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Parque Nacional Corcovado tiene un faltante de 78 guardaparques para control y protección

Además, la Reserva Forestal Golfo Dulce también requiere de 24 plazas de ese tipo, para la adecuada vigilancia del recurso natural.

En una respuesta a un recurso de amparo interpuesto por Álvaro Sagot y Jorge Serendero, como integrantes del Frente Mario Boza por las Áreas Protegidas, el Consejo Regional del Área de Conservación Osa (CORAC OSA), reconoció que el Parque Nacional Corcovado (PNC) “requiere una cantidad adicional de 78 plazas para el programa de control y protección”.

Así consta en un oficio de Sandra Martí, presidenta del CORAC OSA, que forma parte del expediente de la Sala Constitucional y que apunta que esa cifra se basa en “estudios realizados por funcionarios” del Área de Conservación Osa (Acosa) que datan de 2018.

Cabe recordar que los consejos regionales forman parte del sistema de administración de las áreas de conservación y se conforman mediante convocatoria pública a todas las organizaciones no gubernamentales y comunitarias de cada sector.

Esa citada cantidad de personal faltante, además, da noticia de una situación mucho peor de lo que la propia Sala Constitucional conocía, pues al resolver un amparo de 2017, se estableció que el faltante era de 37 plazas.

El problema, sin embargo, va más allá, pues ese mismo documento de la CORAC OSA añadió que en el caso de la Reserva Forestal Golfo Dulce (RFGD), aledaña al Parque Nacional, “se requiere una cantidad adicional de 24 plazas”.

Esa misma fuente apunta que “tienen razón” Sagot y Serendero “cuando afirman que no hay suficiente personal en Acosa para realizar las labores de protección y control dentro de estas dos áreas protegidas”.

No obstante, añade: “lo que no es de recibo es endosarle a Acosa la responsabilidad por no haber cumplido con la creación de estas plazas”, ya que el propio CORAC OSA “ha dado seguimiento desde el año 2017 a esta problemática, solicitando, recurrentemente, informes a los directores del PNC y la Dirección del Área y le consta las numerosas gestiones realizadas por estos personeros para obtener al menos las 37 plazas pendientes”.

En todo caso, el faltante de un total de 92 plazas para las dos áreas protegidas es de gravedad si se toma en cuenta que se trata de una zona hiperbólicamente rica en biodiversidad, que, empero, enfrenta el constante e insistente embate de la minería, la caza y la tala ilegales.

Se intentó contactar a Martí, pero no replicó cuando se le buscó y más bien dejó en visto un mensaje de Whatsapp. También se intentó llamar y se escribió al correo institucional de la directora de Acosa, Paula Mena, sin obtener respuesta. Igualmente, fue infructuoso el trámite de gestionar una entrevista con el director ejecutivo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), Rafael Gutiérrez.

Precariedad

El abogado Álvaro Sagot detalló que hace unos dos años —aún en vida de Mario Boza— el mencionado Frente por las Áreas Protegidas empezó estudiar el caso del PNC: “Veníamos trabajando en diferentes áreas silvestres protegidas en Guanacaste y otros puntos”, pero el propio Boza “siempre señalaba que candente era Corcovado”, de manera que se empezó a organizar visitas al parque y a la RFGD.

Recordó la resolución de 2017 de la Sala Constitucional ante un amparo presentado por Boza y otras personas, “se había ordenado a la administración pública que tenía que hacer estudios sobre puntos calientes en los que falla, pero eso no pasó a más”.

Entonces, se realizaron inspecciones y “nos dimos cuenta de un faltante bastante grande de guardaparques, hace un año hablábamos de alrededor de 60 a 70 entre las dos áreas”, especulación que evidentemente se quedó corta.

De acuerdo con Sagot, parte del personal de guardaparques señaló problemas como que tienen que pagarse viáticos para salir a hacer inspecciones, cuentan únicamente con una patrulla para el trabajo de ocho personas en control y protección en ambas áreas protegidas, un total de alrededor de 90 mil hectáreas para el que siempre escasea la gasolina, según dijo.

Añadió que tampoco se pagan horas extra, que los propios guardaparques tienen que costear el examen psicológico de portación de armas, que representa unos ₡80 mil, y que incluso han tenido que “salir a defender el parque con garrote, porque no tenían balas”.

De acuerdo con Sagot, aun las personas activistas del mencionado Frente se reunieron con la directora de Acosa, quien confirmó por escrito “que lo que los señores dicen es cierto. Es un problema bien serio, no estaban siendo abastecidos, no tenían un médico de planta para atender lesiones, faltan alimentos, gasolina, horas extra”.

El abogado relató que, con ese documento, se dirigieron entonces en setiembre u octubre del año pasado a presentar una petición ante la dirección de Sinac, pero “pasaron meses y no contestaban, fuimos a pedir información de qué pasaba con el escrito, pedimos informes del estado del PNC por la gran cantidad de oreros, gente que llega a talar el bosque, la cacería o el narcotráfico y preguntamos qué gestiones se hacen, no contestaban nada, eso nos llevó a inicios de año a presentar el amparo, alegando que queríamos obtener información porque el parque se degrada de manera acelerada y fuerte”.

Al mismo tiempo se buscó el criterio del especialista en felinos Eduardo Carrillo, quien “elaboró todo un criterio sobre la cuestión de cuál es el deterioro del parque y la reserva y dijimos no hay estudios, los criterios de científicos que han trabajado en las dos áreas son totalmente negativos, estamos a la espera de que la Sala Constitucional resuelva”.

Según informó, en su respuesta a ese tribunal el Sinac “está negando todo, sostienen que se hacen operativos anuales con el ministerio de Seguridad y a veces con el OIJ, pero no hay informes de cuál es la situación del parque y la reserva, ni cómo afecta la tala, la cacería o la orería”.

De acuerdo con Sagot, se puede estar ante “miles de metros cúbicos de sedimento que fluyen por los ríos”, pero reconoció que “ni siquiera se sabe cómo está, al no haber personal, no hay una línea de base con los estudios necesarios para que digan cuáles sectores están peor”.

“Parece que entraron en una situación de abandono de las áreas silvestres protegidas de Osa que no tiene nombre”, sentenció.

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