País

Modelo eléctrico de Costa Rica tiene condiciones que impiden calificarlo de obsoleto

Cobertura, indicadores de calidad y competitividad, e incluso liderazgo mundial en energía limpia evidencian que su desarrollo ha sido exitoso.

La condición del modelo eléctrico de Costa Rica ha sido cuestionada. En la Asamblea Legislativa, centro del debate político y en el que se discuten posibles reformas al sector, se han alzado voces que lo califican de “obsoleto”, valoración que otras han rechazado. Empero, en medio de esta polémica, hay indicadores de cobertura, de calidad, de competitividad y de ambiente que abogan por rechazar una valoración negativa.

La discusión en la Comisión Legislativa de Energía entró en una fase de alta tensión cuando el presidente ejecutivo del ICE, Marco Acuña, declaró en su comparecencia el 4 de agosto que “el mercado costarricense de electricidad está obsoleto, eso tiene un impacto negativo para el ICE y para la seguridad energética del país”.

Esto originó una respuesta en la audiencia del 25 de agosto en la representación sindical del ICE. Dirigentes de la Asociación Sindical de Empleados Industriales de las Comunicaciones y Energía (Asdeice) y de la Asociación Nacional de Técnicos y Trabajadores de la Energía y las Comunicaciones (Anttec) refutaron esta valoración y aseguraron que el modelo no solo ha sido exitoso, sino que lo sigue siendo. Aseguran que las críticas al modelo se incuban en visiones empresariales.

En realidad, aunque estas presentaciones han reactivado este debate, se trata de un enfoque que no es inédito: ya en el 2019, el entonces ministro de Ambiente Carlos Manuel Rodríguez declaró que el modelo del ICE no era compatible con la necesidad energética del país, por lo cual, se requería de una reforma completa del sistema.

¿Qué se puede alegar en este proceso? ¿El país que se convirtió en un ejemplo para el mundo en una noche de agosto de 1884, cuando se convirtió en la tercera ciudad del mundo con alumbrado artificial, perdió la corriente del desarrollo?

El caso del modelo público

Hay que buscar el soporte de los números. Debe recordarse que, con el modelo de inversión pública, Costa Rica pasó de una evolución del sistema privado estancado, con una cobertura de solo un 14% del país, a una cobertura de 99% en solo seis décadas, pero que, en los últimos años, mantuvo un crecimiento hasta llegar a niveles en los que es difícil ir más allá (ver gráfico).

“En el tema del modelo eléctrico, la discusión siempre ha estado muy influenciada por razones ideológicas, si el modelo debe ser estatista o privado. Al final, este ha sido un modelo estatista 100% exitoso, con el país electrificado casi en su totalidad y una enorme seguridad en su operación, y con tarifas competitivas”, comentó Pablo Cob, expresidente ejecutivo del ICE.

Precisamente, la fundación del ICE en 1949 fue la base para el modelo, lo que originó que su evolución se ligara a esta institución. Al respecto, Cob asegura que no se trató de un modelo que excluyó una visión privada: rescata que, al adquirir la Compañía Nacional de Fuerza y Luz en 1967, el ICE no la desmanteló, sino que incorporó elementos como la respuesta rápida a las averías, que se ha mantenido.

¿Son ecos del pasado? Es necesario repasar los indicadores del presente. Los datos del Informe de Calidad y Confiabilidad de los servicios eléctricos de América Latina, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el 2020, presentaban a Costa Rica como uno de los países con menor frecuencia en las interrupciones del servicio eléctrico, y el que registraba la menor duración por esos cortes en la región. “Costa Rica es el país que registra el menor tiempo de duración y la frecuencia en que ocurren estas ha ido disminuyendo a partir de 2012. Esto se debe fundamentalmente a la forma en que la calidad del servicio es regulada”, indica el reporte (ver gráficos).

Adicionalmente, se presenta el tema de los precios que se deben pagar por este servicio. Aunque es una materia que se presenta para la polémica, también hay evidencia de que este país muestra condiciones favorables (ver nota aparte: “Tarifas eléctricas de Costa Rica son competitivas…”).

En la ecuación tampoco se puede dejar de lado el crecimiento de la oferta, a un ritmo que permita atender la demanda, sin ponerla en riesgo. En este tema, contrario a otros países de la región, Costa Rica logró mantener el paso entre el aumento de su oferta y el de su demanda (ver recuadro).

Y esto sin olvidar un factor relevante, que cada vez tiene más peso en el mundo actual: su anclaje en las energías limpias. De hecho, el país es líder mundial en el porcentaje de su energía que se produce sin recurrir a elementos contaminantes, como lo registra el Índice de Competitividad del 2022, en el que se tiene un mejor desempeño que países como Suecia o Noruega (ver gráfico).

Todos estos factores deben ser considerados y puestos sobre la mesa a la hora de enjuiciar el modelo eléctrico del país.

Para esta evaluación, se consultó tanto a la gerencia de Electricidad del ICE, como a la Intendencia de Energía en Aresep, ambas entidades solicitaron el envío de las consultas, pero no enviaron las respuestas al momento del cierre.

En síntesis, se trata de un debate que todavía se desarrollará en el ámbito nacional. Empero, en palabras de Cob, es importante tener claro que se pueden proponer y plantear mejoras, pero que, “en estos momentos, no se puede hablar de un modelo obsoleto. Hay una capacidad de respuesta que no se tiene en otros países, niveles de electrificación que no se alcanzan en Centroamérica”, dijo.


Liderazgo en indicadores de calidad

Costa Rica no ostenta altos niveles de consumo eléctrico, pero mantiene indicadores de calidad importantes, al grado que el BID, en el Informe de Calidad y confiabilidad de los servicios eléctricos de América Latina (2020), señala que la regulación de la calidad le ha permitido obtener buenos resultados.

Cobertura: El índice de cobertura eléctrica es de un 99,4%, por lo que es difícil aumentarlo. Sin embargo, se destaca que en 1990 era de un 90%, por lo que se presentó una mejora en las últimas décadas.

Generación: La producción del sistema eléctrico en la década del 2012 al 2021 pasó de 10.076 GWh a 12.540 GWh, para un crecimiento del 24% en este período.

Demanda: La demanda creció un 4,5% en el 2021, en lo que se presenta como una recuperación tras el efecto de la pandemia por el COVID-19 (caída de 2,7% en el 2020). La demanda pasó de 10.093 GWh a 11.522 GWh, para un aumento del 14% en este período.

Cortes: Los datos del BID ubican a Costa Rica como uno de los países con menos interrupciones del servicio en América Latina, y con las duraciones más reducidas.

Energía limpia: El 74,05% de la energía eléctrica en 2021 fue hidráulica, seguida por un 12% de eólica, un 12% de geotérmica, y apenas un 0,02% de térmica, lo que evidencia una matriz limpia.


Suscríbase al boletín

Ir al contenido