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Importadores de arroz dejaron de pagar ₡7 mil millones en impuestos desde firma de decreto, pero precios no bajan

En cinco meses Bernal Jiménez, financista de campaña de Chaves, se libró de pagar ₡250 millones, mientras que los precios del grano no bajan y los agricultores pierden 12 mil trabajos.

Aunque los importadores de arroz ya gozan de beneficios por la firma del decreto de la Ruta del Arroz que reduce los impuestos a esta actividad, los precios del arroz no bajan, mientras que los agricultores y asociados pierden miles de empleos.

En tan solo cinco meses —desde la firma del decreto que reduce en más de un 30% los impuestos— los importadores del grano le van dejando un hueco a las arcas del Estado de ₡7 mil millones en impuestos, revelan cálculos de la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) con datos del Ministerio de Hacienda.

El camino de la importación del arroz está empedrado por la presencia de grandes grupos, llamados oligopolios, que son los que traen el grano al país. Por ejemplo, entre las importadoras de arroz pilado están tres empresas que dominan cerca del 90% del mercado, según datos de Conarroz.

“La Ruta del Arroz fue un fracaso porque no se cumplieron las promesas que el presidente anunció. Los beneficiarios son pocos y no son los productores y consumidores”, Wendy Vargas, productora de arroz y presidenta de la Asamblea Nacional de Productores de Arroz.

Ellos son Mercadeo de Artículos de Consumo S.A., empresa de Bernal Jiménez, financista de la campaña de Rodrigo Chaves, que es la tercera con mayor importación de arroz pilado y se libró de pagar ₡250 millones en cinco meses.

Lo que dejaron de pagar los importadores de arroz pilado y en granza por la reducción de arancel puede ascender hasta los ₡14 mil millones, sin embargo, en este mismo periodo no se reportan rebajas significativas del precio del grano.

Entre agosto y diciembre del 2022, la variación acumulada del precio del arroz es de -0,17%, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Mientras que un estudio de la firma Kantar Worldpanel reporta un incremento promedio del 10% en los precios del arroz y hasta en un 12% en el caso de la zona Atlántica.

UNIVERSIDAD intentó obtener explicaciones de Jiménez sobre por qué lo que se han ahorrado en impuestos no se refleja en los precios del arroz y también se solicitaron declaraciones del Ministerio de Hacienda sobre la dimensión de afectación al fisco, pero no se obtuvieron las respuestas al cierre de esta nota.

Conarroz considera que la explicación responsable de que los precios no bajen es la eliminación del actual Gobierno, por decreto, del esquema de regulación de precios de arroz.

“Los márgenes de comercialización quedaron a la libre para todos los agentes económicos dedicados a la venta de arroz. Situación que hace que cualquier reducción de precio al consumidor sea una decisión del agente económico, por lo que queda en manos de las empresas privadas el precio de venta. En toda actividad económica las empresas buscan maximizar su beneficio por lo que no tiene sentido bajar sus precios, siendo el arroz un producto de consumo inelástico, el cual siempre va a tener una demanda fija”, respondió el órgano a UNIVERSIDAD.

El arroz tiene una importante presencia en la alimentación diaria de los costarricenses: por persona al año se consumen 46,83 kg, lo que representa cerca de 0,8 kg por semana.

El precio de los productos inelásticos —como el arroz y los frijoles en Costa Rica— es rígido, como su nombre lo indica, por lo que varía poco con la apertura del mercado. Esto significa que, aunque el precio aumente, su demanda sufre pocos cambios, en otras palabras, pocos costarricenses dejan de comer arroz si es más caro porque gran parte de su dieta está compuesta por este grano.

Este comportamiento lo reflejó el estudio de la firma Kantar Worldpanel, ya que encontraron que, a pesar del promedio de aumento del 10% en el precio del arroz, los costarricenses aumentaron su consumo un 4%.

12 mil trabajos menos entre agricultores

Aunque los precios no reflejan cambios aún, el efecto de la Ruta del Arroz se ha hecho sentir entre los pequeños y medianos productores nacionales: desde el anuncio de la medida la cantidad de toneladas de arroz de producción nacional cayó un 52%.

“La Ruta del Arroz fue un fracaso porque no se cumplieron las promesas que el presidente anunció. Los beneficiarios son pocos y no son los productores y consumidores”, lamentó Wendy Vargas, productora de arroz y presidenta de la Asamblea Nacional de Productores de Arroz.

Agregó: “Es una situación grave, incluso hemos visto datos de que se ha incrementado el precio. Los consumidores ya no tienen un precio claro para el kilo de arroz, tienen que andar buscando o eso es lo que propone el MEIC, que vayan de pulpería en pulpería”.

La grave afectación se refleja de forma importante en los empleos que se pierden y en ventas públicas de maquinaria por parte de los productores, cuenta Wendy Vargas, productora de arroz y presidenta de la Asamblea Nacional de Productores de Arroz.

En el último trimestre, los agricultores y asociados perdieron 12 mil trabajos, una reducción del 18% que va contra corriente al ser la única actividad que reporta este comportamiento en medio de un periodo de recuperación postpandemia.

La productora indicó que su situación personal es sensible, pero no es el escenario más grave entre las personas productoras, ya que ella también se dedica a la producción de melón y sandía. Aún así, está en búsqueda de soluciones porque teme que si la situación con el arroz no cambia sea insostenible mantener su personal y que deba cerrar la finca.

Para Vargas está claro en que “no es tan fácil como cambiar de arroz a aguacates” porque son personas “grandes” (en edad), sin financiamiento agrícola y sin políticas públicas que les permita competir con producción extranjera que sí recibe apoyo de sus gobiernos por subsidios o transferencias tecnológicas.

“No hay un plan de trabajo en el Gobierno para solucionar los problemas que creó la Ruta del Arroz. Los productores no pueden sembrar con el pago actual porque no cubre costos y no se les ha dado el acompañamiento que se les prometió ni las herramientas ni el financiamiento, mientras que el CNP está saturado y sin financiamiento para comprar más”, agregó Vargas.

En mi zona, la península, son estas empresas las que generan empleo. Yo me quedo sorprendida de la cantidad de gente joven y preparada que pide venir a meter melones en una caja, uno siente un compromiso moral por tratar de abrir oportunidades, pero es triste ver gente preparada que no tiene donde trabajar.

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