Soresco: 10 años de una refinería mal gestada entre China y Costa Rica

En 2007 lo anunciaron con bombos, platillos y $50 millones de cada parte, pero el proyecto estaba destinado a fracasar. Ahora se abre una ventana para liquidar el diferendo internacional.

En octubre de 2007, cuando el presidente Óscar Arias visitó China como el primer mandatario centroamericano que abría las puertas al gigante asiático en este siglo, el proyecto de crear una refinería conjunta se vendió como una idea nueva y revolucionaria.

Ante los altos precios mundiales del petróleo, la fuerza productora venezolana y la voracidad del crecimiento chino, los gobiernos de ambos países decidieron que la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC) y la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) tendrían una hija común sobre la cual tendrían exactamente el mismo poder de decisión. No imaginaban los problemas que eso iba a traer.

La hija se llamaría Sociedad Reconstructora Chino Costarricense (Soresco) y consistía en una nueva refinería en Limón que sería propiedad de Costa Rica y China, con un fondo inicial de $100 millones aportados por ambos países en partes iguales, por supuesto.

“El diseño fue pensado bajo el supuesto de que fuéramos siempre muy amigos, de que no íbamos a tener diferencias”

Alejandro Muñoz, presidente de Recope

Todo era amistad y nadie pensaba que ese proyecto acabaría convertido en un litigio internacional, como si se tratara de dos empresas comerciales cualesquiera. Era imposible pensar en que aquel anuncio rimbombante no desembocaría en el gran proyecto que imaginaban en el Caribe con proyección regional, sino en un pequeño staff de siete funcionarios que no hacen ni bulla en un oficentro en Santa Ana.

“¿Qué le parece? ¡Aunque sea con capital marciano!, mientras sea de nosotros”, expresó sonriendo el entonces presidente de Recope, José León Desanti, el 17 de noviembre de 2008, tras formalizar en San José el nacimiento de Soresco ante la mirada solemne de Arias y del presidente de China, Hu Jintao. La creación de una nueva sociedad anónima con dinero estatal parecía una alegre noticia internacional.

Pero nadie contaba con el filtro de la Contraloría General de la República, en principio por su señalamiento para frenar los procedimientos de Soresco, porque eso contradecía el monopolio que posee en su país su papá Recope. De poco sirvió incluso la advertencia del entonces ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias: “no hacer esto (creación de empresa conjunta) significaría que la refinería de Recope tiene que cerrar, entonces quedaríamos sin ninguna defensa estratégica”.

Después vino la objeción que no se pudo subsanar: Soresco había encargado los estudios de factibilidad a una empresa familiar de su empresa madre CNPC: la firma HQCEC. Estaba en entredicho la independencia y la objetividad del informe, pero la CNPCI se negó en todo momento a encargar uno distinto, y las decisiones en Soresco deben tomarse siempre por consenso. Aquella simetría accionaria acordada en los momentos de felicidad iba a resultar letal para el proyecto.

Ni Recope, ni su junta de accionistas (el Consejo de Gobierno) podían pasar por encima al criterio de la CGR, que también señaló falencias en la factibilidad financiera del proyecto. El problema era “de base”, imposible de solucionar en una fase avanzada del proyecto, como indicó la contralora Marta Acosta en una comparecencia el 3 de marzo del 2016 ante los diputados.

Luego lo explicó distinto: el problema era la fuerte carga política del proyecto, pues las negociaciones entre Gobiernos comprometieron los recursos públicos de manera prioritaria sobre otros criterios, como el proyecto mismo o las diferencias políticas y culturales, dijo Acosta en ese momento.

Ahora es solo una oficina

Así entró en coma Soresco, consumiendo el capital inicial de $100 millones que aportaron ambos gobiernos por partes iguales. Al mes de julio ya se habían gastado $65 millones y Recope nada puede hacer para evitar que Soresco siga utilizando esos fondos para pagar su pequeña planilla, formada por profesionales chinos y costarricenses.

Uno de ellos, en apariencia chino, salió por la puerta de vidrio de la oficina de Soresco el jueves 13 de septiembre a las 2:30 p.m., en el complejo de Forum 1, en Santa Ana. Al escuchar el timbre, salió y sin saludar preguntó “¿qué quiere?”. Rechazó la posibilidad de atender consultas y tampoco quiso identificarse. En el fondo se veían unas fotocopiadoras inactivas y todo lo que tendría cualquier oficina. No es lo que imaginaron cuando en 2007 lanzaron las campanas al aire.

Han pasado diez años desde el nacimiento de Soresco, cuatro gobiernos y nada ha avanzado ni se ha solucionado. El dinero sigue gastándose en planilla sin que nadie pueda detenerlo. En Londres avanza un arbitraje internacional y en París un equipo de abogados coordina con Recope la defensa ante la demanda interpuesta por CNPCI contra Costa Rica. En San José se ve el proceso con frustración y en Beijing no había opciones de solución a la vista. Hasta hace unas pocas semanas.

Si Soresco se gestó en conversaciones políticas, también es esa la vía para disolverlo finalmente de manera bilateral, ahora que China muestra nuevos ímpetus en Centroamérica. Lo dijo la vicepresidenta y canciller Epsy Campbell el 4 de setiembre ante el embajador de China, Tang Heng.

“En el pasado hemos apostado a proyectos que no han tenido un final feliz, como Soresco. Yo espero que podamos sacarlo de los estrados internacionales para llegar a acuerdos políticos más claros”, dijo Campbell en una entrevista posterior.

En Recope sonaron bien las palabras de Campbell. Es la única manera de resolver pronto el nudo legal que mantiene a Soresco viva e inútil hasta que se acabe el dinero. No hay negocio, no hay actividad y ni siquiera reuniones.

“Ya no volvimos ahí. No hay nada qué hacer ahí. No se puede aprobar nada, ni estados financieros, ni auditorías, ni el nombramiento de un nuevo Gerente General, porque el que había (Shi Zhenmin) se fue para China hace unos meses y no volvió”, cuenta con gestos de frustración Alejandro Muñoz, presidente de Recope.

No se aprueban presupuestos pero el dinero se sigue gastando, en promedio $133.000 por mes entre pago de los siete funcionarios, el alquiler de la oficina y de las viviendas de los empleados chinos.

“Nada se puede arreglar porque todo se debe votar por unanimidad, que es la única posibilidad de mayoría cuando solo hay dos accionistas con el 50% cada uno. Hemos pedido liquidar la sociedad, pero CNPCI está en desacuerdo. No hay posibilidad de un desempate”, agrega Muñoz, quien fue tesorero de Soresco como representante de Recope.

Su diagnóstico es similar al de la contralora Acosta, pero por razones distintas. “Es un problema de origen”, señala el jerarca de Recope, en alusión al diseño de simetría accionaria. “El diseño fue pensado bajo el supuesto de que fuéramos siempre muy amigos, de que no íbamos a tener diferencias”, concluyó.

Mientras tanto, una gerente financiera, Xu Yan, hace las veces de gerente general, aunque sin tener aprobado su ajuste salarial por ascenso. Ella está al mando de una planilla que completan un abogado, un ingeniero regente y un profesional más a cargo de la empresa consultora Manpower. “El contador se fue a China y no quiso regresar”, añadió María Fernanda Roldán, abogada de la División Jurídica de Recope.

Pesquisas, planes y una pequeña ventana

ALEJANDRO MUÑOZ, PRESIDENTE DE RECOPE

De esta manera parecía extinguirse la gran idea del 2007, y sobre todo los $50 millones que aportó Recope. El arbitraje está en fase preliminar y podrían darse las primeras audiencias en el primer semestre de 2019. Mientras, la Fiscalía General de la República, bajo el mando de Emilia Navas, avanza en su investigación sobre posibles delitos, para determinar si aquí hubo corrupción. En setiembre esperaban aún el informe de la Sección de Delitos Económicos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

En el Gobierno de Costa Rica, el presidente Carlos Alvarado mantiene su discurso de “descarbonización”, que es básicamente un antónimo de la palabra “refinería” que querían materializar con Soresco. En caso de que el proyecto fuera recuperable, las condiciones son otras; incluso en la región, con una Venezuela muy lejos de ser aquel chorro de petróleo accesible que entusiasmaba a los gobiernos en la primera década del siglo XX.

CNPCI está decidida a exigir una indemnización por el proyecto frustrado, pero parece que ahora se abren ventanas políticas en el Gobierno chino. Lo reconoció el embajador Tang Heng este lunes 24 de setiembre.

“Vamos a coordinar con el nuevo gobierno de Costa Rica para poder dar una solución política a este problema. Sabemos que ambas partes tienen intención de hablar de este problema para poder ir adelante”, dijo a UNIVERSIDAD.

“Yo creo que debemos encontrar una solución para resolver la situación. Una nueva refinadora no corresponde a la estrategia de desarrollo de Costa Rica”, agregó Tang en alusión a las políticas del gobierno de Alvarado para que el país reduzca el consumo de combustibles fósiles.



Embajador de China, Tang Heng

“Vamos a coordinar para poder dar una solución política”

¿Qué planes hay para resolver el conflicto de Soresco?

–Tenemos un contencioso, pero es algo natural, con estándares comerciales porque participan dos compañías. Se encuentran un poco en conflicto, pero está en esa fase de arbitraje internacional.

La canciller Campbell habló de buscar una solución política. ¿Es posible?

–Vamos a coordinar con el nuevo gobierno de Costa Rica para poder dar una solución política a este problema. Sabemos que ambas partes tienen intención de hablar de este problema para poder ir adelante.

¿Insistirán en construir la refinería o buscarán la manera de liquidar el proyecto?

–Yo creo que debemos encontrar una solución para resolver la situación. Una nueva refinadora no corresponde a la estrategia de desarrollo de Costa Rica.

Esto es un escollo, decía la canciller, pero también hay deseo de reimpulsar la relación con Costa Rica. ¿Cómo?

–Estamos planteando cosas buenas para toda Centroamérica, que es una región con mucho potencial de desarrollo. Ahora tenemos ganas de desarrollar relaciones de amistad y mutuo beneficio bajo el principio de una sola China.

Después del viraje reciente de República Dominicana, Panamá y El Salvador, ¿cree que más países centroamericanos romperán con China y se aliarán con ustedes?

–Es posible, porque tenemos la puerta abierta para cualquiera que reconozca el principio de una sola China.

¿A pesar de las diferencias con Estados Unidos?

–Creo que Estados Unidos es el país más desarrollado y China el más grande en vías de desarrollo. Las relaciones bilaterales son importantes para ambos países y para el mundo entero. Tenemos canales abiertos para dialogar y tener una relación feliz.



 


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