Son multipensionados, pero unos pobres y otros millonarios

Por Hulda Miranda Picado hulda.miranda@ucr.ac.cr
Semanario UNIVERSIDAD con el apoyo de la Plataforma Periodística para las Américas, CONNECTAS

Mientras un centenar de multipensionados suma montos millonarios, por otro lado están quienes ni ganando dos pensiones pueden tener un ingreso suficiente para garantizar su calidad de vida.

De las más de 329.500 pensiones que se otorgan en los regímenes públicos, hay 540 personas que tienen una asignación mensual superior a los ¢5 millones, en monto bruto; es decir, apenas 0,16% del total de jubilaciones.

Ese pequeño grupo, sin embargo, consume casi el 3% de los ¢130.000 millones que se pagan por mes en estas pensiones.

Fuente: IVM, Jupema, Poder Judicial y DNP

La lista de pensiones altas del país la encabeza Rolando Ramírez Paniagua, de 82 años, con ¢13,8 millones, que por las rebajas aplicadas hace dos años se traducen en cerca de la mitad de ese monto. Ramírez fue gerente general del Banco Nacional en la década de los 80. Posteriormente fungió como ministro de Gobernación durante la primera administración de Óscar Arias.

Las otras pensiones que en montos brutos superan los ¢10 millones corresponden a varios excatedráticos de la UCR, entre quienes están algunas de las 339 personas que lograron, por fallos judiciales, ser exoneradas de la contribución especial y a quienes ahora el Gobierno busca hacerles los cobros, debido a nueva jurisprudencia sobre esto.

Algunas de estas personas son Bernardo Montero Bolaños, Jorge Enrique Romero Pérez, Julio Francisco Mata Segreda, Manuel Murillo Castro, Óscar Hernández Rodríguez, Ángel Ruiz Zúñiga, José Andrés Masís Bermúdez (exdirector de la Oficina de Planificación de la Educación Superior del Conare), Roberto Francisco Salom Echeverría y Yamileth González García.

María Candelaria Barrantes. Foto: Miriet Ábrego

La desigualdad se marca de la misma manera entre los multipensionados, pues algunos con varias pensiones reciben sumas millonarias.En cambio, otras personas viven con necesidades a pesar de tener más de una pensión. Tal es el caso de María Candelaria Barrantes Vásquez, una vecina de Villarreal de San Cruz de Guanacaste que tiene 75 años y cada mes recibe dos pensiones básicas de la Caja de ¢130.000 cada una.

Una de las jubilaciones es producto de su trabajo como cocinera, en restaurantes y sodas en diferentes turnos, que realizó hasta que los dolores en sus piernas y la pérdida de visión en un ojo se lo impidieron; pudo pensionarse a los 61 años.

La otra corresponde a la que heredó de su esposo, un conductor de maquinaria agrícola que falleció en 1980 en un accidente laboral.

Desde que murió su esposo, Barrantes mantuvo sola a sus cuatro hijos, quienes no accedieron a educación superior y hoy realizan distintos oficios. Todavía el día de hoy, Barrantes ayuda a algunos de ellos que han tenido enfermedades graves como cáncer.

Con su trabajo de cocinera logró construir una casa humilde en un terreno del cual ella no tiene escrituras, pues era parte de una propiedad de sus abuelos.

Hace unos meses solicitó una cita en la Caja para que le revisaran el único ojo con el que todavía ve, pero se la programaron para el próximo año. Por eso, pidió un préstamo urgente en una empresa privada para poder acceder a la consulta de un médico privado.

“No es que me alcanza, pero aunque sea a rastras yo salgo. Dios no desampara a nadie. Uno tiene que ser conforme con lo que le dan”, concluyó Barrantes.

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