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Pocos indígenas y mano de obra migrante ponen en peligro productiva cosecha de café

La orden de no traer mujeres embarazadas y niños a trabajar, el cierre de la frontera norte, el miedo a ser contagiados de COVID-19 y la inexperiencia de los costarricenses amenazan un sistema que dependía en el pasado de gran cantidad de trabajadores extranjeros.

Los pocos indígenas ngöbes buglé y la mano de obra nicaragüense que se encuentra en el país para trabajar en la recolección del café mantienen preocupados a los caficultores, quienes ven amenazada una productiva cosecha proyectada en dos millones cien mil fanegas.

Según datos del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), para la época de maduración temprana en las zonas de Coto Brus, Pérez Zeledón y Turrialba, el país proyectaba contar con un total de 20 mil recolectores de café, de los cuales 8.600 serían costarricenses, 7.900 nicaragüenses y 3.700 indígenas ngöbes buglé; no obstante, estas proyecciones no se cumplieron.

“Hasta la semana pasada habían ingresado 1.500 indígenas ngöbes buglé, 8.600 costarricenses, y, en teoría, nicaragüenses en condición migratoria ilegal no hay”, aseguró el coordinador de Producción Sostenible de la Gerencia del Icafé, Victor Vargas.

Esta situación podría ser contraproducente en los meses de diciembre 2020 y enero 2021 , momento en el que se espera el pico más alto de la cosecha del café, pero: ¿a qué se debe la disminución en la cantidad de recolectores de café?

Sin mujeres embarazadas y niños

La recomendación de las autoridades nacionales de que no vengan al país mujeres embarazadas o niños menores de edad a trabajar en la recolección de café es, quizá, la razón más fuerte por la que muchos indígenas ngöbes buglé no participarán en la cosecha 2020-2021. Así lo señaló a UNIVERSIDAD uno de los encargados de traer indígenas de la comarca Ngöbe Buglé a la zona de Coto Brus, Chio Lamas.

De acuerdo con Lamas, quien ya tiene 20 años de participar en la recolección del café costarricense, los indígenas se han rehusado a venir al país, pues “no van a abandonar a su familia”.

“Nosotros valoramos mucho a nuestra familia, los protegemos. Por eso va a emigrar poca gente”, señaló Lamas.

Según datos del Icafé, para enero del 2021, el país espera contar con un total de 19.411 recolectores Ngöbe Buglé.

Miedo al COVID-19

La otra variable que ha provocado una disminución de esta población indígena es el miedo a contagiarse de COVID-19, pues aseguran que en la comarca se encuentran aislados y bastante protegidos de la enfermedad.

“Yo tuve que buscar a varios indígenas para llevarlos a Costa Rica y mucha gente dice que no. En general todos nos tenemos que cuidar. El Gobierno ha dicho que nos tenemos que quedar en la casa, y el dirigente de la comarca que tiene contacto con el Gobierno, respeta las leyes”, aseguró Lamas.

Para la cosecha de este año, las autoridades elaboraron un protocolo sanitario basado en burbujas sociales, el cual busca salvaguardar la salud de esta población indígena.

Según se lee en el protocolo, luego de que salen de la comarca Ngöbe en Panamá, los indígenas deben llegar a Casa del Caminante, el primer puesto de revisión médica en territorio panameño, donde se les tomarán los signos vitales.

Quienes no presentan síntomas de COVID-19 podrán avanzar hacia otro puesto de control médico en el distrito de Bugaba, ubicado en la provincia de Chiriquí, lugar donde se les consignará un carné sanitario binacional.

Luego de esto, los ngöbes tendrán la posibilidad de dirigirse hacia la frontera con Costa Rica donde, una vez más, serán sometidos a un nuevo chequeo médico y la revisión de maletas. En ese lugar deberán informar sobre el sector o finca, y el nombre del productor que los contrató, todo esto con el fin de formalizar su ingreso.

Al superar estos controles, a estos trabajadores se les concederá un permiso temporal de trabajo y se les girará una orden sanitaria de aislamiento por 14 días, la cual deben cumplir en las fincas cafetaleras en su respectiva burbuja social. Durante este período serán sometidos a chequeos diarios con el fin de descartar un posible contagio.

Además, para esta cosecha 2020-2021, los recolectores se dividirán en cuadrillas en las que compartirán espacios comunes y de trabajo, con el fin de evitar una propagación del virus. Estos lugares y las residencias de los indígenas deben estar rotulados con los protocolos de higiene.

Cierre de Frontera Norte

La falta de mano de obra nicaragüense por el cierre de la Frontera Norte también está afectando en sobremanera la cosecha del café, señala el Icafé.

Desde el mes de marzo, en medio de la coyuntura mundial de la pandemia por COVID-19, el país cerró sus fronteras con Panamá y Nicaragua, para así evitar un aumento en la cantidad de casos.

Para enero del 2021, el Icafé espera la participación de un total de 32.054 nicaragüenses en la cosecha del café; no obstante, esta proyección parece írsele de las manos a los caficultores en especial a los de Turrialba y Pérez Zeledón, quienes reconocen que gran parte de su fuerza laboral la conforman estos extranjeros.

“Son sistemas de producción donde se ha venido generando una dependencia del trabajador migrante. Entonces al tener este año una situación diferente con la frontera norte cerrada, las personas que año con año vienen acá no están viniendo. Se ha hecho un cambio en el perfil del recolector de café que nos está llegando. Eso nos ha puesto a correr, estamos recibiendo personas que vienen por primera vez a recoger café”, aseguró el subgerente general de la finca Aquiares de Turrialba, Diego Robelo.

“Nuestra preocupación se da porque no es la misma cantidad de canastos que recolecta la gente este año que la de otros años. Este año hay gente nueva de Turrialba que está aprendiendo, que son lentos. Hay que acostumbrarlos al sistema”, agregó.

Robelo mencionó también que iniciaron conversaciones para traer indígenas ngöbes buglé a recolectar café; sin embargo, ve poco probable que esto suceda, pues implica una gran inversión e importante movilización de logística.

Traer mano de obra nicaragüense

Esta difícil situación puso en aprietos al Icafé, quien elaboró una propuesta de protocolo que busca traer mano de obra temporal desde Nicaragua —de forma segura— y la cual ya fue presentada a las autoridades nacionales.

“Estamos pretendiendo que se haga una prueba de PCR en Nicaragua y, si es negativa, estaríamos valorando que pasen por Peñas Blancas o Tablillas, donde se les entregaría un salvoconducto. Ahí en la frontera, el Ministerio de Salud les haría pruebas de signos vitales. Si las pasan se les daría un permiso temporal como recolector de café. Una vez que el productor ya los tiene (a los nicaragüenses) con los procesos terminados, este tiene que tener en la frontera un transporte autorizado para el traslado seguro a la finca”, señaló el coordinador de Producción Sostenible de la Gerencia del Icafé, Victor Vargas.

“Luego pasarían a los albergues que deben ser revisados por el Ministerio de Salud. Una vez que estén ahí tienen que cumplir con una cuarentena sanitaria por 14 días, bajo el concepto de burbuja. En esa cuarentena pueden trabajar pero no las deben romper. Realmente estamos pensando que no va a alcanzar la mano de obra para atender las necesidades agropecuarias que el país tiene”, agregó.

Aunque el Icafé tiene la esperanza de que esta propuesta se apruebe, también es consciente de que no existen muy buenas relaciones de Costa Rica con el vecino país de Nicaragua, cuyas autoridades de Salud aseguran tener pocos casos y muertes por COVID-19, pese a que distintos organismos han señalado lo contrario.

Por otra parte, el decreto N° 42.406 “Procedimiento para acceder al régimen de excepción para la regularización migratoria de las personas trabajadoras de los sectores agropecuario, agroexportador o agroindustrial” podría convertirse en la tabla de salvación de esta cosecha del café.

El decreto firmado en junio anterior tiene como objetivo permitir que labores agropecuarias, de agroexportación o agroindustria sean realizadas por personas que comprueben haber ingresado y permanecido en el territorio nacional entre el 15 de enero de 2016 y el 15 de enero del 2020.

Según datos de la Dirección General de Migración y Extranjería, hasta el 16 de octubre, el país contabilizó la presentación de un total de 13.121 formularios de población migrante con arraigo en Costa Rica, que buscan legalizarse y laborar en el sector agropecuario.


Turrialbeños con poca experiencia se apuntan a salvar cosecha de café

La falta de empleo originada por la pandemia obligó a 600 vecinos del cantón de Turrialba a participar en la recolección del café.

 Monserrat Cordero Parra

[email protected]

A seis kilómetros del centro de Turrialba, una finca de 600 hectáreas conocida como Aquiares se ha convertido en fuente de trabajo para cientos de turrialbeños que han visto disminuidas sus opciones laborales debido al impacto de la pandemia.

El Icafé elaboró una propuesta de protocolo que busca traer mano de obra temporal desde Nicaragua de forma segura; sin embargo, a la fecha no han recibido la aprobación por parte de las autoridades.

Casi 600 turrialbeños se encuentran probando suerte en esa finca, la mayoría con poca experiencia. Ellos salen a tempranas horas de la mañana de sus hogares ubicados en el centro del cantón o en pueblos alejados como Tuis, Pavones, La Suiza, entre otros, para llegar a los cafetales a las seis de la mañana e iniciar la jornada.

Ese es el caso de Yuleisy Castro, de 27 años, quien viaja de lunes a sábado desde Tuis de Turrialba con el objetivo de ahorrar dinero y así pagar sus estudios universitarios de Enfermería.

“Esta es mi primera vez aquí. Ha sido una experiencia satisfactoria. A pesar de que no tengo experiencia, he aprendido a recolectar bastante. Llevo de dos a tres cajuelas por día. Por día me estoy ganando como ₡4 mil más o menos”, señaló Yuleisy.

Esta joven turrialbeña nunca se imaginó trabajando en el cafetal, pues anteriormente laboraba como asesora de ventas en supermercados; sin embargo, la pandemia provocó su  despido.

Yuleisy comentó también que entre los trabajadores tratan de protegerse del COVID-19, utilizando mascarillas en el camión que los transporta alrededor de 35 personas hasta la finca y lavándose las manos.

“Si alguien anda sin mascarilla en el camión o cuando vamos a medir, se reporta inmediatamente. Si una persona sale todos perdemos el trabajo. Ahorita todos necesitamos de otros, tenemos que ser solidarios y disminuir el impacto del virus”, agregó.

Camina 45 minutos

En medio de los cafetales, escuchando música, se encuentra Ave María Morales, de 38 años, quien sale a las 4 a.m.de su casa ubicada en Tuis, pues debe caminar 45 minutos para tomar el camión que la lleva a la finca.

A María le gusta recolectar café, asegura. Ella es ama de casa pero durante la cosecha del café prefiere desplazarse hasta Aquiares para así ganarse algo de dinero y ahorrarlo.

“Yo la plata la voy guardando, el mes pasado pude ahorrar ₡50 mil. En mi caso tengo dos hijos, pero cuento con la ayuda económica del papá de ellos”, señaló María.

De hecho su hijo de 17 años también se encuentra trabajando en esta finca. “A él no le gusta mucho, pero viene por si necesita plata para comprarse algo”.

Esta turrialbeña comentó que quiere seguir estudiando y que incluso este año espera graduarse de noveno año.

Experiencia

A pocos metros de María se encuentra —en su tiempo de descanso— don Juan Navarro, de 62 años, quien asegura tener más de 50 años de experiencia recolectando café en Turrialba.

Don Juan se enfila todos los años en la cosecha del café debido a la falta de empleo, pues señala que por su edad y un desgaste en la rodilla no le dan trabajo “porque no sirve”. Él también ha trabajado en piñeras, bananeras y construcción.

“A uno le da vergüenza pedir trabajo porque de fijo le van a decir que no. Yo al café le saco desde el inicio hasta lo último. Cuando no estamos en cosecha pinto verjas, lavo techos, chapeo lotes y saco citas para el Ebais”, mencionó don Juan.

En su caso, como es experimentado, recoge alrededor de seis o siete cajuelas al día. Este dinero lo utiliza para sufragar sus gastos personales.

Este vecino del centro de Turrialba comentó también que en la Caja Costarricense de Seguro Social le negaron una pensión por invalidez porque le faltan cuotas. También pidió la del Régimen No Contributivo (RNC); sin embargo, tampoco ha tenido suerte.

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