Propuesta de Presidencia coincide con INCAE

¿Puede Costa Rica suprimir el COVID-19 con pequeños martillazos y grandes bailes?

Anunciada por Casa Presidencial,  el “martillo y el baile” es la idea de un ingeniero de Silicon Valley en la que la actividad económica depende de cuán alta es la reproducción del COVID-19. Tras_dos_semanas_con_altos_números_de_casos_nuevos, no_parece_ser_el_momento para que Costa Rica baile.

Sin vacuna contra el COVID-19, la relación entre la normalidad económica y la seguridad sanitaria es como la del agua y el aceite.

Propuestas económicas, como la última que Casa Presidencial anunció el 24 de junio, coinciden en una recuperación gradual y progresiva de la actividad económica.

No es casualidad: como lo hace Costa Rica, otros países siguen la idea del ingeniero de de Silicon Valley, Tomás Pueyo, famoso por su artículo “Coronavirus: El Martillo y la Danza”.

Gobierno anunció que tomaría esta estrategia en el país, sin mencionar a Pueyo. Tampoco mencionó a la escuela de negocios Incae, institución que, en abril, tropicalizó el trabajo del ingeniero para el contexto nacional (aunque con tremendas diferencias).

Lea la nota: Gobierno ejecutará estrategia de “martillo y baile” para reapertura de negocios

Pueyo propone que, en lugar de “mitigar” para aplastar la curva de crecimientos de casos, los países deben dejar caer un “martillo” de supresión de la actividad socioeconómica, hasta que la transmisión infecciosa baje.

Después del “martillo”, las autoridades organizan una “danza” en la que regresan las actividades socioeconómicas.

Y aunque esa es exactamente la idea del Gobierno –las fronteras se cerraron en marzo, pero ya están agendadas para volver en agosto, por ejemplo–, ni Salud ni el presidente Carlos Alvarado discuten la variable que Pueyo establece como indispensable para que la economía baile: los casos nuevos que provoca cada diagnosticado (R0).

“El R0 se calcula al inicio de la epidemia cuando todo el mundo es susceptible para indicar la velocidad inicial de la propagación de la enfermedad. Eso nos indica el despegue de la enfermedad, luego existen otras variables, como comportamiento social y otras cosas que ya dejan eso a un lado y, simplemente, se buscan otro tipo de medidas porque este indicador ya no funcionaría”, afirmó a UNIVERSIDAD el líder del equipo científico a cargo de la modelación de Salud, el matemático Fabio Sánchez.

Dos centros de investigación de la Universidad de Costa Rica sí ofrecen estimaciones del R0.

Para el Centro Centroamericano de Población (CCP), con datos al 26 de junio, la tasa es que cada infectado logra 1,8 otras infeccione, es decir casi dos personas afectadas. Hay “una preocupante tendencia a aumentar desde hace ocho días”, dice. Por su parte, el Observatorio del Desarrollo de la UCR asegura que más bien, son 1,7 casos.

El epidemiólogo y docente de la Universidad Nacional, Juan José Romero, afirma que el Gobierno aplica “martillos pequeños” y que “están intentando bailar todo lo que se pueda”.

“Podríamos volver a eso: a tener una tasa de transmisión de 1,5, como después de Semana Santa. Pero eso significa entrar en antagonismo con la parte económica, desandar lo andado en términos de reactivación económica”, explicó Romero.

Si el Gobierno habla de lo mismo que habla el ingeniero Pueyo, la “supresión” económica reduce casos, alivia al sistema de salud (sin colapsos por infectados), reduce la letalidad y los “daños colaterales” en la economía (es decir, los trabajadores se enferman pero no mueren).

“Si la R es superior a 1, las infecciones aumentan exponencialmente hasta llegar a constituir una epidemia. Si es inferior a 1, la cantidad de casos van desapareciendo”, asegura.

¿Cómo se ve el “martillo” más exitoso? Pues como el epicentro del virus, China.

“En China no te preguntaron si querías ser alejado de tu casa o no. Hay niños de necesidades especiales que murieron porque ya no tenían el cuido que necesitaban (…) Pero no he escuchado de otro país que haya sido tan agresivo como China”, afirmó Pueyo en una entrevista.

Si el máximo beneficio del martillo chino es que contuvo la reproducción del COVID-19 en su epicentro, su principal contrariedad son las cosas que Costa Rica no tiene justo ahora: un holgado presupuesto público y un régimen que no negocia beneficios para nadie.

Los “pequeños” martillazos

Pueyo propone cuatro medidas de supresión que acompañan al martillo: pruebas masivas para saber quién porta el virus, seguimiento de los contactos que tienen los contagiados, aislamiento para quienes están infectados y cuarentena para quienes podrían contagiarse.

“¿Qué tendríamos que hacer para aplicar el martillo en Costa Rica? Muchos bonos Proteger, muchas becas de Avancemos. Inclusive para la gente que no recibió becas de Avancemos, porque tenían condición económicamente relativamente regular. Pero estamos en una situación fiscal que difícilmente lo facilite”, indicó el epidemiólogo Juan José Romero.

“La propuesta original es un poco lo que Costa Rica hizo: un cierre fuerte y, luego, una apertura gradual. El martillazo al inicio y, luego, tratar de abrir”, opinó el economista Luis Paulino Vargas, del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, de la Universidad Nacional Estatal a Distancia.

“Me hago la pregunta y no sé cuál es la respuesta, tendrían que responder las autoridades del Gobierno: ¿cuál es el alcance del martillo?”, cuestionó el economista.

Cuando Incae tropicalizó a Pueyo propuso excepciones que, ahora, el Gobierno también toma en cuenta: “ni bailan todos, ni bailan todos por igual”.

Incae afirma que “hay dos grupos de empresas: Los grandes contribuyentes y todas las demás (sic)”; para los grandes contribuyentes propone beneficios económicos y, para los demás, propone cuatro “taquillas” para el baile económico.

La única actividad que Incae dice que puede “bailar sola” (sin vigilancia) es la venta de carros de lujo.

Por su parte, el Gobierno diseñó alcances territoriales. Los cantones en fase tres mantienen una actividad cercana a lo normal con una capacidad en espacios cerrados que tiene que ser del 50%; y en los negocios cierran a las 10 p.m. entre semana y las 7 p.m. los fines de semana. En el otro espectro, comunidades con alzas en casos, las actividades comerciales necesitan permisos sanitarios para trabajar de 5 a.m. a 5 p.m. Los fines de semana funcionan algunos negocios.

No obstante, el comportamiento de las comunidades en ese grupo, con algunas de ellas en zonas rurales y otras en áreas urbanas, son distintas. Sin cierre de movilidad, la gente puede moverse de una zona alerta naranja hacia una amarilla para sus actividades.

“Tendríamos que tener una dedicación de todo el sistema de seguridad y de salud, en una zona particular, para poder hacer una cuarentena o aislamiento de una población que es muy dispersa, que tiene muchísimas particularidades”, dice el epidemiólogo Romero sobre Pavas.

Para un verdadero martillazo, como el que describe Pueyo, Vargas y Romero coinciden con que el país debería volver a aplicar los cierres totales de Semana Santa.

“Las medidas de restricción del movimiento para producir una cuarentena, eso sería lo más productivo. Yo no creo que, de cualquier manera, el verdadero martillo nosotros lo podamos aplicar en Costa Rica”, expresó el epidemiólogo Juan José Romero.


La matriz de excepciones según Incae, las variables que considera son el nivel de seguridad del negocio y su impacto social.

El poroso martillo del Gobierno

En cantones y comunidades de alerta naranja (zona norte, Puntarenas y San José), Gobierno aplica estas medidas.

Actividad económica Tipo de martillo
Bares, restaurantes, cultos, salones de belleza, tiendas, cines y teatros, ferias del agricultor, parques y otros sitios de concentración masiva. Sin permiso de operación.
Hoteles Abiertos los que atienden extranjeros en el país, funcionarios públicos y a embajadas.
Negocios con permisos sanitarios. Lunes a viernes de 5 a.m. a 5 p.m.
Negocios con permisos sanitarios para fines de semana. Supermercados, farmacias, centros médicos, pulperías, abastecedores, panaderías, carnicerías, verdulerías, servicio a domicilio, suministros agropecuarios y de higiene, bancos y funerarias.

 

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