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Pobreza creció 7% en región Brunca, mientras se redujo a nivel nacional

En los cantones de Osa, Golfito, Corredores, Coto Brus y Buenos Aires de Puntarenas, y Pérez Zeledón de San José, la pobreza afecta al 33,5% de las familias y la pobreza extrema al 10,2%.

Mientras el nivel de pobreza a nivel nacional se redujo en un 3%, la cantidad de personas pobres en la región Brunca aumentó en un 7% y el número de hogares en pobreza extrema creció en un 4.3%.

Estos datos se desprenden de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO 2021), realizada en el mes de julio y divulgada el pasado 21 de ostubre, por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)

Mientras a nivel nacional 36.278 hogares salieron de la pobreza y 8.434 de la pobreza extrema, en el sur del país las cosas empeoraron. En los cantones de Osa, Golfito, Corredores, Coto Brus y Buenos Aires de Puntarenas, y Pérez Zeledón de San José, la pobreza afecta al 33,5% de las familias y la pobreza extrema al 10,2%.

Por su parte, las regiones Pacífico Central, Huetar Caribe y Huetar Norte tuvieron variaciones no significativas en los niveles de pobreza básica en relación con el año anterior, según explicó el coordinador de la Enaho Eddy Madrigal, pero los cambios en las cifras de pobreza extrema sí fueron relevantes.

En el caso del Pacífico Central el total de hogares pobres es es de 30,9 %, (-3.8% que en el 2020) y la pobreza extrema pasó de 11,3% en el 2020 a 8,4% este año. En la región Huetar Caribe y en la Huetar Norte la pobreza alcanza niveles de 32,4% y 31,9%, en ambas, el nivel de pobreza más alto desde el 2010. Con respecto a la pobreza extrema, ambas regiones tuvieron aumentos; de 2,2% en la Huetar Caribe y de 3,1%.

Mientras tanto, la región Central del país sostiene los niveles de pobreza y de pobreza extrema más bajos del país y sus mínimos históricos – un fenómeno que se repite cada cuatro años, en época de elecciones, explicó Madrigal – con 18,1% de hogares pobres y 3,9% de extremamente pobres.

La región Chorotega es la segunda con menos pobreza y además es la segunda que más redujo ese valor, pues pasó de 31,7% en el 2020 a 26,2% en  el 2021, nivel semejante al observado en el 2018. A la vez, la pobreza extrema alcanza al 8,5% de la población, valor que no cambió significativamente con respecto al año anterior.

«Este comportamiento, en que los niveles de pobreza bajan y aumenta el ingreso promedio, pero no empeoran o se mantienen los datos de pobreza extrema, suceden porque la mejora en las condiciones de vida se dan para la población más acomodada, o al menos, mejoran las condiciones de los menos pobres entre los pobres, pero no para los más desposeídos», explicó Madrigal.

Crecimiento desigual

Según el experto, el panorama es complejo y un seguimiento a las encuestas realizadas desde el 2010 evidencia una tendencia marcada al crecimiento desigual, tanto por regiones, como por quintiles. No obstante, dijo, es posible concluir que a pesar de la leve recuperación, el país sigue sin reponerse de los efectos de la pandemia, al tiempo que la desigualdad alcanzó su punto más alto.

«La recuperación a nivel nacional en el ingreso y en la pobreza no es suficiente para reestablecer los datos que veíamos en el 2019 y mucho menos más atrás», dijo. Por ejemplo, unque la pobreza se redujo en un 3% el año pasado había subido un 6% y la pobreza extrema apenas mejoró en un 0.5%.

Además, indicó, hay un comportamiento completamente diferente en las estadísticas de las zonas urbanas y la ruralidad. «En lo urbano los datos se parecen a lo nacional, pero en lo rural las cosas empeoran o se quedan igual», sintetizó.

Sobre los aumentos en las fuentes de ingresos, explicó el economista, los salarios, los ingresos por trabajo independiente y las rentas de propiedad (alquileres, intereses, etc.) aumentaron sensiblemente, mientras que se redujeron de forma importante los ingresos por transferencias estatales, debido a la suspensión del Bono Proteger, que sostuvo a miles de familias en el 2020.

Los ingresos por salarios aumentaron en un 12% y los de trabajadores independientes un 37% , cambios drásticos y nunca antes vistos, pero que aún no alcanzan los ingresos del 2019. Mientras tanto, las rentas de propiedad crecieron en un 39%, único dato que se niveló con el 2019 y siendo «un tipo de ingreso que usualmente reciben las poblaciones más adineradas, las personas pobres no tienen qué alquilar», dijo madrigal.

Según el experto esta caída en los subsidios estatales y becas puede explicar la el aumento radical de la pobreza al menos en la región Brunca que históricamente ha tenido pocas fuentes de empleo y una gran dependencia del ingreso estatal.

Sobre la desigualdad, cabe señalar que el coeficiente de Gini, medida que resume la desigualdad en la distribución del ingreso, marcó 0,524 puntos. En 2020 ese valor fue de 0,519 y aunque Madrigal destaca que la diferencia no es significativa sí confirmó que es el valor más elevado desde que se realiza la Enaho. «Lo que sí nos confirma es que en los últimos once años no tenemos ninguna tendencia a mejorar», dijo.

Madrigal comentó además que el valor es más drástico en las zonas urbanas que en la ruralidad. «Hay una paradoja habitual en el comportamiento de la desigualdad», dijo, «y es que las regiones más pobres son más iguales».

 

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