Políticos que utilizan partidos para reiterar sus candidaturas presidenciales

El precio de insistir

Los candidatos presidenciales Otto Guevara y Óscar López son las figuras más repetidas de la política partidaria actual.

“Salvador Allende [Chile] la pulseó varias veces. Tabaré Vásquez [Uruguay] la pulseó varias veces. Luiz Inácio Lula da Silva [Brasil] también”.

Eso decía el candidato del Movimiento Libertario (ML), Otto Guevara, al Semanario UNIVERSIDAD cuando iba por su cuarta candidatura presidencial, en el 2014.

Guevara perdió la carrera en esa ocasión (otra vez) pero la reinició (otra vez) para el 2018 porque, al parecer, no hay quinto malo.

Pero Guevara no tiene el monopolio de la insistencia. Lo acompaña Óscar López del Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE), quien postula su nombre a la Presidencia de la República por tercera ocasión.

Ambos recibieron financiamiento de los contribuyentes para sus campañas por un total de ¢7.110 millones, una cifra equivalente a casi 1.100 bonos familiares de vivienda.

A pesar de las diferencias de guardarropa (Guevara prefiere el rojo y López, el blanco), este par de candidatos tiene varias similitudes.

En primer lugar, ambos fundaron sus propios partidos: Guevara fundó el ML en 1994, mientras que López creó el PASE en el 2004.

Además, ambos han sido diputados de sus proyectos políticos en dos oportunidades: López llegó a la Asamblea Legislativa en 2006 y 2014; Guevara, en 1998 y 2014.

Cuando el libertario Otto Guevara llegó por primera vez a la Asamblea Legislativa en la televisión se estrenaba la serie Sex and the City, Miguel Ángel Rodríguez acababa de ganar las elecciones y aún faltaban tres años para que Steve Jobs presentara el primer iPod.

El parecido más notorio es que, en la presente campaña, Guevara y López son los aspirantes con la mayor cantidad de candidaturas en su haber. Aún así, el libertario tiene el récord histórico: desde 1948, nadie más ha salido tantas veces en la papeleta presidencial como Otto Guevara y Wálter Muñoz, del Partido Integración Nacional (PIN), con empate de cinco.

Para la generación más joven que votará por primera vez en el 2018, la presencia de Óscar López y Otto Guevara en las campañas presidenciales puede ser como los tamales a la Navidad: cuesta imaginarse la una sin la otra.

Partido = persona

Actualmente, Otto Guevara y Óscar López no solo son los candidatos presidenciales con la mayor cantidad de campañas previas; también son los políticos que más se han aferrado a las cúpulas de sus partidos.

Así lo señala el más reciente Informe del Estado de la Nación, que se publicó a inicios de noviembre.

En dicho informe se midió el grado de personalismo partidario en Costa Rica al determinar la cantidad de puestos que una misma persona ocupó dentro de las cúpulas de los principales grupos políticos entre los años 1982 y 2017.

“Esos puestos clave son: candidatura a la Presidencia de la República, presidencia y secretaría general del partido, jefatura de la fracción legislativa y primeros puestos de candidatura a diputaciones. Le llamamos cúpula porque son la cara visible de los partidos”, explicó Stefan Gómez, investigador del Estado de la Nación.

Según ese análisis, los partidos más personalistas son Renovación Costarricense (PRC), PASE y ML. “Esos partidos tienen cúpulas con gente que ha estado allí casi al 100% desde que se fundó el partido. Eso significa que tienen poca rotación en esos puestos; la cara del partido siempre es la misma persona”, añadió Gómez.

Guevara fue presidente del comité ejecutivo de su agrupación durante casi dos décadas, de 1994 hasta mediados del 2013, cuando heredó el puesto a Danilo Cubero, otro viejo conocido del partido, quien fue diputado en el periodo 2010-2014 y busca repetir en ese cargo para el periodo 2018-2022.

Además de Otto Guevara, los libertarios solo han tenido a otro candidato presidencial: Guillermo Malavassi, quien lideró al partido en 1998.

En cambio, el PASE no ha conocido a otro líder o aspirante presidencial que no sea Óscar López.

“Cuando las personas se mantienen por largos períodos dentro de la cúpula, es de esperar que el partido sea relativamente cerrado a la llegada de nuevos líderes”, advierte el informe.

El candidato del PASE niega esa afirmación. “Yo hasta he presentado mi renuncia al cargo; la gente ha considerado que yo permanezca en la presidencia del partido, pero no es un tema al que yo esté aferrado”, afirmó López.

No se obtuvo respuesta del candidato libertario, a pesar de reiteradas solicitudes por medio de su asesor de prensa.

Aún así, luego de que el ML se quedara sin una sola alcaldía después de las pasadas elecciones municipales en 2016, Otto Guevara aseguró que no se postularía más como candidato presidencial para permitir que otras figuras surgieran.

“Estar yo tantos años al frente del partido hizo que alguna gente no pudiera desarrollar el potencial de liderazgo que tenía”, dijo entonces a La Nación.

Sin embargo, más tarde, el Otto Guevara del 2017 optó por presentar por quinta vez  su candidatura a la presidencia de Costa Rica de todos modos.

La casa invita

En todas sus candidaturas, las campañas de Óscar López y Otto Guevara han calificado para el pago de deuda política, que son fondos públicos reconocidos por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para cubrir los gastos de los partidos.

A valor actual, el Estado le ha dado más de ‎₡834 millones a las campañas encabezadas por López, y más de ₡6.276 millones al aspirante libertario.

“El financiamiento estatal hacia las agrupaciones políticas funciona a manera de reintegro. La liquidación de gastos es indispensable; debe demostrarse que cada gasto es real y comprobable”, explicó la encargada del departamento de Financiamiento de Partidos Políticos del TSE, Guiselle Valverde.


Desde 1948, solo un postulante se ha convertido en Presidente de Costa Rica después de tres intentos: Rafael Ángel Calderón Fournier, (PUSC), en 1990.


En dicha revisión, ambos partidos han sido cuestionados en distintas ocasiones por el TSE, y algunas de esas quejas pasaron a instancias judiciales.

El caso más visible del ML fue en el 2015, cuando se probó que el partido estafó al TSE por el cobro de más de ₡200 millones de deuda política para cursos de capacitación que nunca se dieron. Por esa razón, el extesorero del partido libertario, Ronaldo Alfaro, recibió una condena de ocho años de cárcel.

En cuanto a López, el Ministerio Público mantiene una investigación abierta en su contra por la supuesta falsificación de contratos de alquiler de vehículos en el 2010. El candidato niega dicha acusación al señalar que su condición de “no vidente” le impide incurrir en esos delitos.

Obstáculo o ventaja

Desde 1948, solo un postulante se ha convertido en Presidente de Costa Rica después de tres intentos: Rafael Ángel Calderón Fournier, con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en 1990.

El personalismo puede jugar a favor o en contra de los partidos políticos. “Hay líderes positivos, con una gran capacidad de convocatoria. Hay otros líderes que no son beneficiosos. Por eso, es importante ver el desempeño electoral de esos partidos”, recalca el investigador Gómez.

Precisamente, otra similitud entre López y Guevara es el cambio en su ola de apoyo a lo largo de sus años como rostros políticos.

El PASE ascendió del 2006 al 2010; entre dos elecciones, el joven grupo pasó de una a cuatro curules en el Congreso y amplió su escala a todo el país. Sin embargo, López se desplomó en las elecciones siguientes y su bancada regresó a la forma del 2006: él solo en la Asamblea.

Las campañas libertarias también escalaron en un principio y cayeron en el 2014: de los nueve asientos logrados en el 2010, el partido pasó a cuatro diputados, y el apoyo presidencial de Guevara cayó de 21% a 11%.

El dirigente del PASE reconoce que su partido se debilitó pero da una razón distinta a su persistencia: “Eso pasó porque las diputaciones del PASE [2010-2014] optaron por darle la adhesión a Johnny Araya [candidato del Partido Liberación Nacional (PLN) en 2014]. Ellos hicieron una lectura pésima que perjudicó al partido”, dijo.

La curva de motivación de Guevara también es una ola cambiante. Durante la campaña pasada, él dijo que dudaría de una quinta carrera en el 2018 si perdía votos en las elecciones del 2014. Pasados esos comicios (y perdidos esos votos), pasó a reconocer que “Diosito tiene otros propósitos para mí”. Ahora, Guevara regresa con bríos de “una fuerza vital que tiene que ver con una cruzada de vida”.

Según la encuesta de noviembre del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), Guevara tiene 3% de la intención de voto, a pesar de que el libertario afirmó que su base comenzaría con el 11% de las elecciones pasadas. El apoyo para Óscar López aún no es registrable.

Sumado a estar en el fondo de las encuestas, Guevara lidera el segundo partido político más endeudado: ₡1.860 millones a junio del 2017 —superado solo por el PLN con ₡2.542 millones—  según los estados financieros disponibles. Los pasivos del PASE casi llegan a  ₡147 millones.

Así, como al ir un supermercado, podemos comparar si el precio que se pide concuerda con el valor real del producto que se ofrece.

Aunque, también, podemos llevarnos la marca de siempre solo porque es esa marca, a pesar de sí misma. Igual, la casa invita.

 

Colaboración Semanario Universidad – Radios UCR

 


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