País

PLN define su candidato presidencial y su futuro en décima convención abierta

El partido más longevo procura dar señales, este 6 de abril, de que puede convertirse en el líder de una oposición sin rostro. Sin embargo, hay un desafío alto: consultas que convocaron a menos de un 18% del padrón electoral se tradujeron en derrotas verdiblancas.

El Partido Liberación Nacional (PLN) se encamina este domingo 6 de abril a su décima convención abierta, en la que, además de definir el candidato presidencial número 19 de su historia, está en juego, como en ninguna de las ocasiones anteriores, su futuro.

No se trata de un discurso cliché. Luego de una racha inédita de tres derrotas en las últimas elecciones presidenciales, el único partido político del país que ha participado en todas las citas electorales desde la fundación de la Segunda República, hace ya casi 80 años, ha dado muestras de creciente herrumbre. Sus registros en las elecciones nacionales han pasado de los niveles del 40% del padrón que todavía ostentaban en 1985, a niveles de 12% en el 2018 y 16% en el 2022.

El debilitamiento también se registró en lo que fuera la trinchera verdiblanca, las elecciones municipales, al registrar en el 2024 la cantidad más baja de alcaldías en los últimos 20 años, con tan solo 29, y un porcentaje de votos de un 24% del total del país, luego de que en 2006 y 2010, los votos verdiblancos representaran más de un 43% de los votos totales en la elección local.

En las autoridades hay claridad de lo que representa esta cita. “Este proceso no es uno más: es decisivo. Marca el rumbo que debe tomar el PLN en el siglo XXI. No podemos seguir atados a los viejos moldes, a estructuras agotadas ni a inercias que ya no responden a la realidad del país. Es hora de abrir paso a nuevos liderazgos, capaces de pensar con claridad, con valentía y con profunda sensibilidad social”, expresó el secretario general del partido, Miguel Ángel Guillén.

No obstante, hay elementos que todavía resaltan la importancia del partido de la bandera verde y blanca. A pesar de que las simpatías por esta agrupación, que en el 2006 oscilaban entre 30 y 40% de la población, han caído a niveles entre 5 y 15%, según las mediciones del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR entre 2021 y 2024, todavía se mantiene como la agrupación política con mayores niveles de respaldo.

Asimismo, también es todavía la agrupación con mayor estructura en todo el país, como lo demuestran las votaciones en gobiernos locales, en las que todavía se presenta como la agrupación con mayor respaldo en general en todo el país, seguida por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Es decir, a pesar de la caída de los niveles de respaldo y el desgaste por el tiempo y los anteriores ejercicios del poder (de las 18 elecciones desde 1953, el PLN se impuso en 9), todavía el partido se muestra como una alternativa importante para buscar apoyo, en medio de un entorno en el que los partidos políticos se han desprestigiado en grado sumo (80% de los costarricenses declaran no tener simpatía por ninguno desde el 2021).

La apuesta de la décima

Para esta décima convención abierta (ver recuadro) el camino ha sido empinado. No obstante, se trata también de una apuesta alta. Ricardo Sancho, presidente del PLN, informó que se abrirán 1940 juntas (aulas) en 980 centros electorales: habrá 581 en San José, 380 en Alajuela, 212 en Cartago, 184 en Heredia, 189 en Guanacaste, 229 en Puntarenas y 165 en Limón.

Para el PLN, es muy relevante procurar una afluencia importante: en las últimas ocho convenciones abiertas realizadas por el partido, cuando la asistencia superó un 18% del padrón electoral, lograron alcanzar la Presidencia (1985, 1993 y 2009). En las otras cinco, las asistencias más reducidas fueron síntoma de debilidad que se tradujo en derrotas (1989, 1997, 2001, 2017 y 2021) (ver gráfico).

Esto sugiere que el PLN debería lograr una asistencia de más de 660 mil personas. En las últimas dos convenciones, la asistencia fue de alrededor de 400 mil personas, por lo que el partido debería superar en alrededor de un 50% su desempeño en las últimas dos definiciones para colocarse en esta posición.

También, debe tomarse en cuenta que la convención cada vez es menos un primer paso para empezar a buscar nuevos respaldos, como ocurrió en los encuentros de 1985 al 2009, en que la asistencia a la convención era superada en rangos de entre 300 mil y 450 mil votos en la elección nacional. En las dos últimas citas, incluso se perdió respaldo en el 2018, mientras que en el 2022 apenas sumaron unos 100 mil votos adicionales (ver gráfico).

De ahí que la elección, más que la definición del candidato presidencial número 19 (ver recuadro), se convierte en un mensaje para el electorado en general: demostrará si el PLN tiene todavía músculo para tratar de posicionarse como el rostro de una oposición al gobierno de Rodrigo Chaves que, a la fecha, luce dispersa y sin cohesión.

A su vez, debe mandar las señales del camino que quiere adoptar el PLN. Golpeado por síntomas de cansancio acumulado (los últimos dos candidatos, Antonio Álvarez y José María Figueres, chocaron con un sentimiento antitradición que les impidió obtener nuevos apoyos fuera del PLN). De ahí que no sea extraño que los precandidatos hayan puesto énfasis en mensajes de renovación y cambio.

Para Guillén, se trata de un proceso de renovación total: “Este proceso debe dar espacio a quienes llegan con ideas frescas, que representan liderazgos éticos y con un compromiso auténtico por reconstruir el tejido social de la esperanza. Liberación Nacional no puede ser un museo de glorias pasadas, sino un motor de justicia, progreso y dignidad”.

Empero, hay riesgos en este proceso: un viraje vigoroso podría llevar al PLN a dejar atrás la herencia que le permitió llegar a este punto, o llevarlo a convertirse en otra agrupación, con pocos elementos de identidad propia. Los propios precandidatos parecen haber tenido que buscar ese equilibrio, que no es sencillo. El veredicto de las urnas de este 6 de abril será el primer indicio para indicar si el PLN está logrando estos balances, o si el electorado se siente más alejado del partido más antiguo del país.


La azarosa ruta de la décima convención abierta

La elección del 6 de abril será la décima definición del candidato verdiblanco mediante una convención abierta. Este modelo se inició desde 1977, con la escogencia de Luis Alberto Monge. Desde entonces, se realizaron ocho nuevos procesos abiertos a todos los costarricenses, con la excepción de las definiciones de 1980 (convención semicerrada) y de 2006 y 2014, en las que se ratificaron candidaturas únicas.

En esta ocasión, la ruta ha estado llena de frenazos, sacudidas y reclamos, que deberán culminar este domingo con la elección del candidato.

12 de octubre, 2024

La asamblea del PLN que debía definir reglas para la convención se interrumpe. Grupo de delegados rompe el cuórum luego de que 45 asambleístas votaron por una votación secreta para definir si sería esquema cerrado o abierto, a lo que se oponían 44 asambleístas.

9 de noviembre

Pulso por definición se complica, no se logró cuórum en Asamblea del PLN para sesionar.

24 de noviembre

PLN logró acuerdo, Asamblea vota por convención abierta en una estrecha definición, 47 votos contra 43.

10 de enero

Tribunal del PLN informó que, al finalizar el plazo para solicitar citas para inscribir precandidaturas, se habían formalizado siete solicitudes.

18 de enero

Precandidata Carolina Delgado envió carta a autoridades del PLN, y aseguró que había suficiente evidencia de que militancia de Ramos había sido interrumpida.

19 de enero

El secretario general Miguel Guillén certificó que seis precandidatos cumplían con el requisito de militancia, con la excepción de Osvaldo Villalobos.

20 de enero

Tribunal de PLN rechazó las precandidaturas de Vivian Quesada y Osvaldo Villalobos, porque no presentaron los requisitos en el plazo establecido. Esto redujo los participantes en la contienda a cinco: el excanciller Enrique Castillo, el expresidente ejecutivo de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) Álvaro Ramos, los diputados Carolina Delgado y Gilbert Jiménez, y el exviceministro de Hacienda Marvin Taylor.

29 de enero

Castillo acusó a Guillén de hacer campaña por Ramos.

4 de febrero

Castillo renunció a su precandidatura, indicó que la decisión se debió a análisis del contexto político.

18 de febrero

Jiménez solicitó la renuncia del Comité Ejecutivo del PLN, alegando que hay parcialidad política en favor de Ramos.

25 de febrero

Tribunal de Ética del PLN suspendió militancia de Jiménez por tres meses, por haber mentido sobre un viaje a zonas damnificadas en Guanacaste.

4 de marzo

Tribunal Supremo de Elecciones suspende sanción contra Jiménez y lo restituye a contienda por la candidatura.


Cuatro aspirantes a la candidatura 19

Desde su primera participación en la contienda presidencial de Costa Rica, el PLN ha designado 18 candidatos para aspirar a Zapote. Es el único partido político que ha participado en todos los comicios desde 1953.

En esta ocasión, 4 personas aspiran a convertirse en el candidato presidencial verdiblanco número 19, y apenas el 13º nombre en alcanzar este puesto, ya que anteriormente 6 dirigentes repitieron como candidatos (José Figueres, Francisco Orlich, Daniel Oduber, Luis Alberto Monge, Óscar Arias y José María Figueres).

Carolina Delgado:

Arquitecta y consultora ambiental, 54 años. Diputada, con una amplia trayectoria en el PLN, busca convertirse en la segunda mujer en ser candidata presidencial por el PLN, después de Laura Chinchilla.

Presidenta del Movimiento de Juventud del PLN (2000) y del Movimiento de Mujeres del partido (2013), y ya había estado en la Asamblea Legislativa del 2012 al 2014, antes de retornar en este 2022.

Mensaje: la democracia no puede darse por sentada, por cuanto enfrenta amenazas como el crecimiento de la desigualdad y la inseguridad. Al presentar su candidatura, realizó un planteamiento basado en cuatro ejes: prosperidad, bienestar, oportunidades y tranquilidad.


Gilbert Jiménez:

Administrador de empresas, 56 años. Diputado con trayectoria en Desamparados, donde fue regidor y alcalde (2016 y 2020), cargo del que renunció en el 2022 para llegar a la Asamblea Legislativa.

En este periodo, llegó a presidir la Comisión de Seguridad y Narcotráfico. También intentó, sin éxito, alcanzar la jefatura de la fracción verdiblanca, y optar por la Presidencia de la Asamblea Legislativa.

Mensaje: Se enfocó en atacar a la cúpula y presentarse como candidato de renovación del partido, aunque también ha hecho énfasis en que se deben rescatar las conquistas sociales del país, edificadas gracias a la educación pública y el ambiente de paz, “que algunos han tratado de desmantelar”.


Álvaro Ramos:

Informático y economista, 41 años, empezó a proyectarse más luego de su enfrentamiento con el presidente Rodrigo Chaves, quien lo nombró presidente ejecutivo de la CCSS, pero lo despidió luego de que Ramos se negara a retroceder con el reconocimiento de un aumento salarial atrasado en la institución.

Una discapacidad de audición no le impidió incursionar en la política. Fue viceministro de Hacienda en el 2011 durante la administración de Laura Chinchilla, fue designado como superintendente de la Superintendencia de Pensiones en el 2015, y ha sido el precandidato más cuestionado por sus rivales, que atacaron su militancia y trayectoria dentro del partido.

Mensaje: interés en fundar “un movimiento que trascienda banderas partidarias”, aunque indicó también que “representa la renovación del partido”, y ha insistido en que no se debe tener miedo de la democracia.


Marvin Taylor:

Economista, 68 años, que renunció a un puesto en el Banco Mundial (WBG) como director de grupo de evaluación independiente para regresar al país a buscar la candidatura del PLN.

Su trayectoria en el PLN se fortaleció dentro del figuerismo: fue viceministro de Hacienda durante la administración de José María Figueres (1994-1998), y fue presentado como uno de los miembros de su equipo económico hacia finales del 2021, cuando el expresidente había obtenido la candidaturas del PLN para las elecciones del 2022.

Mensaje: Puso énfasis en recuperar el sentido de seguridad ciudadana. En su propuesta, definió cuatro pilares: por un país más seguro (combinar apoyo de comunidades, refuerzo de justicia y cooperación externa), volver a lo que nos hace grandes (educación, salud y comunidades solidarias), combate a la corrupción y un llamado a la unidad.

 

 

 


 

 

 

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