Veronique Timmerhuis, Secretaria Consejo Económico y Social de los Países Bajos

“No se trata del tamaño del pastel, sino que tan equitativamente se reparte”

El Reino de los Países Bajos u Holanda -como se lo conoce popularmente- es una monarquía constitucional con 17 millones de habitantes cuyo territorio es más pequeño que el de Costa Rica (41.000 Km2) y está parcialmente sumergido

El Reino de los Países Bajos u Holanda -como se lo conoce popularmente- es una monarquía constitucional con 17 millones de habitantes cuyo territorio es más pequeño que el de Costa Rica (41.000 Km2) y está parcialmente sumergido por debajo del nivel del mar, por lo que sus tierras deben ser drenadas permanentemente. Sin embargo, es el mayor exportador agroalimentario de Europa (exporta más que España y Francia juntos), el segundo país europeo con mayor ingreso per cápita y un Índice de Desarrollo Humano por encima de países como Suecia, Australia y Alemania.

Para conocer detalles sobre la estrategia que los llevó a tener unos de los mejores índices de equidad del planeta, UNIVERSIDAD conversó con Veronique Timmerhuis, Secretaria del Consejo Económico y Social.

Holanda es popularmente conocido como uno de los países más felices del mundo. En principio, ¿usted, como holandesa, cómo concuerda con esa afirmación y qué significa eso?

-Sí, estoy de acuerdo, conozco la estadística de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), tenemos una alta calificación en el índice de felicidad, salimos muy bien en el balance entre vida y trabajo. Además, tuvimos una calificación muy alta en competitividad. Si observamos la lista de los países más competitivos a nivel mundial, por años hemos estado entre los primeros cinco países más competitivos. Eso, para un país pequeño, es un logro muy alto y muestra lo que queremos hacer como país. Queremos ser fuertes económica y socialmente.

Buscamos un crecimiento inclusivo que gira alrededor de tres grandes objetivos: crecimiento económico sostenible, participación de las personas en la sociedad y en el mercado laboral y, por último, la distribución equitativa de la riqueza. La equidad es muy importante para nosotros.

Queremos que las personas sean felices, y una sociedad feliz también es una sociedad muy competitiva. Queremos a la gente bien educada, saludable y feliz.

Cuando uno lee sobre Holanda, tiende a idealizar al país. ¿Cómo desmitificar esa fantasía y ver cómo funciona en la realidad?

-Mi país no es un paraíso, no es ideal. La forma en que trabajamos juntos no es fácil, pero los actores sociales tienen una visión a largo plazo, saben que el trabajo en equipo funciona y rinde en una buena sociedad.

En el aspecto laboral, se necesitan patronos que tengan presente que lo importante no es solo la economía, sino también el preocuparse por las personas, ser inclusivo, repartir equitativamente la riqueza; eso es importante.

Y en los sindicatos, se necesitan personas que no solo se preocupen por los intereses de sus miembros, sino también por tener una economía a largo plazo. Es importante tener una economía fuerte, todos nos beneficiamos de eso. Buscamos crear beneficios para las dos partes, hay que trabajar juntos para así hacer el pastel más grande, para así luego poder dividirlo, en lugar de solo discutir “tenemos un pastel muy pequeño y tenemos que ver cómo dividirlo¨.

Muchas veces hay decepción porque se le pide a la parte trabajadora que agrande el pastel y se promete que vendrán beneficios que nunca llegan. El Estado debe accionar para provocar que la riqueza se distribuya…

-Estoy de acuerdo, tienen que darse resultados de las promesas que se hacen. Si se promete repartir la riqueza, tiene que hacerse y tiene que demostrarse. Mi país, después de la Segunda Guerra Mundial, era un país pobre, venimos de una situación social que no era equitativa y fuimos progresando lentamente. Ahora Holanda tiene uno de los indicadores de Gini más bajos (el Gini mide la equidad entre valores de cero y uno. Cuanto más cerca de cero más equitativo es el país), así que somos vistos como un país equitativo en cuanto a la medición de igualdad. Tenemos un Gini de 0.28, mientras que Costa Rica tiene 0.48. Esa es una diferencia grande y evidencia que somos más equitativos a la hora de distribuir la riqueza. No se trata de qué tan grande es el pastel, sino que tan equitativamente se reparte.

Según el periódico The Economist, en Holanda el 27% de los hombres y el 77% de las mujeres trabajan solo a tiempo parcial, tienen trabajos de medio tiempo y con eso satisfacen sus necesidades. ¿Cómo mantienen un Estado competitivo y productivo con ese estilo de producción?

-Sí, existe una discusión respecto a ese tema. Tenemos una tasa de participación en el mercado laboral que es muy alta. Un 80% de hombres y mujeres trabajan, esa es una tasa relativamente alta, comparada al promedio internacional. Y sí, es cierto que las mujeres trabajan mucho en la modalidad de medio tiempo. Los trabajos de medio tiempo o parciales son visto con normalidad en Holanda. Son buenos trabajos, y la paga es buena, no son malas opciones laborales. En otros países, un trabajo a medio tiempo es significado de un mal trabajo. Por ejemplo, en la universidad, la mayoría de la gente trabaja a medio tiempo. Las personas trabajan tres o cuatro días a la semana y es normal. Tan normal como alguien que trabaje a tiempo completo. Se puede vivir bien de estos trabajos.

Holanda tiene empresas muy grandes, muy competitivas y muy agresivas, como Shell. ¿Cómo armonizan para que acepten esas modalidades de tiempo? ¿Cómo han hecho para persuadir a los empresarios?

-Es algo que se ha cultivado a través del tiempo y también tenemos leyes al respecto, para asegurarles a las personas su derecho a un trabajo de medio tiempo. En empresas como Shell, algunas personas trabajan medio tiempo, otras tiempo completo. Así que no todas las empresas son iguales. No todas las personas eligen trabajar medio tiempo.

La grandes empresas, como Shell, han llegado a aceptar la cultura del trabajo a medio tiempo y se organizan las tareas alrededor de este horario. Por ejemplo, algo que es muy común es que las secretarias compartan un mismo trabajo, dos secretarias trabajando para una misma empresa, en el mismo puesto. Entre ellas se comparten la información y se coordinan. Normalmente, cada una trabaja entre dos y tres días a la semana. Toma tiempo acostumbrarse a este modelo, al principio no es sencillo aceptarlo, pero se ha dado un proceso.

Por ejemplo, es normal dentro de nuestra cultura el que la mujer cuide y se haga cargo de sus hijos, al menos un par de días a la semana. Y esto también es algo muy difícil de cambiar. En otros países, es mucho más normal dejar a los niños en una guardería, en nuestro país es diferente. Tenemos muchos comentarios de la OCDE; por ejemplo, ellos siempre comentan y dicen que es un aspecto negativo, pero nosotros decimos “no, no es malo”. Es diferente, pero no es malo.

Es un modelo opuesto al que habitualmente se difunde como virtuoso, especialmente al modelo estadounidense de producción que es trabajo, trabajo y no tome vacaciones y si puede consiga un trabajo extra…

-Si estudiamos las estadísticas del balance entre vida y trabajo de la OCDE, Holanda tiene la calificación más alta a nivel mundial. Esto está relacionado con nuestro sistema de trabajos de medio tiempo, está relacionado con tener tiempo para el espacio personal, para compartir con la familia. Debido a que tenemos un nivel alto de equidad podemos permitirnos trabajar de esta manera. Los estadounidenses son mucho menos productivos, en promedio horas de trabajo y cantidad de producto, de lo que somos nosotros. En las mismas horas en que nosotros trabajamos, trabajamos muy, muy duro.

En Costa Rica tenemos un sector laboral que quedó fuera de la educación formal por la crisis económica que hubo en los años ochenta. Es un sector amplio, un sector numeroso de personas hoy de mediana edad, que tienen problemas de desempleo y pobreza.

-Estoy de acuerdo en que la educación es clave. Hoy en día cuando se enfrenta a la tecnología muchos trabajos desaparecerán, mucha gente tendrá que cambiar de un sector a otro para conseguir empleo y para lograr eso la educación es clave. Nuestro Consejo trabaja también en la parte de educación para la vida, programas para personas mayores, para reeducarlas. No necesariamente en escuelas formales, pero puede reentrenarlos en el trabajo para que puedan aprender cosas nuevas para que puedan tener un trabajo diferente. Dedicamos mucho tiempo y energía a la educación informal y a lo largo de la vida.

“Hoy en día cuando se enfrenta a la tecnología, muchos trabajos desaparecerán, mucha gente tendrá que cambiar de un sector a otro para conseguir empleo y para lograr eso la educación es clave”.

Holanda tiene una superficie menor a la de Costa Rica (41.000 kilómetros cuadrados), 17 millones de habitantes y, sin embargo, tienen un índice de desarrollo humano de los más altos del mundo. ¿Cómo lo hicieron?

-Hay muchas respuestas. Tenemos una geografía muy dura, estamos acostumbrados a trabajar juntos para levantar represas y hacer diques para que el agua no entre (la superficie de Holanda está varios metros por debajo del nivel del mar). Hay que ser muy pragmático. La otra razón es que la geografía -al ser un país que está por debajo del nivel del mar- nos convirtió en campeones mundiales del trabajo con agua. Logramos convertirnos en expertos y conseguimos producir dinero a partir de ello. Las personas que realizan este trabajo, van a Arabia Saudita y a Qatar y construyen diques ahí, porque son expertos en construir diques, así que logran producir dinero a partir de eso.

Nuestra geografía no es favorable pero estamos ubicados justo en medio de Europa, somos una economía muy abierta, el 80% de nuestra economía es exportación, y la geografía ayuda porque podemos comerciar en todas las direcciones. Tenemos un puerto muy grande, el de Rotterdam, también el aeropuerto de Ámsterdam sirve de conexión con toda Europa.

Además, como país siempre hemos visto la educación como algo muy importante. En el tiempo previo a  la Segunda Guerra Mundial -como muchos países- teníamos un nivel de educación alto para los ricos y limitado para los pobres. Esto cambió y ahora las oportunidades educativas son para todos. La educación es gratis, se dan becas y tenemos un nivel de educación muy alto, nos va muy bien en los rankings internacionales.

Su parlamento aprobó suprimir la venta de vehículos alimentados por combustibles fósiles a partir del 2025. Es una meta muy ambiciosa. ¿Cómo se preparan para eso?

-No solo es cambiar carros, sino la transición de energía y el cambio climático y el acuerdo de París, que tenemos que cumplir. Holanda es rica en gas natural y eso nos trajo mucha riqueza. Después de la Segunda Guerra Mundial no invertimos tanto en fuentes alternativas de energía, estamos muy orientados a combustibles fósiles y tenemos que cambiar eso. Tenemos que hacer un cambio muy rápido de un porcentaje muy bajo de fuentes alternativas de energía, molinos de viento, energía solar. Estamos atrasados en comparación a otros países y tenemos la ambición de reducir los gases del CO2 a la mitad, a un 49% para el 2030. Esta es una meta -incluso-  más ambiciosa que el acuerdo de París. ¿Cómo lo haremos? Tenemos que cambiar todo. En transporte, tenemos que cambiar a vehículos eléctricos; su carro, mi carro, tendrán que ser eléctricos. El transporte público también tendrá que cambiar. Ahora, también las casas; tienen que aislarse las casas para evitar la pérdida de energía. Todas las casas. Necesitamos también desprendernos del gas. En las casas, por ejemplo, tendrán que hacerse reestructuraciones para eliminar el uso de gas. Eso significa remodelaciones muy caras. Pero es lo que hay que hacer. Y tiene que hacerse.

Este cambio va a costar mucho dinero, van a tener que realizarse muchas inversiones y parte de la discusión es quién lo va a pagar. Si será la gente normal que tiene que pagarlo, cuánto van a pagar las compañías, quién va a llevar la mayor carga. Y aquí llega lo que dijimos antes, el crecimiento debe ser inclusivo, se debate quién debe pagarlo y si deberían de ser los hombros más fuertes los que carguen con la mayor cantidad de peso.

Parece que lograron zafarse de un esquema izquierda-derecha que a muchos países los ha puesto en aprietos por razones puramente filosóficas y no prácticas. En términos prácticos el tema es si vamos a lograr o no que el mar no inunde el país. Al final en una sociedad lo que importa es eso, el bienestar común.

-Estamos en este cuadrante donde la gente pregunta ¿capitalista o socialista? Es ambos, tal vez. Y no lo vemos así, lo vemos desde un punto de vista de sentido común, que es el hecho de que si nos va bien en materia social, eso también va a tener un impacto positivo en nuestra economía. Si se tiene un buen sistema educativo, esto es muy importante para el mercado laboral, y para la innovación en el país. Si se tiene buena infraestructura, lo cual es bastante costoso y para lo cual se necesita el dinero de los impuestos, eso también es bueno para los negocios. Si que tenemos un puerto y aeropuerto tan grandes en nuestro país, es porque ha habido una inversión de muchos años y también es bueno para el negocio. Y si se tiene buena infraestructura, eso es muy bueno para el negocio, pero también para los ciudadanos. Todas estas inversiones no sirven a un único propósito, sino a varios. Por eso pagamos altos impuestos.

¿Cuánto se paga de impuestos?

-La tasa más alta es de 52% En realidad, en el pasado los impuestos solían ser de hasta el 72%. Los impuestos se dividen en diferentes niveles, de acuerdo al ingreso de las personas. El primer grupo paga 18%, el segundo 32% y el tercero 52%.

A mayor poder adquisitivo, mayor carga

-Sí. Entonces, yo pago en impuestos una gran parte de mi ingreso, y estoy feliz con ello. Porque me gusta tener buena infraestructura, buena educación, buen sistema de salud. Y, además, me gusta no ver a la gente en pobreza.

¿Usted se atiende en el hospital público, o en hospital privado?

-En el hospital público. Nosotros tenemos muy pocos hospitales privados.

¿Su educación y su universidad la hizo en el sistema público?

-Sí. Pero no son del Gobierno. Estas, al igual que nuestros hospitales, operan en una especie de terreno medio, donde se financian con fondos públicos, pero son manejados como un negocio, como privado.

Es interesante, porque cuando uno hace estas preguntas a políticos latinoamericanos, sus hijos no estudian en el sistema público y sus esposas no dan a luz en hospitales públicos. Entonces, su preocupación sobre la calidad de los servicios de educación y salud no pasan por su propia experiencia.

-Nuestro sistema público es de buena calidad. La educación es buena y tenemos este aseguramiento de calidad, de inspecciones para educación, donde van a las escuelas, se verifica la calidad y se toman acciones si no está bien. Igual con el sistema de salud, en los hospitales hay inspecciones sobre calidad, al igual que inspecciones laborales, donde se mantiene la calidad bajo constante verificación.

Quizá parte de la desconfianza que tiene la gente a pagar impuestos en este país proviene de que ha pagado impuestos por muchos años y no ha visto una correspondencia en los servicios públicos. La confianza entre los ciudadanos y el Estado, cuando se rompe o se resquebraja, es muy difícil recomponerla.

-Usted hablaba sobre socialismo o capitalismo. Nuestro Primer Ministro, que es liberal, está tomando medidas muy socialistas, y es porque quiere ser realista. Más allá de socialismo o capitalismo, lo importante es ser realista. Esto tiene que ver con nuestro sistema político. Tenemos elecciones para el Senado, y el Primer Ministro sabe que va a perder su mayoría en el Senado. Así que él sabe que tiene que hacer más acuerdos y decide incluir a los partidos verdes en esta discusión, en este cambio con respecto al impacto ambiental, y sabe que esto le garantizará su ayuda en el Senado.

En este sistema político coinciden muchas partes, que siempre tienen que encontrar coaliciones, que ayudan a mantener a todo el mundo en el medio. Porque no importa si el Primer Ministro es liberal, porque tiene que trabajar junto con los otros partidos para tener una mayoría y así poder impulsar proyectos. Así que no importa quién esté a cargo, esa persona tiene que ser realista y tiene que encontrar consenso y soluciones para que todo funcione. En este sentido, ser realista y ser pragmático es fundamental, y es una situación a la que está llegando Costa Rica.


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