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Siembra de cáñamo y marihuana sería negocio lucrativo, pero no a corto plazo

Personas expertas, agricultoras y diputadas coinciden en que incursionar en cáñamo y no en marihuana medicinal sería desperdiciar lucrativo negocio.

La siembra y producción de cáñamo y variedades de cannabis para uso industrial y medicinal sería una gran oportunidad económica para el país, pero no en el corto plazo. Estudios agronómicos, de mercado, permisos y modificaciones en la normativa nacional se requieren para que el país incursione en la producción de estas plantas.

El pasado 4 de mayo, en su informe de labores frente a la Asamblea Legislativa, el presidente Carlos Alvarado anunció que su gobierno impulsaría “el cultivo del cáñamo para reactivar el sector productivo, con todas las garantías y seguridad del caso”.

El cáñamo es una variedad de la planta de cannabis sativa (conocida popularmente como marihuana), que contiene cannabidiol (CBD, que se usa en aceite con fines terapéuticos) y que tiene un contenido de tetrahidrocannabinol (THC, principal sustancia psicoativa del cannabis) menor al 1%. Esta planta se utiliza para producción de alimentos, aceites, fibras textiles y semillas.

Renato Alvarado, jerarca del Ministerio de Agricultura y Ganadería, comentó que la institución lleva poco más de dos meses trabajando en la investigación agronómica que podría respaldar la producción masiva de los cultivos, pues hay empresas que ya han hecho la solicitud.

Algunas, dijo, están interesadas en “sembrar marihuana y sacar todo lo que es medicinal mediante producción muy focalizada y muy controlada en invernaderos, y a otras les interesan variedades de cáñamo para alimentos, fibras, etc. que se pueden producir al aire libre de manera menos restrictiva por no ser psicotrópicas”.

Segun dijo Alvarado, a su cartera le corresponde garantizar “la parte agronómica” para así tener certeza sobre cómo producir, en qué condiciones, cuáles plagas afectan al cultivo, cuáles químicos utilizar, entre otros.

“Hoy, mediante un convenio de investigación con el INTA (Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria) y las empresas interesadas, ya podemos traer las variedades que se quieren empezar a producir en el país para hacer la investigación agronómica bajo control; no necesariamente tenemos que tener las leyes que hoy están en la Asamblea Legislativa para producir masivamente, si no que apenas estén listas podemos arrancar”, comentó.

Una vez concluidas las pruebas e investigaciones, se podría empezar a sembrar cáñamo y en aproximadamente tres meses podrían realizarse las primeras cosechas para extracción de fibras textiles. Y es que el cultivo de cáñamo requiere mínimos cambios en la ley, pues no se considera psicotrópica.

No obstante, el principal atractivo y posible rédito económico de la siembra de cannabis sativa es la extracción de aceites que sí contengan sustancias psicoactivas para la industria médica. Ese negocio sí requiere modificar la legislación de manera sustancial.

“Es que sembrar cáñamo y no cannabis para uso medicinal es desperdiciar una oportunidad de oro por puro puritanismo”, expresó con vehemencia la diputada independiente Zoila Rosa Volio, quien ha impulsado en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para legalizar la producción de cannabis y cáñamo para fines medicinales.

La legisladora afirmó que al escuchar el anuncio del presidente sintió que desde el ejecutivo se estaba tratando de “amputar” su proyecto para promover solo la siembra de cáñamo y no la de marihuana medicinal. Sin embargo, dijo, el oficialismo y las autoridades parecen haber cambiado de opinión y hoy respaldan la iniciativa.

Largo camino hacia el cannabis medicinal

La diputada Volio comentó que el Proyecto 21.315 Ley de Producción de Cannabis y Cáñamo para Fines Medicinales, que pretende establecer el cultivo masivo de las plantas y generar a su alrededor una industria farmacéutica, tiene buen ambiente en el plenario y el principal obstáculo será que sea convocado a la corriente legislativa.

Después de un año y dos meses de presentada a la Asamblea, la iniciativa se encuentra en la comisión de ambiente, donde la acogió el diputado frenteamplista José María Villalta.

El legislador aseguró que asumió el proyecto porque considera importante que se levante una prohibición que carece de fundamento técnico: la de producción y consumo de cannabis medicinal. El diputado afirmó que el texto sustitutivo que su despacho preparó soluciona algunos problemas del proyecto original, como el establecimiento de licencias con costos prohibitivos.

“Se propone un mecanismo donde las licencias se otorgarán prioritariamente a organizaciones de productores locales, cooperativas, asociaciones y centros agrícolas, para que realmente los agricultores nacionales que están deprimidos se beneficien”, comentó y añadió que se propone la figura del autocultivo para el autoconsumo con fines terapéuticos y medicinales.

Sergio Madrigal, productor de flores, dijo que si se pretende que los agricultores migren sus cultivos es necesario permitir el cultivo de cannabis en ese entendido, pues generaría mayores ingresos.

“Lo último que yo escuché es que se iba a sembrar para fibra y semilla, pero lo más importante es el CBD y ni qué decir del THC. Es muy importante al menos poder extraer estos aceites para que sea más rentable, porque por supuesto que hay más mercado y es mejor pagado poder sacar componentes para lo que es medicinal”, opinó.

La diputada Volio indicó que solo quedan algunos ajustes por hacerle al texto para que sea dictaminado y esperar que se convoque. Afirmó que cuenta con apoyo de las bancadas del PAC, PLN, parte del PUSC y algunas diputaciones independientes. “La cosa va a ser cómo convocarlo, cómo hacemos para hacer acuerdos entre jefaturas de fracción o, bien, esperar a que convoque el ejecutivo. No sé cuál de las dos es más viable”, cuestionó.

Luis Eduardo Sandí, psiquiatra especialista en salud pública y exdirector del Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), comentó que se ha satanizado mucho estos cultivos porque se ha pintado a la marihuana como una planta tóxica.

El especialista aseguró que a nivel mundial se ha normalizado el uso de cannabinoides para producir medicinas o componentes de utilidad clínica. Opinó que este es un campo progresista nuevo y amplió que tiene que abrirse poco a poco porque los compuestos como el CBD y THC se utilizan en medicina cannábica en Europa y Estados Unidos y hay un gran mercado de personas que utilizan estas sustancias, en el que Costa Rica podría incursionar.

“Si bien no existen formulaciones médicas científicas farmacológicas elaboradas para tratamiento de enfermedades, la información ha corrido a toda velocidad y mucha gente lo está utilizando, sobre todo cuando no encuentra resultados en la medicina tradicional. Toda esa gente accede a un mercado paralelo que es preferible que no exista”, comentó.

Sobre el tema de este reportaje, la vocera del IAFA Natalia Chaves indicó que la institución aún no se referirá, pues está a la espera de que se aclaren algunas consultas con respecto al proyecto de ley; una vez que tenga toda la información requerida, emitirá criterio.

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