Grupo de investigadores pide cambio radical de estrategia a Salud

País deberá aplicar pruebas masivas en saliva para evitar abrumador contagio de COVID-19

Tests de bajo costo aplicados de manera generalizada y frecuente bajarían tasa de positividad.

Un grupo de investigadores costarricenses que viven en el exterior y en el país lanzó una advertencia al Ministerio de Salud; si no se aplica de forma masiva el test de saliva en el país, será inevitable un abrumador contagio del virus SARS-CoV 2, que está próximo a alcanzar los 50 mil casos y a las puertas de la “apertura controlada” desde este miércoles 9 de setiembre.

Ellos afirman tajantemente que esta medida sería crucial para el control de la pandemia en el territorio nacional, de lo contrario diversas proyecciones señalan que más de un millón de personas podrían contagiarse en el 2020 y la curva se aplanaría hasta marzo del 2021.

Este tipo de acción será efectiva si la detección de casos se acompaña de un sistema de inteligencia epidemiológica, que permita el aislamiento y la trazabilidad de los casos, y del uso obligatorio de mascarillas y medidas sanitarias.

Desde marzo, los científicos ticos Tomás de Camino (Doctor en Biología Matemática) y Santiago Núñez (doctorando en Informática, Sistemas Complejos y Estudios Globales) recomendaron al Gobierno adquirir un millón de kits de pruebas  RT-PCR (reacción de cadena de polimerasa en tiempo real, que se aplican vía nasal) y aplicarlas agresivamente para detectar los casos y aislarlos.

En semanas anteriores, junto a otros estudiosos, reiteraron la excitativa de ampliar la estrategia de testeo, esta vez recomendando hacer alianzas para financiar el desarrollo local de pruebas COVID-19, “no necesariamente aprobadas por FDA, capaces de escalar hasta un mínimo de 10-20 mil pruebas diarias, reservando las pruebas RT-PCT para protección de todo el personal hospitalario y desambiguación cuando existan casos que lo requieran”.

El Instituto de Investigación en Farmacéutica de la Universidad de Costa Rica (UCR) junto con  la escuela de Biología de la misma institución ya tienen listos los test de saliva elaborados por un equipo multidisciplinario, que solo están a la espera de la aprobación del Comité Ético y Científico de la Caja Costarricense  de Seguro Social. De hecho, se han dado conversaciones con la Caja (ver nota “UCR espera aprobación para ensayos de pruebas con saliva para detectar COVID-19”).

Pruebas rápidas y trazabilidad

Los académicos acudieron a las autoridades con cinco recomendaciones básicas, considerando el aumento de casos, de personas hospitalizadas (500 pacientes) y en UCI (236 pacientes), la baja probabilidad de tener pronto una vacuna efectiva y el alto porcentaje de casos asintomáticos que presenta el virus.

Sugirieron redireccionar la estrategia de respuesta con base en datos estadísticos abiertos constantemente revisados, resolver el atraso en los resultados de las pruebas RT-PCR mediante donación o desarrollo del equipo necesario, desarrollar pruebas locales, implementar sitios móviles y comunitarios para la aplicación de estas pruebas y crear un equipo científico que trace un plan de acción constante a dos semanas.

Núñez, candidato doctoral en la Universidad de Illinois, Estados Unidos, comentó que la misiva tiene por objetivo convencer a las autoridades de escuchar a la comunidad científica y en conjunto resolver la crisis que aqueja al país desde marzo.

El académico dice que el estándar internacional es que cualquier país, cuya tasa de positividad sea mayor al 10% se considera en crisis, mientras que una nación con tasa entre 1% y 10% se encuentra en fase de mitigación de la pandemia, y en menos de 1% en supresión. Así, Costa Rica lleva meses en crisis, en su opinión.

Juan José Romero, coordinador de la maestría en Epidemiología de la Universidad Nacional, coincidió en que el país necesita realizar más pruebas, pues la cantidad que ahora se hace está por debajo de la media de otros países de renta media en América Latina. Al día de hoy Costa Rica ha realizado 32.685 pruebas por millón de habitantes, mientras Colombia supera las 58.000, Panamá las 85.000, Perú las 102.000 y Chile las 139.000.

El aumento de la cantidad de pruebas, según ambos académicos, sería imposible si solo se siguen usando las RT-PCR pues son lentas, costosas y requieren equipo y personal médico para tomar la muestra y analizar el resultado.

En cambio, las pruebas RT-LAMB solo deben ser supervisadas por personas entrenadas, son fáciles de procesar en laboratorios comunes y arrojan resultados rápidos, que pueden ser interpretados por cualquiera.

El docente agregó que también es urgente que se implemente un verdadero sistema de mapeo epidemiológico que el Ministerio de Salud no ha logrado construir.

“Necesitamos un sistema automatizado que permita identificar y llevar la trazabilidad de los casos, usar inteligencia epidemiológica que no se tiene hoy, por eso hay rezagos con órdenes sanitarias, con casos recuperados, tenemos serios problemas de información y esto no es nuevo”, dijo.

Sin cambios, asusta el futuro

Núñez explicó que de no tomarse medidas adicionales pronto como el testeo masivo, la sistematización de datos y el uso obligatorio de mascarillas, el crecimiento exponencial de los casos se mantendrá y el total empezará a duplicarse más o menos cada tres semanas. Siendo que al 8 de setiembre el país contabiliza 49.897 casos totales (0.97% de la población total), el 2020 podría cerrar con cerca del 31% de la población contagiada, más de millón y medio de personas.

El Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica proyecta un escenario optimista en el que se alcanzarían los 55.000 casos al 9 noviembre y uno pesimista en que en esa misma fecha llegaríamos a 500.000 casos acumulados. El matemático y profesor de la UCR, Mario Villalobos, calcula que de mantenerse la tendencia, llegaremos a fin de año con unos 120.000 casos y la curva se estabilizará en marzo del siguiente año.

Las proyecciones del Centro de Investigaciones en Matemática Pura y Aplicada (Cimpa) que sirven de guía al Gobierno y que fueron presentadas al público en julio ya fueron duplicadas por la realidad, pues indicaban que para esta fecha habría 24.632 casos y hoy se contabiliza más del doble.

Por eso es que el investigador Núñez argumenta que no hay nada que indique que en el futuro cercano se estabilizarán los números, pues no se están aplicando medidas adicionales, más allá del desarrollo de tratamientos. Así, dijo, se puede prever que la curva no se aplane hasta que no alcance a gran parte de la población y ceda de manera natural.

El epidemiólogo Romero  aseguró que la única forma de cortar la cadena de contagio es identificar a los casos positivos, aislarlos junto con sus contactos, lo que no será posible si el país continúa aplicando como máximo 2.500 pruebas por día.

“En varios países ya las RT-LAMP fueron aprobadas por la FDA para uso en emergencia. No ocupan secuenciadores, las puede tomar cualquiera, son más baratas, más rápidas y tienen la misma sensibilidad diagnóstica y la misma especificidad que el PCR. Yo no sé cuál es el desgano”, dijo el epidemiólogo.

Núñez añadió que Costa Rica ha fallado en innovación y que por eso nos encontramos en una situación tan complicada. El académico afirmó que el país se ha apegado demasiado a las “reglas” y no ha aprovechado las alternativas diagnósticas en desarrollo por parte de equipos científicos de la Universidad de Costa Rica, el Instituto Tecnológico de Costa Rica y el CeNAT, por ejemplo.

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