Gustavo Román, asesor político TSE

“No hay vínculo directo entre indecisión y malestar con la política”

A menos de tres meses de las elecciones nacionales, la campaña electoral aún no calienta.

A menos de tres meses de las elecciones nacionales, la campaña electoral aún no calienta. El frío en el clima electoral se refleja en el porcentaje de indecisos, que en la última encuesta de CIEP (noviembre) es del 37%.

Para el año 2013 -en este mismo punto de la contienda electoral- los indecisos rondaban el 29%; sin embargo, ahora a vísperas de las elecciones del 2018, ese número ha aumentado considerablemente (37%), y es a este grupo -que ahora es más difícil de convencer- al que los partidos políticos apuntan para que asistan a las urnas el próximo 4 de febrero.

De acuerdo con el asesor político del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Gustavo Román, no existe un vínculo directo entre el porcentaje de indecisión electoral y el malestar con la política o la desconfianza ciudadana. Román aegura que los indecisos solo son un grupo que no ha tomado una decisión y no necesariamente personas que están molestas con los políticos o las agrupaciones.

El abogado asegura que el abstencionismo en Costa Rica es un fenómeno más estructural que coyuntural, y que para decir que el escándalo del cementazo provocará la disminución de los votantes, habría que hacer un estudio de recuerdo de votos en mayo o junio del 2018.

Enseguida, un extracto de la entrevista que el asesor político del TSE sostuvo con UNIVERSIDAD.

En agosto, la encuesta del CIEP reflejaba que había 42,2% de indecisos y faltaban 6 meses para las elecciones. En octubre, se publicó otra encuesta y dice que hay 40,3%. Es decir, se da una reducción de 1,9%; pero estadísticamente este no es un número muy significativo.

-Yo creo que la encuesta no da para vincular ambos fenómenos. De hecho, señala con precisión que las personas indecisas no son las personas más descontentas ni con la política ni con los políticos. Dentro del perfil de elector indeciso, entre sus características no está el descontento.

Hay tres cambios significativos en el electorado costarricense que se aprecian en esta serie de encuestas del CIEP. Uno es, efectivamente, el aumento de la cantidad de personas indecisas; es decir, del porcentaje de personas decididas a votar, hay un 40% que está indeciso y eso sí que ha aumentado. En el 2013, a estas alturas -al inicio de la campaña electoral- rondaba el 29%. Este es el grupo mayoritario frente a los grupos que apoyan las distintas candidaturas. Es decir, ni siquiera la candidatura más respaldada tiene un respaldo similar a ese, y que además les daría para ganar primera ronda.

Eso sería lo idóneo para ganarla.

-Lo necesario. Hay otra segunda característica que es que los que sí están decididos a votar por una opción en particular tienen la posibilidad de ser infieles. Y en tercer lugar, lo que me pareció llamativo es que los indecisos se volvieron el grupo duro de convencer. Lo tradicional en Costa Rica era que las personas decididas a votar fueran aquellas que tenían una identificación partidaria muy fuerte y que a esos no los moviera nadie; y los indecisos eran los fluctuantes. Eso pareciera que cambió, y ahora los indecisos están muy firmes en su indecisión y los decididos a votar por un candidato o por otro no. Ahora, esto es consistente y coherente con una tendencia a largo plazo en la democracia costarricense -a lo largo de las últimas décadas y que tiene que ver con la caída en la identificación partidaria.

Aparte de eso se da también el fenómeno de la desconfianza en los partidos políticos…

-Sí, pero yo quisiera subrayarle que no hay vínculo directo entre indecisión y malestar con la política o desconfianza. No se lo digo como una opinión, se lo digo porque es la propia conclusión de los investigadores del CIEP. El indeciso no está dentro del grupo de votantes más molestos con la política. Es decir, estamos ante gente no necesariamente molesta con la política o políticos, sino frente a gente que no ha tomado una decisión. El indeciso pareciera que es una persona que está esperando a ver qué le dice la campaña electoral, los debates o lo que queda.

En pasadas elecciones, los escándalos políticos han afectado en números a partidos políticos. ¿Podría el caso del “cementazo” afectarles?

-El papá de los tomates en Costa Rica sobre participación y abstencionismo tiene nombre y es Ronald Alfaro, investigador del Estado de la Nación y colaborador del CIEP en la elaboración de estos estudios. Las conclusiones de Ronald son coincidentes con los estudios que ha hecho el Tribunal Supremo de Elecciones en asocio con la Universidad de Costa Rica. Una de las conclusiones es que la abstención en Costa Rica es más estructural que coyuntural. ¿Qué quiere decir eso? Que la aguja de la abstención en Costa Rica no se mueve sensiblemente a raíz de casos o escándalos de corrupción.

Costa Rica tuvo una participación excepcionalmente alta de 1962 (Francisco Orlich) a 1994 (José María Figueres), de más del 80%. En 1998 subió de un 20%, la abstención, al 30% y así se ha mantenido más o menos desde 1998 hasta este momento. Estamos hablando de una tendencia. El sistema de partidos en Costa Rica y las lealtades partidarias en Costa Rica nacen de un big bang, de un hecho fundante que es la Guerra Civil de 1948. Ahí se crean las identificaciones, pasiones, amores y odios, los relatos y las narrativas de quienes lucharon por las garantías sociales, etc. El otro dato que es importante tener en cuenta es que hay una errada asociación entre participación y calidad de la democracia.

¿Qué quiere decir con eso?

-Que hay democracias muy sólidas, que respecto de su calidad -según los distintos estándares y valoraciones internacionales- son democracias notables que tienen niveles de participación normal del 50%, como el caso de Suiza. Y tenemos casos de países altamente crispados políticamente y con crisis políticas muy fuertes y con niveles de participación elevadísimos. ¿Eso significa que la participación es poco importante? Jamás. El TSE llama a los costarricenses a votar, nos parece algo fundamental, es muy importante hacerlo pero es equivocado ver en la participación el termómetro que mide la temperatura o la salud de una democracia.

¿Usted dice entonces que el “cementazo” no tendría que ver con disminución en cantidad de votantes?

-No, yo no digo eso, no especulo. Para concluir que el “cementazo” tiene un efecto en que la gente no vote en el 2018 o para que la gente sí vote en el 2018 -porque el malestar y el enojo no solamente son razón para no votar- usted tiene que hacer estudios de recuerdo de voto. Es decir, usted tiene que irse en mayo o en junio y preguntarle a la gente ¿usted votó en febrero del 2018? ¿Qué lo motivó a votar? ¿No votó? ¿Por qué? Lo que no podemos anticipar -en este momento- es si el “cementazo” va a hacer que la gente vote o no.

¿Cuáles son las estrategias del TSE para convencer a los indecisos de que vayan a votar?

-El ejercer el derecho voto es una obligación ciudadana. Nosotros nos hemos resistido a que se valore el trabajo del TSE sobre la base de que la gente vote o no vote. Como segundo punto, el rol del TSE es garantizarle a la gente que pueda votar; es decir, quitarle todas las trabas del camino. Pero el dar el paso, ese domingo, de levantarse e ir a la escuela y votar, pasa por un asunto de responsabilidad del ciudadano, pero la motivación para hacerlo va a depender de la oferta partidaria. ¿En qué se centra la campaña de comunicación del TSE? En decirle al elector que se informe bien antes de votar y hagan el ejercicio maduro de la ciudadanía, lo que Guillermo O’Donnell llamaría “una ciudadanía de alta intensidad”, una ciudadanía con músculo.

¿Qué otros recursos van a utilizar?

-Vamos a tener programas de radio para entrevistas en profundidad con los 12 candidatos y candidata a la presidencia de la República, un debate de todos -todos los candidatos que será el 7 y 8 de enero-. Además vamos a tener en nuestro sitio web, una especie de plantilla en la que tendremos una serie de temas importantes (pobreza, medio ambiente, derechos humanos) con preguntas sobre las que los distintos candidatos y candidata se van a tener que posicionar, para que así las personas puedan comparar las propuestas de esos candidatos sobre esos distintos temas y su hoja de vida. Esto es para que se vea la trayectoria de esas personas. Sobre los candidatos a diputados lo mismo, vamos a tener su hoja de vida, trayectoria y una valoración de ellos de por qué es que quieren ser diputados. Y además vamos a ofrecer un app para teléfonos inteligentes donde va a estar esa información y otra adicional como información de dónde le corresponde votar, denuncias, e incluso va a tener un visualizador de resultados.


“Lo tradicional en Costa Rica era que las personas decididas a votar fueran aquellas que tenían una identificación partidaria muy fuerte y que a esos no los moviera nadie; y los indecisos eran los fluctuantes. Eso pareciera que cambió, y ahora los indecisos están muy firmes en su indecisión y los decididos a votar por un candidato o por otro no”.

Gustavo Román Jacobo, Asesor político del TSE


 


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