Los primeros pasos del presidente Alvarado

En la semana inicial del nuevo mandatario se asoman el estilo, la agenda y las prioridades. Es una buena primera impresión, dicen diputados opositores.

Apenas dos horas habían pasado desde que tomó su despacho presidencial y ya el mandatario se sentaba con la fuerza política opositora más grande de la Asamblea Legislativa: los 17 diputados del Partido Liberación Nacional (PLN).

A las 9 a.m. del 9 de mayo, el primer día de funciones en despacho, el Presidente dedicó a los opositores la primera actividad de su agenda de estos cuatro años, 22 horas después de ser juramentado y haberse planteado reducir el déficit fiscal a la mitad en este cuatrienio.

Aún sorprendidos por la invitación tan tempranera, los legisladores liberacionistas llegaron al primer acto formal de Alvarado dispuestos a tratar los asuntos fiscales que agobian al Gobierno. Aunque las diferencias son notables en los detalles, consideraban que esa atención prioritaria habla bien de las intenciones presidenciales.

Con el mismo sentido de urgencia que plasmó en su discurso de toma de posesión, Alvarado llevó a las acciones su promesa de “trabajar, trabajar y trabajar” y su percepción de queno hay tiempo que perder”.

 Las reuniones con las fuerzas opositoras dominaron la primera de las 208 semanas de su mandato. Comenzando con las más grandes y acabando con sus diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC, 10 escaños), Alvarado dejo claro lo que ya había indicado en la conformación del equipo presidencial: su gobierno será un intento de trabajo común con políticos de todas las banderas.

La primera semana finaliza sin gestos simbólicos ni actos protocolarios. No realizó ninguna gira, no visitó comunidades, ni fue a saludar a los vecinos de la Casa Presidencial, en Zapote.

La única actividad de Alvarado fuera de la Casa Presidencial que se registró en sus primeros días fue una encerrona con sus ministros en el Museo de Jade, un tipo de reunión de sábado que pretende convocar de manera periódica para dar seguimiento a proyectos y mejorar la coordinación entre sectores, más aún en un gabinete de personas de distintas procedencias.

Las únicas fotografías que se salen del formato de “reunión” o declaraciones a los medios de comunicación corresponden al recorrido que Alvarado hizo por los distintos sectores de Casa Presidencial, a manera de presentación.

Desde el día uno vimos un cambio importante en la relación con la Asamblea Legislativa, comparada con la que conocimos de la administración anterior. Es consciente de que tiene solo diez diputados y está dando al Congreso la importancia que tiene”, opinó el diputado del PLN Roberto Thompson, quien también aplaudió algunos mensajes iniciales de ministros como el de Seguridad, Michael Soto, y de Transportes, Rodolfo Méndez.

Con Thompson coincide, más o menos, Jonathan Prendas, diputado de Restauración Nacional. “Las primeras acciones de tanteo muestran a una persona que quiere escuchar, pero esperemos que eso se traslade a acciones para generar acuerdos y desarrollar una estrategia que genere confianza. Los primeros ocho días tienen puntos altos y bajos, aunque con señal de que quiere tratar de quedar bien con todo el mundo y eso lo que provoca es no quedar bien con nadie”, aseveró.

Desde la campaña de la segunda ronda, conociendo los resultados de las elecciones legislativas, Alvarado se propuso trabajar de manera multipartidista en un gobierno “de unidad nacional”, como se reflejó en la escogencia de sus ministros, empezando por el socialcristiano Rodolfo Piza como mano derecha en el puesto de ministro de Presidencia.

Este martes Alvarado tenía en agenda realizar en Zapote su primera de Consejo de Gobierno ya en funciones, pues la primera sesión, del propio 8 de mayo, correspondía más a la formalidad. En las previsiones estaba la puesta en común de posiciones en materia fiscal, después de que en el Congreso se aprobó la comparecencia obligatoria de la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, para explicar los planes de recorte de gasto público, una de las condiciones que los opositores señalan para dar su voto al aumento de impuestos.

En la única entrevista publicada con Alvarado en estos días, se conoció su posición cautelosa. No es de entrada necesariamente un recorte del gasto, sino atenuar la velocidad con la que crece el gasto”, contestó en una entrevista concedida al Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart), lo que en apariencia deja insatisfechos a los legisladores del PLN, de Restauración Nacional e incluso de Unidad Social Cristiana (PUSC).

La Presidencia, en boca de Rodolfo Piza, anunció la modificación de una directriz del Gobierno anterior relacionada con restricciones al uso de plazas libres. Ahora la orden es más estricta, aunque pretende evitar situaciones “dramáticas”, dijo el Ministro en el anuncio que fue bien recibido por fracciones opositoras.

Directrices y actos

Más allá de su agenda de reuniones, Alvarado también promulgó sus primeras dos directrices el propio martes de 8 de mayo por la tarde, en temas que también figuran en la lista de prioridades: infraestructura y energías limpias.

La primera consiste en la intervención de 28 puntos viales en el Gran Área Metropolitana (GAM) con la intención de reducir los congestionamientos a partir de este 15 de mayo. Se trata de trabajos, controles más estrictos y cambios funcionales de lugares o tramos de carretera.

La segunda directriz ordena al sector de Ambiente y Energía, a cargo del ministro Carlos Manuel Rodríguez, idear un plan para desarrollar y promover tecnologías basadas en hidrógeno en los transportes, con la idea de reducir el uso de combustibles fósiles.

Esta orden empata con el objetivo de “descarbonización” que se ha propuesto Alvarado desde el primer momento de la campaña y que reiteró en su discurso presidencial, al asegurar que, para el 2020, Costa Rica deberá liderar la implementación de los acuerdos de París firmados en 2015.

Todo apunta a un alto perfil del ministro Rodríguez, quien considera que se deben corregir varias líneas que traía el Gobierno pasado en políticas ambientales. Uno de sus primeros actos fue visitar la finca del fallido proyecto minero Crucitas, en Cutris de San Carlos, en compañía de su homólogo de Seguridad, Michael Soto.

Dada la preocupación ciudadana por la seguridad, Soto también lideró un operativo especial en su primer fin de semana, lo que implicó sacar a las calles a una mayor cantidad de policías, y los resultados fueron positivos, aseguran las nuevas autoridades.

El retrato

Otra aparición pública del presidente Alvarado fue una transmisión que hizo en las redes sociales para mostrar al exgobernante que escogió para adornar el despacho presidencial, en el retrato justo detrás del escritorio.

Alvarado eligió a Juan Mora Fernández, el primer Jefe de Estado de Costa Rica, que gobernó entre 1825 y 1833, período en el cual se anexó el Partido de Nicoya a Costa Rica, se declaró a la “Virgen de los Ángeles” patrona de Costa Rica y se impulsó el ejercicio del periodismo, primera profesión de Alvarado. También apoyó la explotación minera y la producción del café.

Sin embargo, el mandatario lo eligió por su visión de lo que creía debía ser el objetivo del Estado, en procura del bienestar común. “El Ejecutivo desea que el Estado sea feliz por la paz, fuerte por la unión y que sus hijos corten cada día una espiga más y lloren una lágrima menos”, fue la cita mencionada en el discurso del 8 de mayo.

Junto a ese retrato, el mandatario colocó una fotografía de su hijo, Gabriel, quien aparece poco de manera pública, pero es un referente en la vida del presidente.

En el video, Alvarado mostró una nota que le dejó su antecesor, Luis Guillermo Solís, y comentó que aún debe personalizar el despacho. Es de prever que no haya referencias religiosas como sí las hubo en gobiernos anteriores, a juzgar por el carácter “laico” del acto de investidura presidencial, en el que no hubo oraciones ni referencias divinas, más que la obligatoria en el juramento constitucional.



Ottón deja de ser Ottón

¿Exilaron al fundador del PAC? ¿Aceptó por un salario? ¿Se retira? Lo niega el nuevo director del BCIE y asesor presidencial, aunque admite algo nuevo: el silencio.

 

Álvaro Murillo

Uno de los puntos pícaros de la campaña publicitaria en las pasadas elecciones fue el anuncio en que el fundador del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, le pasaba su sombrero al entonces candidato Carlos Alvarado.

Ottón Solís asumirá el 1. de junio el puesto de director por Costa Rica ante el BCIE, además de las funciones de ‘asesor silencioso’ del mandatario

Simbolizaba el depósito de confianza del veterano político sobre el hombre que finalmente alcanzó la Presidencia de la República con líneas éticas, políticas y multipartidistas que complacen al fundador del PAC, quien, además, era presentado como un “garante ético”.

Vendría la formación del equipo y la especulación sobre un papel importante para Ottón Solís, conocido por su coherencia y dureza para criticar actos que considera reprochables sin importar si provienen del PAC. Sino que lo diga el expresidente Luis Guillermo Solís.

¿Ministro de Hacienda? ¿Ministro de la Presidencia? ¿Presidente del Banco Central? Las especulaciones brotaban más que con otros personajes, pero al final nada de esto se cumplió. El anuncio de Alvarado sobre Ottón Solís llegó como nadie lo esperaba: director por Costa Rica ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y asesor personal del mandatario en materia económica.

Ottón llegará entonces el 1º de junio a un cargo reservado históricamente para personas que hubieran manejado las finanzas electorales del nuevo presidente o para figuras de extrema confianza suya, independientemente de su formación profesional.

Ottón, que no pudo estar más lejos de las finanzas electorales y apoyó la campaña de Alvarado, pero tampoco fue su mayor hombre de confianza, llega al cargo con perfil de economista obsesionado con el cumplimiento de los proyectos que financia el BCIE en Costa Rica.

Esto, aunado al papel de asesor de Alvarado, implica silencio. Es decir, implica que Ottón Solís deje de ser esa voz crítica de alta resonancia en medios de comunicación por apuntar igual contra propios y extraños. Implica que Ottón Solís deje en blanco su perfil de Facebook salvo para asuntos triviales de su vida, que tampoco es dado a ventilar. En otras palabras, las nuevas funciones de Ottón implican que Ottón deje de ser el Ottón que más se conoce.

Una entrevista en el programa de radio Malas compañías encendió primero las alarmas, pues ahí el exdiputado dijo que hará un voto de silencio porque considera que así lo obligan sus nuevas funciones. “No puedo ser asesor del presidente y salir a hablar por mi cuenta en los medios”, justificó este político que comenzó en asuntos públicos en los años ochenta con el PLN, al que renunció a finales del siglo para fundar en 2000 el PAC.

No es que esté ahora retirándose de la política. Del sueño presidencial, sí, pero lo hizo desde 2010 después de tres candidaturas fallidas. Está comenzando cuatro años de funciones plenamente políticas y tampoco descarta tareas futuras. Ottón deja de ser Ottón, pero no tanto.

Sobre las funciones de “garante ético”, Ottón dijo en el programa radiofónico Hablando Claro que estará para cuando Alvarado lo consulte, aunque no estará en sus funciones la denuncia pública, como lo ha hecho siempre después de los señalamientos en privado.

¿Es este un exilio decretado por Alvarado para alejar a la voz crítica y mediática de Ottón? Este lo niega, pues sostiene que Alvarado también le dio como posibilidad el Ministerio de Hacienda y la presidencia del Banco Central.

¿Está Ottón aceptando un puesto a cambio del jugoso salario en el Directorio del BCIE? También lo niega, pues insiste en que desconoce cuánto ganaría a partir del 1º de junio y, en todo caso, sería mucho mayor el sueldo como presidente del Banco Central, de unos ₡12 millones.

Es más, Ottón hace una promesa de las suyas. En Hablando Claro aseguró que, si el salario que le asigna el organismo internacional supera la mitad de lo que ganaría el presidente del Central, renunciaría al excedente.

Sin embargo, esto ocurrirá solo después del 1º de junio, cuando el actual director, Alberto Cortés, deje sus funciones. La tarea de asesor presidencial, asegura Ottón, ya comenzó, ya se ha reunido con Alvarado y ya tiene trabajo pendiente. ¿Qué trabajo? ¿De qué habla? “Ahora estoy en el silencio”, respondió Ottón con media sonrisa.


 

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