Los gobiernos necesitan más participación ciudadana para no fracasar, señala experto

El investigador mexicano Luis Fernando Aguilar dictó la conferencia en el acto de los XX años del Doctorado en Gobierno y Políticas Públicas de la UCR.

Atrás quedó la época en que se cuestionaba a los gobiernos por falta de legitimidad o de potestades para ejercer ese poder centralizado y vertical ante una ciudadanía cuyo rol era básicamente el de esperar los resultados.

El cambio de siglo consolidó la ola democrática y pasó la página de la legitimidad, pero enfrentó a los gobiernos a otro problema quizá igual de complejo: el de la eficacia para atender las tareas postergadas y las demandas populares cada vez más complejas. Entramos a la era de los gobiernos insuficientes, como concluye la reflexión de Luis Fernando Aguilar,  director fundador del Instituto de Investigación en Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Guadalajara.

En la celebración del XX aniversario del Doctorado en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad de Costa Rica (UCR), este miércoles, el profesor e investigador mexicano dictó la conferencia central con una reflexión aplicable para Costa Rica, “un país que tiene ventajas” para aplicar el concepto moderno de gobernanza, dando por cierta la necesidad del Gobierno de trabajar con recursos de otros actores sociales y con políticas públicas articuladas que eviten los sectarismos.

Luis Fernando Aguilar, experto mexicano en políticas públicas, de la Universidad de Guadalajara.

“Repensar el gobierno, las políticas públicas y la sociedad en el siglo XXI; oportunidades y desafíos” es el hombre de la conferencia de Aguilar, cuyas conclusiones enfocan la necesidad de una participación ciudadana más activa, que trabaje con el Gobierno y con fuerzas del mercado. De lo contrario, el Gobierno seguirá quedándose corto ante las demandas populares y la población seguirá perdiendo confianza en el sistema político democrático ante la incapacidad de satisfacer sus necesidades. Esto, por tanto, podría provocar la vuelta a opciones autoritarias que se suponían ya superadas con el cambio de siglo.

“El nuevo proceso gubernativo de la sociedad, que ya no puede ser exclusivamente gubernamental, encuentra resistencias en el gobierno, en la administración pública y en la misma academia, debido a nuestra costumbre y aprecio a la autonomía y autosuficiencia del gobierno y al estilo jerárquico-burocrático de gobernar. Sin embargo, para la libertad, la seguridad, la estabilidad, la integración y la prosperidad de nuestras sociedades se requiere poner en movimiento todos los recursos colectivos que una sociedad posee el poder político, la productividad e innovación de los mercados y los vínculos morales y emocionales de las agrupaciones sociales a las que pertenecemos y dan sentido y bienestar a nuestras vidas personales”, apuntó el invitado,

Es parte del concepto moderno de “gobernanza”, que el Diccionario de la Real Academia Española empieza definiendo como un “arte o manera de gobernar” que promueve el equilibrio entre Estado, sociedad civil y el mercado. El concepto se empezó a utilizar así en 2001, recordó Aguilar, como una señal de cambio de enfoque de las políticas públicas en el nació el Doctorado de la UCR, único en Centroamérica, como resalta su director, Carlos Murillo Zamora.

“En junio de 1998 se hizo la primera convocatoria y se registran 36 estudiantes. Había una necesidad de profundizar en el estudio de las políticas públicas (…) Se estaba transformando el país después de una época en la que se hablaba de la reforma del Estado, pero en un momento de nueva comprensión de la dinámica política, dejando atrás las visiones particularizadas y avanzando a un sistema de políticas que se conectan entre sí. No estamos ya en el escenario en que un gobierno toma una decisión y la ciudadanía es solo la destinataria. Son momentos de coautoría, de participación mucho más allá de la participación electoral y ese es un desafío que enfrenta Costa Rica”, comentó Murillo tras la conferencia de Aguilar.

Costa Rica salió catalogada en 2013 como el país de menor participación ciudadana, según un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El desarrollo del modelo democrático se ha basado sobre todo en acciones que los ciudadanos han delegado en sus representantes, los cuales cada vez reciben menos confianza, según numerosas ciudadanas sobre apoyo al sistema político.

Para Aguilar, se necesita crear instituciones de participación ciudadana que garanticen una mayor acciones de organizaciones civiles y que definan los formatos de acción, los alcances y los requisitos. Así, “con ellas”, los gobiernos suman recursos (intelectuales, operativos, financieros…) y pueden ejercer un rol directivo diferente al tradicional, más tendiente a coordinar que a instruir.

“Se requiere asimismo poner en movimiento formas de cooperación y asociación entre los gobiernos que integran un Estado nacional y entre los mismos estados y sociedades nacionales. El gobierno no pierde su rol directivo de rector y líder social, pero lo ejerce en numerosos asuntos públicos de manera postgubernamental y postjerárquica, ‘abierta’”, añade Aguilar.

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