Ingresos por moteles y tiendas cayeron entre 20% y 25%

La pandemia hizo que el IMAS invirtiera 9 mil millones extra para atender familias

Ahora la institución invierte en total ¢55.584.038.996 para responder las anteriores y las nuevas necesidades que demandan del Estado personas en condición de pobreza.

La pandemia hizo que el Instituto Mixto de Ayuda Social (Imas) tuviera que invertir ¢9.671.695.500 extraordinariamente para dar soporte a más familias afectadas por la crisis.

La institución cubre con su amplia sombrilla a 428.708 personas, pero al 7 de junio de este año sumó a 77.373 más, que estaban fuera de sus programas y que necesitaban el apoyo del Estado.

Antes el Imas giraba a personas con distintas necesidades ¢45.912.343.496 por los tres primeros meses del año, pero con los nuevos beneficiarios el dato se elevó a ¢55.584.038.996, según cifras que se desprenden del subsidio extraordinario y del Bono Proteger.

SUBSIDIO EXTRAORDINARIO

Este subsidio se destina a familias con jefatura femenina, pobreza básica, presencia de persona adulta mayor, niñez o persona con discapacidad, que no estaban cubiertas por otro programa del Estado antes de la emergencia por COVID-19.

El beneficio consistió en dos pagos: uno por ¢125 mil, realizado en abril, y otro por ¢100.000, realizado en junio. Para esta ayuda, las familias debían estar en condición de pobreza y no haber recibido otros depósitos del IMAS que superaran los ¢50 mil.

Este subsidio fue entregado a 32.406 personas, para un total de ¢4.050.820.500 desembolsados.

El grupo de mayor demanda fue el de las mujeres con edades entre 36 y 64 años, lo que implica 14.004 personas beneficiarias y una inversión final de ¢1.750.160.000.

El ministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social y jerarca del IMAS, Juan Luis Bermúdez Madriz, explicó a UNIVERSIDAD que los recursos del subsidio extraordinario se obtuvieron del propio presupuesto de la institución, mediante un recorte de gastos y redirección de dineros.

“Lo primero que hicimos fue un ‘raspado de olla’, que significó hacer una revisión del plan de compra —el cual se redujo a la mitad para el 2020— de tal manera que pudiéramos obtener recursos para los programas de inversión social. Revisamos también otros gastos de remuneraciones, con lo que suspendimos la activación de plazas que estuvieran vacantes y, al mismo tiempo, suspendimos el aumento salarial”, aseguró.

Con estos movimientos, la ayuda extraordinaria alcanzará para los dos depósitos previstos; pero es difícil que se redireccionen nuevos fondos para extenderla.

“Con los recursos que se han puesto a disposición estaríamos llegando hasta este segundo depósito. No obstante, nos corresponde ver el comportamiento de las fuentes de ingreso institucionales; porque, si bien tenemos proyecciones, mes a mes nos corresponde estar dando un seguimiento muy estricto a los gastos y a los ingresos. El resto de la oferta institucional está prevista para continuar con la atención, pero los recursos de este beneficio extraordinario nos alcanzan solo para este segundo depósito”, afirmó Bermúdez.

Además, el IMAS asumió una parte de las personas que solicitaron y a las que se les aprobó el Bono Proteger y giró ¢5.620 millones a 44.967 personas (ver nota aparte).

RECURSOS PROPIOS DISMINUYEN

El IMAS tiene los fondos necesarios para atender las necesidades regulares de sus ayudas, a partir del presupuesto anual de la institución. Estos ingresos se dividen en un 41% de aporte del Gobierno Central, 35% del Fondo de Desarrollo y Asignaciones Familiares (Fodesaf) y un 24% de recursos propios.

La mayor cantidad de población beneficiaria y de recursos económicos ejecutados se concentran en el beneficio Avancemos, con una inversión de ¢14.435.275.500, que ayudó a 153.200 estudiantes en el primer trimestre de este año.

El programa entrega mensualmente una cantidad de dinero por niño o niña matriculado en alguna de las modalidades de educación pública de secundaria formal. El monto de la transferencia varía según el nivel educativo y oscila entre ¢22.500 y ¢35.000.

En cuanto a dineros propios, el IMAS recibe ingresos por el 0,5% de planillas que deben pagar los patronos privados y las instituciones autónomas, las utilidades de las tiendas libres de los aeropuertos y el impuesto a los moteles, que se aplica mensualmente, por cada habitación. Cada motel paga según su categoría: la “A” una tarifa mensual de un 13% del salario base por cada habitación; la “B” un 10%, y la “C” un 5%.

Es en estos dos últimos rubros en los que el IMAS ha experimentado la mayor afectación durante estos meses.

“En el caso de los moteles y las tiendas, se han visto disminuidos porque estas actividades comerciales, a su vez, han tenido una reducción. Hemos proyectado una afectación de estos ingresos propios, que va del 20% al 25% para este 2020 y eso implica al menos entre ¢8 mil y ¢11 mil millones”, explicó el ministro Bermúdez.

Ante este panorama, el jerarca del IMAS pidió a los diputados y diputadas que aprueben el uso de más presupuesto para atender todas estas necesidades de la población.

“No aprobar el presupuesto para el Bono Proteger es una opción que no es viable para el país. Creemos que hay voluntad de que esa aprobación pase, porque no tenemos un ‘plan B’. No tenemos otra opción que aprobar los recursos de las utilidades del INS y extender el diferencial de combustibles lo más pronto posible. Aquí no hay otra salida”, finalizó Bermúdez.

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