Catalina Crespo

Defensora de los Habitantes: “No le debo nada a ningún partido político”

La defensora reconoce que era evidente el peligro para el líder indígena Sergio Rojas, pero nada se hizo.

La defensora reconoce que era evidente el peligro para el líder indígena Sergio Rojas, pero nada se hizo. Dice tener a Limón en la cúspide de sus preocupaciones y se muestra cautelosa en temas como el aborto terapéutico o el uso de la pastilla del día después.

Catalina Crespo es una psicóloga de 44 años. Vivía en Washington y  trabajaba en el Banco Mundial cuando decidió regresar al país para aspirar al cargo de Defensora de los Habitantes, la vacante  que dejó Montserrat Solano en febrero del 2018. Su formación académica es en el área de educación Internacional y Sociología Educativa.

La defensora es “provida”, no apoyaba el aborto libre y dijo a la prensa que lucharía para evitarlo. Estas y otras razones quizá explican por qué no fue la candidata favorita de los diputados oficialistas. De hecho, cuando fue electa, el legislador Enrique Sánchez del Partido Acción Ciudadana (PAC), se manifestó en contra de su nombramiento y señaló que Crespo carecía de posiciones claras frente a otros temas de derechos humanos.

Crespo prefiere manejar con cautela y distancia temas relacionados con los derechos de las mujeres, como lo es la firma de la norma técnica para implementar el aborto terapéutico. Las largas que ha dado el presidente Carlos Alvarado al asunto no parecen inquietarle lo suficiente, pues dice que es un tema que le corresponde al Ejecutivo. A las mujeres que están a la espera  les aconseja que “no se den por vencidas”.

En su lista de preocupaciones destacan instituciones como la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), el Ministerio de Educación y los Gobierno locales. De hecho, en medio de esta conversación con la defensora, el lunes 1 de abril, recibió una llamada en la que le notificaron sobre una sentencia que dictó la Sala IV a la CCSS para elaborar un plan durante los próximos seis meses y reducir los plazos de atención a los asegurados.

Mi mensaje a las mujeres es: no se den por vencidas. Las cosas vienen y no hay que dejarlas ir. Hay que seguir ahí diciendo aquí estamos. Eso es importante para nosotros y ahí les estamos dando seguimiento. Es lo que nos ha tocado a todas las mujeres, básicamente, porque nada nos toca fácil. Ha sido un proceso de resiliencia”.

Catalina Crespo, defensora de los Habitantes

El puesto del Defensor o Defensora del Estado estuvo vacante  durante diez meses, ¿cómo encontró la casa?, ¿alguna sorpresa?

-Me encontré con un grupo de gente súper comprometida con muchísimos temas. Me encontré que le hacía falta una dirección que ya hemos enrumbado. Encontré lo que yo esperaba. Siempre hay sorpresitas de cosas que se podrían hacerse mejor, pero en general es gente comprometida.

¿Qué le ha ocupado el tiempo estos primeros tres meses de trabajo?

-Hemos estado trabajando con el tema de la CCSS. Lo que yo hice fue entrar y ver qué era lo que estábamos recibiendo porque hay que ver la realidad del país y cuáles son los patrones que se dan. La mayoría de las denuncias que recibimos aquí, entre 25 y 30 mil, son del tema de la salud. El tema de la salud ligado a las listas de espera. Inclusive, en la estrategia que tengo para los próximos tres años están en tres áreas: una que es el área de pobreza, otra que es el área de polarización y exclusión.

 El país ofrece un contraste agridulce para las mujeres. Por un lado, en la política hubo alcances significativos en cuanto a que un número de mujeres que ocuparon puestos de liderazgo; pero, por otro lado, los casos de  violencia cobraron varias vidas. ¿Qué rol asumirá la Defensoría frente a este problema?

-Para mí lo importante es trabajar en el empoderamiento (dar mentoría, habilidades, herramientas), pero también en ver cómo se hace para romper esas barreras gigantes que muchas de las mujeres nos topamos. Cambio cultural básico es lo que nos está faltando. En el tema de femicidios yo diría que eso es una epidemia y me preocupa. Me preocupa por varias cosas, porque en muchos de los casos del año pasado, en relaciones impropias, mucha de la gente alrededor de la relación de violencia sabía; las familias saben pero nadie hacía nada…. Si yo veo eso, tengo que ir a la policía.

Si hablamos de derechos de las mujeres no podemos dejar de lado el tema de la norma técnica para implementar el aborto terapéutico. ¿Le preocupan las largas que ha dado el presidente para firma la norma?

-Primero poner en claro que es una norma técnica. Una cosa que me ha preocupado es la desinformación que se da a raíz de este tema. Es una cuestión técnica. Ya eso está desde hace muchos años en el código. Hay que normarla. Es muy sencillo: uno más uno igual dos.

No parecería tan sencillo puesto que no la ha firmado….

-No parecería tan sencillo porque se politizó. No se está hablando de aborto abierto o de aborto libre. Esto no es lo que se está hablando. Es importante que la gente se informe. Es nuestra responsabilidad como habitantes de Costa Rica informarnos bien de las cosas. Y no solo recibir lo que leamos en Facebook.

¿Usted como defensora haría un llamado a agilizar la firma?

-Bueno eso ya está en el Ejecutivo. A ellos les toca hacer la parte técnica. Nosotros estamos a la espera de que eso suceda.

¿Pero cuán pronto lo esperarían?

-Supuestamente ellos dijeron que a mediados de año, entonces estamos esperando a que sea técnicamente robusto. Algo bien hecho técnicamente.

¿Qué le diría usted a las mujeres que están a la espera de esta norma?

-Recordemos que eso ya está en el código, lo que ahora se quiere hacer es el protocolo. El código permite que si hay una mujer que está entre la vida y la muerte y ella dice dice sí -porque tiene que tener el consentimiento de la mujer-  se procede, y eso por ley no va a ser penalizado.

¿Cuál sería el mensaje a las mujeres?

-Mi mensaje a las mujeres es: no se den por vencidas. Las cosas vienen y no hay que dejarlas ir. Hay que seguir ahí diciendo aquí estamos. Eso es importante para nosotros y ahí les estamos dando seguimiento. Es lo que nos ha tocado a todas las mujeres, básicamente, porque nada nos toca fácil. Ha sido un proceso de resiliencia.

Dentro del tema de la autonomía de las mujeres y en materia de avance en derechos sobre la sexualidad, una discusión que se ha dado los últimos días es sobre si el Ministerio de Salud debería aprobar la venta libre de la pastilla del día después. ¿Qué posición asume?

-Esas son decisiones médicas o técnicas que se tienen que tomar basadas en un consejo técnico, que digan cuáles son los beneficios o los efectos. Pero la discusión se tiene que dar con los médicos especialistas y con los técnicos que se necesiten.

¿Estaría a favor del uso de la pastilla?

-En este caso hay que esperar a que diga qué es lo que hace la pastilla del día después. Hay estudios, es importante ver qué es lo que dicen esos estudios antes de tomar cualquier decisión.

Hay un debate en torno  al uso o no de las vacunas. Ese tema escaló en la discusión pública del país días atrás por casos de personas extranjeras con sarampión que no fueron vacunadas. ¿Cuál es su posición en este debate?

-Mi posición es que tenemos que buscar el beneficio de la sociedad en común. Las vacunas se tienen que dar. El rol de las vacunas es que no pase lo que está pasando con lo del sarampión en Estados Unidos o en Francia. Esto es un  problema en relación con el derecho a la salud. Mi derecho es estar sano; pero también, si yo no me vacuno, soy propensa a eso y soy propensa a contagiar a muchísima gente que está a mi alrededor. Hay que vacunarse, punto.

Sin embargo, surgen movimientos que luchan por implantar las ideas en contra de las vacunas. ¿Cómo lo ve usted?

-De un tiempo para acá la forma en que recibimos información es muy diferente. Hoy en día los medios sociales han abierto un espacio grandísimo de información buenísima, pero que da pie para las noticias falsas. Yo lo llamaría como que estamos en un proceso de adaptarnos, de una nueva forma de recibir información y a veces no podemos distinguir entre qué es lo verdadero  y las noticias falsas.

En el rol de la Defensoría está brindar seguridad y atención a las poblaciones vulnerables. Hace unos días atrás, la muerte de Sergio Rojas, un líder indígena, estremeció al país. Ustedes difundieron un comunicado -horas después de la muerte- en el que señalaron haber recibido una denuncia días antes del asesinato. ¿Qué fue lo que pasó?

-A principio de año hubo muchos problemas por el tema de las tierras y vimos que la policía no estaba dando la respuestas que tenía que dar. Mandamos al ministro de seguridad una consulta para ver cómo es que estaban lidiando con ese tema. Lo que estaba pasando es que los policías llegaban donde se estaba dando el acto violento y unas comunidades decían “esto es territorio indígena”, mientras otras decían “sí, pero esto es mío también”. Los policías no sabían qué hacer. Había falta de capacitación.

La otra era que el Consejo Indígena, que había pasado al Ministerio de Justicia, le dio poca atención. Le mandamos a la ministra (Marcia González) la consulta de qué es lo que iban a hacer. Se lo mandamos la semana antes de lo que había pasado con el líder Sergio Rojas. Inclusive habíamos recibido llamadas de don Sergio la semana anterior a su muerte de que estaba preocupado, que estaba recibiendo amenazas. Nuestra recomendación fue: vaya a poner una denuncia. Pero ya el lunes en la noche, ya lo habían asesinado.

Los signos para determinar que algo de esta magnitud podría ocurrir fueron claros…

-Por supuesto. Desde hace rato lo estábamos viendo. En enero cuando empezaron los actos violentos era claro que era peligroso y que algo había que hacer y no se hizo nada.

¿Quién falló?

-Es un conjunto. Falla el Ministerio de Seguridad, falla que no se hicieron las medidas cautelares que se tenían que hacer. Falla el Consejo Indígena (Ministerio de Justicia), falla el sistema que no previene.

¿Cómo entiende lo que está sucediendo en Limón? ¿Qué lugar ocupará esta provincia para la Defensoría?

-Limón tiene una cuestión histórica. No es este gobierno ni el gobierno pasado. Históricamente Limón ha sido abandonado por años. Cuando uno va a Limón se siente ese sentimiento de desconfianza hacia el Estado; sentimiento de enojo, resentimiento, injusticia y tienen razón. En este momento, de las cosas que más me preocupa como defensora es la situación de Limón. No solo la situación del desempleo, sino que me preocupa la situación social. Quisiera que hubiera un plan más claro del Gobierno, no solo en el tema del desempleo, en todos los temas. El narcotráfico es un tema serio.

En este momento, los temas regionales van a tener un rol sumamente importante, y las regiones que son las más pobres del país. No podemos solo trabajar en San José; es trabajar más holísticamente. Limón y Puntarenas van a tomar un rol sumamente importante porque son las provincias de mayor pobreza.

El Gobierno respondió con un plan de atención  de ayuda inmediata: destinó 8 mil millones para las familias, que distribuirán por medio de programas sociales. ¿Le parece una solución viable?

-Eso solo dura un rato, cuando eso se acabe: ¿qué va a pasar? Yo lo que veo viable es que se haga algo; es que se haga un plan estratégico y con datos, no solo hagamos estos para que suene bonito. Además, que sea un plan contextualizado. Es muy diferente la vida diaria de San José que la vida diaria de alguien en Puntarenas y Guanacaste. Inclusive, es muy diferente la vida diaria del cantón de Limón centro, de la de alguien de Siquirres.

Tras la entrada en operación de la nueva terminal, empresas privadas como Dole o Chiquita cerraron departamentos y dejaron a muchos limonenses sin empleo. ¿Han recibido denuncias en torno a la situación laboral en Limón?

-Hemos recibido algunas denuncias, pero no al nivel que la problemática merece. En Limón es donde menos recibimos denuncias, por una cuestión cultural. Los limonenses son personas trabajadoras, muy esforzadas y su misma cultura hace que no vayan a pedir ayudas, porque no confían en el Estado. Muchos años de abandono ha hecho que la gente no crea en el Estado. Lo que hemos estado haciendo es ir más, porque sabemos que los problemas están.

Al momento de su elección hubo oposición por parte del los diputados oficialistas, ¿cómo ha sido su relación con el Ejecutivo durante estos primeros meses?

-Ha sido cordial. La ventaja que yo traigo es que no le debo nada a ningún partido político. No soy de ningún partido político y mi intención es trabajar por la gente. No se trata de egos o quién le hizo a uno mala cara. Ha sido una relación cordial y de trabajo con todas las instituciones para que las cosas se hagan bien.

 ¿Se ha reunido con ellos?

-Bueno es que mi trabajo es trabajar con las instituciones públicas, entonces sí claro que han habido acercamientos. Pero de decir qué es lo que se está haciendo, mi trabajo como defensora es responder a las denuncias que pone cada habitante, pero algo que estoy tratando de meter es la parte estructural; responder más allá de las denuncias.

¿Qué retos visualiza en la Defensoría para los próximos años?

-El hecho de cambiar a un modelo más preventivo en vez de reactivo es un reto grandísimo. Parte de eso es trabajar con el tema de la CCSS. Los cambios toman años pero hay que comenzarlos. Ojalá que cuando ya no esté yo aquí se pueda seguir esa línea.


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