Ronald Solís quiere ser el presidente “de la calle”

Ronald Solís: es imprescindible desarrollar el hábito del diálogo que pase a la negociación y culmine en acuerdos políticos (Foto: Fabián Hernández)El exdiputado, profesional

Ronald Solís: es imprescindible desarrollar el hábito del diálogo que pase a la negociación y culmine en acuerdos políticos (Foto: Fabián Hernández)

El exdiputado, profesional y empresario agrícola, Ronald Solís, enarbola como credencial para pelear la candidatura presidencial desde el Partido Acción Ciudadana (PAC), una vivencia que no tienen los otros candidatos: la vivencia del agricultor que lidia día a día para sobrevivir como productor ante gobiernos que lo han engañado y promueven la inversión extranjera, pero abandonan al empresario local que genera más empleos y tiene que competir en condiciones desiguales.

Además, como profesional ha estado analizando la situación del país y las posibles soluciones, destacó.

Solís fue el último precandidato que se postuló en el PAC, en marzo pasado, y reconoce que es poco conocido y la lucha es difícil, pero está dispuesto a darla.

“Lo  hago porque como productor agrícola siento que, si no  hay cambios, yo mismo voy a ser uno de esos damnificados dentro de algunos años, tal vez más rápido que ligero, porque en el mismo sector donde estoy por lo menos tres de cada cuatro ya han desaparecido como productores, y así en otros sectores”, comentó.

 

Este empresario agrícola oriundo de Zarcero, Alajuela, dice que los candidatos de todos los partidos vienen de altos puestos públicos, y las vivencias personales tienen mucha importancia. “Yo soy el único que es agricultor, eso he sido toda mi vida. Pero también soy profesional, sociólogo, y he tenido otros estudios como administración de empresas. Además trabajé ocho años en el Gobierno y cuatro como diputado. Así que tengo experiencia pública, además de toda una vida de estar en el sector privado con mi propia empresa, entonces uno tiene  la vivencia cotidiana de la gente”, remarca.

 

Don Ronald, ¿eso es credencial suficiente para ser presidente?

-Siempre me he dedicado a estudiar los problemas nacionales. Y la experiencia como empresario ha sido muy útil, porque se ha compaginado muy bien con la sociología y con la vivencia de productor. Como empresario se aprende a manejar personal, a trabajar en equipo, a planificar a corto, mediano y largo plazo, a vivir toda la problemática con el ambiente −que es determinante−, y tener relación con entes públicos, las municipalidades, el Estado…

A mí me motivan varios factores. Uno es que estoy en ese sector que llaman la calle, donde me he dado cuenta cómo han venido desapareciendo los productores nacionales, productores agrícolas, pequeños y medianos exportadores, incluso grandes empresas privadas, los pequeños y medianos comercios.

Por ejemplo, hace unos días salió en La Nación que las grandes cadenas de supermercados en solo un año aumentaron en 4% su mercado en Costa Rica, y se lo quitaron a las pulperías, los mercados municipales y a las ventas callejeras. Ese 4%, que parece cualquier cosa, son 200.000 costarricenses que en solo un año dejaron de comprar en esos pequeños negocios; pero además, son 200.000 que hoy no compran ya muchos de los productos costarricenses, porque esas corporaciones no apoyan al productor nacional, le imponen condiciones onerosas de diferente tipo, como formas de pago, márgenes de ganancia muy grandes en productos agrícolas, y están llevando a la quiebra al productor.

Tenemos entonces sectores productivos en franco  deterioro, y en el campo se ve cómo se venden las fincas, cómo la gente ya no sabe qué sembrar, porque  las fincan no dan y la incertidumbre del sector productivo nacional es grandísima.

¿Salvar a ese sector sería su principal objetivo en la Presidencia, entonces?

-Son dos bastiones: salvar al productor nacional y al trabajador costarricense.  Recordemos que el empleado está relacionado con el productor. En Costa Rica la política de apertura con tratados de libre comercio se ha hecho sin tomar en consideración si vienen productos subsidiados de países ricos, lo que es una forma de dumping, o si vienen productos de países que tienen salarios de ¢250 la hora, lo que es un dumping social, o si vienen sin cuidar el ambiente, que es un dumping ambiental.

Esta apertura ha llevado a que un lapso de poco más de diez años, Costa Rica pasó de tener el desempleo más bajo de toda América Latina, que era 4.5%, a tener una desocupación de 10 a 11%. Esto significa que miles de costarricenses más se quedaron sin empleo. Mientras, la economía informal pasó de menos de 25% a 35%, es decir, una cantidad grande de productores dejaron de serlo y pasaron a la economía informal, y a  acrecentar los barrios marginales.

El énfasis de los gobiernos en Costa Rica ha estado en favorecer al sector financiero y a las zonas francas, de manufacturas y de servicios, que son sectores que no pagan impuestos y no generan mucho empleo. Las zonas francas generan unos 100.000 empleos, son como el 3.5% del empleo, pero en cambio afectan a miles.

¿También cree que esas políticas debilitan el estado social de derecho?

-Esa es la otra pata del programa, la defensa del Estado social de derecho, que fue el fundamento de lo que nos hizo diferentes, y donde está sustentado el planteamiento del PAC de las ocho cañas de pescar (actividades generadoras de desarrollo social), y que está en peligro de desaparecer.

Hay un problema grave. De cada ¢100 que se están gastando este año en el gobierno central, según el presupuesto, 48 son prestados y 52 son por impuestos. Y tenemos que más de ¢50 se gastan en salarios, más de ¢10 en pensiones, gastos que crecen mucho más rápido que la producción nacional y la inflación. Como un 30% se va en pago de intereses y amortización de la deuda, y quedan solo ¢5 para infraestructura.

Pero de eso se viene hablando desde  hace mucho tiempo y no se corrige…

-Mi intención es entrarle en serio al tema, porque ya basta de parches. Pero el problema es tan grave y complicado, que no lo resolvemos si no lo hacemos todos. Para mí es fundamental −si tenemos amor a la patria y pensamos desde una perspectiva de bien común− sentarnos a una mesa de forma transparente, poner los datos reales, negociar y tomar acuerdos políticos.

Hay que sentar a agricultores, sindicalistas, cooperativistas, industriales, comerciantes, ambientalistas, políticos, etc., tratar de ponerlos en el zapato del otro y empezar a dialogar de forma transparente, pensando en el bien del país, para que esto sea sostenible.

Hay que ver que nueve de cada diez costarricenses −si se incluye la economía informal− no trabajan en el sector público y es un sector muy grande que está al vaivén de la economía y las decisiones de los gobiernos, que han sido dañinas para la mayoría.

Para mí es fundamental sostener el Estado social de derecho, y también creo que es necesario que sectores que no pagan impuestos los paguen. Pero tampoco estoy de acuerdo que los nuevos impuestos se vayan en salarios y pensiones. Tienen que ir a una función más directa de llegar a la gente más necesitada y a la obra pública.

¿El suyo sería un gobierno de unidad nacional?

-Si gano la convención, y espero ganarla, en primera instancia estoy dispuesto a tratar de ampliar el bloque opositor a lo máximo que se pueda, dentro de parámetros de la visión PAC.

Y si gano las elecciones es muy importante para mí unir al país. Es necesario tener un gobierno obviamente con una visión país como la que estoy planteando, asesorarse con los mejores hombres y mujeres, y eso quiere decir incorporar en el Gobierno a gente muy capaz, honesta y leal.

¿En caso de ser elegido candidato alentaría la formación de una coalición o alianza de oposición?

-Por supuesto que sí, porque es que es algo elemental. Mi primera función en el PAC y por eso mi calcomanía dice “Ronald sí  une”, ha sido unir, desde los fundadores hasta las nuevas generaciones, a todo el mundo. Creo que los objetivos por los cuales se fundó el PAC aún no han sido resueltos y más bien se han agravado los problemas.

Necesitamos a todos adentro, pero no solo del PAC, a muchos más costarricenses, y si queremos hablar de unidad, tenemos que dar el ejemplo, porque nadie puede predicar lo que no es. Además, la unidad nos hace llegar con músculo a defender nuestras posiciones con firmeza ante una eventual unidad.

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