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¿Por qué Costa Rica tuvo una de las más altas alzas de precios en alimentos del club de países ricos?

La fuerte dependencia del país a los insumos agrícolas importados como fertilizantes y agroquímicos, así como la altamente concentrada cadena de los productos agrícolas, son explicaciones.

El dato llama la atención: Costa Rica es el quinto país con el mayor crecimiento de inflación interanual en alimentos entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con un crecimiento del 22,5%. El punto es ¿cómo se puede explicar que el recién llegado al club de los 34 países ricos del mundo descolle por sus incrementos en la comida?

Veamos lo que dicen los datos del organismo internacional. La inflación interanual general para el mismo periodo fue de 12,1%, la novena más alta, y la de la energía un 32,9%, porcentaje que nos coloca en el puesto 19 del ranking.

“En los productos agrícolas encontramos más volatilidad en los precios, por ejemplo, el tomate ha sido uno de los que más ha variado en los últimos meses. Esto suele impactar más a la población con menos ingresos y me preocupa que en los próximos meses y años veamos un incremento en los niveles de pobreza”, comentó Alberth Campos, investigador y docente de la Escuela de Economía Agrícola y Agronegocios de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Los economistas y expertos en agroeconomía coinciden en que hay factores que de forma generalizada impactan la economía del país, como el alza en el precio del combustible.

Otros como el costo del recurso humano y los impuestos son menos determinantes de lo que comúnmente se cree, aseguran, si se toma en cuenta el alto porcentaje de empleo informal en el sector agropecuario y los altos salarios e impuestos en países europeos menos costosos.

Entre los factores mencionados que los expertos aducen tiene la mayor incidencia en los costos de la alimentación están:

Alta dependencia a alimentos e insumos importados

Alberth Campos; Leiner Vargas, investigador del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE); y el exministro del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) Luis Felipe Arauz coinciden en que el factor que más incide en la inflación que el país ha experimentado en el último año en los alimentos es la alta dependencia a las importaciones.

“¿Qué hace que (los alimentos) sean tan volátiles? En el caso de Costa Rica, somos un país sumamente dependiente de los insumos que se necesitan para la producción de estos productos como fertilizantes, agroquímicos, las herramientas, los concentrados para animales, las tecnologías y a veces hasta la misma semilla”, dijo Campos.

Por ejemplo, Costa Rica importa el 99% del maíz ampliamente utilizado para alimentar animales, por lo que ante el alza del precio de los concentrados de este grano suben de precio productos de alto consumo en el país como las carnes y los huevos.

En otros países, indicó Vargas, hay producciones agrícolas o de energía subsidiadas que minimizan el impacto de la inflación y, por lo tanto, el precio que llega a las personas consumidoras.

Arauz considera que las políticas públicas tienen que apuntar a aprovechar mejor y mejorar los insumos nacionales para contrarrestar la dependencia y, ante situaciones de crisis en el mercado internacional, percibir una menor alza en los alimentos.

Intensivo uso de agroquímicos

Aunque los agroquímicos son también un insumo altamente importado, los expertos consultados consideran que no solo debe apostarse a impulsar su producción nacional sino también a reducir su uso intensivo.

Costa Rica usa entre cuatro y ocho veces más plaguicidas por hectárea que los demás países de América que integran la OCDE y el 93% de los plaguicidas utilizados pueden ser considerados de alta peligrosidad, según un estudio publicado este año por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Leiner Vargas explicó que los agroquímicos son un subproducto de la energía, por lo que su costo sube con el combustible: “Nos hemos sobre acostumbrado a usar agroquímicos”.

Además de la contaminación a los alimentos y en cuerpos de agua, el Estado deja de percibir hasta ₡24 mil millones anuales en exoneraciones de estos plaguicidas e invierte aproximadamente $9 millones de dólares (₡6.035 millones) al año en tratamiento, incapacidades y pérdidas por productividad producto de las afectaciones a la salud por su uso.

Mercados oligopólicos

Los economistas Leiner Vargas y Welmer Ramos consideran que el poder de toda la cadena de los productos agrícolas está altamente concentrada y que esto permite que los márgenes de ganancia se salgan de control.

Según Vargas, nuestra estructura de mercado es tan pequeña y segmentada que están bajo el control pocos actores en todos las fases: “Producción, distribución, importación… es más o menos lo común que entre cuatro o cinco empresas dominen más del 60% y hasta el 70% del mercado. Esa concentración es aún más alta en zonas alejadas”.

El economista Welmer Ramos considera que el caso de los supermercados es uno de los más importantes y de los de mayor impacto sobre el precio final: “Walmart tiene la capacidad de ir al Cenada y pagar el aguacate a ₡800 el kilo y los vende a ₡4500”.

Las tres principales cadenas de supermercados de Costa Rica concentran el 80% de los establecimientos en el país (Walmart con el 56%, Megasuper el 14% y Gessa el 10%), según un informe publicado el año pasado por la Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).

Y una mayor acaparación del mercado por parte de Walmart se detuvo en el 2018, cuando se desaprobó su compra de las cadenas de Perimercados, Super Compro y Saretto, mencionó Ramos.

Otro ejemplo es el de la importación del arroz, actividad que en el 2021 fue dominada en un 82% por dos empresas importadoras, según datos de la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz).

Alto endeudamiento en el sector agrícola

Las altas tasas de interés, producto de las políticas que el Banco Central de Costa Rica impulsa ante la inflación, es otro factor que incide en el endeudado sector agrícola, mencionaron Welmer Ramos y Alberth Campos.

Estas medidas suben dos tasas que utilizan los bancos para calcular las cuotas de los préstamos, explicó Campos: la tasa de política monetaria subió cerca de 8% en el último año y la tasa básica pasiva, que “estuvo muy baja en la pandemia” actualmente está en un 6% “y va a seguir subiendo”.

Campos lamentó que en el país no existan herramientas de financiamiento para los agricultores, que con frecuencia desisten de la actividad porque no pueden competir contra competencia subsidiada en otros países.

“En los préstamos no hay diferenciación en la parte agro, es prácticamente un crédito comercial. Ya llevamos varios meses de este Gobierno y yo no he visto un planteamiento o estrategia del MAG para proveer herramientas al productor que ha sido muy impactado por un invierno particularmente fuerte”, dijo Campos.

Luis Felipe Arauz señaló que, a diferencia de Costa Rica, los países del primer mundo, como Estados Unidos, subsidian de forma importante a los agricultores para garantizarse la disponibilidad de alimentos (un “colchón” de producción nacional) ante situaciones de crisis a menor costo.

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