Negociadores del TLC: Al tenor de una sola academia

Los costarricenses que negocian por nuestro país el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos tienen en común su afiliación a la Academia de

Los costarricenses que negocian por nuestro país el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos tienen en común su afiliación a la Academia de Centroamérica y el pensamiento neoliberal que ella impulsa.

Forman parte de un mismo coro. Así son los representantes por Costa Rica en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y quienes dirigen las políticas económicas. Ambos tienen en común una escuela y un mismo discurso: el pensamiento neoliberal que orienta la Academia de Centroamérica.

Esta última, creada en 1969, es la formadora de pensamiento económico neoliberal que dirige instancias privadas y gubernamentales que defienden a ultranza la privatización de los mercados, la apertura comercial a toda costa y la inversión extranjera como únicos mecanismos para solventar los problemas fiscales y económicos del país.

Una compleja red de relaciones comerciales, políticas e ideológicas explican las objeciones que algunos sectores esgrimen contra los negociadores que representan a Costa Rica en la mesa de negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y Estados Unidos.

 

 

Como elemento común se encuentra la Academia de Centroamérica, instancia creada con el aporte del gobierno estadounidense y que capacita a economistas que desempeñan puestos claves en los gobiernos de turno.

La pertenencia  a la Academia de algunos de los negociadores anteriores y actuales del TLC con Estados Unidos explica la sincronía que parece existir entre quienes representan los intereses estadounidenses y los interlocutores ticos.

Puestos claves en los entes que empujan la negociación del TLC con Estados Unidos han sido ocupados durante años por jóvenes asesores ligados a empresas transnacionales, o bien compañías representantes de la Cámara de Comercio Estadounidense en el país y puestos de gobierno.

Para muestra un botón. Las relaciones de Anabel González, jefa de negociaciones del TLC con Estados Unidos, con intereses transnacionales y corporaciones que las representan son amplias y no son nuevas.

González nació en agosto de 1963 en Detroit, Estados Unidos y antes de ocupar puestos gubernamentales en Costa Rica, fue consultora del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) directora General de la Corporación de Iniciativas para el Desarrollo (CINDE) y presidenta de la Junta Directiva de la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER) principales contrapartes empresariales que promueven las relaciones comerciales con diversos países, y uno de los principales defensores del TLC con Estados Unidos.

La versatilidad de esta hábil especialista se demuestra en los cargos públicos que ha ostentado en los últimos 10 años. González, economista de carrera, fue directora de negociaciones comerciales del Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) en la administración Figueres Olsen, cuando su esposo Francisco Chacón ocupaba el puesto de viceministro.

González permaneció en el cargo pese a que el partido político en el poder había cambiado. Ella se desempeñó como directora de negociaciones bajo la tutela de Gabriela Llobet, entonces Viceministra de Comercio Exterior en el gobierno de Miguel Angel Rodríguez.

Al asumir el ministerio Samuel Guzowski, González fue nombrada viceministra del ramo y permaneció en el cargo cuando la cartera fue asumida después por Tomás Dueñas.

En setiembre del año pasado, el presidente de la República, Abel Pacheco, la designó como jefa costarricense de las negociaciones del TLC entre Centroamérica y Estados Unidos.

Anabel González y su consorte Francisco Chacón, aparecen como profesionales asociados de la Academia de Centroamérica, dirigida por el coordinador del equipo económico del gobierno Ronulfo Jiménez.

Chacón fue viceministro de Comercio Exterior en la administración Figueres Olsen y también se desempeñó como negociador comercial de nuestro país. Su carrera política no es nueva, fue asesor legal del entonces Presidente de la República Oscar Arias, y posteriormente negociador del sector textil en esa misma administración.

Antes de ocupar el cargo de viceministro en el gobierno figuerista, Chacón se desempeñó como asesor ministerial en la administración Calderón Fournier.

Figura además como abogado del Bufete Odio y Raven que representa a su vez a la Cámara empresarial estadounidense American Chamber.

Pero las coincidencias no acaban ahí, Gabriela Llobet fue colega de Chacón en el Bufete Odio y Raven y fue directora de negociaciones comerciales cuando Fernando Ocampo se desempeñó como negociador comercial en el gobierno de Miguel Angel Rodríguez.

Llobet, ahora viceministra de Comercio Exterior, fue negociadora comercial cuando Samuel Guzoski fungió como ministro en el gobierno de Miguel Angel Rodríguez.

Fernando Ocampo ha permanecido como Director de Negociaciones Comerciales en las administraciones Rodríguez y Pacheco y desempeñó ese cargo cuando José Rossi era titular del Comex en el gobierno de Figueres Olsen.

Además, Ocampo fue asistente de la viceministra en la administración pasada y fue director de negociaciones comerciales cuando Tomás Dueñas fungió como titular del ramo en Comercio Exterior.

DESEQUILIBRIO

Para varios representantes de los sectores sociales, las vinculaciones de los negociadores del TLC con planteamientos neoliberales son un obstáculo para realizar una negociación transparente.

Según el exdiputado José Merino, es peligroso para los intereses nacionales que quienes negocian ahora el TLC ya estaban de previo a favor de posiciones como la  apertura de servicios públicos o la eliminación de subsidios a los sectores productivos.

Desde su perspectiva el Presidente de la República, Abel Pacheco debería cambiar el equipo negociador por estar compuesto por las mismas personas que hicieron propuestas como la privatización del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Por eso abogó por incorporar a representantes sociales que impulsen un modelo de desarrollo sin privatizaciones y con tesis diferentes a las orientaciones neoliberales que han orientado la política económica en los últimos años.

Por su parte, Carlos Hernández, de la Mesa Nacional Campesina, consideró que es inconveniente que una sola línea de pensamiento prime en las negociaciones del TLC más importante que negociará el país.

Hernández mencionó que hay más profesionales capacitados que podrían aportar sus conocimientos para lograr una negociación más justa con los Estados Unidos.


INTERCAMBIO DE PUESTOS

El intercambio de puestos en la función pública y privada de estos economistas podría explicar los discursos afines que sostienen el Ministerio de Comercio Exterior, los economistas neoliberales y la Corporación de Iniciativas para el Desarrollo (CINDE).

El Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) dicta las políticas sobre comercio exterior e inversión extranjera que impulsan los gobiernos costarricenses.

La Corporación de Iniciativa para el Desarrollo (CINDE) promueve la atracción de inversiones extranjeras al suelo nacional y canaliza esos recursos, en especial hacia las zonas francas de la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER) y al Instituto Costarricense de Turismo. No olvidemos que la principal fuente de financiamiento es el gobierno de los Estados Unidos.

PROCOMER por su parte es una entidad semiautónoma presidida por el titular de Comercio Exterior que administra los regímenes de zonas francas y anteriormente jugaba un papel significativo en el otorgamiento de los certificados de abono tributario (CAT).

Los intereses de empresas estadounidenses en el país son representados en el país por la Cámara de Comercio Costarricense Norteamericana (AMCHAM).

El bufete Odio & Raven representa a decenas de empresas estadounidenses instaladas en el país, entre ellas Abbot Laboratories, el grupo de maquiladoras textiles Sara Lee y Costa Rica Dental & Medical Supply Co. Estas empresas se establecieron en el país gracias a CINDE y operan bajo el régimen de zonas francas administrado por PROCOMER.

LA ACADEMIA

Para llevar adelante sus actividades de investigación y de difusión, la Academia de Centroamérica ha suscrito convenios con organizaciones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, tales como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, CINDE y Philip Morris International, entre otras.

Los profesionales asociados a la organización, con vasta experiencia en investigación y docencia, se han desempeñado en funciones públicas y en organismos internacionales.

Entre los asociados se encuentran: Ronulfo Jiménez (actual coordinador del equipo económico del gobierno), Edna Camacho (Viceministra de Hacienda) Oswald Céspedes (consultor de CINDE) y Francisco Chacón (Abogado, ex Viceministro de Comercio   Exterior)

Anabel González, el diputado liberacionista Bernal Jiménez, Luis Liberman y Eduardo Lizano (expresidente Banco Central de Costa Rica).

Thelmo Vargas, (exministro de Hacienda y Vicepresidente Ejecutivo del Banco   Internacional de Costa Rica) y Vilma Villalobos, se agregan a la lista.

Estos profesionales asociados, según indica la página web de la Academia, han participado activamente en la formulación y  evaluación de políticas y programas relacionados con la apertura comercial, local e internacional.

Además, han investigado diferentes dimensiones de las políticas de liberalización del comercio: ajuste de las empresas, impacto fiscal, efectos en el mercado laboral, economía política de la reforma, impacto sobre el bienestar, entre otros.

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