José María Villalta:

“Nuestras luchas siguen teniendo vigencia”

El único diputado electo por el Frente Amplio buscar reivindicar los principios de su partido.

Para regresar a la Asamblea Legislativa, José María Villalta requería unos 18 mil votos y logró casi el doble. Sin embargo, su buen desempeño electoral contrasta con el fracaso del Frente Amplio (FA), una de las agrupaciones que más apoyo perdió, ya que pasó de nueve congresistas en el 2014 a solo uno.

El abogado reconoció ante UNIVERSIDAD las causas de esa derrota y manifestó su intención de mantener contacto con las diversas comunidades para ser “un diputado nacional”, que atenderá “las necesidades de los trabajadores explotados en las bananeras de Limón, y de las comunidades costeras de Guanacaste, de la gente que ha sido abandonada por el Estado y de las comunidades indígenas; eso es lo que implica ser diputado del FA. Algunos de nuestros diputados actuales lo olvidaron, pero yo lo tengo muy claro y ese fue el ejemplo que aprendí de José Merino”.

Villalta fue diputado por primera vez en el periodo 2010-2014, luego de haber sido asesor de Merino en el cuatrienio anterior.

¿Cómo han analizado en el FA el resultado final, que parece una debacle catastrófica?

-Sin duda es un golpe duro, lo analizamos como una derrota contundente, no definitiva. Nos vamos a levantar porque nuestras luchas siguen teniendo vigencia, porque el FA tiene una estructura consolidada en todo el territorio nacional; tenemos agendas, propuestas, una juventud vigorosa que quiere renovar el partido.

Yo no siento que hayamos perdido los ocho diputados en las votaciones del domingo 4, creo que varios los perdimos desde que salieron electos. Hace cuatro años algunas de nuestras asambleas no eligieron bien, pusieron a personas que no tenían las condiciones mínimas en el plano ético ni en la capacidad básica, algunos de esos diputados se fueron desgranando y se alejaron de los principios del FA desde hace mucho tiempo. Es lógico que el electorado nos castigara.

Además, nos afectó la polarización tan fuerte que se dio en las últimas semanas de enero contra la amenaza de Fabricio Alvarado.

Esa polarización y ese razonamiento del voto útil, sin duda provocó una avalancha que barrió a varios partidos. Nos salvamos de ser barridos en la Asamblea porque tenemos una estructura territorial consolidada que resistió esos embates.

¿Cómo visualiza el trabajo para lograr algo con 14 diputados del fundamentalismo religioso?

-Diputados fundamentalistas y conservadores siempre han sido mayoría en la Asamblea. Lo que pasa es que antes no venían tan empoderados en su agenda, pero las fracciones anteriores de Liberación Nacional (PLN) y de la Unidad Social Cristiana (PUSC) traían muchos diputados con perfiles parecidos al de Restauración Nacional.

De alguna manera es un escenario que ya viví en el 2010. Había una fracción más grande del PLN, el Movimiento Libertario tenía nueve diputados y, rápidamente, en el primer año hicieron mancuerna, y junto a los partidos confesionales y algunos del PUSC lograron sumar 38 votos, que les hubieran servido para seguir desmantelando el Estado social de derecho. No lo lograron por la lucha que dimos, porque logramos alzar nuestra voz y llegarle a más gente de la que votó por nosotros. Logramos que la gente se movilizara, aprovechar las contradicciones internas de ellos y tejer acuerdos en otros temas. Creo que ese es el camino.

Por supuesto que me preocupa el crecimiento del fundamentalismo religioso organizado y estructurado; pero realmente es un escenario muy parecido al que me tocó enfrentar en el 2010, tal vez más jodido, más radicalizado, pero muy parecido en cuanto a la correlación de fuerzas.

¿Qué objetivos tiene respecto al avance de proyectos de ley? ¿Cómo va a jugar estratégicamente?

-Tenemos la ventaja de que en la agenda legislativa hay múltiples proyectos de ley del FA.

Me interesa priorizar algunas cosas: la discusión de la reforma fiscal; tenemos una propuesta tanto de contingencia como de reformas a mediano y largo plazo, para que sea justa y progresiva.

Hay un paquete de propuestas de lucha contra la corrupción. Nos interesa mucho rescatar los informes de las comisiones de Papeles de Panamá y del “cementazo”.

Voy a continuar con la agenda ambiental, creo que ahora tenemos una oportunidad para aprobar la reforma constitucional para proteger el agua como un derecho humano y un bien público.

Vamos a seguir con la lucha en defensa de los derechos de los trabajadores de este país, que salvo algunas honrosas excepciones, como Patricia Mora, en la actual fracción legislativa ese tema se ha dejado de lado y eso también explica un poco la pérdida de apoyo en algunas zonas rurales donde hay graves problemas de explotación laboral.

¿Le han salido muy caros los errores al FA?

-Nos han salido más caros que a cualquier otro partido, porque la gente espera más de nosotros pues hemos apostado por levantar los parámetros éticos de la política. El FA ha tenido algunos malos diputados, pero también ha tenido quienes han dado luchas muy importantes, como las de Patricia Mora contra la corrupción.

Otros partidos han cometido errores gravísimos que no son castigados de la misma forma por el electorado. El PAC recibe una votación altísima a pesar de haber sido condenado por estafar con fondos públicos. En otros partidos también hay machistas y acosadores, lo que pasa es que el partido no lo convierte en un tema de vida o muerte como lo hemos hecho nosotros, eso nos pasa la factura, pero creo que es también por elevar los parámetros éticos de la política. En buena hora.

En el horizonte cercano aparece la elección de alcaldes y Consejos Municipales dentro de dos años. ¿Cómo se prepara el FA para ese proceso?

-Algo que ha afectado mucho a partidos que aspiran a ser permanentes es la decisión de separar las elecciones municipales de la nacional, porque nos tiene en procesos electorales permanentes y no deja espacio para otras tareas que son esenciales.

Queremos aprovechar este periodo de diez meses para trabajar temas fundamentales para nosotros, como hacer nuestro congreso ideológico, donde queremos poner énfasis en principios programáticos: qué significa hoy ser un partido feminista en Costa Rica, qué significa ser un partido socialista, un partido ecologista. Queremos fortalecer la formación política de nuestra militancia. Queremos trabajar la vinculación de nuestras estructuras territoriales con las luchas comunales; no puede ser que en las bananeras de Limón los trabajadores más explotados del país terminen votando por el pastor, porque no hay ninguna fuerza política que se solidarice, que atienda sus necesidades más inmediatas y que luche contra la explotación que viven. Esa ha sido una lucha histórica del FA, queremos retomarla y fortalecerla.

El FA muy rápido tomó la posición de llamar a votar contra Fabricio Alvarado,  ¿cómo se imagina Costa Rica en cuatro años, si Restauración Nacional gana las elecciones?

-No quiero ni imaginarme esa Costa Rica, tampoco quiero parecer alarmista pero sí veo un escenario sumamente preocupante, retrocesos terribles en materia de derechos humanos y de principios  democráticos básicos.

Me preocupa mucho que tengamos un Gobierno que se parezca más al de Irán que al de un Estado democrático, porque el problema de una teocracia es ese: cuando se confunde la frontera entre la divinidad y el líder religioso, y la autoridad política democrática, lo que tenemos son gobernantes que se presentan a sí mismos como incuestionables, intocables, que creen que tienen derecho a hacer lo que les dé la gana y ese es el tipo de lealtad que promueven las sectas religiosas.

Eso sin hablar de los retrocesos graves que se pueden dar en materia de derechos de las mujeres, derecho a la educación de calidad para la juventud y niñez, derechos de los sectores históricamente discriminados; pero, además, en un escenario en el que el partido de Fabricio Alvarado, para poder consolidar esa agenda, probablemente le entregará el manejo de la política económica a los mismos neoliberales de siempre. Entonces podemos tener lo peor de los dos mundos: política económica neoliberal orientada a seguir desmantelando las instituciones sociales, al mismo tiempo que la política social y cultural manejada con una visión de la Edad Media donde se ven retrocesos muy graves en materia de derechos humanos.

En el FA estamos muy preocupados por ese eventual escenario, y por eso hemos hecho el llamado a votar contra Fabricio Alvarado, a pesar de todas las críticas y cuestionamientos que podemos tener al actual gobierno del PAC.

 

(Créditos: Foto: Miriet Ábrego)


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