País avanza en reformas académicas para alcanzar nivel de naciones desarrolladas

Resultados en pruebas PISA evidencian retos educativos

Urge potenciar capacidades de docentes, así como reducir las brechas en acceso a recursos y oportunidades.

Las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) que se aplicaron entre el 25 de mayo y el 19 de junio de 2015 en Costa Rica -donde se evalúan la comprensión lectora, en matemáticas y ciencias, de diversos países- evidenciaron nuevamente las deficiencias que tiene el sistema educativo nacional y por ende, los retos que se deben superar para alcanzar los niveles de las naciones de primer mundo.

En diciembre pasado, la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer los resultados de Costa Rica y otros países en la evaluación internacional. En las áreas evaluadas de matemática, ciencias y lectura, el país obtuvo resultados similares a los mejores rankeados de América Latina, pero muy por debajo del promedio general, dejando mucho que desear en cuanto a la equidad social y de género.

En el rubro de ciencias, Costa Rica ocupó el puesto 57 entre los 72 países participantes, con una puntuación promedio de 420 puntos, muy por debajo de la media de OCDE de 493. Por su parte, en la prueba de lectura alcanzó 427 puntos, mientras el promedio también es de 493; y finalmente, en la prueba de matemática el promedio de los 72 países es de 490 puntos y el estudiantado costarricense logró apenas 400.

Costa Rica participa en las pruebas desde el 2009 (las pruebas son trienales) y los resultados de las evaluaciones son muy parecidos, aunque en esta ocasión el resultado fue levemente menor a los que le precedieron.

El asunto es si la evaluación es verdaderamente negativa o positiva para el país, ya que en primera instancia, estar por debajo del parámetro de OCDE nos pone en jaque, dado que el país está en un proceso de adhesión a la organización internacional, y da una impresión de que Costa Rica no anda bien en materia educativa.

No obstante, podría verse como una acción valiente, permitir que los estudiantes sean evaluados para conocer a fondo las principales debilidades que tiene el sistema educativo, y que permita tomar acciones en aras de mejorarlo.

De acuerdo con el exministro de Educación Pública, Leonardo Garnier, sería sencillo retirarse de las pruebas para no afectar la buena imagen que tiene el país en esta materia; sin embargo, es una apuesta que a futuro traerá muchas ventajas, pues se han podido tomar iniciativas para la mejora y es posible detectar áreas específicas de acción.

“En este sentido, impulsamos años atrás tres reformas al sistema educativo, gracias a los insumos brindados por las primeras pruebas PISA en las que participamos. Lo importante de estas pruebas es la detallada información que nos da, podemos clasificar a los estudiantes en distintos grupos, de acuerdo con su contexto social, económico y cultural, de manera que las oportunidades de hacer las cosas cada vez mejor se incrementan”, explicó Garnier.

Panorama más claro

Las pruebas evidencian una serie de elementos que son importantes para la toma de acciones en políticas públicas de educación, como es el caso de la diferencia entre jóvenes que se ubican en sectores económicos medios y altos y aquellos que están en los grupos familias de menores ingresos.

Los primeros obtienen mejores resultados que los segundos, un dato que es bastante esperable, pero que permite diagnosticar las necesidades reales de cada uno de los sectores para incrementar sus capacidades en matemáticas, ciencias y lectura.

Los centros educativos menos favorecidos tienen oportunidades de aprendizaje más limitadas, ofrecen pocas actividades extracurriculares, como competencias o clubes de ciencias y suelen tener más problemas de disciplina y ausentismo, lo cual incide en la posibilidad de aprender.

Frente a esta realidad, el país debe innovar en formas de distribuir los recursos para igualar las condiciones de aquellos estudiantes que carecen de ellos, tanto materiales como humanos, de los que sí disfrutan los estudiantes de entornos privilegiados.

Otro dato sumamente importante que lanzan estas pruebas, que es un verdadero reto para el país y las autoridades educativas, es la formación de los docentes, pues para poder implementar las reformas, se requiere que estos tengan la capacitación y habilidades necesarias.

El asunto es que hay facultades universitarias que están formando muy bien a los docentes, pero otras dejan mucho que desear, y esto se convierte en un reto país que recae en las manos de las autoridades y entes encargados de velar porque los currículos académicos cumplan y garanticen el desarrollo de profesionales aptos.

En definitiva, lo que ocurre en el aula es vital para que el aprendizaje de los estudiantes demuestre resultados positivos y les permita incorporar el razonamiento científico, matemático y de lectura.

Estos retos, aunados a la aplicación de reformas educativas que adapten los currículos educativos a nuevas metodologías y prácticas de aprendizaje distintos, serán los que puedan dar un giro a los resultados académicos de los jóvenes costarricenses, y como producto rebote, que el país alcance los niveles de OCDE.

Apuesta por la excelencia

Los resultados de las prueba PISA son similares a los anteriores, y en conjunto con los del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), (pruebas a nivel latinoamericano que mide a los niños de tercero y sexto grado), permitieron implementar una serie de reformas, impulsadas desde la administración pasada para la transformación de los programas de matemáticas, ciencias, lógica y lectoescritura.

Según Lilliam Mora, directora de Gestión y Evaluación de Calidad del Ministerio de Educación Pública (MEP), además del cambio de los programas de Matemáticas, se hicieron cambios en el área lógica y de lectoescritura desde primer grado y una reforma de la educación preescolar, que incorpora la conciencia fonológica.

“Desde el 2014, el MEP ha venido tomando decisiones acertadas en el tema de reformas curriculares alineadas con la metodología de habilidades. Estas reformas educativas promueven en los estudiantes la adquisición de habilidades para la vida que fomentan su desarrollo personal y social, (alineado con la metodología de PISA) de manera que puedan desenvolverse en diversas situaciones que se manifiestan en su cotidianidad”, indicó Mora.

Las reformas abordan el pensamiento científico y matemático, así como las competencias globales para el aprendizaje de lenguas, entre otros; de manera que se promueva en la persona habilidades del pensamiento científico, para plantear problemas, formular ideas y explicaciones, tomar decisiones oportunas, fomentar la curiosidad, reflexionar, cuestionar y cuestionarse, interactuar con los demás en un trabajo colectivo, basado en el diálogo y en la argumentación, donde el trabajo de cada uno es en beneficio de un bien común.

Por otra parte, se están planteando estudios de factores asociados al rendimiento de algunas asignaturas, para lo cual se inició en el 2016 con un estudio piloto de factores asociados al rendimiento de matemáticas.

“Importante de mencionar es el Plan Nacional de Tecnologías Móviles (PNTM), Tecno@prender, iniciativa orientada al desarrollo de la educación costarricense, por medio de la inclusión de las tecnologías digitales en los procesos de enseñanza y aprendizaje”, añadió la directora del MEP.

Mora enfatizó que esperan que estos esfuerzos se reflejen en buenos resultados en los próximos estudios del LLECE y de PISA, para lo cual se han tomado decisiones en programas educativos, capacitación docente, acompañamiento a direcciones regionales, centros educativos y docentes, entre otros.

 



Sindicatos opuestos a pruebas estandarizadas

Desde el punto de vista de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) las pruebas estandarizadas como PISA no son procesos de evaluación, porque se dirigen a medir solo el rendimiento y homogeniza a la población educativa, sin respetar la diversidad de capacidades, ritmos de aprendizajes y contextos educativos.

“Nosotros salimos como uno de los países deficientes, no necesariamente porque el nivel educativo sea malo, sino porque es una prueba estandarizada”, comentó Gilberto Cascante, secretario general de la ANDE.

En cuanto a las pruebas PISA, Cascante aseguró que los países que salen en las mejores posiciones, es porque se preparan para este examen, mientras que en el caso costarricense no se cuenta con ese recurso, y desde su óptica es un instrumento que deteriora la educación pública para privatizarla.



 

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