País

Municipalidades piden al Gobierno que se les tome en cuenta para establecer alertas por COVID-19

Alcaldes y alcaldesas aseguran que conocen las medidas hasta que se comunican en conferencia de prensa, lo que les da poco margen de acción y poca capacidad de seguimiento a la situación cantonal.

Las alcaldesas y alcaldes del país hicieron un llamado al Poder Ejecutivo este lunes para que se les dé un mayor acercamiento y atención personalizada para trabajar las medidas de atención ante la emergencia por COVID-19.

El régimen municipal aseguró que se les ha dejado de lado al momento de aplicar las estrategias y reclaman una participación más activa.

«Estamos claros de que las decisiones epidemiológicas le corresponde al Ministerio de Salud y ellos saben muy bien la orientación que tiene que tener el país. El cuestionamiento es  si se continúa cerrando todo un cantón, que puede ser con una extensión geográfica muy grande, y que tal vez lo que pasa en un distrito no afecte a otros», expresó la directora ejecutiva de la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), Karen Porras Arguedas.

Porras agregó que las alcaldías conocen de las nuevas medidas hasta que se presentan en conferencia de prensa, lo que les da un margen muy pequeño de acción.

«Todos los comercios de los cantones naranja, los patentados, la ciudadanía, se van a hacer consultas a las municipalidades y nosotros estamos sin poder de reacción inmediata. Incluso en la noche del viernes todavía estábamos recopilando información para lo que aplicaba hoy», aseguró.

Desde la UNGL consideran que, pese a las explicaciones dadas por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) sobre los mecanismos para establecer las alertas, los parámetros impiden un acercamiento a la realidad cantonal y distrital.

«El mecanismo en frío no dice cuál es la evolución que está llevando el cantón. Debe haber un mecanismo más fluido de información, de manera tal que si yo logro tener antes de la conferencia los datos de mi cantón puedo tomar decisiones oportunas desde el comité municipal de emergencias. Actuar a ciegas no es fácil ni correcto en una pandemia», afirmó Porras.

Alcaldes levantan la voz   

Desde la semana anterior varios alcaldes se manifestaron a través de redes sociales por las decisiones de las autoridades de salud en el establecimiento de alertas.

Uno de ellos fue el alcalde de Garabito, Tobías Murillo, quien expresó su inconformidad por la declaratoria naranja de su cantón.

«Quiero saber por qué los cantones vecinos de nosotros, que también son turísticos, no tienen estas medidas. Ya es suficiente las medidas que hemos acatado», dijo Murillo en un video.

Horas después, la CNE rectificó la decisión y trasladó a Garabito a los cantones en alerta amarilla.

A estos reclamos también se unió el alcalde de San Ramón, Nixon Ureña Guillén, quien pidió un establecimiento de alertas diferenciado.

«No logramos explicar la alerta naranja. Tenemos 74 casos activos, en 1.018 km2, en 92 mil habitantes, eso es el 0.08% de casos. Esto produce un daño tremendo en la economía de nuestro cantón. Proponemos que el Gobierno Central valores las alertas por distritos, y no por cantones, para que se dé una reactivación económica paulatina», pidió a través de un mensaje en redes sociales.

Esta propuesta de alerta distrital es apoyada por el alcalde de Cartago, Mario Redondo, quien considera que muchas comunidades tienen negocios cerrados cuando han tenido poca incidencia de la enfermedad.

«Si tenemos un distrito alejado a 10 km del centro, que tiene cero casos en toda la pandemia, uno se cuestiona por qué no permitir ahí que se abra, igual en siete distritos con menos de seis casos u otro que está a 20 km del centro y solo ha tenido tres casos en cuatro meses. No hay diálogo, no hay comunicación, y eso lo deja a uno incómodo ante la presión de diversos sectores que, de manera desesperada, ven cerrados los proyectos de su vida», afirmó a UNIVERSIDAD.

El viernes anterior, el presidente ejecutivo de la CNE aseguró que a cada cantón se les revisa diferentes variables epidemiológicas, como la cantidad de casos activos y la variación entre diferentes semanas, para establecer el nivel de alerta correspondiente.

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