Marcos Adamson, coordinador del equipo económico de Fabricio Alvarado

“Todos nos vamos a tener que zocar la faja”

 De ganar las elecciones, para resolver el problema de infraestructura vial recurrirían al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El economista Marcos Adamson, coordinador del equipo económico de campaña del candidato de Fabricio Alvarado, explicó que sus integrantes son, en mayoría, economistas que se conocieron en foros técnicos realizados por organismos internacionales, principalmente el BID, y que desde hace tiempo buscaban la forma de aportar soluciones a los problemas del país.

Además, dijo que el plan económico de Restauración se titula “Estabilización con reactivación”, lo cual implicará que el Estado y la población deberán “zocarse la faja”, así como buscar la creación de “zonas francas 2.0” en los lugares más desolados, además de la reforma del INA y la aprobación de la educación dual, para que la población joven desempleada tenga opciones laborales.

Algunas respuestas a esta entrevista realizada el 9 de marzo, que no se pudieron reproducir aquí por falta de espacio, incluyeron el acuerdo de suscribir el Tratado Asia Pacífico, “pero negociando para proteger a sectores”, y el rechazo a la creación del Impuesto de Renta Mundial.

¿Desde hace cuánto tiempo se da su cercanía con el candidato Fabricio Alvarado o con el Partido Restauración?

–Desde hace tiempo veníamos trabajando en la idea de armar un grupo que comenzara a trabajar en diferentes iniciativas, preocupados porque, particularmente, los temas de pobreza y desempleo se nos han agravado mucho, sobre todo en zonas rurales y en estratos jóvenes. Varios de los que estamos allí nos preguntamos qué podíamos hacer, entre ellos Mónica Araya… Ya nos conocíamos previamente.

¿Fue en foros de tipo religioso?

–No, fue, más bien, algo más técnico. Yo incluso había hecho varias presentaciones de trabajos técnicos que he realizado, porque me ha correspondido trabajar mucho con organismos internacionales, una gran mayoría con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que me ha permitido ver la situación tan grave que hay en países del Caribe, pero también de Latinoamérica. He venido con una creciente preocupación por lo que está pasando con los jóvenes, el desempleo y la pobreza en Costa Rica, y por la situación de que la economía es muy dual. Por un lado, una economía es muy pujante y, por el otro, se va deprimiendo.

Allí conocí a muchos de ellos, que también estaban en diferentes organismos internacionales y hemos coincidido trabajando en diferentes lados. Y, finalmente, eso nos condujo a discusiones donde conocí a Fabricio, a su equipo, que tenía posiciones muy interesantes para hacer más transparente el tema de las contrataciones del Estado y varios proyectos de ley que él venía trabajando en la Asamblea Legislativa. Me pareció curioso que había diputados trabajando en esa materia y, finalmente, todo decantó por amigos y colegas mutuos, así comenzamos a hablar.

¿Hace cuánto tiempo se dio este acercamiento?

–Fabricio, todos sabemos que es diputado en este período. Con Mónica, desde hace dos años.

¿Ustedes estaban buscando una figura política que escuchara sus ideas?

–No, estábamos, más bien, discutiendo qué cosas podrían ayudar a este país en las diferentes disciplinas que uno conoce. Pero no era que anduviéramos cazando, digamos, a alguien que pudiera llevar estas situaciones. Más bien, fue un alegre encuentro ver que había gente que tenía las mismas preocupaciones y que estaba bastante convencida de que Costa Rica requería como una regeneración, como revitalizarse.

¿Este encuentro ocurrió antes o después de la primera vuelta?

–Mucho antes de la primera vuelta me puse a trabajar con ellos porque, a decir verdad, hablamos, y llega un momento en que uno quiere contribuir con el país. Siempre fue mi deseo hacer algo por Costa Rica, que mis investigaciones tengan un impacto en la calidad de vida de los costarricenses. Dar un paso adelante y tratar de colaborar.

¿No le preocupó el carácter religioso de este partido?

–No me preocupó, en realidad, porque nunca en las reuniones de discusión técnica eso afloró, ni porque sintiera que eso iba a limitar… Creo que más del 90% de la población de Costa Rica es religiosa y no es la primera vez que tenemos partidos que tienen algún apelativo religioso: “Unidad Social Cristiana”. En Liberación hemos tenido muchísima gente que es cristiana. De manera que casi todos los partidos políticos de Costa Rica han apelado a la fe cristiana.

En la práctica, me he encontrado que son más con vocación de preocupación genuina por el desarrollo de los pobres, por fortalecer la economía, y que han buscado dar un paso adelante para conformar equipos buenos, se han movido más a buscar gente con perfil y que pueda contribuir, independientemente de que pregone o no una adhesión religiosa.

Pero, ¿no le preocupa cuando se impregna de contenido religioso a una política de Estado? Por ejemplo, en cuanto a los derechos a la igualdad de las mujeres, se quiere sustituir al Inamu por un Instituto de Familia.

–Bueno, no es mi área, yo le estoy ayudando en el tema de cómo organizar algunas instituciones y en esa, en particular, yo no tengo mucha responsabilidad. Pero lo que he escuchado de él no es que va a desaparecer la institución, sino que él quiere fortalecer a la familia, sabe que la mujer es un componente importante también de la familia, tanto como el hombre, y lo que he escuchado es que van a trabajar para que el Inamu se mejore, pero no conozco los detalles. Y déjeme decirle que, en reforma del Estado, hemos venido hablando impresionantemente.

Costa Rica dedica al sector social una suma impresionante del presupuesto porque consideramos que es relevante; eso pasa por revisar si estamos teniendo fraccionamientos para hacerlo más efectivo en mejorar las condiciones de las familias, de los niños.

Pero, subsumir el problema de las mujeres en el problema de las familias es bastante conservador, es como retroceder varios siglos de luchas de las mujeres, pues ellas no tienen como elecciones únicamente a la maternidad o la familia, sino que pueden ser profesionales, y ya luchan por la igualdad de salarios, contra la violencia machista, etc. Desde la Ley de Igualdad Real hay un reconocimiento de que en la sociedad hay una desigualdad real entre hombres y mujeres y por eso se creó el Inamu, para tratar de levantar los derechos de las mujeres.

–Como le digo, no es mi tema. Yo le podría ayudar a coordinar una reunión con alguien que sí lo lleve. Pero me parece que no le quieren bajar el perfil al papel de la mujer. No se puede tapar el sol con un dedo. Uno mira el tema de la desigualdad salarial que usted menciona y, efectivamente, los salarios de las mujeres son menores que los de los hombres. Lo cual no tiene ninguna razón de ser. No podría uno dejar de considerar esos elementos. Yo lo que le digo es que don Fabricio no ha tratado de bajar el perfil a la mujer.

¿Usted sería el coordinador del equipo económico, de ganar Restauración?

–Don Fabricio es un líder nato. Por lo pronto, tengo una posición de coordinador del equipo económico de la campaña, pero ha sido muy claro en que no va a nombrar posiciones hasta que no se decanten los resultados de la elección, y esto me parece que es una posición muy seria. Nos ha insistido en que quien nombra y quita cargos es el Presidente de la República. Entonces, hay que esperar. Me parece que está bien.

Con la presentación que hicieron de los economistas que ya forman parte de este primer equipo económico, se ve que hay una multiplicidad de visiones, incluso discrepantes.

–Hay una variedad de perfiles profesionales y expertos allí, que es relevante reconocer. Hay un acento probablemente de economistas, porque la situación a la cual nos han llevado, en el caso del déficit, es muy grave y no se puede ocultar. Y necesitamos allí las mejores mentes y experiencias para resolver eso. Nunca había galopado tanto el gasto como ahora. En 34 años, nunca como antes habíamos tenido un déficit tan alto. Y esta administración hizo los méritos para desatrampar el gasto. El déficit alcanza los $3.600 millones.

La gestión de la deuda que ha hecho este Gobierno es muy particular. Ha salido en carrera a buscar el dinero y cuando usted hace eso, pues obviamente le van a cobrar más tasa de interés. Y estábamos a punto de que nos calificaran la deuda de tan mala calidad como la del Congo y de El Salvador. Si caemos ahí, la crisis va a galopar a una velocidad que solo los que vivimos la crisis de los 80 y sufrimos las consecuencias, lo recordamos. Sería catastrófico. Y se requiere de un equipo de economistas que tengan diferentes destrezas. Pero, también, para trabajar con el déficit, el plan de trabajo económico se llama “estabilidad con reactivación”, porque si usted hace crecer el Producto Interno Bruto (PIB) y usted logra acelerar su crecimiento, el porcentaje del déficit con respecto al PIB baja.

Y para reactivar es que van a devaluar…

–Ese es el segundo punto al que quería llegar. En el primer quintil hay más de un millón de personas pobres, con 3,6 miembros por hogar, y reciben un ingreso, por hogar, de apenas ¢194.000. El último quintil, son apenas 776.000 personas, tienen 2,6 miembros por hogar, pero reciben un ingreso de más de ¢2.500.000. Allí el ingreso promedio por persona es de más de un millón. Entonces, don Fabricio nos dice que tenemos que buscar formas de que la economía que se está movilizando jale a la economía que no se está movilizando. Para eso usted necesita diferentes visiones de trabajo.

Por un lado, ocupa estabilizar una situación crítica que amenaza las finanzas públicas, pero, por el otro, para reactivar una economía como la costarricense, que tiene servicios, agricultura, etcétera, usted necesita una serie de perfiles. Don Fabricio tomó cada una de las decisiones sobre esos perfiles después de haber revisado una gran cantidad de posibilidades para formar ese equipo económico. Esa es la razón por la que podría parecer que hay visiones encontradas. Y me parece que no está mal, lo que no debe faltar es la capacidad de discusión y de enriquecimiento.

¿Cuál es la visión con respecto al tipo de cambio? Don Gerardo Corrales ya dijo que planean hacer una devaluación del colón de hasta un 15% para llevarlo a lo que él considera que es el tipo de cambio real.

–Nadie ha dicho que va a devaluar. A Gerardo Corrales le preguntaron sobre la política cambiaria, pero los periódicos interpretaron un poco mal. En realidad, dijo primero que se va a mantener la política en que el tipo de cambio va siguiendo su tendencia central, un plan macroeconómico con metas de inflación, el Banco Central así lo trae y eso va a seguir.

A partir de allí, lo que se estila es tener un tipo de cambio que siga su tendencia central, pero que podamos proteger de ataques especulativos.

Que es lo que está haciendo ahora el Banco Central.

–Lo que está haciendo ahora el Banco Central. Entonces, Gerardo dijo que vamos a seguir con esas tendencias y protegiéndolo. En ese sentido, no esperaríamos, y él fue muy enfático; una política de shock de ningún tipo. Yo no sé si hubo una mala interpretación.

No. Él dijo que el tipo de cambio nominal no se ajustaba al tipo de cambio real y que, si bien no iban a aplicar una política de shock, iban a llevar el tipo de cambio hasta su supuesto valor real; es decir, que iban a devaluar poco a poco el colón.

–No, no. Un tipo de cambio real constante depende de varios fundamentales, y un tipo de cambio real tampoco es constante; eso se mueve dependiendo de esos fundamentales. Allí lo que hay que hacer es continuar con la política de cambio, esto lo ha mencionado don Fabricio directamente, y la gente no debe olvidar que el Banco Central es autónomo y tiene una Junta Directiva, y esperamos que esté conformada por miembros que sepan de macroeconomía, entre otros elementos, que alimenten la toma de decisión de la política cambiaria, entre otras cosas. Dista mucho de que hayamos discutido de un ajuste de choque en el tipo de cambio. Jamás.

¿De dónde vendría la reactivación?

–Estamos hablando de varias cosas. Hay que reactivar al sector productivo de una manera que nos permita incorporar diferentes elementos. Primero, lograr que la locomotora del comercio internacional encadene y arrastre a estos sectores. Requerimos un desarrollo de zonas francas 2.0. Necesitamos evitar que las empresas se sigan yendo para otros lugares. Nosotros tenemos una población juvenil desempleada que en algunas zonas sobrepasa el 30% para los menores de 20 años. Si no logramos emplear a esos grupos, las cifras de pobreza nunca van a bajar.

Hay $500 millones estancados en Banca para el Desarrollo y, por otro lado, hay casi un millón de personas en la informalidad, muchas jefas de hogares que no tienen financiamiento porque no se formalizan, y no hacen esto porque no pueden pagar las cargas sociales con la Caja. Hemos analizado que es mejor ayudarles a formalizarse; en los primeros años les exoneramos del pago de esas cargas y vamos progresivamente llevándolos hasta un quinto año en que puedan pagar, y así los ponemos a las puertas de Banca para el Desarrollo.

Y el número dos es que estamos haciendo mal las cosas con el INA. Vincular las dos economías pasa por darnos cuenta de que necesitamos un desarrollo en comercio 2.0 que pueda utilizar mano de obra con diferentes habilidades, que no necesariamente pasan por el bachillerato ni por los entrenamientos que está haciendo el INA, y por eso insistimos en la educación dual.

De lo que ya hay proyectos en la Asamblea Legislativa.

–Ya hay proyectos. Lo que se requiere es procesos de afinamiento, discusión y aprobación. Otra cosa muy importante es la reducción de trámites.

Para reactivar y aumentar la productividad también se requiere resolver el problema de la infraestructura vial. ¿Cómo hacerlo en medio de la grave situación del déficit fiscal?

–Está tan grave la situación fiscal que cada costarricense debe ₵3,5 millones de colones.

Tomar estas decisiones no es fácil, es impopular, pero cuando no se toman le sale caro al país. Habrá que tomar decisiones bien informadas, eso no quiere decir que no se vaya a hablar con los sectores. Estamos ante una situación fiscal muy grave. En infraestructura, yo he trabajado con organismos internacionales que se especializan en asociaciones público-privadas, como el BID, que tiene especialistas que han desarrollado obras grandes, de más de $1.000 millones. Esa es una posibilidad. Otra es hacerlo con un país amigo.

¿La solución del déficit también va a significar una menor capacidad adquisitiva para la gente?

–Depende de cómo se resuelva. Hay varios escenarios. Todos nos vamos a tener que zocar la faja, eso es ineludible, lo que importa es cuándo y cómo. El Gobierno que llegue, si hace las cosas bien, va a tener que zocarse. Si el Gobierno llega y le da largas a esto, la deuda pública va a seguir creciendo y esto lo va a terminar solucionando el mercado. Los bonos nuestros se van a depreciar más. El proyecto que se acaba de aprobar, con el 208 bis, nos va a dar un 1,9% del PIB, tal vez 1,5%, allí ya tienes controlada la mitad del déficit primario. El restante se puede lograr desarrollando las compras del Estado digitalizadas, lo que se estima dejaría ingresos por 2% del PIB. Además, con el uso de escáneres de contenedores en las aduanas y con la automatización de la Dirección General de Tributación. Hay una buena cantidad de impuestos que no se recaudan debido a la elusión y a la evasión. Hay que hacer una inversión en una plataforma unificada de tributación de última generación. Hay que dar el paso cueste lo que cueste.

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