Mano a mano con Carlos Ricardo Benavides:

“Seguimos siendo la alternativa socialdemócrata verdadera”

El jefe de fracción liberacionista dice que su bancada deberá cargar con la “gran responsabilidad” de “recuperar la confianza de la gente” para gobernar.

Al fondo, en una de las paredes del despacho en que se ubica la jefatura de fracción del Partido Liberación Nacional (PLN) cuelga un mural de César Valverde que data de 1974. La imagen es un dibujo de la Costa Rica de aquella época, donde tres hombres labran la tierra, una señora cuida a tres niños y una mujer cubre con su vestido blanco ese espacio soleado, en el que también se observan algunas casitas y los cables del tendido eléctrico público.

En 1974, José Figueres Ferrer cerraba su tercer periodo como presidente de la República al mando de su partido, un Liberación Nacional que -según el nuevo jefe de fracción verdiblanco, quien repite en el puesto, Carlos Ricardo Benavides- sigue siendo “la alternativa socialdemócrata verdadera”, a 44 años de aquel dibujo y en un contexto totalmente distinto.

Benavides recibió a UNIVERSIDAD para conversar a pocos metros de ese mural, que algunos señalan como un regalo de Valverde a los liberacionistas, aunque el diputado reconoce ya debe estar inscrito como propiedad del Congreso.

En ese lugar, el jefe de la bancada afirma que el principal reto de los 17 diputados que componen la nueva nómina liberacionista será “recuperar la confianza de la gente”, pues serán “la cara visible” de una tendencia política que “tiene vocación de Gobierno”, aunque ha recibido sus dos mayores golpes históricos en las últimas contiendas electorales.

Sobre la actualidad del PLN, acepta que han cometido algunos errores para mostrarse como querrían, aunque —desde su punto de vista— el caudal que llevó a la agrupación a convertirse en el grupo más grande del Congreso habría llevado a su candidato a segunda ronda de elecciones, de no ser por el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En cuanto a las posturas de su partido en esta bancada, conservadoras o progresistas, dice que han dependido de cada tema.

Don Carlos Ricardo, usted es uno de los seis diputados que repiten en esta Asamblea Legislativa, pero es recibido por un grupo bastante joven, si se analizan los promedios históricos, ¿Cómo encuentra esta nómina?

— Este panorama legislativo tiene varias connotaciones interesantes, una es que hay una gran cantidad de diputados jóvenes, la otra es que hay prácticamente paridad entre hombres y mujeres y, por último, está el hecho de que repetimos pocos. Cuando yo vine aquí la primera vez era un jovencillo, igual que los compañeros más jóvenes que hoy están ingresando al Congreso y eso me parece -y lo digo por experiencia propia- algo muy positivo. Son personas que añaden un gran entusiasmo, una nueva forma de ver las cosas y nos van ayudando a los que somos más viejos a entender la forma en que las generaciones más nuevas entienden la política, eso en sí mismo tiene un valor importante.

Otro dato característico de esta Asamblea es que haya cuatro bloques grandes, cuatro partidos con una representación interesante para los efectos del juego de armar mayorías. Además, están los partidos más pequeños, que tienen una importancia que hay que valorar y que va a ser relevante según la coyuntura que se vaya dando. Según las combinaciones, ahí usted encuentra la mayoría simple y, con tres de las cuatro grandes fuerzas, incluso mayorías calificadas. Es una Asamblea muy interesante y se parece en alguna forma a la que tuvimos entre 2002-2006.

Ahora asume como jefe de fracción de Liberación Nacional tras unas elecciones críticas para el partido, ¿Qué peso cae sobre los hombros de este grupo de diputados liberacionistas, tomando en cuenta que salen desde este punto de partida?

— Tenemos una gran responsabilidad. No sólo ante el electorado que se identifica con Liberación Nacional, sino también con muchísima gente que no es liberacionista, algunos que han votado por nosotros y otros que no lo han hecho. Estamos conscientes de que somos la cara más visible de un partido que tiene aún la base social más grande y lo digo por los resultados electorales de las elecciones parlamentarias. El hecho de que tengamos 17 diputados implica que sigue habiendo un grupo grande de gente liberacionista y no liberacionista que considera que la presencia de este partido sigue siendo un punto de equilibrio.

¿Se ha convertido el PLN en un partido legislativo?

— No. Son temas de orden coyuntural. La gente que vota por nosotros no vota creyendo que vamos a ser un partido legislativo de oposición. Las personas que votaron por nosotros y nos hicieron la bancada más grande pensaron en nosotros como un partido de Gobierno, recuerde que se vota simultáneamente. Lo que sucede es que en determinadas ocasiones, y particularmente en la última, hubo una coyuntura muy especial que afectó a los partidos tradicionales o históricos, que estaban encaminados a una segunda ronda.

Yo no tengo ninguna duda de que sin la resolución de la Corte IDH, Liberación Nacional habría estado en la segunda ronda. No es que nos convirtamos en un partido legislativo, somos un partido que siempre ha tenido una gran presencia legislativa, esta es la ocasión número 17 en la que Liberación Nacional viene al Congreso, algunas veces siendo Gobierno y otras tantas no.

Como usted mencionaba, el panorama de este año se parece al de 2002, cuando usted llegó a esta Asamblea por primera vez. Aquel año fue el inicio de la gran división legislativa, un fenómeno que usted también vivió como ministro de la Presidencia. 12 años después de concluida su primera experiencia en el Congreso, ¿le parece que se aprendió a legislar en medio de la fragmentación?

— Sí, pienso que sí. El multipartidismo efectivamente echó raíz en 2002, que fue el periodo que marcó históricamente la diferencia. Desde entonces tenemos un parlamento multipartidista. A mí me extraña cuando todavía hay gente a la que uno escucha diciendo que se terminó el bipartidismo y eso es como dar una noticia de hace 20 años. El multipartidismo reina en este país en lo parlamentario desde 2002 y yo estoy acostumbrado a trabajar en un ambiente multipartidista, lo hice entre 2002 y 2006, cuando siendo muy joven asumí la jefatura de fracción. Ahora no es muy distinta esa distribución.

También, como usted lo señala, siendo ministro de la Presidencia me tocó que lidiar y venir a tocar la puerta para hacer negociaciones que nos permitieran votar el proyecto fiscal de doña Laura Chinchilla, que era mucho más justo, distributivo e integral que el plan de impuestos que empuja el Gobierno. Para mí esto no es nuevo y creo que para el PLN tampoco es novedad. Se entiende como una fuerza importante, pero siempre en un ambiente multipartidista

Ahora usted mencionaba el papel del PLN. ¿Cómo se ven ustedes dentro de este panorama multipartidista o fraccionado?

— Hay dos elementos que deben mencionarse. El primero es la disciplina interna. Somos un partido que ha perdurado porque somos disciplinados y entendemos lo importante que es que si nos ofrecimos al electorado con una bandera, esa bandera cobije un comportamiento uniforme.

Es algo que hacemos con respeto a las demás bancadas, independientemente de su tamaño, entendiendo las diferencias y tratando de encontrar donde nos identificamos, tratando de construir mayorías porque yo siempre he insistido en que una democracia no puede caminar por consensos.

El consenso es el ideal en todo grupo social y uno quisiera que todo salga por consensos, pero eso es imposible. Cuando se termina de llegar a un punto determinado donde las fuerzas convergen y todavía existen puntos que deben ser resueltos, esos puntos se resuelven por mayorías desde que existe la democracia. Sabemos que para avanzar es importante el diálogo de todos los días y tener respeto por el resto de las fuerzas políticas, pero vencido un plazo razonable, el parlamento tiene que votar y tomar decisiones de mayorías, ya no de un partido político o de dos, sino de varios.

Entonces hay que reformar el reglamento legislativo…

— Yo tengo ya varios años de estar señalando esa necesidad. Este reglamento que tenemos es un reglamento que se ha utilizado en los últimos 15 años para entorpecer la voluntad mayoritaria. Casi siempre han sido los grupos minoritarios, pequeños o medianos, los que han utilizado el reglamento para no permitir el avance los proyectos que los demás en mayoría lo quieren. Eso es antidemocrático y la reforma se impone.

Alguien preguntaría por qué no se ha reformado el reglamento, pero es que el mismo procedimiento implica mayorías calificadas y la utilización de tiempos y son los partidos que se ven beneficiados por ese reglamento absurdo los que impiden esa reforma porque han venido gozando de mecanismos que les otorgan una sobrerrepresentación de su verdadero tamaño en el Congreso. Incluso partidos que ahora gobiernan, como el PAC, antes nos decía que una reforma era pasarle por encima a otras fuerzas, pero me alegra mucho ver ahora que han cambiado de criterio.

¿Cuál es la prioridad en esa reforma?

— Los plazos de votación. Aquí este reglamento lo que usa es una lógica de incertidumbre con respecto a cuándo se vota un proyecto de ley. Pueden pasar cuatro, cinco o seis años sin que un proyecto se vote. Y no hablo de que se vote afirmativamente, simplemente que se vote. Creo que la gente merece que los proyectos se voten finalmente sí o no, pero el gran problema es que no hay plazos. Pienso que eso se puede revertir introduciendo un nuevo procedimiento abreviado, así como con variaciones al esquema general, reduciendo los tiempos en Plenario y Comisión.

También algo que en los últimos días he presentado, se requiere aumentar el número de diputados para hacer una consulta constitucional. ¿Por qué lo digo? Porque se ha venido utilizando como una herramienta dilatoria y eso al mismo tiempo ha implicado que los magistrados se metan más en temas de orden político de lo que sería deseable. Cada vez que les consultamos sobre un proyecto de ley, lo que estamos haciendo es una invitación para que un cuerpo ajeno al Legislativo opine respecto de decisiones que son legislativas, políticas y que fueron generadas por el poder al que el ciudadano escogió para hacer las leyes. No resulta sano que convirtamos a la Sala Constitucional en una especie de Senado que revisa todas las leyes que pasan por la Asamblea, que es lo que ha venido sucediendo.

Antes mencionaba al Gobierno. ¿Cómo se encuentra la relación entre ustedes?

— Hasta ahora hemos tenido más puntos de encuentro que desencuentro, incluso antes del 1 de mayo comenzamos a sostener conversaciones con los representantes del Gobierno, el jefe de fracción del PAC y Carolina Hidalgo, que aún no era presidenta del Congreso.

La relación ha sido buena, empezando porque ofrecimos los votos para que el PAC ocupara este primer año la presidencia legislativa, y lo hicimos porque entendemos la importancia de que el primer año, con un plan de impuestos encima, el Gobierno tuviera la silla del más importante del Directorio.

A nosotros, lamentablemente, nos sucedió en el Gobierno de doña Laura que la presidencia la tomó la oposición y pusieron a una persona del PAC  y, a pesar de que logramos obtener las mayorías para una reforma fiscal más justa, ese presidente (el hoy ministro de Comunicación, Juan Carlos Mendoza) maniobró todo lo que pudo para que esa reforma no prosperara y terminara con problemas de orden procedimental. Esta vez no les va a pasar eso, quisimos darle esa herramienta.

Usted me acaba de mencionar la reforma fiscal del Gobierno de Laura Chinchilla. Me dice que era más “justa y equitativa”. Ahora, ¿qué margen de acción tendrá y que propondrá Liberación Nacional, cuando se abra el espacio para realizar modificaciones a la actual reforma para lograr hacerla más justa?

— No sólo se trata ahora de un tema de justicia. En términos de impuestos por supuesto que estaremos siempre contemplando cuáles son los aspectos que podrían imprimirle más o menos justicia. Por ejemplo, el gobierno recién salido intentó gravar las pensiones, tanto las voluntarias como las de los otros regímenes, y eso nos parecía inmensamente injusto. Si este Gobierno quisiera impulsar eso, entonces diríamos que no, pero aún no sabemos con claridad qué quieren impulsar.

Nosotros hemos dicho dos cosas: es al Gobierno de don Carlos al que le toca que manifestar con transparencia cuáles son los impuestos que quiere llevar adelante y que nos diga cuál será su plan de contención del gasto público que va a emparejar con el plan fiscal. De lo contrario, los nuevos impuestos que el Gobierno nos pide serían como recoger agua en un canasto, todo se filtraría y volvería a quedar el canasto vacío. No queremos que dentro de tres años el Gobierno vuelva a pedirnos un paquete de impuestos porque no hizo la tarea con el gasto público.

¿Qué recomendarían ustedes de forma concreta?

Carlos Ricardo Benavides: A la oposición no le toca sugerir cuáles recortes al gasto público se deben hacer

Carlos Ricardo Benavides, jefe de fracción del PLN, piensa que en el Gobierno "saben perfectamente" como contener el gasto y que no corresponde a la oposición decir cómo ni dónde hacerlo. De cualquier manera, dice que su bancada "seguramente apoyará" las medidas que consideren razonables.Lea la nota completa: http://bit.ly/2IAO3Me

Posted by Semanario Universidad on Sunday, May 20, 2018

— El equipo de Gobierno de Carlos Alvarado, que en su mayoría es resultado del pacto con don Rodolfo Piza y la Unidad, es un equipo experimentado y que ya tiene horas de vuelo porque ha estado en Gobierno. Don Carlos escogió a ese equipo de Piza y no al de cosecha del PAC ante el evidente deséxito del anterior gobierno de don Luis Guillermo Solís. Yo creo que ellos saben perfectamente cómo pueden racionalizar el gasto o contenerlo. No me parece que sea a la oposición a la que corresponda estarle señalando al Gobierno dónde debe o no debe hacerlo. El Gobierno debe sentirse lo más cómodo posible y ellos son los que deben establecerlo. Nosotros los escucharemos y seguramente los apoyaremos, tratándose de medidas razonables.

Saliéndonos del tema fiscal, ¿usted considera que esta fracción -más allá del partido- es conservadora o progresista?

Carlos Ricardo Benavides: La fracción liberacionista es progresista en lo social y económico

Para el jefe de fracción liberacionista, Carlos Ricardo Benavides, su bancada representa a un partido que siempre fue progresista en lo social y en lo económico. En lo cultural -dice- han sido "más conservadores".Lea la entrevista completa aquí: http://bit.ly/2IAO3Me

Posted by Semanario Universidad on Saturday, May 19, 2018

— Depende de en qué sea. Somos progresistas en materia económica, sin lugar a dudas. Somos además progresistas si vemos los programas sociales. Este es el partido de programas como Avancemos o la Red de Cuido, y no sólo lo somos en su creación, sino en su financiamiento. También nuestra posición contra el proteccionismo, por ejemplo en materia agrícola, ha tratado de ser justa desde el punto de vista de más capacitación, más tecnología y más apoyo crediticio, pero al mismo tiempo evitando la concentración de industriales o importadores que tratan de asegurarse sus ganancias con una fijación de precios. Esto trae a cuento la historia del arroz, por ejemplo, en este país se paga el segundo precio más alto del mundo y, mientras la gente más pobre del país dedica el 7% del ingreso familiar para pagar el arroz, aquí se paga un precio para que los industriales tengan mejores condiciones.

En materia económica este partido es un partido progresista y siempre lo ha sido. Lo mismo en materia tributaria, el plan fiscal más justo que ha tenido Costa Rica sobre la mesa en los últimos 15 años fue el de Laura Chinchilla, contemplativo de temas como renta global, alternativas para mejorar la recaudación y cobrarle a la gente que más tiene. En buena medida lo logramos, hubo un gran paquete de leyes que mejoraron la recaudación. Somos un partido que cree en ese progreso económico.

Ahora, en lo social, o mejor dicho en lo cultural, hemos sido más conservadores. Nosotros admitimos que las reformas en materia, por ejemplo, de la oficialización a través del matrimonio u formas de las relaciones entre personas del mismo sexo, hemos tenido un criterio más parecido al mayoritario de la población nacional que otros partidos políticos. Sin embargo, en campaña dijimos que estamos a favor de las uniones entre parejas del mismo sexo y que apoyábamos los derechos civiles derivados de esa unión. Cuando el criterio de la Corte IDH se hizo público lo primero que hicimos fue decir que íbamos a respetar y apoyar la resolución sin ambages.

Hace unos meses conversaba con su predecesora aquí mismo y me decía que muchas veces era difícil salir en bloque por diferencias de criterio en temas puntuales. ¿Se refleja eso en este grupo legislativo?

— En todos los partidos políticos hay diferencias internas. Los grupos políticos y las fracciones políticas son grupos de seres humanos pensantes. Tenemos una base ideológica que compartimos pero ningún grupo es un rebaño. En todos los grupos puede haber diferencias en el modo de pensar, lo importante es que no sean sustantivas o reveladoras de una diferencia abismal. Yo creo que nuestro grupo de 17 legisladores es bastante homogéneo, como es normal en un grupo político, aunque eso no quiere decir que pensemos absolutamente igual en todo.

La bandera del PLN, históricamente, ha sido colocarse la insignia socialdemócrata. ¿Qué hace del PLN en este 2018  que lo sigue constituyendo como un partido socialdemócrata?

— Este es un partido que ha alentado una tesis a la tica, al centro, ni de un lado ni de otro en términos radicales, sino más bien un partido que ha alentado progreso social, libertad económica y mejores condiciones para la gente. Seguimos siendo eso. En muchas ocasiones la dinámica o la discusión que se ha planteado sobre la mesa no necesariamente ha favorecido la discusión de temas de fondo, especialmente en materia económica, y eso ha invisibilizado aspectos que para el partido son importantes. Eso no ha sido sólo porque la coyuntura ha sido difícil, seguramente también ha sido nuestro error por no plantearlo en un lenguaje claro que llegue a la gente -sobre todo a la gente más joven-, pero seguimos siendo la alternativa socialdemócrata verdadera.

¿Qué espera dejar esta fracción del PLN a su paso, desde su posición ideológica?

— Son muchas cosas que tienen que ver con nuestra oferta electoral. Creemos que la educación media y técnica tiene que ser muy bien revisada. Pensamos que el concepto de educación dual es un concepto correcto, que se ha aplicado con gran éxito en Europa, particularmente en Alemania. Eso es darle oportunidad a más de 300.000 personas que no estudian ni trabajan, personas jóvenes que salen del colegio y no se logran incorporar a programas como los del INA y entran en un círculo de pobreza permanente.

También hay que hacer un reforzamiento de la seguridad ciudadana. Este país rompió durante el Gobierno anterior y sigue rompiendo records de homicidios, una especial violencia, y eso hay que terminarlo. Creemos en el proyecto de extinción de dominio para atacar la riqueza de gente que no la puede explicarla.

Creemos también que este país debe ir hacia la descarbonización. Fue el PLN el que habló en campaña claramente de ir a la abolición del uso de los combustibles fósiles y me alegra mucho oir ahora a don Carlos Alvarado diciendo lo mismo.

Al mismo tiempo, tenemos que abaratar el costo de la electricidad en este país, padecemos de uno de los costos más altos del continente y eso nos resta competitividad. A mí me parece sorprendente que haya gente que crea en que vamos a tener más y mejores empleos con partidos que pregonan un proteccionismo y un estatismo permanente en materia de producción eléctrica. Nosotros somos justamente lo contrario.

Cuando concluyan estos cuatro años, ¿Cuál es el reto que tendrá que haber superado el PLN?

Carlos Ricardo Benavides: El reto del PLN es recuperar la confianza de la gente

El reto del PLN es "recuperar la confianza" para un partido que tiene "vocación de gobierno", dice su jefe de fracción, Carlos Ricardo Benavides.Del conjunto verdiblanco, afirma que sigue siendo “la alternativa socialdemócrata verdadera". La oferta de su bancada, dice que será progresista en lo social y conservadora en lo cultural.Lea la entrevista completa: http://bit.ly/2IAO3Me

Posted by Semanario Universidad on Saturday, May 19, 2018

— Liberación Nacional es un partido con permanente vocación de Gobierno. Desde don José Figueres, Daniel Oduber y Francisco Orlich hasta nuestros días, nuestra intención siempre es ofrecer una alternativa sana de Gobierno para los costarricenses. Recuperar la confianza de la gente es seguramente nuestro principal tarea y nuestro objetivo es volver a gobernar bien para las grandes mayorías, con eficiencia en la producción y con una mejor distribución de la riqueza. El bienestar para el mayor número, fue lo que don Pepe nos enseñó y sigue siendo la prédica más importante para Liberación Nacional.


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