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La silenciosa guerra por banda de 2.600 MHz es el siguiente paso en el pulso por desarrollar 5G en Costa Rica

Gobierno espera que devolución de tres segmentos de frecuencias (3.400 a 3425, 3.425 a 3.500 y 3.600 a 3.625 MHz) sea suficiente para que Aresep autorice una licitación que podría durar más de año y medio; entretanto, se mantiene una discreta lucha por la otra frecuencia atractiva, la 2.600 MHz.

El pulso por el desarrollo de las tecnologías móviles de quinta generación (5G) está lejos de haber terminado con el acuerdo para la devolución de frecuencias  anunciado por el presidente Rodrigo Chaves el pasado 7 de setiembre. El Gobierno logró recuperar atractivas bandas de 3.400 a 3.600 MHz, pero, fuera de los focos, se mantiene una guerra de baja intensidad por el otro apetecido segmento, los 2.600 MHz.

En el Acuerdo mutuo de devolución de espectro firmado por Chaves y los jerarcas de MICITT, ICE y RACSA, se estipuló que RACSA devolvió la mitad de las frecuencias que disponía (3.425 a 3.500, y 3.600 a 3.325 MHz), y se quedó con las frecuencias de 3.500 a 3.600 MHz. A ello se sumó el segmento de 3.400 a 3.425 MHz, lo único que se le pellizcó directamente al ICE.

De manera significativa, no hubo ninguna mención en el Acuerdo a la frecuencia de 2.600 MHz en poder del ICE. En el comunicado oficial se hizo una única indicación: “Para el caso de las otras bandas de frecuencias en los tres rangos del espectro radioeléctrico citados (incluyendo 2.600 MHz), se seguirán realizando esfuerzos, continuándose con los procesos jurídicos correspondientes, para seguir propiciando el marco habilitador para la efectiva competencia efectiva”.

¿Por qué no se resolvió el caso de la frecuencia de 2.600 MHz, si los informes de SUTEL que cuestionaban el uso ineficiente del espectro lo citaban igual que al de 3.500 MHz? En mayo, UNIVERSIDAD consultó si era viable un concurso que no incluyera estas dos frecuencias: Gilberth Camacho, presidente del Consejo Directivo de la SUTEL, indicó que el proceso podría no resultar exitoso con las bandas disponibles.

Ahora que se tienen bandas entre 3.400 y 3.625 MHz, ¿es viable el concurso sin 2.600 MHz? Camacho respondió con prudencia: “La SUTEL, antes de emitir cualquier criterio, hará una revisión y valoración del acuerdo MICITT-ICE para conocer los detalles sobre la devolución de las frecuencias anunciada por el Poder Ejecutivo. Además, SUTEL debe analizar técnicamente las condiciones del espectro disponible por el Acuerdo, para efectos de la licitación, por ejemplo: la experiencia internacional y las economías de escala, en las bandas de frecuencia, producto de dicho Acuerdo”, manifestó.

Es decir, la SUTEL todavía no ha dado luz verde a una licitación para 5G, sin 2.600 MHz. Y, en caso de avalarla, apenas inicia el proceso del concurso, que suele llevar 18 meses, sin incluir las partes de adjudicación, firma de contrato, refrendo de Contraloría y posibles apelaciones.

¿Qué pasó con la 2.600?

Hay dos temas relevantes sin resolver aún. Aunque Chaves anunció que el ICE incursionaría en 5G el próximo año, e incluso se hizo referencia en el Acuerdo a un “Plan de Implementación 5G en el Grupo ICE”, de  ICE y RACSA, no hay claridad en esto. Se consultó al ICE sobre la inversión y las frecuencias que se asignarían.

“Como se ha indicado, el ICE iniciará la comercialización de servicios de tecnología 5G dirigidos a redes privadas en 2023. La inversión para comenzar este proyecto está aún en análisis, debido a la necesidad de garantizar un ecosistema de telecomunicaciones robusto que respalde su calidad. Sobre el uso de las frecuencias, el Instituto se mantiene atento a las indicaciones y las acciones que ejecute el MICITT como rector del área”, fue la respuesta.

Pero, al consultar al MICITT, la pelota regresó a la cancha del ICE. “El modelo de negocio para ofrecer servicios de telecomunicaciones disponibles al público es una determinación que realiza cada persona jurídica o física dentro del mercado de telecomunicaciones, por lo que excede del ámbito de la Rectoría de Telecomunicaciones esta definición”, indicaron.

La otra gran pendiente es la situación de este segmento de 2.600 MHz. A finales del gobierno anterior, se iniciaron procesos legales para la devolución de las frecuencias, en marzo con 3.500 MHz y en abril con 2.600 MHz. La actual administración consideró que era más eficiente el atajo de la devolución de mutuo acuerdo y lo concretó en el primer caso.

Con respecto al segundo, MICITT refirió que la situación de cada banda de frecuencias, por sus características técnicas, situación jurídica, registral y de uso, es única y diferenciada. “Por lo anterior, el trámite relativo a las frecuencias de la banda de 2600 MHz es diferente y continúa su curso actual, de manera que el procedimiento administrativo sancionatorio instruido por el Poder Ejecutivo debe continuar para determinar la verdad real de los hechos respecto a los elementos esbozados por la SUTEL en sus criterios técnicos, bajo un procedimiento que asegure el debido proceso y derecho de defensa”, indicaron.

En el radar

Quiere decir que el MICITT continua con el proceso para recuperar la 2.600, pero por otra vía. Empero, consignaron que esperan resultados dentro del plazo de la directriz del presidente Chaves: seis meses. “La Ley General de Administración Pública establece un plazo de dos meses a partir de la intimación de cargos respectiva para la finalización de cualquier procedimiento administrativo sancionatorio, se espera obtener resultados dentro del plazo previsto por la ley”, se indicó.

¿Por qué esta diferencia en estas frecuencias claves? El exviceministro de Telecomunicaciones Teodoro Willink comentó que 3.500 MHz es la preferida por los operadores para instalar 5G. “Si se quería priorizar, por cuestiones de urgencia, la 3.500 es la más importante”; es decir, la que ya se había recuperado.

Y es que el tiempo cuenta: según las estimaciones del Acuerdo, un retraso de uno a cuatro años para implementar 5G puede representar pérdidas de $4.582 a $7.364 millones.

Pero hay otro elemento: Willink indicó que la frecuencia 2.600 MHz no solo es usada para el 5G, sino que era la preferida para 4G. “Es posible que haya despliegues en esa banda, que se tienen que solucionar. Podría haber afectación de usuarios del ICE”, comentó.

En todo caso, también podría representar la única opción de ICE para desarrollar su propio modelo para 5G (las frecuencias de 3.500 MHz son de RACSA).

Adicionalmente, este pulso por 5G provoca reacciones muy diferentes: la Cámara de Infocomunicaciones destacó que la recuperación de “un segmento de espectro ocioso” era un paso necesario para el despliegue de las 5G y aseguró que la recuperación del otro segmento ocioso es necesaria y debe concretarse en corto plazo para lograr un entorno más competitivo.

En el sector sindical del ICE, por el contrario, prevalece la sensación de que se afectó la posibilidad real de la institución de competir: César López, de Asdeice, criticó que el Acuerdo se presentó con dirigentes del sector privado y recalcó que se ignoraron las tendencias mundiales de este sector, mientras Sergio Olivares, de ANTTEC, resaltó que en el Acuerdo no se hace mención de frecuencias para el ICE y lo consideró un ejemplo de los esfuerzos para desmantelar el Estado.

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