Temor por mancha de sol

Productores valoran eventual demanda en caso de ingresar aguacate mexicano

Si la enfermedad detectada en el aguacate hass proveniente de México se llegara a propagar en Costa Rica, los productores nacionales podrían exigir cuantiosas reparaciones al Estado.

Mientras los importadores celebraban la resolución del Tribunal Contencioso Administrativo porque les daba la razón parcialmente sobre la suspensión de importación del aguacate hass proveniente de México al país, ya los productores nacionales empezaban ponderar una demanda contra el Estado, porque temen el contagio de la mancha de sol.

La mancha de sol, o sunblotch llevó al Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) en 2015 a emitir una resolución que impidió temporalmente las importaciones desde ese país. Sin embargo, en 2018 el mismo SFE dejó sin efecto esa medida, tras desarrollar una prueba molecular para analizar el producto entrante y así prevenir la llegada de la enfermedad, que pertenece a la categoría de viroide.

Francisco Elizondo, quien durante 15 años se ha dedicado a la producción de aguacate hass en San Pablo de León Cortés, dijo que efectivamente una afectación a las plantaciones nacionales podría implicar que los productores organizados recurran a un proceso contencioso administrativo “de una envergadura increíble”, para “toda la gama de productores” que se verían afectados por la presencia de ese viroide en las plantaciones.

Sin embargo, añadió que “todavía no se ha pensado” en posibles indemnizaciones, pues “los agricultores siempre buscamos la posibilidad de lograr algo de buena fe, que las instituciones trabajen para lo cual fueron creadas”.

Medio paso más cerca

En todo caso, la posibilidad de que el país vuelva a importar aguacate mexicano de la apetecida variedad hass, depende en estos momentos de un fallo pendiente en la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero los importadores locales de todos modos lograron recientemente un triunfo parcial ante el Tribunal Contencioso Administrativo.

Esa instancia judicial falló a favor de cinco empresas importadoras que demandaron al Estado y al SFE por la medida provisional adoptada en 2015 (DSFE 03-2015) que impidió temporalmente la importación del apetecido fruto.

Lo irónico del caso es que, como se dijo, esa misma resolución fue anulada por otra de 2018 (DSFE 02-2018). Aún así, el Tribunal determinó que la media tomada en 2015 tuvo “falta de motivación”, pues “no obedece a un estado de emergencia. Esto fue reiterado en diversas oportunidades por la representación estatal”, según se lee en los considerandos de la sentencia. Sin embargo, no otorgó ningún monto por daños y perjuicios.

Luis Felipe Arauz, quien fungió como ministro de Agricultura en el periodo 2014-2018, recordó que fue a finales de la década pasada que científicos mexicanos alertaron sobre la presencia de la enfermedad en el agro de ese país. Por ello se realizó un estudio con el apoyo del Centro de Investigación en Biología Celular y Molecular (CIBCM) de la UCR, que constató, con una probabilidad superior al 90%, que el viroide no está presente en el país.

Ante ello, se tomó la medida provisional y en calidad de ministro solicitó al SFE la elaboración de la prueba molecular, “que no existe en ninguna parte del mundo”, y según dijo logra detectar con un grado de confiabilidad superior al 90% la presencia del viroide en la semilla de aguacate.

Dijo que por ello se volvió a autorizar la entrada del aguacate mexicano y que de hecho esa prueba sirvió para detener una importación peruana contaminada. Reconoció, sin embargo, que “eso no le gusta a los productores de aguacate porque dicen que hay un riesgo, pero ya tenemos una herramienta que tiene un nivel alto de confiabilidad, entonces ya podría restablecerse el comercio”.

Ante la pregunta de si actualmente se puede importar aguacate hass de México con tranquilidad, Arauz respondió que “siempre y cuando mantengamos esa prueba diagnóstica”; pero reconoció que “siempre hay un riesgo”, porque se trata de muestreos estadísticos que “no son certezas absolutas”.

Las autoridades mexicanas, sin embargo, no aceptaron la imposición de la prueba molecular costarricense, por ello se niegan a otorgar los certificados fitosanitarios de exportación del producto para Costa Rica y plantearon la demanda ante la OMC.

Rodrigo Jiménez, quien durante 30 años se dedicó a la producción de aguacate en la Zona de Los Santos y hoy funge como extensionista, prefirió esperar para referirse a las implicaciones del fallo del contencioso, a que sea resuelto en una probable apelación. Aunque enfatizó la importancia de que el viroide no entre al país y que se tenga certeza de que el SFE esté en capacidad de impedir de manera efectiva la entrada de algún cargamento que lo contenga.

En ese sentido, dijo que correspondería a las diferentes organizaciones de productores tomar la decisión de recurrir a eventuales medidas legales si la enfermedad se propaga en el país, pero ya “se ha advertido la corresponsabilidad del Estado”, si se da el caso.

Peligrosas triangulaciones

El productor Francisco Elizondo profirió críticas, pues “es un poco difícil confiar en las instituciones del Estado” respecto de la protección que evite la entrada de viroide. “Aquí lo que sucede es que se da una apertura por la presión comercial que hay de México, y no tanto de México, sino de los importadores”.

Aseveró que ese país “no tiene zonas libres (de la enfermedad), estuvimos allí, tenemos amigos allí” y dijo haber visitado plantaciones mexicanas: “nos dábamos cuenta de que ahí estaba pegado por todo lado, lo mismo en Perú, dice que tienen áreas libres de sunblotch pero eso es una mentira, porque solamente Costa Rica le está pidiendo áreas libres”.

Con mayor gravedad, aseveró que el aguacate mexicano ya entra “vía Guatemala, Honduras y Nicaragua, triangulado”. Añadió que “el Estado lo sabe pero no tiene armas para combatir esa corrupción que hay entre países de Latinoamérica”.

Agregó que “en cualquier momento puede ser que aparezca” el sunblotch, “esto es una guerra como la guerra de las drogas, pero nadie le presta atención”.


“Evitar que la plaga sea un costo más”

Sobre el tema, el ministro de Agricultura Renato Alvarado ofreció garantías de que todos los envíos sobre los que debe certificarse alguna plaga ausente en el país son sometidos a pruebas de laboratorio, específicamente de la denominada reacción en cadena de la polimerasa (PCR), “validada científicamente, mediante un muestreo estadísticamente confiable”.

Dijo que el SFE cuenta con un área encargada de vigilancia de plagas y que en el caso del sunblotch se efectúan inspecciones en las plantaciones comerciales y árboles de traspatio. Además, que los últimos cinco años los resultados de esos muestreos han mostrado que la plaga aún no tiene presencia en el país; por ello “los requisitos fitosanitarios de importación se mantienen, así como los controles en frontera”.

Sobre las denuncias de una presunta importación ilegal del aguacate mexicano a través de otros países, dijo que “la triangulación o el contrabando” son delitos tipificados en la Ley General de Aduanas y que en esos casos se debe seguir el debido proceso.

Reconoció que se han dado situaciones de contrabando en las que “la actuación y coordinación entre autoridades (MAG; Policía Fiscal y Fuerza Pública) ha rendido buenos resultados y se ha logrado incautar el producto que no demuestre documentalmente que fue adquirido bajo buenas prácticas de comercio”.

El jerarca hizo un llamado a que “consumidor y comercializador” sean “conscientes del impacto que ello puede causar en la agricultura del país”.

“Al final de cuentas —concluyó— todos somos responsables de acatar las regulaciones y sobre todo hacer lo que esté a nuestro alcance” para evitar que una plaga como esta “se convierta en un costo más para el sector productivo nacional”.


 

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