Negociar entre sectores es ineludible para sacar de parálisis al país

Expertos y académicos analizan la coyuntura política, económica, cultural e institucional para proponer soluciones.

Una mesa de diálogo y negociación que reúna a los sectores políticos y sociales es necesario requisito para acordar las reformas políticas e institucionales que requiere el anquilosado Estado costarricense y así salir de la parálisis en que se encuentra, sin poder atender los nuevos requerimientos de la ciudadanía.

En esta conclusión coincidieron destacados académicos de diversas disciplinas que intervinieron en la primera jornada del II Foro Institucional 2015 “Costa Rica ante el futuro: situación, visión y retos”, que tuvo lugar el pasado miércoles 7 de octubre en el auditorio de la Ciudad de la Investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR), en San Pedro de Montes de Oca.

La actividad es un espacio que abre la UCR para el análisis, la reflexión y la propuesta de acciones al más alto nivel en torno a la difícil coyuntura política, económica, social, cultural e institucional por la que atraviesa el país, y de su eventual impacto negativo sobre la paz social y estabilidad democrática, con el propósito de entender y canalizar las posiciones divergentes que afloran en los distintos sectores de la sociedad costarricense, según explicó la Comisión especial interdisciplinaria de la Rectoría de la UCR, organizadora de este ejercicio académico.

Las mesas redondas continuarán los días 14, 21 y culminarán el 27 de octubre, con una sesión de “reflexiones y propuestas de acción en las dimensiones política, económica, sociocultural e institucional”.

Manuel María Murillo, coordinador de la comisión organizadora, explicó que la intención es que este espacio contribuya a identificar los temas, causas, propuestas y formas de acción, para que los distintos sectores sociales con el Gobierno puedan llegar a una propuesta de agenda nacional, ante la “situación de deterioro que percibimos todos”.

Por su parte, el rector Henning Jensen señaló que la UCR no se ve a sí misma como una institución ajena a las situaciones y realidades nacionales, sino que por el contrario su razón de ser es “contribuir con las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común”, tal y como se determina en su Estatuto Orgánico (ver recuadro).

SITUACIÓN DEL PAÍS

En la sesión inaugural del foro se realizaron dos mesas redondas, con participación de los profesores e investigadores universitarios Constantino Urcuyo (politólogo), Max Soto y Ronulfo Jiménez (economistas), Jorge Mora Alfaro (sociólogo), y los abogados Jaime Ordóñez, Rosaura Chinchilla y Alfredo Chirino (de la Facultad de Derecho).

El politólogo Urcuyo hizo un recuento del panorama político de los últimos 30 años, y cómo el sistema de partidos pasa por una etapa de transición y reacomodo, lo que ha dificultado encontrar consensos para la toma de decisiones.

Señaló que el análisis de la situación política actual comienza por una distinción entre los fenómenos derivados de los problemas de funcionamiento del sistema político y los propios de la acción política de la actual administración y el partido en el gobierno.

En su opinión, el país enfrenta problemas desde el punto de vista estructural del sistema político, pero también problemas comunes en relación con la política y lo político en las democracias contemporáneas.

Analizó el fenómeno de la presencia en la sociedad de poderes fácticos, que presionan por sus intereses al margen y a veces en contra de las instituciones formales del Estado, a la vez que hay una ciudadanía que ya no solo vigila las actuaciones de los gobernantes, sino que ejerce poderes sociales de corrección y control. La convergencia de todos esos factores con la realidad de una Asamblea Legislativa dividida en múltiples fracciones entraba aún más la toma de decisiones.

En una época compleja, en la que el mundo es múltiple e inestable, el debate no puede ser en términos binarios y simples. Es urgente que los políticos se pongan de acuerdo en temas neurálgicos, como la estrategia para evitar un descalabro fiscal y una hoja de ruta del país hacia el desarrollo, independientemente de quién esté en el gobierno, y no hay otra salida que la negociación, reafirmó.

Mientras tanto, Max Soto, director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la UCR, presentó una radiografía de la situación socioeconómica del país, con datos que reflejan los grandes cambios que ha tenido la estructura productiva de la nación desde los años 50 del siglo pasado y los esfuerzos que se hicieron en el desarrollo de la institucionalidad y políticas a largo plazo, políticas que resultaron exitosas y se reflejan en aspectos como el notable aumento de la esperanza de vida de la población costarricense, incremento del producto interno bruto, la diversificación de la estructura productiva y de mercados, apertura comercial, aumento de exportaciones, el turismo y la inversión extranjera.

Por su parte, el economista Ronulfo Jiménez comentó la situación relativamente estable que tiene el país, que en parte se explica por una abundancia de dólares que ha habido, gracias a bajas tasas de interés en el mercado internacional, el ahorro de divisas con la importación de combustibles más baratos y disponibilidad de créditos externos.

La mala noticia es que esos dólares “ya se acabaron” y el creciente déficit fiscal amenaza la estabilidad, advirtió.

Por otro lado, el país ha sido exitoso en crear un sistema de salud y un sistema de pensiones solidario, pero ya se acaba el bono demográfico y la población se envejece, y ahora cada vez menos jóvenes van a tener que mantener a más viejos; lo contrario de lo que sucedía antes, con lo que la salud y las pensiones van a ser más caras, expuso entre otros aspectos Jiménez.

FRAGMENTACIÓN

Para el sociólogo Jorge Mora es innegable la situación de fragmentación y de polarización política y social que se vive en el país, así como el aumento del descontento social con las instituciones. Sin embargo, cree que la democracia costarricense tiene mecanismos que le permitirían −si existe la voluntad política y la visión de lo que está ocurriendo en la sociedad costarricense− abrir espacios de negociación y diálogo que le facilite buscar entendimientos.

“Es necesario enfrentar los monumentales desafíos que aparecen en el camino, entre ellos la revitalización de la política. Es momento de abrirse al diálogo transparente, sin agendas ocultas, anteponiendo el interés general a los intereses particulares, poniendo como fin el desarrollo, la felicidad y el bienestar de los seres humanos, para dar respuesta a las grandes interrogantes de nuestro tiempo”, instó Mora.

Jaime Ordóñez, coordinador de la cátedra de teoría del Estado, señaló que la estructura política de Costa Rica diseñada desde la Segunda República, que era básicamente bipartidista, a partir de los años 80 se vuelve incapaz de comprender la diversidad de sectores e intereses de una Costa Rica mucho más diversa, plural y exigente. De ahí se da un proceso de fragmentación política, en una Costa Rica doblemente fragmentada, con muchas sociedades civiles, pero que sigue funcionando con un Estado diseñado para la Costa Rica bipartidista, que era mucho más simple desde el punto de vista sociológico, y el régimen lleva 30 años de rezago.

Las soluciones a los enormes problemas que está enfrentando el país, en un escenario complicado como el actual, pasan por emprender primero que nada una serie de “reformas que generan reformas”, es decir, sin las cuales es imposible lograr las reformas de fondo que se necesitan, agregó.

Ordóñez puntualizó que entre las primeras reformas estaría el cambio de siete artículos del reglamento legislativo y adoptar un pacto político entre sectores, para hacer una reforma al régimen de planificación y presupuestación pública. Asimismo, un cambio a la ley de la Contraloría General de la República, a la ley de contratación administrativa y a la ley de contratación privada de obra pública.

Sin esas enmiendas, cree que no va a ser posible emprender reformas de fondo que el país requiere en el mediano y largo plazo, y que se relacionan con la generación de empleo, infraestructura, reforma integral a lógica de la educación pública, la salud, y el régimen de ingreso y gasto público.

Si eso no se entiende, nunca se concretará el pacto político que se requiere para el cambio, y por eso tenemos el empate técnico que hay desde la administración del presidente Abel Pacheco, que impide tomar decisiones, mencionó entre otros puntos Ordóñez.

Entretanto, la jurista Rosaura Chinchilla llamó la atención sobre fenómenos que “corroen por dentro a la sociedad”, como la creciente desigualdad, inoperancia, de las instituciones para responder a las demandas actuales de la población, la corrupción y la “cultura del vivazo costarricense”, todo lo cual origina el entrabamiento para la toma de las decisiones.

Esta es una zona de confort para quienes en determinado momento ostentan el privilegio de estar beneficiándose de este estado de cosas, porque las instituciones no solo no responden a las nuevas demandas productivas y demás, sino que han estado cooptadas por intereses específicos y sociales que no quieren un cambio en la toma de decisiones y que se involucre a otros sectores, reprochó.

El reto es cómo lograr que las personas concretas que integran los diferentes sectores productivos, cámaras, sindicatos y otros no se limiten a vigilar, juzgar y vetar, sino que se observen a sí mismos y se genere en el país un nivel espiritual en que se pueda llegar a ese mismo ejercicio en lo que a cada uno compete, en la modificación de las instituciones y las políticas en que cada uno está inmerso, comentó Chinchilla.

Coyuntura apremiante

“La coyuntura es apremiante. Todos estamos conscientes de que se necesita tomar acciones contundentes a nivel de país para poner en movimiento hacia el futuro a nuestro pesado plexo social”, destacó el rector Henning Jensen en la inauguración del II Foro Institucional 2015.

El foro es parte de estos esfuerzos que permiten propiciar análisis, reflexiones y propuestas de alto nivel en torno a la difícil coyuntura política, económica, sociocultural e institucional por la que atraviesa el país.

“Es un aporte que, además, pretende coadyuvar en el proceso de reorientación y consolidación de la paz social y estabilidad de nuestro país, ambas necesarias para sentar las bases de acciones quizá más osadas y orientadas a realizar, de manera real y concreta, el potencial que se encuentra en nuestro entramado social, cultural, económico y político”, expresó Jensen.

Durante las próximas sesiones los expositores darán a conocer la situación actual de estas cuatro dimensiones escogidas, para poder analizar participativamente en el panel final una serie de ideas objetivas y viables, que podrían apoyar al país en esta coyuntura.

Comprender la realidad nacional es el primer paso para tomar decisiones informadas y adecuadas a estas capacidades. El aporte de la academia, en un esfuerzo por acercarse e integrarse cada vez más a la sociedad, reconoce que el actor final de este proceso de búsqueda de acciones es la ciudadanía en su conjunto, expuso el Rector.

Añadió que cuanto mayor sea el involucramiento de los diferentes sectores, mayores serán las posibilidades de contar con una agenda nacional para buscar una salida a la preocupante situación que vive el país.

Una de las premisas importantes que se deberá tener en cuenta a lo largo de estas sesiones, es la necesidad de considerar estos compromisos como un planteamiento de largo plazo.

El país ha vivido muchos años con soluciones oportunistas y visiones de corto alcance y “a nuestra generación, el día de hoy, le corresponde devolverle la esperanza a la ciudadanía y vislumbrar concretamente una vida en bienestar, justicia y equidad”, remarcó.


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