País Estudio de seguimiento a 923 electores durante cuatro meses

Seis de cada diez electores cambiaron de decisión en el último mes

Electorado costarricense llega a cierre de campaña con una marca de indecisión inédita en la historia del país.

El electorado costarricense se acerca al cierre de urnas con niveles históricos de indecisión que impiden dibujar un escenario preciso sobre el resultado de la elección presidencial y legislativa del próximo 4 de febrero.

Al menos seis de cada diez electores costarricenses cambiaron de opinión sobre a cuál candidato apoyar durante el último mes, lo que revela el altísimo nivel de incertidumbre que se cierne sobre el panorama electoral.

Así lo revela un estudio del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR, que desarrolló un panel con entrevistas a un grupo fijo de 923 electores.

Seleccione a un grupo de electores para conocer cómo han variado sus preferencias partidarias desde octubre: 

A ellos, entre octubre y enero, se los llamó una vez al mes para conocer su intención de voto y estudiar si cambiaban o no de opinión.

“Esta es la elección en donde ha habido mayor indecisión en la historia de Costa Rica. Esa indecisión se ha observado de principio a fin, pero se ha intensificado especialmente hacia el final. Uno normalmente espera que los indecisos se vayan decidiendo hacia el final de la campaña. La indecisión no disminuyó y, más bien, está aumentando”, dijo Ronald Alfaro, investigador del Centro.

El análisis del CIEP muestra un grupo heterogéneo y variable de indecisos. De cada diez electores, desde octubre, seis han cambiado de un candidato a otro en al menos una ocasión.

Además, al menos uno de cada diez votantes se arrepintió del candidato que escogió y pasó de estar decidido a estar indeciso. Es decir, apenas un tercio de los electores han mantenido un rígido apoyo a un solo candidato.

“Por eso la contienda electoral no está planteada entre dos candidatos, sino que cualquier cosa podría suceder”, agregó Alfaro.

Flujos variables

La medición del panel, cuya última toma se realizó entre el viernes 26 y lunes 29 de enero, es un instrumento estadístico diferente a la encuesta aletoria de intención de voto, que también realiza el CIEP.

El objetivo del estudio de panel es medir e identificar las fugas, movimientos y cambio de intención de voto por los distintos candidatos, así como el crecimiento o disminución de los indecisos.

La última fotografía del panel muestra a cinco candidatos con altas posibilidades de llegar a segunda ronda: Fabricio Alvarado (17%), Antonio Álvarez (15%), Carlos Alvarado (15%), Rodolfo Piza (13%) y Juan Diego Castro (11%).

Además, señala una mayoritaria proporción de indecisos que alcanza el 19%.

Haga click en las imágenes para observar con mayor detalle las tendencias

Aunque muestran las mismas tendencias, el resultados del panel tiene discrepancias con respecto a la encuesta aleatoria del CIEP, esto se debe a que  emplea una metodología diferente y a que, además, las muestras de campo se tomaron en momentos distintos.

Por ejemplo, la proporción de indecisos en el estudio de panel (19%) es menor a la de la encuesta (36,5%).

Según los analistas del CIEP, eso se explica porque los entrevistados de un panel siempre son los mismos, y pueden anticipar que se les van a llamar para consultarles por quién votarán. Además, las consultas se desarrollaron en momentos distintos.

Mientras que para la encuesta aleatoria del CIEP la muestra se tomó entre el miércoles 24 y el viernes 26 de enero, el panel se desarrolló entre el viernes 26 y el lunes 29 de enero.

De cualquier forma, los resultados del panel confirman que, debido al altísimo nivel de indecisión, cualquier candidato podría dar saltos inesperados en este proceso electoral; y que, ante este nivel de indecisión, es imposible prever lo que ocurrirá este domingo 4 de febrero.

¿Quién le “robó” a quién?

El análisis del panel del CIEP también permite observar las tendencias de voto por cada uno de los candidatos.

Solo un tercio de los electores se han mantenido invariables en su decisión de apoyar a un candidato, y la mayoría de ellos están vinculados con el viejo bipartidismo.

Antonio Álvarez Desanti (PLN) y Rodolfo Piza (PUSC) muestran en cada medición una base constante de electores, que han constituido siempre la mayoría de las personas que les apoyan. Álvarez y Piza captaron algunos indecisos, pero -a lo largo del panel-, estos nunca representaron la mayor parte de sus electores.

En otros partidos, como el Frente Amplio (FA) o el Partido Acción Ciudadana (PAC), también hay bases electorales casi inmóviles, pero son mucho más pequeñas.

Fenómeno contrario al del PLN y el PUSC sucede para los candidatos Fabricio Alvarado (PRC) y Carlos Alvarado (PAC), que hoy se nutren fundamentalmente de personas que antes estaban indecisas.

Hoy poco más de un tercio de las personas decididas a votar por Fabricio estaban indecisas en diciembre. Entre diciembre de 2017 y enero de 2018 Carlos Alvarado creció a poco más el doble de lo que tenía previamente, gracias -en su mayoría- al apoyo de los indecisos.

La caída del candidato Juan Diego Castro (que hoy tiene casi la mitad del apoyo que tenía en diciembre) se explica, en parte, porque algunos de sus votantes se volvieron indecisos, tornaron su apoyo a Fabricio Alvarado, o a otros candidatos.

De hecho, en las mediciones entre octubre y noviembre y entre noviembre y diciembre Castro había capturado votantes de casi cualquier partido político, pero en la medición de diciembre a enero eso no se repitió.

“Su apoyo se achicó y ya no captura electores de otros partidos como lo hace antes”, resumió Alfaro.

Entre octubre y noviembre el candidato Rodolfo Hernández obtuvo un fuerte grupo de votantes del candidato Rodolfo Piza, pero el fenómeno no se repitió con la misma fuerza entre diciembre y enero.


Preguntas frecuentes sobre el panel

¿Es diferente un panel a una encuesta de intención de voto?

A diferencia de una encuesta política tradicional, un panel consulta a un mismo grupo de personas en diferentes momentos. El panel del CIEP ha entrevistado a casi mil personas durante octubre, noviembre, diciembre y enero. Ese grupo había sido seleccionado previamente de forma aleatoria, para ser representativo de la población costarricense. Por el otro lado, una encuesta convencional entrevista a grupos de personas diferentes en cada muestra que analiza.

¿Tienen el mismo objetivo?

No. Una encuesta convencional mide opiniones y preferencias en un momento determinado, pero un panel pretende observar cómo varía esa intención y cuánto cambian los electores de opinión a lo largo del tiempo. Los resultados de un panel no pretenden mostrar quién lidera una encuesta, sino cómo cambia el electorado de opinión.

Encontré resultados diferentes en las dos encuestas, ¿por qué?

Ambas encuestas aplican metodologías diferentes en tiempos distintos. Aunque ambas muestran tendencias muy similares (alta volatilidad en las intenciones de los votantes y el posicionamiento de cinco candidatos con altas probabilidades de pasar a una segunda ronda), algunos resultados pueden variar.

En primer lugar, el panel se desarrolló del viernes 26 al lunes 29 de enero, mientras que la encuesta se desarrolló entre el miércoles 24 al viernes 26 de enero. Además, un panel siempre entrevista a las mismas personas, que pueden anticipar las preguntas que se les harán y, por eso, mostrar una mayor decisión en sus respuestas. Otras variaciones pueden explicarse dentro del movimiento de los márgenes de error estadísticos.

¿Tienen las dos encuestas un margen de error distinto?

Sí. La encuesta aleatoria tiene un margen de error máximo de 2,8 puntos porcentuales para arriba o para abajo. Por otro lado, el panel tiene un margen de error máximo de 3,2 puntos porcentuales para arriba o para abajo.


 

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