Propuesta reduciría cantidad de construcciones evaluadas por Setena

Establecimiento de umbrales ambientales implica parámetros que podrían disminuir a la mitad la cantidad de proyectos que entran a esa Secretaría. 

Una fuerte polémica empieza a gestarse alrededor de un planteamiento de nuevos parámetros para determinar cuáles proyectos de construcción deben entrar a la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena).

Esos parámetros se denominan umbrales ambientales y en opinión del geólogo Allan Astorga -quien obtuvo copia del borrador final de la propuesta- son “arbitrarios”. El documento tiene fecha de setiembre del 2013 y se titula “Informe Consultoría para la definición de umbrales ambientales para el sector construcción”, firmado por la hidrogeóloga Sandra Arredondo.

Según Astorga, la razón detrás de la propuesta es que Setena estaría sobrecargada de trabajo y con insuficiente capacidad de respuesta por su disposición de funcionarios y presupuesto. “Haciendo cuentas con esto, me percato de que Setena lo que estaría haciendo es que más o menos la mitad de los proyectos que ahora le entran, ya no entrarían, eso es muy grave”.

La propuesta data originalmente del año 2010, fue desatendida y resucitada durante la administración Chinchilla y en los próximos días entraría en etapa de consulta pública. La iniciativa establece umbrales para actividades como la agricultura y ganadería, pero Astorga llamó la atención sobre todo a las disposiciones planteadas específicamente al sector de la construcción, el cual, según dijo, es el que más trabajo genera a la Secretaría, pues representa alrededor de un 70% de los trámites ambientales.

Por ejemplo, los nuevos parámetros establecerían que un proyecto urbanísitico no debe entrar a Setena si consta de menos de 60 lotes o unidades. En el caso de la construcción de edificios de apartamentos, el umbral se estableció en 50 unidades.

Los umbrales fueron planteados por Arredondo desde la empresa Tecnoambiente Centroamericano S.A. Cabe recordar que ella fue regente ambiental del polémico proyecto de minería de oro a cielo abierto en Crucitas, zona Norte, y asesora ambiental del proyecto de la carretera San José-Caldera.

La hidrogeóloga actualmente trabaja para la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops) y aclaró que la propuesta de umbrales ambientales no fue elaborada como funcionaria de esa instancia.

Señaló que el establecimiento de umbrales ambiental se ha hecho en países como Chile, México o la Unión Europea, y que “clarifica los procesos, no deja abierta la posibilidad a subjetividad tanto para el que presenta la información como para el que la revisa y aumenta la transparencia del proceso”.

Específicamente sobre los mencionados umbrales para urbanizaciones y edificios de apartamentos, la especialista dijo que llegó a esos parámetros a través del “análisis de las diferentes acciones impactantes que se ejecutan para este tipo de proyecto y del medio natural a través de una matriz definida específicamente para ello”.

La EIA se refiere al procedimiento administrativo y técnico que se hace para determinar o predecir los efectos o posibles daños que un proyecto o actividad propuesta tendrá en el ambiente.

Este procedimiento consta de diversas etapas según el nivel de afectación de una propuesta. El formulario D2 es para proyectos que se consideran de bajo impacto, para los que basta que se cumpla con el Código de Buenas Prácticas Ambientales, que consta de unos 100 lineamientos ambientales.

El formulario D1 es para proyectos de alto y moderado impacto. En esta categoría entran las propuestas que requieran de un Estudio de Impacto Ambiental (EsIA).

“COMO SI NOS DEVOLVIÉRAMOS EN EL TIEMPO”

Astorga relató que cuando en 1997 se promulgó la Ley Orgánica del Ambiente, se emitió un reglamento que estableció umbrales, según los cuales solo los proyectos constructivos que alcanzaran 10.000 metros cuadrados (m²) debían entrar a Setena.

Ese reglamento fue impugnado por una acción de inconstitucionalidad ante la Sala Constitucional, la cual, en el voto 2002-01220, consideró que es “la condición del proyecto o la obra la que determinará, en cada caso, si se requiere o no el estudio de impacto ambiental y no el establecimiento de condiciones arbitrarias por la vía reglamentaria”.

Así, en el 2004 se emitió un nuevo reglamento que estableció el modelo actual de EIA; y de acuerdo con Astorga, se categorizaron los proyectos de construcción “bajo el principio de proporcionalidad y racionalidad”. Se estableció que proyectos de menos de 300 m² son de bajo impacto y se les exige cumplir con el Código de Buenas Prácticas Ambientales.

El informe de la consultoría apunta que la propuesta partió del análisis de más de 6.000 expedientes administrativos en Setena y se encontró que los mencionados formularios D1 y D2 no son herramientas “efectivas ni eficaces” para analizar diferentes tipos de proyectos, pues “se encontraron inconsistencias en análisis de diferentes tipos de proyectos”, por lo cual “se considera que pueden ser formularios cuyos resultados pueden ser subjetivos y manipulables tanto por el que los presenta como por el que los pudiese evaluar”.

Ante la pregunta de si esas inconsistencias forman un problema propio del modelo de evaluación o más bien se deben a carencias de la misma Setena, Arredondo respondió que se trata de “un problema del modelo de evaluación”.

Sobre ese particular, Astorga más bien aseveró que no es el modelo de EIA el que está mal, sino “el carpintero que usa esta caja de herramientas, que es la Setena, porque a mi juicio no ha sabido manejar bien los instrumentos que le da la legislación”.

“Es como si nos devolviéramos en el tiempo a ese reglamento del 1997 que estableció umbrales y como si todo el proceso en la Sala Constitucional no se hubiera realzado”, insistió.

“SIGNIFICANCIA”

En ese sentido, Astorga subrayó que un criterio que se debe tomar en cuenta para evaluar los proyectos es el de la “significancia”, ya que este relaciona el impacto de la actividad propuesta y la fragilidad del terreno donde se ubicaría. Ello quiere decir que la valoración para establecer un umbral ambiental no puede ceñirse nada más al área de construcción, sino que debe tomar en cuenta el tipo de proyecto más la fragilidad ambiental del sitio.

“No se podría, en primera instancia, decir que hay una serie de proyectos que no entren a Setena simplemente porque me da la gana que no entren, porque no se haría esa valoración de la significancia”, criticó el geólogo. De manera específica expresó que la propuesta de Arredondo no toma en cuenta el concepto de la significancia “porque se está haciendo arbitrariamente”.

Sobre ese particular, Arredondo expresó más bien que su propuesta sí lo toma en cuenta y que para proyectos localizados en zonas frágiles -según estas sean definidas- no aplicarían los umbrales ambientales y deberían pasar a evaluación ambiental.

Astorga por su parte llamó la atención de que en una administración del Partido Acción Ciudadana (PAC), que “debería tener como principio fundamental la participación ciudadana”, se retome un reglamento “que se elaboró en la administración de Óscar Arias con el claro fin de limitar la EIA  y de modificar el modelo de evaluación”.

Reconoció que el modelo actual “no es perfecto”, pero por lo menos obliga a que los proyectos entren a Setena y sean tramitados desde el punto de vista ambiental. “La solución no es reducir a la mitad la cantidad de proyectos, eso no es tutelar el artículo 50 de la Constitución, es hacer lo contrario a lo que se tendría que hacer”.



“Fortalecimiento de Setena”

Marco Arroyo, secretario general de la Setena, manifestó que “debido a que todavía nos encontramos trabajando en una propuesta de reforma al proceso de evaluación ambiental, cuando se cuente con un documento oficial, nos podremos referir al tema con todo gusto”.

Sobre las razones que justifican la nueva propuesta, el funcionario remitió a una página del sitio web de la Secretaría, titulada “Mesas de diálogo – fortalecimiento Setena”, en donde se apunta que “según varios informes de análisis de gestión emitidos en años recientes, la entidad no ha logrado su consolidación y estabilidad” para cumplir con sus funciones.

Así, se anuncia el lanzamiento de unas “mesas de diálogo” el próximo 18 de setiembre. La ciudadanía interesada en hacer aportes debe llenar un formulario disponible en la dirección http://www.setena.org/dialogo/formulario-de-participacion-ciudadana.



 

 


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