País

Tasa R de COVID -19: Cada caso positivo produce aún solo un nuevo contagio

Expertos advierten que el rezago en el procesamiento de las pruebas hace difícil calcular el pico de esta ola pandémica, mientras los médicos temen un colapso del sistema.

La tasa de contagio de COVID-19 en el país presenta, actualmente, una tendencia a la baja, ubicándose cerca de 1, según los datos del Centro Centroamericano de Población (CCP) y del Observatorio del Desarrollo (OdD), ambos de la Universidad de Costa Rica. 

Lo anterior significa que una persona con COVID-19 producirá un nuevo contagio, o en números más cercanos a la realidad nacional: si hay 1.000 personas infectadas por día y estas infectan en promedio a una persona, esta cantidad de infectados en una semana podrían contagiar a 7.000. 

La tasa de contagio o tasa R indica el número promedio de personas que contagia cada infectado durante todo el tiempo en que puede transmitir el virus. De acuerdo con el CCP, una tasa R de 1 significa que cada generación de casos es reemplazada por otra de igual tamaño, es decir, que la cantidad de individuos infectados no aumenta ni disminuye en el tiempo y el brote se encuentra estacionario.  

Además, si esta tasa es menor que la unidad, la epidemia está en camino de extinguirse, pero si es mayor que 1 hay proliferación, la cual será de tipo exponencial, a menos que se haga algo para contenerla.

“Si tenemos 1.000 casos y una tasa R de 1, se van a seguir dando casos. Si mantenemos el R en 1 y disminuimos la cantidad de casos, entonces, eso va a tener efecto. Hay que tener paciencia”, aseguró el investigador del OdD, Guaner Rojas.

Actualmente, la tasa de contagio del país es de 1. (Gráfico del OdD)

La situación en otros países de Iberoamérica dista mucho de la de Costa Rica, aunque, claro está que todos se encuentran en momentos epidemiológicos diferentes. Por ejemplo, según estadísticas del CCP, al 12 de septiembre, la tasa de reproducción en Portugal se ubicó en 1,2; mientras que en Puerto Rico correspondía a 1,17. 

Por otra parte, países como Honduras se ubicaron en 1,16; España en 1,14 y Cuba en 1,11, entre otros.

El CCP hizo hincapié en que, en Costa Rica, la tasa de contagio varía de un lugar a otro. En esa línea, destacó que al 16 de septiembre, la tasa R en las zonas costeras llegó a 1,5.

“Las subregiones de Puntarenas (que incluye el área turística de Jacó) y Santa Cruz (que incluye las zonas turísticas de Tamarindo, Playa del Coco y otras) tuvieron una alarmante tasa R superior a 1,5 que implica duplicaciones cada 11 días en la cantidad de nuevas infecciones”, destacó el CCP en su informe semanal publicado el 16 de septiembre.

El investigador del CCP, Luis Rosero, mencionó que la población esperaba que la tasa R se disparara en las últimas semanas; sin embargo, esto no fue así. De acuerdo con sus hipótesis, esto no sucedió debido a una mejora en el mensaje de las autoridades, el uso obligatorio de la mascarilla, y la indicación de que las caretas no sustituyen las mascarillas. “En el curso natural de la pandemia tiene que bajar la tasa de contagio porque hay menos susceptibles”. 

Por su parte, el  investigador del OdD, Guaner Rojas, agregó que, si el país no hubiera aplicado medidas de contención, actualmente, la tasa de R rondaría los 2,9. 

Menor cantidad de pruebas

Para el coordinador de la maestría en Epidemiología de la Universidad Nacional (UNA), Juan José Romero, esta tasa de contagios debe verse con lupa, pues está relacionada con la cantidad de casos reportada, lo que a su vez depende de la cantidad de testeos realizados en el país.

Todo el mundo habla de la tasa R. Si bien es cierto esta se puede utilizar para analizar la dinámica de la enfermedad y hacer proyecciones a una o dos semanas, pero hay que utilizarla con cautela, precisamente, por las variaciones que hay en la cantidad de casos que se vienen reportando, que dependen en buena parte de la cantidad de pruebas que se procesan y, además, porque no conocemos la fuente de esos casos que se procesaron”, destacó Romero. 

Por ejemplo, la semana anterior, los días domingo 13, lunes 14 y martes 15 de septiembre, el Ministerio de Salud reportó un total de 970, 937 y 777 casos detectados, respectivamente. 

Esto se relaciona con la cantidad de pruebas diarias reportadas durante esas fechas, las cuales corresponden a 2.759, 1.934 y 1.793, números que están por debajo a los días previos donde las autoridades informaron de más de 3.000 pruebas y los contagiados ascendían a más de 1.000 diarios.

“El origen de las muestras también hace la tasa R inestable. Si nosotros vamos a buscar en sitios muy calientes, vamos a tener muchas muestras positivas: Alajuelita, Desamparados, Pavas hospital, etc.”, señaló Romero.

En esta misma línea, el investigador del OdD, Agustín Gómez, aseguró que el país maneja un rezago en torno a la cantidad de pruebas procesadas: “Todos los lunes y martes, posterior al fin de semana, hay un decrecimiento en la cantidad de casos diarios. Ya han pasado tres fines de semana donde hay 700 casos, 800 casos y luego repunta. La hipótesis que estamos manejando tiene que ver con la capacidad de análisis que tiene el Ministerio los fines de semana. La hipótesis es que los fines de semana trabajan menos personas y la capacidad solo da para procesar la mitad”.  

Consultados sobre la reducción de pruebas durante esos días, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) señaló que esta estaba relacionada con una baja en la cantidad de personas que se presentaron a los servicios de salud y que clasificaron como sintomáticos respiratorios.  

La epidemióloga de la CCSS, Guiselle Guzmán, agregó que, actualmente, la institución testea a toda persona que llega con síntomas y cumple con la definición de caso sospechoso, ya sea al servicio de emergencias o por consulta externa de los Ebais, las áreas de salud, los hospitales, los puestos de visita periódica y la visita domiciliar. 

“No estamos haciendo solo muestra al que llega al centro médico, sino también los que detectamos en estos otros puestos donde se da atención médica. También se hace prueba a las personas que se hospitalizan y que consultan por COVID-19 o por infección respiratoria aguda grave o a personas que llegan por otra causa, pero haciendo historia clínico-epidemiológica que pueden tener COVID-19 y pueden poner en riesgo al personal”, señaló Guzmán. 

Además, la semana pasada, Guzmán señaló que la CCSS no realizará más pruebas de tamizaje masivo, pues estas “no es que no aportan información” sino que se deben dirigir a los grupos donde nosotros creamos que se moverá el virus. Se hacen tamizajes dirigidos bajo criterios epidemiológicos. 

Rezago afecta proyecciones

Para el Observatorio del Desarrollo, el rezago en la cantidad de casos diarios que reporta el país también afecta las proyecciones, eso se ve reflejado en la dificultad para visualizar el pico de la pandemia. 

“Bajo el escenario actual no sabemos cuándo es el pico, hay demasiados factores que están incidiendo para dar una estimación más limpia, una de esas razones es el rezago. Por eso es necesario que la gente entienda que los modelos, a pesar de que toman en cuenta ese rezago, tienen una incertidumbre muy grande. Los casos diarios no son los casos del día, son los casos que se reportan y que vienen atrasados, pueden ser casos que se hayan dado hace 6 días”, aseguró el investigador del OdD, Agustín Gómez. 

No obstante, el Observatorio proyecta que se dé un punto de inflexión -si la tendencia se mantiene- para el 4 de octubre, aproximadamente.

Este punto de inflexión lo que haría es que el escenario optimista se cruce con el escenario pesimista. Cuando este encuentro se dé, los casos empezarán a disminuir paulatinamente. 

De acuerdo con el epidemiólogo, Juan José Romero, la tasa R debe analizarse con lupa, pues está relacionada con la cantidad de casos reportada, lo que a su vez depende de la cantidad de testeos realizados en el país.

“Eso significa que llega a un punto en el que se empieza a estabilizar, siguen creciendo los casos pero con menor velocidad”, destacó el investigador Guaner Rojas. 

Según Rojas y Gómez, para esa fecha se estima que el total de casos roce los 85 mil contagios; mientras que, a principios de diciembre, es probable que el país sume alrededor de 130 mil personas que han tenido el virus. 

“Lo que pasa es que las fechas se nos han ido moviendo por el tema del rezago. Si nosotros no tuviéramos ese rezago, es probable que ya hubiésemos acertado con mayor prontitud cuando se iban a intersecar estas líneas”, señaló Gómez. 

Actualmente, según las estimaciones del OdD, el país transita aún por el escenario optimista, eso se ve reflejado en el hecho de que que el crecimiento no es tan rápido.

“Obviamente, los casos subieron pues hay más gente contagiada, pero aunque suban, su crecimiento no es tan fuerte, sino ya tendríamos más casos reportados por día. Esto captura el efecto que han tenido todas las medidas de contención y mitigación que se han dado en los últimos seis meses. Si no fuera así, la curva estaría más arriba aún”, agregó Gómez. 

Hay margen de maniobra

Bajo el escenario actual del país, los investigadores del OdD, así como el epidemiólogo Juan José Romero, consideran que el país aún tiene un «margen de maniobra» para que la curva vaya disminuyendo y así el sistema hospitalario no colapse. 

Para los investigadores del Observatorio del Desarrollo, en algún momento la cantidad de casos diarios reportada va a tender a desacelerarse.

“El asunto ahora es que empecemos a hacer caso y aprendamos de las lecciones pasadas. Por ejemplo, ya se dio el tema migrante en la zona norte, el cual estuvo relacionado con el tema agrícola. Deberíamos aprender cómo tratar a los indígenas ngöbes que van a participar en la recolecta de café. Deberíamos haber aprendido en ese proceso para minimizar eso”, señaló Gómez. 

“Todos los modelos, en algún momento, tienden a bajar, pero eso no significa que no existan rebrotes o que la situación no se vaya a complicar en determinado momento”, agregó.

Por su parte, el coordinador de la maestría en Epidemiología de la UNA, Juan José Romero, externó que, si el país mantiene la tasa de contagios actual, existe un margen de maniobra para así disminuir la afectación en el sistema hospitalario.

“Si subimos la tasa de contagio a 1,5, en cuestión de una semana vamos a tener un 50% de casos más de los que tendríamos si la cosa fuera uno. Si tuviéramos hoy 1.000 casos y la tasa fuera 1,5, dentro de una semana vamos a tener 1.500, y esos van a producir una proporción en ocupación hospitalaria. Mientras no subamos de 1,2, aún tenemos margen de maniobra, o sea no colapsaríamos el sistema”, acotó Romero. 

El martes 22 de septiembre, el presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Alexander Solís, externó que las autoridades sanitarias han alertado que, durante la semana que va del 5 al 9 de octubre, aproximadamente, “podríamos tener una pérdida de la capacidad hospitalaria para atender pacientes críticos en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)”.

Según estadísticas de la CCSS, al 21 de septiembre, la institución reportó una ocupación de un 84% de sus UCI; esto quiere decir que de un total de 312 camas, 263 se encontraban ocupadas, mientras que 49 estaban libres.

El presidente del Sindicato Nacional de Médicos Especialistas (Siname), Mario Quesada, externó también su preocupación por el impacto del COVID-19 sobre el país y sobre todo en el sistema hospitalario.

“Tenemos una capacidad de camas limitada. De un momento a otro, pasamos de 90 o 100 enfermos diarios a días donde se rompen cifras récord. Es ahí donde esta enfermedad comienza a mostrar su rostro más cruel. Sabemos que el 20% de los enfermos COVID-19 requiere cuidado hospitalario y que un 4% de estos necesitará las UCI”, destacó Quesada.

“El único éxito que aún mantenemos es la baja mortalidad. Eso va de la mano en que colapsen o no los sistemas de salud. Si colapsan no se tendrá la oportunidad de atenderlos. Estamos en la antesala de un colapso del sistema hospitalario y de que los funcionarios disminuyan por muerte, cansancio o enfermedad”, agregó. 

Ir al contenido