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Pruebas de saliva multiplicarían capacidad para contener la COVID-19

Las pruebas de detección del virus en saliva continúan sin implementarse en el país. Según expertos consultados, estos diagnósticos permitirían detener la cadena de contagios.

Los contagios y las hospitalizaciones por COVID-19 suben como la espuma en el país, incluso las proyecciones -para nada alentadoras- estiman cerca de 4.000 casos diarios y casi 3.000 personas internadas para finales de mayo.

Para el investigador y doctor en Infomática Santiago Núñez, dos potenciales armas contra la COVID-19 son las pruebas de saliva y la vacunación, las cuales permitirían disminuir los contagios y evitar la severidad o muerte en los pacientes enfermos.

“Tenemos poca experiencia en enfrentar un enemigo tan grande. El pensamiento que Costa Rica debería tener es táctico de un momento de guerra (…). Las dos son indispensables. La vacunación va a proteger la vida, y las pruebas de saliva van a evitar que se propague”, externó Núñez.

Actualmente el país avanza, aunque a paso lento, en el proceso de vacunación desde diciembre del año 2020; sin embargo, las pruebas de saliva continúan sin implementarse, debido a la falta de respuesta por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Según los datos de la Caja, hasta el 10 de mayo, la institución había aplicado 1.093.931 de dosis de la vacuna contra la COVID-19. (Foto: Miriet Ábrego)

Pruebas de saliva

Para Núñez, el principal problema que actualmente tiene el país es que se está utilizando un instrumento de medición muy pequeño, como lo son las pruebas PCR, para tratar de identificar algo muy grande que es el estado actual de la epidemia, la cual mantiene en este momento un crecimiento exponencial.

“Con la cantidad de personas que han sido hospitalizadas recientemente, la cantidad que han sido declaradas portadores del virus por pruebas PCR y con la positividad muy alta, por encima del 30%, lo que podemos inferir -con una positividad tan alta- es que hay entre 5 a 10 veces más personas infectadas que lo que nos dice la pruebas. En el peor de los casos hay 10 veces más cantidad de personas infectadas, es decir, la cantidad de casos activos que vemos está subestimada por un factor de cinco o de diez”, mencionó el investigador, quien ha analizado la situación sanitaria que afronta el país junto al biólogo matemático Tomás de Camino Beck.

Se entiende por tasa de positividad el porcentaje de personas que salen positivas del total de pruebas realizadas. Actualmente el país tiene una tasa de positividad del 22%.

“El problema es que nos dice que de cada 10 muestras dos son personas infectadas (22 de cada 100). Esto es una muestra que se toma a personas que llegan certificadas por su síntomas o cercanía. No es muestra aleatoria”, indicó.

“Si nosotros hiciéramos ese muestreo estadístico, necesitaríamos más pruebas, y ese número sería más bajo. Para bajar la positividad en este momento del 22% a por lo menos el 10% necesitamos hacer al menos cuatro veces más pruebas, y para bajarla al 2% necesitamos pasar de 7.000 pruebas a 100.000 diarias. La tecnología de PCR no nos permite subir a 100.000 por día”, añadió.

Para el investigador, la única forma de resolverlo es realizar pruebas de diagnóstico con una tecnología que tenga tres grandes atributos: que sea tan eficiente en detectar el virus como las de PCR, que su proceso sea descentralizado, y que además sean de bajo costo para el Estado, para proporcionarlo de forma gratuita a la población.

Estos atributos los tiene la prueba de saliva, la cual posee parámetros muy parecidos a las de PCR: 100% de especificidad y 97% de sensibilidad.

Estas pruebas, a diferencia de las de PCR, requieren de equipo sencillo y de reactivos que pueden conseguirse en el país, lo que reduce su costo. Además, según Núñez, las muestras pueden no ser tomadas por un microbiólogo, y el tiempo de espera ronda entre 45 minutos y una hora.

“Las pruebas de saliva, debido a que se inactivan, solo necesitan un laboratorio de bioseguridad uno. ¿Quienes tienen esos biolaboratorios? Uno revisa quienes tienen laboratorios de microbiología básica y resulta que las áreas de salud de la Caja los tienen. Podrían equipar los laboratorios de los 104 áreas de salud de Costa Rica con equipo para hacer 1.000 pruebas diarias y eso tomaría entre 45 o 1 hora diaria. Haciendo 1.000 pruebas diarias en cada área de salud tenemos 104 mil pruebas de COVID-19 en el país. Lo ideal sería hacer 200 mil pruebas de saliva diarias en el país y que cada persona que desee hacerse la prueba, pueda hacérsela dos veces a la semana”, destacó.

Las pruebas de saliva se utilizan como mecanismo de detección del SARS-CoV-2 en la Universidad de Illinois, Estados Unidos, donde labora este investigador. “En la Universidad de Illinois se han hecho hasta 17 mil pruebas en un solo día para una población de 55 mil personas. Todas las semanas, todos los que trabajamos en la universidad nos realizamos esta prueba”.

En esta universidad quienes toman la muestra son estudiantes de pregrado. “Si esto fuera peligroso las personas no lo harían, debido a cómo funcionan los sistemas de aseguramiento y los sistemas de salud en Estados Unidos”, agregó Núñez.

Pruebas de saliva en Costa Rica

Actualmente científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) se encuentran desarrollando una prueba molecular rápida para la detección de COVID-19 en saliva, la cuál es segura para quienes realizan el procedimiento,es más barata, más fácil de implementar y tiene una alta sensibilidad y especificidad para la detección del virus.

El equipo ya cuenta con los insumos para comenzar a validar la prueba y ya concluyó la etapa de selección del volumen necesario de la muestra y el volumen necesario de reactivos, así como la selección del equipo de incubación idóneo. Además, concluyeron con éxito la etapa de extracción y liberación del material genético, y están a pocos pasos de finalizar el desarrollo de un kit nacional para la aplicación de las pruebas RT-LAMP.

Pese a todo esto, este grupo de expertos tiene cuatro meses de esperar la posición de la Caja, sobre si va a participar o no del proyecto, institución que a la fecha sigue sin dar más detalle sobre el por qué del atraso.

“Esta solicitud ya se tramitó desde el Centro de Desarrollo Estratégico e información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS) y se hará de conocimiento formal a los interesados (UCR)”, respondió la Caja a UNIVERSIDAD ante la solicitud de información sobre el tema.

Según han comentado -en varias ocasiones- los investigadores, la idea es tomar muestras de forma masiva y así lograr aislar a las personas contagiadas, esto permitiría detener la propagación exponencial del virus.

“Desde el punto de vista científico no es posible encontrar una razón racional para que no se apliquen las pruebas de saliva en Costa Rica. Han dicho desde el punto de vista político que no son aprobadas por FDA. La respuesta para eso es que Costa Rica tiene soberanía; segundo,  aun si fuera un factor de seguridad, ¿qué pasó en otros países? La universidad de Illinois tuvo el primer caso el 15 de marzo y después de eso, a mediados de abril, la Universidad se empezó a preguntar cómo podía contar con una prueba que no tuviera los límites de la PCR. La primera prueba fue el 5 de julio del 2020. En tres meses fue desarrollada”, destacó Nuñez.

“Las pruebas lo que hacen es tomar personas contagiosas y removerlas para que no sigan contagiando. Al remover gente que anda con el virus y enviarla a la casa no hay cómo se contagie más gente. No sé por qué en el Ministerio de Salud o en la Caja no han entendido esta situación. Las olas de la pandemia son distintas. Estamos en un punto en el cual al virus lo que le queda es subir. En este momento es la única manera de frenar. Los cierres lo que van a hacer en una población psicológica y financieramente agotada, además, hay población costarricense que no puede elegir no ir a los trabajos”, añadió.

Para este científico cada día que pasa sin que se tomen decisiones en esta dirección, empeora el costo y la longitud de los cierres.”Eso parece que no cabe aún en la cabeza de los tomadores de decisiones. En el enfoque paternalista de estar volando chilillo y regañando no va a funcionar. El comportamiento humano necesita liderazgo basado en datos”.

El director del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (INIFAR) y uno de los impulsores de las pruebas de saliva, German Madrigal, indicó también que las autoridades sanitarias “están cerradas a muchas opciones, quieren estar 100% seguros de algo de lo que hay suficiente evidencia científica. Quieren tener más evidencia, pero no ayudan a generarla”.

“En este momento se podrían hacer miles de pruebas, prefieren gastar los pocos recursos que tenemos en hacer pruebas de PCR carísimas, que los laboratorios ya no dan abasto”, indicó Madrigal.

Actualmente, el grupo de investigadores de la UCR se encuentra realizando las gestiones finales para obtener los permisos y firmar un acuerdo con la Asociación Costarricense de Investigaciones Biomédicas (ACIB), y de esta forma iniciar con la validación de las pruebas durante este mes de mayo. Se espera que la validación esté lista a finales de junio.

Las pruebas de saliva RT-LAMP lo que hacen es amplificar el material genético del virus, en específico el ARN. Esta amplificación se realiza calentando la muestra de saliva a 95° Celsius y el resultado se muestra con un cambio de coloración, si es positiva se vuelve amarilla, si es negativa, se pone roja.

Importancia de Vacunación

Otra potencial arma contra la COVID-19, según investigadores consultados, es la vacunación, la cual reduce la posibilidad de acabar hospitalizados o fallecer tras contraer la enfermedad en las personas vacunadas. “En este momento se necesita todo el arsenal posible”, externó Núñez sobre la importancia de la vacunación y la aplicación de pruebas de saliva en el país.

Según los datos de la Caja, hasta el 10 de mayo, la institución había aplicado 1.093.931  dosis de la vacuna contra la COVID-19, alcanzando una tasa de aplicación nacional de vacunación de 21.19 por cada 100 personas.

Del total de vacunas aplicadas, 657.301 corresponden a primeras dosis y 436.630 a segundas dosis, es decir, son personas con su esquema de vacunación completo.

Por grupos de priorización, en el primero (personal de la primera línea de atención de la emergencia) se han colocado 208.779 dosis, de estas 114.790 corresponden a primeras dosis, lo que supera la meta prevista por la Comisión Nacional de Vacunación y Epidemiología, adscrita al Ministerio de Salud, que fijaba una población de 110 mil personas.

En el segundo grupo priorizado (personas de 58 años y más) se han aplicado 875.950 dosis de vacuna, de las cuales 533.309 son primeras dosis y 342.641 segundas.

Finalmente, en el tercer grupo que incluye a personas con factores de riesgo entre los 18 y los 57 años, la Caja ha colocado 9.202 dosis.

“Las vacunas van a funcionar muy bien en el mediano plazo. En unas seis semanas funcionarían muy bien para las personas que se vacunen, pero con la velocidad de vacunación que llevamos que son más o menos 120 o 130 mil personas vacunadas por semana, en realidad es un arma contra los contagios más lenta comparada con la detección y el aislamiento”, externó el epidemiólogo de la Universidad Nacional (UNA), Juan José Romero.

“Entre las dos armas para detener la cadena de contagios ya, funcionan más las pruebas rápidas, porque se detecta y se aísla a la persona”, indicó Romero.

Panorama para mayo

De acuerdo con el profesor y ex-director del Centro de Investigación en Matemática Pura y Aplicada (CIMPA) de la UCR, Mario Villalobos, con la tendencia actual de contagios se esperan entre 2.000 y 2.700 hospitalizados a finales de mayo. De ese total, entre 750 y 1.000 ocuparían una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

En cuanto a los casos, Villalobos señala que para ese mismo período se proyectan alrededor de 3.800 casos diarios reportados por COVID-19.

Finalmente, según sus estimaciones, la cifra de muertes relacionadas con COVID-19 estaría cerca de llegar a las 3.750 y 4.000 a finales de mayo.

“Al parecer las medidas están teniendo un efecto positivo y bajan los casos, pero todavía sigue la situación crítica”, añadió Villalobos.

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