Presidente Luis Guilermo Solís 2014-2018

“Lamento profundamente los préstamos para el cemento y las expresiones de enojo que no pudimos mitigar”

“Yo soy por vocación profesor. Soy hijo de maestra, soy padre de maestro, soy maestro y ahí voy a terminar mis días”. Luis Guillermo Solís

Comenzó su mandato hace cuatro años, luego de una campaña en la que arrancó como un desconocido, diciendo que tenía solo cuatro trajes y un reloj. Presentándose como la alternativa a un candidato desprestigiado, que abandonó la contienda antes de la elección y como el cambio a un modelo de gestión bipartidista que había provocado una profunda insatisfacción en la ciudadanía.

Estableció un romance con el electorado que lo premió con 1,3 millones de votos y se dispuso a esperar el “cambio”. Un cambio difuso en su formulación. Para algunos era una revolución ética y para otros un país nuevo que iba a triunfar en donde sus predecesores habían fallado. Disolvería los consejos de transportes, bajaría la electricidad, investigaría la corrupción, y sin necesidad de reforma fiscal –a puro ahorro de aquí y de allá- equilibraría el déficit.

Resultó que verla venir no era lo mismo que bailar con ella y la finca –además de encharralada- estaba repleta de un sinfín de problemas ocultos y de gente que además de servir, tenía la intención de servirse.

A la hora de los balances, recuerda que su administración enfrentó un huracán, varias tormentas (tropicales y de las otras), puso a raya la inflación, contuvo el desempleo, mantuvo a los niños en los comedores escolares –aún en vacaciones-, mejoró las exportaciones, impulsó el turismo enérgicamente y logró reducir la pobreza.

Dice que lamenta el “cementazo” y que, los controvertidos créditos que el empresario obtuvo en la banca pública lo hacen sentir triste y afectaron su imagen y la del gobierno. Admite que tal vez su discurso final ante el Congreso pintó un país más optimista que el país real.

Se llama Luis Guillermo Solís y ahora, en las horas finales de su administración, conversó con UNIVERSIDAD.

Presidente, cuando usted hacía campaña me dijo que si llegaba a ser presidente se planteaba tres desafíos: devolver la economía del país a la prosperidad, distribuir con justicia y dar muestras contundentes e incuestionables de la lucha contra la corrupción. Me dijo que no lograr alguno de los objetivos sería, y esas fueron sus palabras, un Guantánamo para su corazón. ¿Cómo se siente hoy con el cumplimiento de aquellos desafíos que se planteó como candidato?

-Pues mire, me siento satisfecho de la labor realizada aunque me hubiera gustado hacer más. Evidentemente uno siempre aspira a tener una gestión mucho más exitosa. Creo que en los tres ámbitos ha habido avances, me parece que no todos los temas están resueltos pero que estamos en un lugar diferente al que nos encontrábamos en 2013, me siento bastante seguro de poder afirmar que estoy entregando al país mejor de como lo recibí.

Estoy seguro que será don Carlos Alvarado Quesada un presidente mejor que yo y su gobierno será mejor que el mío, y por lo tanto también él logrará mejorar la gestión que hasta el momento se ha realizado en estos cuatro años. Creo que la economía ha crecido sistemáticamente, un interés promedio de 3.5% cada año de los cuatro de mi mandato a pesar de que hemos tenido desastres climatológicos, telúricos, vulcanológicos, que nos han requerido inversiones que no estaban previstas para mitigar los efectos.

Se ha reducido la pobreza, mejoró un poquito el indicador de Gini y se ha avanzado también en temas de igualdad, eso puede ser discutible como lo decía hoy el Semanario Universidad pero está ahí. Y después se ha avanzado también en transparencia, hoy Costa Rica es uno de los países mejor calificados por la OCDE en temas de gobierno abierto.

Entonces creo que no me llevo un Guantánamo en el corazón.

Dentro de la misma dinámica de las cosas que ocurrieron en su administración, no necesariamente acciones suyas, escoja dos de las que se avergüencen o se arrepienta.

-Una que por lo menos me deja muy insatisfecho es que no logramos avanzar más en el tema del tren eléctrico, que era una de las grandes expectativas que teníamos, el haber logrado al menos concretar una línea de ese tren. Quedan avanzadas las negociaciones y los recursos para que se pueda realizar esa tarea pero no lo logramos.

Y también en el ámbito de las infraestructuras el hecho de que no pudiéramos avanzar más en la carretera San José-San Ramón, esa es otra que yo tenía muy para mí como algo que debíamos de lograr.

También ya está semana queda habilitada la intersección del aeropuerto, que si bien es cierto no forma parte de ese paquete, va a ayudar mucho a mejorar los tiempos de ingreso a San José, pero este es un tema que yo hubiera querido que se lograra avanzar mucho más.

Y un tema que no me avergüenza pero que sí lamento profundamente es todo lo que tiene que ver con los préstamos para la compra de cemento, lo que ocurrió en el Banco de Costa Rica, las expresiones de enojo que no pudimos mitigar, explicarlo con suficiente rapidez y contundencia a la ciudadanía de que estábamos haciendo lo que teníamos que hacer, es decir afianzando la institucionalidad nacional para garantizar que las investigaciones que se hagan sean las que tiene que hacer la administración de justicia y no las especulaciones que pueden llevar a equívocos posteriores.

Me parece que eso tuvo impacto muy fuerte sobre el gobierno y no lo logramos neutralizar a tiempo, diciendo lo que hemos dicho recurrentemente que es la verdad pero que no llegó rápido.

Don Luis, ¿le faltaron reflejos?, ¿le sobró lealtad?

-No yo creo que lo que hubo fue una situación que no pudimos medir en su momento porque estábamos comprometidos todos con la abertura del duopolio del cemento, y por lo tanto las acciones que se habían emprendido quedaban algunas de ellas, las que después se han expresado como sospechosas de ilícitos, muy opacadas en ese esfuerzo que sí teníamos legítimo por el duopolio.

Entonces mucho de lo que pasó no lo estábamos percibiendo creo con suficiente claridad como algo que resultó indebido para las personas.

Ahí uno podría entender que en ese contexto (porque viendo la complejidad de una administración, en conjunto están pasando muchas cosas a la vez), le metan un gol al presidente.

-Especialmente porque uno confía que los mecanismos de control por ejemplo de los préstamos en los bancos están funcionando, es decir nadie se pone a pensar si se está haciendo algo ilegal entre los controladores aéreos del aeropuerto, uno supone que todo está funcionando bien y que por lo tanto los mecanismos que hay de supervisión y tal, están en su lugar.

Si eso empieza a fallar y hay un problema sistémico pues uno se da cuenta cuando los resultados ya producen una situación grave verdad.

Justamente en esos sistemas de control, ¿hubo falta de cuidado? ¿Hubo falta de cuidado en no advertirle a tiempo el perfil de este empresario?  Es decir usted se reunió siete veces, es que ese número es un número que…

-Bueno yo no, yo me reuní una vez.

Él visitó siete veces su casa.

-Visitó la Casa Presidencial para reunirse con otras personas y él como lo he señalado ante la comisión respectiva, en el momento en que estas reuniones tuvieron lugar, no había ninguna cosa que señalara que este señor tenía ninguna cuenta extraña, entiendo que esos créditos estaban al día.

En eso además yo no me di cuenta de esas reuniones, tuvieron lugar en otras oficinas con otros funcionarios y cuando él por medio de nuestro asesor legal pidió una cita para tratar de inducirme a autorizar cosas que no había logrado en las reuniones anteriores, porque no logró ningún favor y vino a decirme que se le estaba achacando malos manejos que tenía en sus empresas, yo lo recibí y lo despedí después de haberlo escuchado sin hacer ningún acuerdo con él de ningún tipo.

Yo solamente me reuní esa vez con él, nunca lo llamé antes, nunca lo llamé después…

Por eso le digo presidente: ¿Lo cuidaron adecuadamente? Porque para eso los Estados tienen inteligencia. 

-La integridad del presidente, yo, por lo menos, muy satisfecho de que me han cuidado bastante bien y me parece que Mariano Figueres ha sido un buen director de Inteligencia y Seguridad, como le digo en este caso a mí nadie me advirtió que había algo raro porque hasta donde yo entiendo no lo había en ese momento cuando habló conmigo el señor.

Pero bueno, eso ha sido interpretado por algunos como un endoso a don Juan Carlos Bolaños cuando en realidad yo lo que digo es, que en el momento en que esto ocurrió él estaba haciendo una serie de movimientos para obtener un espacio para la importación del cemento chino, del cual yo imaginaba todo estaba normal; los bancos que tienen sus propios protocolos, es que los protocolos bancarios son bastante sofisticados.

Bueno, son bastante sofisticados para los mortales, pero en el caso con Juan Carlos Bolaños es que estos protocolos no fueron tan rigurosos.

-Así es, pero por eso que yo creo que la investigación está donde tiene que estar que es en el ámbito judicial, ahí se tienen que definir las fechas en que la cosa ocurrió, quiénes eran los responsables de dar seguimiento a los préstamos, si hubo o no hubo intervenciones indebidas de algún funcionario público. Claramente no mías porque yo no hice ninguna llamada para facilitar un préstamo ilegal de don Juan Carlos ni nada por el estilo, no he recibido pagos de él, no tengo dádivas de ningún tipo.

Entonces pues habrá que ver, y yo creo que la investigación va en el proceso que corresponde y será el Ministerio Público y la Fiscalía General la que resuelva, cómo es que eso se decanta y quiénes son los responsables que yo espero serán en su momento castigados con el rigor de la ley que corresponda, según los no entiendo que puedan haber cometido, si se cometieron alguno.

¿Cómo lo hace sentir el caso? Porque en esas semanas previas a que usted fuera electo presidente, se estableció una especie de contrato con la ciudadanía y creo que usted lo aceptó de buena gana. Se le veía ilusionado a usted y la ciudadanía estaba ilusionada con usted. ¿Qué sabor de boca le deja a usted este caso?

-Bueno, como lo dije ayer en el discurso ante la Asamblea Legislativa, me siento muy triste, lo lamento mucho, yo hubiese querido que eso no ocurriera porque en efecto, además, sigo teniendo un asegurado respeto por la legalidad y la administración ha hecho un montón de cosas precisamente para garantizar la transparencia.

Hemos intervenido Judesur, el Infocoop, hemos enviado proyectos de ley para mejorar la selección de miembros de las juntas directivas de los bancos, hemos hecho todo un esfuerzo sobre el lavado de dinero, hemos aprobado leyes para buscar la mayor transparencia en término de beneficiarios últimos para evitar la elusión y la evasión fiscal.

O sea, que realmente se han hecho muchas cosas para garantizar transparencia y que esta que es importante pero es una de muchas opciones, no permita visibilizar ese otro esfuerzo, pues es algo que ciertamente lamento y afectó sí la credibilidad de la administración y la imagen del presidente. No podría decir otra cosa.

Presentó usted cincuenta tomos del informe final, ¿cree que estos cincuenta tomos reflejan al país real? ¿El país que emana de esas páginas es más optimista que el país que uno vive en las calles?

Sí, yo creo que sí pero…Le voy a decir por qué: la gente que ve ese discurso es poquísima, no sé cuántas, miles…

Toda esta redacción lo escuchó atentamente.

-Sí bueno, ¿pero somos cuántos con respecto del resto del país? Yo quisiera contrastar la opinión de la burbuja metropolitana con la opinión que tienen los habitantes de Talamanca a los que les hicimos dos puentes que nunca tuvieron antes, sobre el río Suruy y sobre el río La Estrella, ahí se invirtieron en un puente 1.100 millones de colones y en el otro 800 millones de colones, y se enlazaron con el resto del país y se hicieron comunidades que antes estaban aisladas.

La  carretera a El Caobo allá en La Cruz, una comunidad que está totalmente aislada en donde las mujeres que producen pan ahora pueden llevarlo a vender los domingo a La Cruz en autobús.

Las comunidades que hoy están con aceras en la Barra del Colorado, más de…¿cuántos kilómetros eran? Un montón de kilómetros de aceras que nunca tuvieron y que ahora les permitirán en las llenas de este año, caminar por esas aceras sin mojarse los pies en agua contaminada con coliformes fecales.

Las buenas gentes del Caribe Sur, 14.000 personas que van a tener agua potable gracias a los noventa kilómetros de cañería del acueducto que va a estar listo a mediados de julio.

Es decir podríamos hacer una lista enorme en el país de cosas que se han hecho, la Ruta de la Leche en Nicoya, la canalización de aguas en Cieneguita de Limón, la ruta 257 que ya está lista y que todo mundo decía que no se podía hacer entre la Ruta 32 y el puerto de Moín.

De cosas que están ahí y que son el país real, solo que no se recuerdan o se perciben con suficiente claridad desde estos pequeños otros espacios en donde vivimos una cantidad de personas que estamos acostumbrados a tener agua, luz y bien que mal, carreteras, servicios de salud, etcétera.

Vaya, Ernesto, y con todo respeto se lo digo, vaya a La Carpio y pregunte por la escuela.

Lindísima…

-No y además, una escuela que se repetirá ahora en Cieneguita en Limón, otra escuela parecida a esa, o vaya a El Rosario de Naranjo y pregúntele a los muchachos de ese colegio, que son especialistas en robótica, si tienen o no tienen hoy posibilidades mayores que las que tenían antes gracias a la construcción que se ha hecho ahí y en decenas de otras escuelas y colegios en nuestro país.

Yo creo que sí hay quejas, por supuesto que las hay, y me parece que todas ellas son legítimas en una sociedad democrática y abierta, pero la realidad está más lejos del Valle Central, y está mucho más lejos que las demandas que tienen los sindicatos que se reúnen en la Avenida Segunda, y está más lejos de las quejas de los empresarios que no quieren pagar impuestos algunos de ellos y hacen, como han estado haciendo, movimientos con diputados específicos en la Asamblea Legislativa para detener el debate.

Cuando comenzó su administración, la tasa de homicidios era de 8,7 cada cien mil. La meta que se propuso su administración fue bajarla a 7 y hoy está en 12. Es decir, no sólo no bajó sino que se disparó. Al frente de esa área usted escogió a don Celso Gamboa, inicialmente, como ministro de Seguridad, luego con él pasó todo lo que pasó y sigue pasando ¿Cómo valora usted aquel nombramiento y cómo evalúa ese nombramiento en el fallo de la meta en un área tan estratégica?

-Bueno, una contextualización de las cifras sobre crimen violento, cuando nosotros llegamos al gobierno en el 2014, recibíamos un tercio de las drogas que hoy salen de Colombia. Se ha multiplicado por tres la exportación después de los acuerdos de paz, y por lo tanto todo el ecosistema de narcotráfico en Costa Rica se ha visto impactado por esa realidad.

El 60% de crimen violento que hoy experimenta el país está directamente asociado al narcotráfico. Si usted le resta esa cantidad, cosa que no se puede hacer, pero si lo hiciera para efectos académicos, y dejara nada más -entre comillas- los homicidios normales que tiene la sociedad, que es otro 40%, donde hay cosas atroces, femicidios etcétera, nosotros tendríamos índices parecidos a los de Chile o a los de Uruguay.

Toda la policía está en la calle, tenemos ahora un equipamiento como nunca lo tuvimos antes en la historia del país, cuatro radares, tres patrullas de 110 pies, una nueva flotilla de aviones, cuatro nuevos helicópteros que vienen dentro de seis meses, 2.500 policías que no pudimos contratar durante dos años y medio porque no teníamos la ley de sociedades aprobadas, una Escuela Nacional de Policía de cincuenta millones de dólares donados por la República Popular de China y aprovisionada por la Unión Europea.

Ahora las condiciones con las que contará la administración Alvarado Quesada para reducir ese porcentaje de crimen violento están mucho más ajustadas a la realidad, cosa que nosotros no pudimos disponer de ello, además de los 21, casi 22 millones de dólares en construcción de infraestructura policial.

Ahora usted me pregunta por don Celso, don Celso era viceministro de la  Presidencia, director de la DIS en la administración Chinchilla, había sido calificado con altas calificaciones por su trabajo también con viceministro en temas relacionados con narcotráfico.

En el PAC no teníamos expertos y seguimos sin expertos en materia de seguridad pública, era natural que el que ha tenido una relación muy cordial con la transición fuera un candidato que se pudiera escoger como… E hizo un trabajo muy bueno como ministro verdad, especialmente dotó de mucho equipo móvil a todo el país y cuando él reconoció que fue que renunció para aspirar a un puesto como fiscal, él era subrogante, yo lo despedí con gratitud porque el esfuerzo que hizo era significativo.

Después de ahí Celso no tuvo más que ver, fue sustituido por el señor viceministro que él tenía, que era don Gustavo Mata, y bueno seguimos con el proceso hasta el día de hoy. Yo sí creo que es muy lamentable que tengamos esa epidemia de violencia, pero como le digo hay una situación de geopolítica regional que creo que es inescapable.

Otra de las áreas que sigue crítica cuatro años después es la de infraestructura. La construcción de obra pública es uno de los negocios más lucrativos del país y hay muchos intereses en juego. ¿Le dieron mucha guerra las constructoras privadas? ¿Juega la industria a hacerse tomas de judo y a trabarse unas a otras y todos pagamos el plato?

-No, no me dieron mucha guerra pero sí tuvimos una relación que no necesariamente fue armónica todo el tiempo. Sobre el tema de la infraestructura hay mucho mito, en esto no se avanzado dicen algunos. Mentira, sí se ha avanzado mucho.

Desde la platina que es quizás el más emblemático de todos los proyectos, porque había sido imposible en dos administraciones anteriores resolverlo, hasta lo que yo diría es el más sofisticado de todos los proyectos que fue el viaducto entre la 32 y el puerto de Moín en la terminal de contenedores, y ahí en medio una obra (y voy a ser cuidadoso, porque ayer dije que había sido heróico el esfuerzo de Hacienda y ya hoy titularon que yo dije que había sido yo heróico manejando el plan fiscal).

Yo diría que extraordinariamente exitoso en muchos de los proyectos que se hicieron y voy a seguir mencionándolos… Diay ya he hecho bastante referencia aquí, pero qué se yo, la carretera entre Grecia y Poás, la ruta 160 a la Península de Nicoya que ya se está asfaltando, una gran cantidad de puentes y reparaciones que se hicieron para mitigar los efectos de Nate y de Otto, que hemos invertido cualquier cantidad de plata.

Toda la obra vial cantonal en su primera parte, ya se esté negociando la segunda, hoy tenemos precisamente en Casa Presidencial a los alcaldes para explicarles cómo es que vienen los desembolsos del BID parte dos para la red cantonal. Estuvieron presidiendo la reunión Mercedes y doña Claudia Dobles.

Entonces yo creo que se ha hecho mucho, yo creo que salgo de la presidencia absolutamente convencido de que necesitamos un MOPT fuerte y regulador, y que buena parte de los problemas que tenemos es precisamente, que con un MOPT debilitado, se ha trasladado al Conavi una obligación política que no tiene, que no puede ejercer con solvencia. El que debe, el rector de la construcción de obra pública en cualquiera de sus modalidades (y yo creo que tenemos que abrirlas todas: concesiones, asociaciones público privadas, propia construcción del MOPT etcétera), requiere de un ministerio fuerte.

La Contraloría tuvo un rol muy crítico sobre iniciativas de gobierno, ¿se convirtió la Contraloría en rector político en su administración?

-Yo creo que la Contraloría tiene en su disposición una serie de leyes que pueden resultar obstaculizadoras de proyectos de forma innecesaria, mi peor experiencia al respecto fue con el Centro Nacional de Convenciones, ese proyecto estaba blindado por todas partes desde el punto de vista de la gestión, de la licitación que lo construyó, hasta el financiamiento, hasta incluso la administración del Centro Nacional de Convenciones que tiene que ser muy especializada y Mauricio Ventura lo hizo muy bien.

Tuvo sin embargo que afrontar en numerosas ocasiones convocatorias de la Contraloría que buscaban, siempre, una cosa más para evitar, para no cerrar el proyecto una y otra vez.

Bueno, a mí me parece que en ese caso fue evidente que había un exceso de intervención de la Contraloría que iba más allá de lo que era razonable, verdad.

No ha sido así en otros casos, nos han facilitado mucho el trabajo con algunos proyectos que eran importantes, ha habido comprensión de la Contraloría, pero la pura verdad es que, yo creo que sí, este gobierno fue sometido a mucho más control de la Contraloría que otros gobiernos anteriores, mucho mas.

Igual que la Asamblea Legislativa, no sé cuántas veces, más de 150 veces llamaron a los ministros a ser interpelados en la Asamblea, cosa que nunca en la historia de este país había ocurrido. 

Usted acaba de cumplir sesenta años, y está saliendo de lo que tal vez sea el mayor desafío de su vida. Está en una edad en que no es un muchacho pero tampoco es un anciano. ¿Cómo se visualiza? ¿Qué viene después de ser presidente? 

-Bueno, mire, como yo no tengo negocios y no tengo vida en la empresa privada etcétera, lo único que me queda es volver a mi vida académica con la cual además voy a estar encantado.

Yo he dicho que no voy a participar en la política activa porque yo no buscaré una relación en ningún momento ulterior ni a a cargo de presidente ni a cargo de la elección popular, eso lo dije desde la campaña y lo sigo manteniendo como un objetivo fundamental en los próximos años.

Yo soy un académico, tengo afortunadamente un cuarto de tiempo en propiedad en la Universidad de Costa Rica. Puedo hacer consultorías, puedo y quiero escribir un poco más sobre mi experiencia en el cargo.

Tengo alguna invitación, si pudiera hacerse, para dar clases en Estados Unidos durante un periodo corto. Eso va a depender mucho de cómo me vaya con la operación pero la verdad es que mi trabajo será el trabajo de toda la vida, yo soy por vocación profesor. Soy hijo de maestra, soy padre de maestro, soy maestro y ahí voy a terminar mis días.


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