País

Pequeños productores de Guanacaste denuncian que el CNP no les comprará su cosecha de arroz del verano

“Yo empiezo a cosechar en ocho días”, dijo a UNIVERSIDAD Álvaro Meza Rodríguez, que tiene 40 hectáreas sembradas de arroz en Bagatzí, a 22 kilómetros de Bagaces, en el límite con el Parque Nacional Palo Verde.

Un grupo de pequeños productores de arroz de Guanacaste informó hoy que el Consejo Nacional de Producción (CNP) no les comprará la cosecha de verano, para el Programa de Abastecimiento Institucional (PAI) y que sólo les podrá comprar a partir de julio de este año.

Seis productores hicieron el anuncio en representación de los afectados en una conferencia de prensa realizada hoy en el Colegio de Ingenieros Agrónomos.

“Sólo para el primer semestre de 2023 hay sembradas más de 3.000 hectáreas de arroz de micro, pequeños y medianos productores, que no sabemos a quién se las venderemos ni a qué precio”, detallaron los productores.

Esta cosecha de verano es la más importante del año para la región Chorotega, donde se produce el 62% del total de arroz del país. En esta zona hay cosecha (en verano y en invierno) y soca; es decir, cuando se chapea el rastrojo y se saca una pequeña producción, explicó Fernando Rivas, pequeño productor de arroz y asesor en fincas productoras de arroz.

Los productores instaron nuevamente el Gobierno a derogar el decreto que redujo los aranceles de importación y los restablezca, “a un nivel que motive a las industrias a comprar la granza nacional a precio justo y no ruinoso”. “Así el arroz que produzcamos los agricultores nacionales volverá a ser de interés para el agroindustrial, sin afectar al consumidor, si el Gobierno aplica herramientas válidas de comercio internacional”.

CNP no podrá comprarles hasta julio

Cuando la administración Chaves Robles aprobó los decretos que eliminaron el mecanismo de fijación de precio y redujeron los aranceles para importar arroz, el presidente Rodrigo Chaves aseguró a los micro, pequeños y medianos productores que no los dejaría abandonados y que el CNP les compraría su arroz para abastecer el PAI.

De esta forma, un número pequeño de industrias reciben el arroz que cosechan estos productores, y el PAI les compra ese arroz a estas empresas. Así venía funcionando desde agosto del año pasado, hasta ahora.

Según los productores, durante el 2022, el PAI sobrepasó las compras normales de arroz, por lo que este año tiene “mucho más arroz del que realmente se necesita para suplir a las instituciones del Estado”. Por esa razón el CNP les informó a los productores arroceros de las regiones que cosechan en verano que sólo les comprará a partir de julio de este año, debido a que no tienen más presupuesto por la Regla Fiscal.

“Nos deja completamente desprotegidos y con gran incertidumbre”, afirman los productores.

También recordaron que el PAI sólo comercializa un 5% del arroz procesado que se consume anualmente en el país.

UNIVERSIDAD consultó al CNP al respecto, pero dijeron que estaban preparando un comunicado de prensa. A la hora de cierre aún no se recibía una comunicación oficial.

Una diferencia de ¢7.000 por saco

Fernando Rivas explicó que el precio que pagó el PAI a las industrias por el arroz de los micro, pequeños y medianos productores desde que se aprobó el decreto ha sido de ¢27.250 por saco de 160 libras. Mientras que si los productores venden su arroz a las industrias por fuera del PAI les pagan entre ¢20.000 y ¢21.000 por saco de 160 libras.

“Con ese precio ni siquiera pagamos los costos de producción”, dijo Rivas, y aclaró que esos son los costos de producción en zona de riego; pero los de las zonas de secano son mayores.

Luis Corea, productor arrocero en la zona de Guardia de Liberia, en la península de Papagayo, destacó que el PAI sólo podía comprar como máximo la producción de entre 6.000 y 7.000 hectáreas. Pero los arroceros estaban produciendo por encima de 150.000 toneladas; es decir, 33.000 hectáreas. Por eso el año pasado los arroceros tuvieron que vender parte de su cosecha a las industrias por fuera del PAI, a un precio menor.

“Entonces el resto la industria nos lo compró, como decimos los guanacastecos ‘a precio de guante mojado’, y eso nos tiró a la ruina”, resaltó Corea.

De acuerdo con los productores, la reducción de los aranceles de importación, como parte de la Ruta del Arroz que promueve este Gobierno, ha generado “una preferencia de abastecimiento masivo de la agroindustria con grano importado”.

Esto ha causado, primero, que las industrias no le garantizan a los productores nacionales espacio de almacenamiento en silos para su arroz porque “están ingresando barcos de manera continua desde agosto”. Y segundo, que los productores que puedan entregar su arroz a las industrias por fuera del PAI no recibirán un precio justo que les permita cubrir los costos de producción porque las industrias se lo recibirán al precio que pagan por el arroz importado con arancel reducido.

A 8 días de cosechar, no saben quién les va a comprar

Los micro productores cuentan con áreas menores o iguales a 10 hectáreas; los pequeños poseen áreas mayores a 10 ha y hasta 50 ha.; y los medianos áreas mayores a las 50 ha. y hasta 200 ha.

“Yo empiezo a cosechar en ocho días”, dijo a UNIVERSIDAD Álvaro Meza Rodríguez, que tiene 40 hectáreas sembradas de arroz en Bagatzí, a 22 kilómetros de Bagaces, en el límite con el Parque Nacional Palo Verde.

Meza explicó que en el verano la cosecha es un poco mejor porque hay más luminosidad y menos plagas y espera cosechar entre 140 y 160 quintales de campo por hectárea.

En el verano de 2022 entregó el arroz a Arrocera Costa Rica y a Arrocera Liborio, de donde ha sido cliente durante 25 años.

“Hoy en día no tengo esa certeza de a donde voy a vender”, expresó.

Después de aprobado el decreto en agosto pasado, Meza vendió su arroz a las industrias mediante el PAI.

“Yo le doy trabajo a cinco jefes de familia; o sea que ahorita yo tengo en peligro la estabilidad de cinco familias. Yo lo que hice fue sembrar para medir como salgo en esta cosecha, para ver costos de producción, y costos de venta. Si veo que ya no es rentable tendré que ver qué hago. El problema es que en esta zona son suelos muy pesados que única y exclusivamente son para arroz”, señaló Meza.

Steve Alvarado Chavarría tiene 80 hectáreas de arroz sembradas en la finca en el asentamiento La Soga, en Montenegro de Bagaces, donde tiene riego por gravedad del Canal del Oeste, del Distrito de Riego Arenal Tempisque.

“Estamos a 15 días de cosechar lo primero, y el resto a 40 días aproximadamente”, dijo Alvarado a UNIVERSIDAD. El productor calcula que la producción esperada es 6 toneladas en producción de campo (arroz recién cosechado, húmedo y sucio), que es alrededor de 150 quintales de arroz.

Según contó, el verano de 2022, entregó un poco de su cosecha a Demasa, que tiene una arrocera en Parrita; a Interglo, en Barranca de Puntarenas; y a Arrocera Liborio, en Cañas. En ese momento el precio aún era fijado por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) y le pagaron a ¢25.000 el saco de 160 libras.

Después de la firma del decreto, en agosto, la segunda cosecha (de invierno) entregó lo que pudo en el PAI, a un precio de ¢26.000 el saco y el resto quedó sujeto a lo que quiso pagar la industria.

“Nos lo pagaron a ¢22.000 el saco en promedio porque todavía no estaba tan barato el arroz del Cono Sur, que es ahora el que está entrando más barato, a ¢21.000 el saco”, contó.

El 3 de agosto de 2022, la administración Chaves Robles firmó un decreto (Decreto N°43642 MAG-MEIC-COMEX), que redujo el arancel de importación del arroz de 35% a un 4% en el caso de arroz pilado y de un 35% a un 3,5% en el caso de arroz en granza.

Anteriormente firmó el decreto (Decreto No 43643 MEIC), que eliminó el esquema de fijación de precio del arroz por parte del MEIC, la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz), industriales y productores.

También se eliminó la fijación del margen de ganancia de 7% para la industria por ley, por lo que el Gobierno ya no controla cuánta ganancia o utilidad obtienen los supermercados y las industrias que procesan y empacan el arroz por sobre el precio que cobran a los consumidores.

Suscríbase al boletín

Ir al contenido