Crónica de una elección municipal

Nixon a caballo

Un seguimiento a la elección en San Ramón, la cuna de Don Pepe y del PLN.

Un seguimiento a la elección en San Ramón, la cuna de Don Pepe y del PLN, el cantón más opuesto al TLC y el que fue capaz de frenar una concesión de carretera.

Cuesta saber si aquí están votando. Es la escuela Ruperto Zúñiga en uno de los bajos de la periferia ramonense sacudida por el viento. Solo después de buscar y preguntar se pueden notar dos banderitas del PLN tamaño carta pegadas al otro lado de la calle y dos muchachillos sentados con cara de ojalá-no-venga-nadie.

Entonces sale una mujer a topar a tres mayores que venían caminando por esta calle solitaria de Bajo Zúñiga de Los Ángeles de San Ramón, el cantón cuna del Partido Liberación Nacional (PLN) que este domingo, 65 años después de su fundación, se jugaba la resurrección en los comicios municipales en todo el país.

“Diay, yo voté por ese muchacho. Ese, ese, el sobrino de Miguel Guillén (exdiputado en tiempos de Luis Alberto Monge). No lo conozco mucho, pero es el del partido y hay que apoyarlo”. Ese es Nixon, el vicealcalde, el político de pila bautismal.

GONZALO CASTRO, ELECTOR EN SAN JUAN DE SAN RAMÓN

La mujer lleva una camiseta que dice “Nixon” con un diseño que sustituye la “o” en el signo de encendido (de “on”) de las computadoras. Sí, dice Nixon y se convertirá en el nuevo alcalde, pero solo después de esta jornada sin garantías.

  • ¿Qué es eso?- pregunta una de las señoras que, sabremos después, es una abstencionista activa.
  • Es de Nixon, nuestro candidato a alcalde, el que ahora es vicealcalde.
  • Ah, ¿y ese signo raro?
  • Es un signo que significa tecnología. Ustedes saben que ahora todo es tecnología. En eso estamos.

Estamos en uno de los rincones de San Ramón donde la tecnología no suele encender debates. Estamos ante una guía electoral del PLN y dos personas mayores que tienen 30 años de no votar y de otra mujer que votó “a Rafa”, porque es su hermano. “No soy de izquierda y no me gusta, pero él es mi hermano y entonces voté por Frente Amplio”, contó sobre Rafael Ángel Méndez.

La guía igual les ofrece ayuda pero no logra despejar las dudas sobre Nixon. Nixon no es el expresidente de Estados Unidos que renunció por el famoso Watergate. O sí lo es, pero es también el nombre del candidato local del PLN que se apellida Ureña Guillén y que viene de una familia tradicional verdiblanca en este cantón, incluyendo un tío que se desvivía por la figura del exmandatario republicano y pues aquí tenemos al tocayo llevando la bandera.

No le es fácil. Hay siete candidatos a la alcaldía de este cantón educado y rebeldón, un territorio orgulloso de su identidad hasta el límite del engreimiento y casi caprichoso frente a los mismos líderes que ha acunado. Es aquí, donde nacieron José Figueres Ferrer y el PLN, la tierra de cuatro expresidentes y del mayor triunfo del NO en el referendo del TLC de 2007.

Aquí es donde Nixon da su batalla con el partido más tradicional de todos, pero exhibiéndose como un joven de 34 años de mente abierta y sin evocaciones históricas. A su generación y al resto de millennials el ‘Corrido de don Pepe’ le emociona tanto como el sonido de una cortadora de zacate a las 6 de la mañana de un domingo, pero sabe también que la bandera verdiblanca es una licencia para conducir maquinaria pesada.

Se le ve el esfuerzo. Varios millones de colones (15, dice él) hay invertidos en todos esos carros, banderas, camisetas y encamisetados que van por todo San Ramón exaltando el “on”. Es evidente que supera en signos externos a todos los demás, tanto en el centro como en los distritos rurales.

Presentes, pero menos visibles en la calle son los signos del cantonal Liga Ramonense (LIRA) o del Partido Nueva Generación (PNG), una estructura de alcance nacional que funcionó en estas elecciones como plataforma llave en mano para líderes políticos sin partido. El ejemplo está aquí mismo, con Paúl Brenes.

Brenes fue la cara visible del movimiento popular contra la concesión de la carretera San José-San Ramón del 2013. Es un dirigente con arraigo en el centro de San Ramón que tomó la bandera PNG como pudo haber tomado otra. Exmilitante del PLN, PUSC y Pueblo Unido, este hombre de izquierda necesitaba un partido y el partido necesitaba un candidato. Nada raro en las combinaciones políticas de esta campaña por gobiernos locales.

“Le pedí espacio al PNG y estoy muy agradecido con don Sergio (Mena, el presidente del partido a escala nacional), aunque hay algunas diferencias lógicas. Yo por ejemplo, creo ser más liberal en derechos humanos. Hoy termina una etapa y si gano verán que sobre todo soy un ramonense, sin más”, decía optimista a las 2 p. m. en la entrada de la céntrica escuela Jorge Washington, donde también votó Nixon Ureña, tan anglosajón todo. Paúl, como lo llamaban decenas de simpatizantes al saludarlo, iba a quedar en segundo lugar, con solo 3.000 votos frente a los 8.000 de Nixon.

Lo saludaban con entusiasmo, incluso algunos de otros partidos. Había un movimiento aceptable de votantes o de gente. No sabe uno quiénes son quienes. Después sabremos que en este cantón votó el 37% de la gente y que solo el 15% lo hizo por él. Parece que el candidato importa pero tampoco es despreciable el caballo, una estructura partidaria que le garantice presencia total en el cantón.

En Bajo Zúñiga del distrito Los Ángeles no sabían quién era Paúl Brenes y mucho menos qué era el PNG. Tampoco había banderas en el centro distrital donde una mujer de 74 años, a pesar de todo, iba a traicionar por primera vez la bandera verdiblanca para votar por él.

Esa mujer se llama Marielos Mora y ha votado 15 veces en su vida, desde 1962 cuando se lanzó por la Presidencia Francisco J. Orlich, cuyo busto casi abandonado mira a nadie pasar cerca en el monumento ubicado en bajo La Paz de Piedades Norte, en el kilómetro cero del Movimiento Liberación Nacional. Nunca le había fallado ella a la bandera verdiblanca, hasta este domingo para apoyar a Brenes y castigar así “cosas raras” de la alcaldesa Mercedes Moya, a quien apoyó en el 2010.

Talvez parezca poca cosa, pero para Marielos Mora, de 74 años, no lo es. Sigue siendo liberaconista y es parte de su identidad y la de su familia, pero el rostro importa más en la elección de autoridades locales. Es su primer desaire al PLN por el que trabajó tantos años en las jornadas electorales que para ella empezaban a las 3 de la madrugada. Es más, este domingo fue más allá y por primera vez quebró un voto, al apoyar para síndico a un candidato de LIRA. Señales de los tiempos y temas de estudio para los politólogos.

No es el único caso de traición a la bandera, pero tampoco es la norma. Aquí todavía pesa ese verde perico a pesar del tono fosforescente modelo 2016 con vistas a 2018. “Esta no es la bandera de toda la vida, pero igual vale”, decía con aires tajantes Gonzalo Castro en San Juan de San Ramón. Tiene 82 años y solo se salió del rebaño para votar por Carazo en el 78 y se arrepintió demasiado, dice.

“Diay, yo voté por ese muchacho. Ese, ese, el sobrino de Miguel Guillén (exdiputado en tiempos de Luis Alberto Monge). No lo conozco mucho, pero es el del partido y hay que apoyarlo”. Ese es Nixon, el vicealcalde, el político de pila bautismal.

Ese Nixon iba a reportar entusiasmo por la noche en su club, un local comercial en segundo piso lleno de adolescentes con camiseta nueva. Les iba a decir que los resultados pintaban bien pero no eran oficiales, que no celebraran todavía, que muchas gracias por el trabajo. El PLN, o él, quién sabe, iban a sacar un 40% de los votos, suficientes para gobernar San Ramón y sus 88.600 habitantes incluidos los abstencionistas, los pericos de siempre, los que se lo cuestionan, los que recuerdan a don Chico y esos para quienes el signo de “on” es igual a un signo de pregunta.

 

 

 


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