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Japdeva busca mecanismo para aprovechar infraestructura subutilizada en sus puertos

La presidenta ejecutiva aseguró que han estado en conversaciones para buscar alguna alternativa que permita utilizar los puestos de atraque que hoy no pueden aprovecharse para el movimiento de carga en contenedores.

Empresas de Emiratos Árabes, Estados Unidos, Colombia, Panamá y la propia holandesa APM Terminals han estado en la mira de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) para sacarle provecho a los puertos subutilizados desde que entró en operación la Terminal de Contenedores de Moín.

Días atrás, el diario La Nación publicó sobre la posibilidad de que Japdeva buscara algún mecanismo para “alquilar” el puesto de atraque 5-6 en Moín, que cuenta con un calado de 14 metros de profundidad y podría utilizarse para la carga y descarga de contenedores, la cual actualmente está exclusivamente en manos de APM Terminals en el Caribe.

La presidenta ejecutiva de Japdeva, Andrea Centeno, dijo a UNIVERSIDAD que se han sostenido “conversaciones” y se han valorado diferentes opciones para generar recursos con esa infraestructura ahora que la institución tanto lo necesita.

De acuerdo con Centeno, las conversaciones se dieron no solo por la situación de Japdeva, sino también en el marco de la discusión de potenciales modificaciones al contrato de APM Terminals que se planteó el año pasado, en el que se empezaron a explorar varias opciones.

“En algún momento incluso las cámaras habían propuesto que por qué no había una utilización de la infraestructura de Japdeva que estaba en ese momento no siendo aprovechada en su totalidad, que pudiese ser un complemento y se evaluase si podría haber algún tipo de sinergia”, explicó.

Centeno contó que esto originó conversaciones con APM y la visita de los técnicos locales a las instalaciones de Japdeva en Moín, mientras que se acordó que tras la pandemia se propiciaría la visita de técnicos holandeses para valorar alternativas.

“La conversación es abierta, ni siquiera hemos definido qué ni cómo. Nos sentamos a conversar y parece natural que podemos hacer negocios juntos”, aseguró.

Sobre esta posibilidad, el ministro de Obras Públicas y Transportes, Rodolfo Méndez Mata, reconoció que se valoran alternativas, pero evitó dar detalles; aunque sí fue tajante al afirmar que no sería un “alquiler” de los puertos.

“Hay avances, pero no me refiero al alquiler. Cuando estemos seguros lo anunciaremos, tenemos otras soluciones”, dijo cortante el ministro.

Respiro a medias

Sobre la situación actual de Japdeva, Centeno recordó que si bien la operación de la TCM asumió buena parte de la actividad portuaria, en la actualidad la institución tienen muchas otras tareas que atender y no puede simplemente “poner el candado” como pretenden algunos sectores.

“Japdeva sigue brindando un servicio público que no es trasladable, es el proveedor exclusivo de ingreso de combustibles al país, todo lo que son vehículos entran por Japdeva. Se exportan jugos, recibe carga en acero, abono, arena, materiales, sale fruta paletizada que todavía operan algunos barcos en esa modalidad”, comentó la jerarca.

Japdeva además aún es responsable de velar por los canales de navegación de Tortuguero y Parismina, así como la estructuración de los planes de manejo del canon de desarrollo que se financia con el dinero generado por la concesión de la TCM.

Ese fondo consta de 1.000 millones de dólares a lo largo de los 30 años de concesión, de los cuales Centeno aseguró que 28 millones ya han sido depositados y 15 millones están comprometidos en proyectos de desarrollo para la región Atlántica.

Los proyectos, afirma la presidenta ejecutiva, ya han superado la fase de diseño y están a pocos pasos de ponerse en marcha, pues aún deben definirse aspectos como la fiscalización en el uso de los recursos.

Además, Centeno indicó que la institución tuvo un leve respiro en el mes de marzo tras ser informados sobre el rechazo al recurso de casación presentado por Sintrajap contra el levantamiento del embargo a las cuentas de la institución, pese a lo cual el dinero no estará disponible de una vez, pues liberarlo y volverlo a presupuestar lleva todo un trámite.

Según la jerarca de Japdeva, el congelamiento de esos dineros frenó el proceso de “transformación” de la institución, que incluye continuar con el cese de buena parte de los trabajadores.

Actualmente Japdeva cuenta con 513 empleados, cifra que según Centeno es más del doble de la planilla que deberán retener para hacer sostenible la operación. Aseguró que varios trabajadores están anuentes al cese, pero esto no es posible hasta que el dinero embargado sea liberado.

De acuerdo con Centeno, muchas de las personas que serán cesadas –y algunas que ya salieron de Japdeva- están a la espera de que se activen las contrataciones que hará la institución a grupos de personas que se han organizado en pequeñas empresas y que darán a la entidad diversos servicios, como es el caso de la seguridad.

La funcionaria explicó que este tipo de contratación vendrá a mejorar los servicios en Japdeva pues estas nuevas empresas de extrabajadores tendrán la posibilidad de comprar equipos sin tanto trámite y a la institución se le abaratan los costos en general.

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