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Las cancelaciones de Fabricio Alvarado: “una apuesta arriesgada”

En esta segunda ronda electoral, el candidato de Restauración Nacional canceló debates, suspendió entrevistas e impuso filtros a la prensa.

Las constantes cancelaciones a debates y actividades públicas se han convertido en una de las principales características de Fabricio Alvarado como candidato presidencial en esta segunda ronda, o, al menos, eso podría desprenderse después de analizar cómo evitó seis de estos espacios, suspendió entrevistas en el proceso y filtró su comunicación con la prensa desde febrero pasado.

Entre otros, el candidato por el Partido Restauración Nacional (PRN) canceló la participación en los debates del Programa Estado de la Nación, de la Universidad de Costa Rica (UCR), de la Universidad Nacional (UNA), del Tecnológico de Costa Rica (TEC) y de la Universidad Nacional Estatal a Distancia (UNED), así como el de la Cámara Nacional de Radiodifusión (Canara).

Además, suspendió entrevistas como lo hizo el pasado 28 de febrero, cuando tenía pactado un compromiso con la periodista Vilma Ibarra en su programa Hablando Claro, que finalmente evitó de última hora.

Asimismo, estableció una barrera con la prensa en general, con medidas como establecer un filtro en línea para las entrevistas con periodistas; así como cuando prohibió a sus diputados electos hablar antes de ser previamente “capacitados”.

Sobre las cancelaciones de debates, Alvarado había manifestado que no podía asistir a todas las propuestas planteadas en un vídeo publicado el 2 de marzo pasado en sus redes sociales, en el que aseguró que su campaña quería direccionarse con especial interés en visitar los territorios, sobre todo, porque le parecía imposible aceptar todas las invitaciones.

“Es por eso que como equipo tomamos la decisión de no asistir a todos, porque no podríamos. Sería imposible para nosotros asistir a esa cantidad; hablamos de cerca de 40 invitaciones”, subrayó.

Incluso, Alvarado canceló debates a los que había confirmado su asistencia, como el organizado por la Universidad de Costa Rica (UCR), cuya invitación había aceptado públicamente en dos ocasiones distintas, pero finalmente terminó declinando su participación.

Primeramente, había afirmado que debatiría en la casa de enseñanza “para aquellos que andan diciendo que le andamos huyendo a debatir en las universidades públicas”. Sin embargo, finalmente terminó diciendo –a través de su equipo de prensa– que no podría presentarse por “asuntos de agenda”.

Algo parecido le había ocurrido al Estado de la Nación, cuyo debate se cayó apenas cinco días antes de realizar una actividad similar. Suerte diferente corrió el Tribunal Electoral Estudiantil del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), para el que Fabricio Alvarado ni siquiera ofreció una respuesta por escrito.

Varios de ellos se organizaron en forma de conversatorio con el candidato oficialista Carlos Alvarado; sin embargo, fueron apenas parte de un amplio grupo de actividades que no pudieron realizarse, especialmente, en colegios profesionales y centros de enseñanza.

En las últimas semanas, el aspirante sólo asistió a debates como los de Radio Columbia, la Universidad Latina, el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA) y el Grupo Extra; aunque mantiene en pie su asistencia para los que organizarán Monumental, Repretel, el Tribunal Supremos de Elecciones (TSE), el Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart) y Televisora de Costa Rica, en ese orden.

Filtros a la prensa

Además de sus reiteradas cancelaciones, la comunicación del candidato con la prensa no ha sido la óptima. Incluso, se recuerda la imposición de una página en línea para filtrar la comunicación con los medios, mediante el dominio fabricioprensa.com, anunciado desde el 13 de febrero pasado.

Según Alvarado, lo que se quiso fue “ordenar” las consultas a través de la herramienta digital; no obstante, fue criticada por cuestionar al periodista interesado sobre sus preguntas, además de brindar el espacio para la solicitud de entrevista. Esto finalmente fue corregido.

Al respecto, el candidato había manifestado que se trataba de un esfuerzo para trabajar con “inmediatez”.

Además de este filtro, el partido había girado a inicios de marzo una prohibición a sus diputados electos para que no emitieran declaraciones hasta ser debidamente “capacitados”, un proceso de varias semanas que buscó organizar al bloque de 14 congresistas elegidos el 4 de febrero pasado.

Esta imagen contrastó con la mostrada por el candidato y su partido en la primera ronda, especialmente a inicios de la campaña, cuando las intenciones de voto apenas les colocaban cerca del margen de error de las encuestas.

Apuesta arriesgada

Para el politólogo Gustavo Araya, las decisiones como no acudir a debates son parte de una estrategia política que podría considerarse como una “apuesta arriesgada”.

Por un lado, Araya reconoce que es una respuesta a cuestionamientos sobre las capacidades del político, de su equipo de gobierno y de sus habilidades para comandarlo en relación con las de su oponente; las cuales podrían ser evidenciadas en este tipo de escenarios, vistos, en mayor o menor medida, como espacios clave para la toma de decisión.

“Si tengo la desventaja de que el antecedente son los señalamientos de equipo, por ausencia y capacidad, y tengo una formación y un ejercicio público que no me favorecen, efectivamente lo que uno hace es un balance para decidir si va o no va a los debates, y para decidir a cuáles sí y a cuáles no”, apuntó Araya.

“¿Cuáles son los debates a los que voy? Los menos especializados, los que me permitan dar respuestas más generales, los que me convoquen a mayor cantidad de gente, sin caer en temas de carácter técnico, para no exponer mis carencias”, subrayó.

Eso sí, para el politólogo, se trata de un pensamiento peligroso en la medida en que, si bien no expone las carencias cuestionadas, tampoco las supera; algo por lo que considera iluso comparar a lo actuado por Fabricio Alvarado y el expresidente Óscar Arias en su momento.

“La gente tiende a asemejar esto con lo que hizo Don Óscar Arias de no asistir a los debates, pero él no estaba siendo cuestionado en términos de equipo o de formación personal. Liberación Nacional tenía con qué llenar los espacios y tampoco existían dudas sobre la formación de Óscar Arias”, señaló.

Por este motivo, advirtió que, según considera, la estrategia del candidato evangélico tiene “una fisura” dentro de sí misma, pues “termina sin llenar el espacio de las críticas que se hacían en los distintos niveles”.

“El espacio quedó y nunca fue saldado; esto no se terminó de satisfacer. Si usted le pregunta a la gente si Fabricio está capacitado o no, seguramente le darán la misma respuesta que al inicio de la campaña. Además, si la pregunta es si puede dirigir un equipo, aunque sea prestado o del más alto nivel, sigue habiendo la misma duda”, explicó.

“Es una apuesta muy arriesgada porque puede ser que no le resten los votos, pero definitivamente no se los ganará”, concluyó.

Este Semanario buscó al candidato Fabricio Alvarado a través de su equipo de prensa y lo intentó localizar en una visita que sostendría en el Mercado Central de San José al mediodía de este martes. Sin embargo, no fue posible obtener una respuesta al cierre de esta edición y el aspirante presidencial, de último momento, canceló la actividad a la que asistiría.

 

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