País Costa Rica está en deuda con sus mares

Protección de la riqueza marina en Costa Rica es “de papel”.

Costa Rica tiene un territorio marino de aproximadamente 590.000 kilómetros cuadrados, es decir 11 veces más grande que el espacio continental.
  • Costa Rica tiene un territorio marino de aproximadamente 590.000 kilómetros cuadrados, es decir 11 veces más grande que el espacio continental.

La ballena jorobada adulta es un ser de unas 40 toneladas de peso y 17 metros de largo, sin embargo la fluidez de sus movimientos le confiere una elusión sorprendente, como lo comprueban miles de turistas que año a año navegan las aguas del Parque Nacional Marino Ballena.

Es poco lo que la ballena deja ver de sí misma fuera del agua. Según explica Pedro Porras, administrador del parque, si el clima está muy caliente se reduce la posibilidad de que salte sobre el agua, un gesto que maravilla al turista.

Porras explicó que uno de los principales retos al administrar un parque marino es el esencial tema de la delimitación territorial.

“En la parte terrestre se puede poner una cerca o un mojón, en el mar no, es mucho más complicado. Tenemos bien delimitado a nivel de mapas y coordenadas geográficas lo que es el parque marino, pero falta más información hacia pescadores y la comunidad para decirles dónde empieza el parque”, indicó.

El administrador señaló que ya se trabaja en conjunto con pescadores de la cercana localidad de Dominicalito, quienes ya presentaron un proyecto sobre pesca responsable en área marina a partir del límite norte del parque.

Sin embargo, con otros pescadores ubicados hacia el sur no sucede lo mismo: “cuando los agarramos dicen que no saben donde empieza el parque, es muy complicado porque es un área marina bastante extensa, son 5.372 hectáreas (ha.) marinas”.

Porras detalló que el Parque Nacional Marino Ballena cuenta con 12 guardaparques, además de él mismo, lo cual constituye, según dijo, apenas un 16% del personal total que se requiere.

Añadió que el parque cuenta con “una pequeña lancha” y que ante la falta de personal se trabaja con colaboraciones tanto nacionales como internacionales. “Nos apoyamos mucho también en Guardacostas, cuando pueden nos colaboran porque tienen sus funciones propias”, acotó.

POCA PROTECCIÓN

Esos problemas no son exclusivos de este parque. La protección del territorio marino atraviesa serios retos, el primero de ellos es determinar con precisión su magnitud.

En un documento en inglés titulado “Geography of Costa Rica” (Geografía de Costa Rica), Silvia Meléndez -profesora de la Escuela de Geografía de la UCR- apunta que se trata de 589.682 kilómetros cuadrados.

Sin embargo, Jorge Cortés, especialista en corales del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR) de esta Universidad, apuntó que “no hay un número fijo” y que la cifra podría rondar los 590.000 kilómetros cuadrados.

Cortés dijo estar de acuerdo con la aseveración de que el recurso marino no se protege como se debe. En primer lugar, subrayó que lo protegido es “una fracción muy pequeña de todos los mares del país”, pues representa tan sólo el 1,1%, lo cual, según dijo, incluye la ampliación que se hizo de los montes submarinos alrededor de la isla del Coco, lo que implica un área muy grande.

En muchas áreas marinas protegidas se sigue pescando tiburones, el equivalente a eso es que se cacen jaguares en Corcovado

“Crear un Parque Nacional hoy sin los recursos para administrarlo correctamente sería complicado.”
Fernando Mora, Viceministro de Aguas, Mares, Costas y Humedales

En ese sentido cabe destacar que tampoco hay consenso al respecto. El viceministro de Aguas, Mares, Costas y Humedales Fernando Mora, manifestó a UNIVERSIDAD que la protección de los mares ticos alcanza un “2,64% de los 589.000 kilómetros cuadrados en el Pacífico y 24.000 kilómetros cuadrados del Mar Caribe”.

Por otra parte, Jorge Jiménez, director general de la Fundación MarViva, señaló que si bien la protección en las 12 millas desde la costa de mar territorial alcanza el 19% del territorio, al tomar en consideración toda la zona económica exclusiva -que abarca 200 millas desde la costa- ese nivel de cobertura “cae dramáticamente” a un 1,7%, “lo cual refleja que hay grandes extensiones de nuestro mar que no tienen ningún tipo de protección”.

En segundo lugar, Jorge Cortés llamó la atención al hecho de que muchas de las áreas protegidas que sí existen en el mar no son lo suficientemente grandes para “protegerlas bien”.

Añadió que, salvo “unas pocas excepciones”, estos sitios no se protegen “como debe ser”, lo cual responde a una cantidad de problemas como falta de presupuesto, falta de personal o falta de equipo.

Cortés agregó que cuando se trata del mar queda “un resabio”, pues “en muchas áreas marinas protegidas se sigue pescando, se pescan tiburones; el equivalente a eso es que se cacen jaguares en Corcovado”.

El científico señaló que subyace un problema más profundo: “La gente en un porcentaje muy alto va a la playa en vacaciones, ven el mar como una playa donde ir a asolearse y una superficie de agua sin imaginarse lo que hay debajo. No tenemos una cultura marina”.

De acuerdo con información del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), en lo que a protección marina respecta, además del Marino Ballena Costa Rica cuenta con ocho parques nacionales con área marina: Santa Rosa, Marino Las Baulas, Manuel Antonio, Corcovado (pues cuenta con área costera), Piedras Blancas, Tortuguero, Cahuita y la isla del Coco.

A ellos se le deben sumar seis refugios de vida silvestre: Ostional, Caletas, Cueva del Murciélago, Playa Hermosa-Punta Mala, Río Oro y Gandoca Manzanillo, así como la reserva biológica isla del Caño.

“PARQUES DE PAPEL”

El Director General de la Fundación MarViva sentenció que “tenemos mayoritariamente en el sector marino parques de papel, no existe una protección efectiva de las áreas marinas protegidas de este país, que además son pocas”.

En ese sentido, Jiménez coincidió en apuntar que los guardaparques no cuentan con los recursos necesarios para proteger la parte marina, “no tienen botes, no tienen capacitación y no hay suficientes funcionarios”.

Como ejemplo, citó el caso del área marina Montes Submarinos, la más recientemente creada -durante la administración Chinchilla- y que abarca poco más de 9.600 kilómetros cuadrados de mar.

Si bien anotó la creación del sitio de protección como “un logro muy importante”, Jiménez destacó que en este momento lo que tiene asignado es el cuarto de tiempo de un guardaparques, no tiene ni siquiera una embarcación, “es el área marina más grande que tenemos en este momento y básicamente está desprotegida”.

“Así podemos hablar de parques como Corcovado, Manuel Antonio, donde no hay control, nuestros parques marinos están desprotegidos”, añadió.

Por su parte, Randall Arauz, de la organización no gubernamental Programa Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma), celebró en primer lugar que “por lo menos” en los últimos dos años ha visto una mejoría en la situación del Parque Nacional Isla del Coco, pero apuntó que “en general en la zona económica exclusiva de Costa Rica hay una gran desprotección”.

“Lo más desconcertante de todo -afirmó- es que uno ve esfuerzos del gobierno como para taparlo”. Como ejemplo de ello citó el decreto No. 38681 MAG-MINAE “Ordenamiento para el aprovechamiento de atún y especies afines en la zona económica exclusiva del Océano Pacífico Costarricense”, firmado por el presidente Solís en octubre del 2014.

Según dijo, la firma y publicación sirvió para que, tanto el gobierno como el sector pesquero, celebraran que se ponía una tercera parte de la zona económica exclusiva en protección, que no se iba a permitir la pesca de atuneros, pero criticó que después de dos años los barcos pesqueros aún no cuentan con un sistema de posicionamiento global. “Si usted no sabe dónde están los barcos, ¿cómo los va a controlar?”, cuestionó.

El Parque Nacional Marino Ballena cuenta con 12 guardaparques, lo cual constituye apenas un 16% del personal que se requiere.

Agregó que recientemente el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) otorgó licencias a los barcos de cerco en esta área de atún que se supone es exclusiva para los palangreros nacionales. “Lo que vemos es que las soluciones que están brindando realmente no son soluciones, es un maquillaje que realmente no está solucionando ningún problema pero les permite decir que hacen algo”, aseveró.

Así, Arauz abordó la necesidad de crear un área de protección entre isla del Coco e isla Galápagos, pues según dijo, se trata de un corredor biológico donde está la cordillera volcánica sumergida del Coco, por donde transitan tortugas baula y verde, tiburón martillo y cedoso, y es usado como hábitat por muchos animales en peligro de extinción.

“No hay que hacer un gran lobby político, es algo que Costa Rica y Ecuador pueden hacer, pero Costa Rica no está dispuesta a sentarse a negociar algo así”, apuntó.

mapamarinas

El área marina de Costa Rica sobrepasa los 580.000 kilómetros cuadrados. (Tomado de “Geography of Costa Rica”, documento elaborado por Silvia Meléndez).

Al mismo tiempo, Arauz enfatizó la necesidad de que se lleven a cabo acciones que se traduzcan directamente en reducción del esfuerzo pesquero, “que no se pesque en cierta época y zona durante tres meses cuando anidan las baulas o los tiburones para darles un descanso”.

Según dijo, Costa Rica “se resiste” a ello, pues lo que se prefiere en el país “son medidas de ordenamiento que dependen de futura ciencia y de voluntad política y que desde mi perspectiva son medidas para dilatar la toma de acción alguna”.

Entrevista

Fernando Mora viceministro de Aguas, Mares, Costas y Humedales
Desarrollo “de espaldas al mar”

El viceministro de Aguas, Mares, Costas y Humedales, Fernando Mora, atendió por escrito consultas de UNIVERSIDAD y destacó entre otras cosas que el país requiere de una mayor articulación entre diferentes instituciones para cuidar adecuadamente la riqueza natural marina.

¿A qué considera que se debe esa deuda histórica que tiene el país con la protección de la vida marina?
-Costa Rica ha tenido un desarrollo durante los últimos años «de espaldas al mar», frase trillada pero aún aplicable en el país. No hemos logrado terminar de ajustar acciones holísticas de visión integral en ese 92% del territorio nacional, hemos logrado accionar en torno a la conservación, pesca, turismo y seguridad, no obstante nos falta lograr una mayor articulación ínterinstitucional.

En el marco de lo positivo tenemos el logro de diversos modelos de gobernanza que procuran la conservación y buenas prácticas en el aprovechamiento a nivel nacional, entre ellas las categorías de manejo (Áreas Marinas Protegidas y Áreas Silvestres Protegidas) que administra el Sinac, Áreas Marinas de Pesca Responsable que acompaña el Incopesca y otros modelos con visón de gestión integral de los recursos marinos como lo son las Áreas Marinas de Uso Múltiple.

¿Tiene el gobierno planificada o al menos planteada una propuesta para crear áreas protegidas en territorio marino? De ser así, ¿dónde?
-En el proceso GRUAS que se desarrolló durante el año 2010 desde el MINAE-SINAC, se ubicaron una serie de espacios conocidos como sitios de importancia para la biodiversidad marina y costera de Costa Rica. Estos espacios son aquellos lugares a nivel nacional que se destacan por su representatividad ecológica, o sensibilidad biológica, que son muy importantes en el marco de la conservación o buena gestión. Este estudio destacó al final 11 lugares de alta importancia, de los que se destaca el Área marina de Manejo Montes Submarinos, la más grande de Costa Rica, creada el 23 de Junio del 2011 con una dimensión de 9.640 kilómetros cuadrados.

Luego, existen cuatro plataformas multisectoriales de trabajo enfocadas en cuatro de estos “vacíos de conservación”, o como les hemos llamado Sitios de Importancia para la Conservación (SIC) los cuales son Cabo Blanco -no es la Reserva Absoluta Cabo Blanco-, bahía Santa Elena, Barra del Colorado y el Pacífico Sur.

Si bien la reciente adquisición de un radar para la isla del Coco es un hecho importante, ¿se cuenta con los recursos adecuados para la protección de las demás áreas marinas actualmente protegidas?
-Estamos trabajando en garantizar la mejora de las capacidades de los funcionarios en temas marinos, así como en solventar faltantes en recursos para la operación en nuestras Áreas Silvestres Protegidas Marinas, como embarcaciones, y recursos para el personal.

El radar en la isla se enmarca en la Estrategia Nacional de Control y Vigilancia Marítima, que busca instalar otros radares a nivel nacional, considerando los sitios de importancia para la conservación.

Además, en el marco del programa 1.6 del Plan Nacional de Desarrollo, coordinamos acciones con Sinac, Guardacostas y el Incopesca; entre ellas la homologación de metodologías para el control y la vigilancia de los espacios marinos como el Golfo de Nicoya, donde estamos iniciando el proceso de trabajo ínter institucional desde la estación Cipancí.

¿Qué tan urgente es consagrar como parque nacional la protección de recursos naturales mar adentro, por ejemplo la cordillera del Coco?
-La creación de nuevas áreas protegidas en el Océano nos permitirá resguardar espacios con alta sensibilidad y representatividad ecológica, en la búsqueda de proteger y asegurar los recursos para el futuro.
En el caso de la Cordillera, esta es la más extensa de Centro América, cerca de 600 kilómetros de largo y es considerada un reservorio de muchos recursos naturales. Crear un Parque Nacional hoy sin los recursos para administrarlo correctamente sería complicado, cómo mínimo requeriríamos embarcaciones con autonomía para llegar a la frontera con el Ecuador, además de personal y recursos financieros.

Lo importante es que es un área sensible y que debemos promocionar un buen cuidado para garantizar su salud y estabilidad, esto pasa por investigación y garantía de una adecuada conservación ex situ, la cual el Sinac y Minae, así como otras instituciones motivan sin necesidad de ser un ASP, al igual que muchos espacios en la Zona Económica Exclusiva.

El Corredor Marino funciona desde esta perspectiva, incluye parte de la Cordillera, también la Isla del Coco que está en la Cordillera y es Parque Nacional.

Desde el Minae hemos desarrollado un enfoque para lograr nuevas visiones en la conservación que nos permita por ejemplo la generación de nuevos modelos de gobernanza participativa en el Océano. Que logren la conservación y la distribución de beneficios para las personas.

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