propuesta del INIFAR está en análisis por parte del Comité de Farmacoterapia desde el 27 de abril.

El director del INIFAR, German Madrigal Redondo, afirma que en marzo se conformó un grupo de trabajo dentro del instituto universitario para implementar acciones contra la nueva pandemia. De aquí salió la idea de usar el fármaco como base para un trabajo local.

“Encontramos que había un medicamento llamado remdesivir. Este era el único candidato actual que vimos que podría ser un medicamento viable para combatir COVID-19, no para curarlo. Es un tratamiento que disminuye el tiempo de enfermedad en un 31%, lo cual es una gran ventaja, y hay una disminución leve de la mortalidad”, explicó.

A partir de estos hallazgos, Madrigal envió el 18 de abril una carta de oficio al rector de la UCR, en ese momento Henning Jensen; al vicerrector de Investigación, Fernando García;  al Consejo Universitario de la UCR, al Consejo del Área de Salud, al presidente ejecutivo de la CCSS, Román Macaya; y al Ministro de Salud, Daniel Salas.

“Viendo los datos hicimos la carta al rector pidiendo apoyo de la Fundación UCR, por $25.000, para comprar el principio activo y poder hacer algunas formulaciones. Nuestro planteamiento era el equivalente a unos 40 o 50 tratamientos, que son 500 dosis; el costo de una persona internada es mucho más alto. La idea de nosotros era comprar el medicamento de forma experimental para que en el momento que lo aprobara la FDA tener disponible”, detalló el director del INIFAR.

La Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario del Ministerio de Salud tendrá que tomar una decisión sobre la propuesta del INIFAR. El 4 de mayo, el Ministro Daniel Salas comunicó la decisión con carácter de “urgente”.

La respuesta de las autoridades de la UCR fue positiva, pero se esperaba la posición de las instancias de salud.

El 27 de abril, la asesora médico de la CCSS, Liza Vásquez Umaña, dio el recibido a la propuesta del INIFAR e indicó que “mediante oficio PE-0932-2020 se trasladó a las instancias técnicas correspondientes la importante propuesta presentada por el Dr. German Madrigal Redondo, director del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (INIFAR), para controlar los efectos del COVID-19; de lo cual le estarán informando a la brevedad posible”. Empero, al cierre de esta nota aún no se tenía otra comunicación sobre la oferta.

El Ministerio de Salud respondió el 4 de mayo que la consulta sería trasladada a la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario, mediante una comunicación enviada por el Ministro de Salud, Daniel Salas, a la directora a.i. del departamento, Ileana Herrera Gallegos.

La principal preocupación que INIFAR tiene en este momento es que, ante la aprobación de la FDA, el remdesivir podría subir de precio, lo que encarecería el proceso; de ahí la urgencia de recibir una respuesta.

“Ahora ya es un medicamento que fue aprobado por FDA, por lo que probablemente aumentará el costo. La misma semana que presentamos la propuesta salieron los primeros datos, indicando que mostraba cierto beneficio, y los precios empezaron a aumentar. Pasó de valer $50 el gramo de medicamento a $1000 o $2.000 dólares. El régimen de dosificación que está aprobado en Europa era 1.1 gramos, por lo que cada tratamiento pasó de costar $50 a $1.000”, afirmó Madrigal.

Remdesivir en el mundo y en Costa Rica

El 1 de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la FDA había autorizado de emergencia el uso de remdesivir para tratar el COVID-19.

“Los datos muestran que el remdesivir tiene un claro, significativo y positivo efecto en la disminución del tiempo de recuperación de los enfermos de coronavirus. Esto prueba que es una droga que puede bloquear este virus”, dijo a AFP el doctor Anthony Fauci, epidemiólogo y asesor del presidente Trump.

El director del INIFAR, German Madrigal Redondo, afirma que el Instituto puede desarrollar el tratamiento principal y dos opciones más, así como un seguimiento de los pacientes, como parte del grupo de acciones contra el COVID-19. Todos los productos serían donados a la CCSS. (Fotografía: Laura Rodríguez Rodríguez)

En nuestro país, el Ministro de Salud, Daniel Salas, afirmó en conferencia de prensa que aún no se ha valorado el uso del fármaco a nivel nacional.

“Hay una cantidad muy grande de estudios que están valorando diferentes tipos de medicamentos y que eventualmente algunos van a ser autorizados y otros no. Todavía no hay una evidencia demasiado contundente de estudios hechos en otros lugares que justamente nos indique toda la efectividad posible que pueda tener el remdesivir”, aseguró.

En esa misma rueda de prensa, el presidente ejecutivo de la CCSS, Román Macaya, dijo que el tratamiento ha mostrado eficacia, pero que su disponibilidad es limitada.

“Es un medicamento nuevo, no es un medicamento que ya existía en el mercado, no está disponible todavía en el país ni en la mayoría del mundo, así que estaremos atentos a la disponibilidad cuando sea posible”, aseguró.

En Costa Rica, el remdesivir no está registrado ni tiene patente, por lo que puede ser de uso libre, según afirmó el INIFAR. El principal cuestionamiento del Instituto es que se trata de una opción viable de tratamiento que no está siendo tomada en cuenta por las autoridades de salud.

“En una emergencia necesitamos avanzar lo más posible y creo que no podríamos descartar ningún tratamiento. Se puede evaluar, como cualquier otro, pero deberíamos estar preparados y lo más peligroso es no tenerlo. Se ha demostrado que el medicamento está funcionando, entonces a mí lo que me preocupa es que no tengamos el medicamento o el precio sea altísimo”, aseguró el director del INIFAR.


German Madrigal Redondo, director del INIFAR, UCR

“Podríamos tener el medicamento listo en 72 horas”

El director del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (INIFAR) asegura que su equipo está listo para producir rápidamente el fármaco, así como aplicar otras medidas contra el COVID-19.

Óscar Ugarte Jiménez

oscar.ugartejimenez@ucr.ac.cr

La carrera por desarrollar tratamientos contra el COVID-19 sigue siendo ardua y acelerada. Por esta razón, el INIFAR intenta encontrar el financiamiento y la aprobación para producir localmente un medicamente con base en el remdesivir.

Su director, German Madrigal Redondo, explica el proceso de fabricación de este producto y por qué es una alternativa de importancia para el país.

¿Por qué, entre las investigaciones del INIFAR sobre el COVID-19, llegaron a la conclusión de que usar el remdesivir era más efectivo?

–Lo que nos decantó es que uno de los problemas del COVID-19 es la saturación de los hospitales. El remdesivir disminuye un 31% el tiempo de residencia en un hospital, entonces se está disminuyendo el tiempo en cama de hospital de los pacientes, mucho tiempo de UCI en el que se puede cambiar de pacientes y menos probabilidad de tiempo de contagio, porque se tiene un tercio menos de exposición. Estamos dando una opción terapéutica que ha demostrado, hasta hoy, en último estudio con mil pacientes, que disminuye un 31% el tiempo de de residencia hospitalaria y disminuye del 9% al 11% la tasa de mortalidad.

¿Cuál sería el proceso que llevaría a cabo el INIFAR y cuánto tardaría?

–Teniendo el principio activo, nosotros podemos desarrollarlo en 72 horas. Lo primero que se hace es un ensayo para demostrar que el principio activo es tal; esto tarda unos 20 minutos. Paralelo se hace otro control de calidad que tarda 24 horas. El medicamento es un preparado parenteral, se trabaja en una capilla de flujo laminar, se toma el principio activo, se coloca en una ampolla y se diluye en 500 mililitros de suero fisiológico, puede ser con agua estéril para inyección, y ya está. Eso tiene que tener algunas condiciones de esterilidad, y puede tardar unas 24 horas mientras se estabiliza y se ve que no hay cristalización. Después, se hace la prueba de esterilidad y pirógenos, que dura 48 horas.

¿Cómo actúa el remdesivir contra el COVID-19?

–Como el núcleo del virus es un ARN, básicamente lo que hace el medicamento remdesivir es cambiar la adenosina, que es el nucleótico natural que usa el virus para reproducirse, por uno análogo. Al sustituir esa adenosina en el sistema viral, el virus ya no se puede reproducir más, porque genera un “corto circuito” y ya no se puede replicar. Es un inhibidor de la polimerasa viral.

¿Es este el único inhibidor de la polimerasa viral disponible?

–Hay muchos tipos, el problema es que algunos virus no absorben esos nucleótidos falsos y depende de la habilidad del nucleótido de camuflarse para que el virus lo absorba; así es su efectividad. Lo que está demostrando este tratamiento es una línea que hace una diana farmacológica evidente que puede funcionar y que se puede desarrollar.

¿Qué pasa con otros medicamentos, por ejemplo la cloroquina?  

–El doctor Ismael Segura (parte del INIFAR) hizo un café investigativo sobre la cloroquina y la conclusión a la que llegamos es que era un riesgo muy alto por su toxicidad. Mucha gente creyó que era muy efectiva y que por ser un medicamento muy barato iba a ser la “panacea”. En menos de dos meses se demostró que era un tratamiento muy peligroso porque estaba generando más fallecimientos que beneficios. La cloroquina es un medicamento que puede funcionar pero aumenta la mortalidad, por lo que no sería tan útil.

¿Cuáles son los efectos secundarios o complicaciones que puede causar el remdesivir en un paciente COVID-19 positivo?

–El principal problema del medicamento es que tenía cierta toxicidad renal, pero el COVID-19, entre sus efectos, parece que tiene los problemas renales también. Ese era uno de los cuestionamientos, pero se descartó con la tasa de supervivencia que tiene. Si este medicamento subiera la mortalidad habría un problema porque, aunque disminuyera la tasa de hospitalización, si aumenta la mortalidad, no sería efectivo. Los estudios han demostrado, hasta la fecha, que no aumenta la mortalidad; hay una tendencia a disminuir, levemente, cerca del 9%. También había estudios contradictorios, que decían que no estaba funcionando, pero el principal fue un estudio chino que se descartó. Este decía que no generaba ninguna ventaja, pero fue cuestionado porque terminó prematuramente y se administró el medicamento en una etapa tardía de la enfermedad.

Además del posible medicamento con base en el remdesivir, ¿en qué más trabaja el INIFAR al respecto del COVID-19?

–Además de lo que ya está aprobado, nosotros tenemos dos formulaciones alternativas: una de uso oral, sobre todo para pacientes en la fase previa. Es para pacientes que todavía no tienen síntomas graves, que todavía pueden respirar por su propia cuenta. Podemos administrarles el medicamento alternativo de forma oral; eso, además de que facilita su producción y su costo, lo hace altamente disponible por la formulación que estamos pensando.

Hay otra formulación intravenosa de bajo volumen, que afecta menos las venas y las arterias, para no dañar al paciente que ya está maltratado por otros medicamentos, para que no sea tan fuerte el impacto.

Como una idea adicional, el Centro Nacional de Información de Medicamentos (CIMED), parte del INIFAR, ofrecía a cada paciente un servicio de seguimiento farmacoterapéutico. Junto con la administración de este medicamento que nosotros estamos proponiendo, se le iba a hacer un seguimiento de todos los medicamentos que se estaba tomando, ordinariamente y por otras enfermedades, y aquellos por COVID-19. Se haría un seguimiento diario de todos los efectos de este medicamento, para eliminar efectos adversos si aparecían. Era un seguimiento para que el paciente estuviera totalmente monitoreado y ver sus parámetros. Los médicos lo hacen, pero desde un punto de vista fisiológico, nosotros lo haríamos desde la interacción de los medicamentos.

¿Por qué consideran que en el país se puede probar este tipo de tratamiento con remdesivir?

–Porque podríamos aprovechar que el número de pacientes en Costa Rica es muy pequeño, lo que nos permite un control muy fácil del medicamento. Podemos ver la evolución de los pacientes y controlarlos, ya que no es lo mismo controlar 1.000 que 100, hay una mayor facilidad. Lo que más nos preocupaba era tener el medicamento antes de que la FDA lo aprobara, para decirle a la Caja “aquí está”. Ahora hay que esperar la resolución y esperar que no suba mucho de precio, comparado con lo que ya habíamos cotizado y calculado que costaría.

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