País

Hija de Helena Téllez: Esta es una victoria para la niñez, la adolescencia y las mujeres que sacrifican sus vidas para conservar su fuente de ingresos

Luisa Berríos destacó la entrega y dedicación de su madre Helena (Adelita, para sus allegados), tanto a su familia como a su trabajo, relatando duros episodios de separación a causa de las jornadas extenuantes de su madre y su excesiva la carga laboral.

La victoria legal de Helena Téllez Blanco no es individual, afirma su hija, sino una conquista en favor de la niñez y la adolescencia costarricense, así como de las mujeres trabajadoras, especialmente las cuidadoras del Patronato Nacional de la Infancia.

Luisa Berríos Téllez, hija de la excuidadora que denunció y demostró ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos violaciones a sus derechos humanos y laborales, así como discriminación por motivos de género, agradeció a su madre haber alzado la voz en favor no solo de sus propios derechos, sino de niños, niñas, adolescentes y « todas esas mujeres sin parar que deben sacrificar sus vidas personales para conservar su fuente de ingresos«.

En 2003, Téllez a junto con otras «tías» denunció que laboraban jornadas de 24 horas por hasta once días seguidos y que se les encargaba el cuido de más de diez personas menores de edad, cantidad límite que establece el Programa de Albergues.

Berríos habló en nombre de su madre y su familia en el acto de disculpa pública y reconocimiento de responsabilidad internacional de parte del Estado por las vulneraciones a al derecho a la igualdad y al principio de no discriminación pues se emplearon estereotipos de género para justificar una jornada laboral incompatible con estándares internacionales; así como el derecho a la integridad personal, el derecho a la salud, el derecho al trabajo y el derecho a la protección judicial, que reconoció la CIDH en el Informe de Fondo 442/21.

Luisa destacó la entrega y dedicación de su madre Helena (Adelita, para sus allegados), tanto a su familia como a su trabajo, relatando duros episodios de separación a causa de las jornadas infinitas de su madre.

Doña Helena, indicó, fue valiente al hacer visible la situación de las tías que trabajaban 24 horas por varios días seguidos y levantó su voz para que sus derechos fueran reconocidos. «A pesar de los comentarios a los que se vio expuesta, las negaciones a la petición y el largo proceso por el que ha pasado», agregó, Téllez es una mujer fuerte, decidida, valiente y resiliente, con una fe y paciencia inquebrantables. «Vio en cada obstáculo una oportunidad para fortalecerse y hoy se reconoce en sus acciones como mujer y ex funcionaria ejemplar», indicó.

«Yo soy testigo de la entrega en tu trabajo. Te vi alistando a los niños y niñas del albergue para ir a la escuela, dándoles de comer, teniendo todo listo para que no les faltara nada. Correr para llevarlos a las citas médicas. Bañando bebés. Dando medicinas. Aconsejándoles. Llenando bitácoras. Preparando fiestas de cumpleaños, festejos de Navidad y Año Nuevo. También recuerdo haber pasado en el albergue con vos un par de veces en esas fechas. Sabía que no dormías lo necesario por estar pendiente de todo y todos, inclusive nosotros, a la distancia. Sinceramente, no sé cómo hacías», relató la mujer.

Según contó, su madre se privó del tiempo en pareja, en familia, de actividades recreativas, tiempo con amigas y hasta de las actividades escolares de sus propios hijos por atender su trabajo. «A las graduaciones debías ir y devolverte a tus labores para volver algunos días después. Me hacías entender que así funcionábamos, que dejara de pensar que éramos una familia disfuncional. ¿Cómo podrían ustedes explicarle a sus hijos que su madre no llegará a casa en 11 días y noches por cuidar de otros niños?», preguntó.

Con el paso del tiempo en esa rutina, contó Berríos, mi madre empezó a enfermarse a causa del agotamiento, la falta de sueño, las preocupaciones y responsabilidades. «Hoy reconozco que tuviste un compromiso leal con la sociedad por medio de tu trabajo. Mientras asumía tu rol de tía, sobrepasando las expectativas que se pueden tener de una madre», agregó.

La mujer reconoció que la entrega de su madre en el trabajo, además de su compromiso con la niñez fue también para darle a los suyos una vida mejor. «Se me agotaría el tiempo contándole sobre todos los esfuerzos que hizo mi madre para darnos el mejor. Lo mejor, aún estando ella en el albergue y nosotros en la casa».

Para Berríos su madre es ejemplo para toda la población pues ha levantado la voz por la niñez y la adolescencia, y representa tanto a otras mujeres que han debido sacrificar sus vidas para conservar su fuente de ingresos  como a hijos e hijas de las cuidadoras y cuidadores del PANI.

«Tu vocación desde niña ha sido cuidar de los otros con una entrega impresionante, pero a partir de ahora es momento de ver el largo camino que has recorrido con una mirada de satisfacción y orgullo por todos tus logros. A partir de ahora, Helena, es importante que reconozcas tu gran valor y la huella que has dejado en la vida de todos los niños, niñas y adolescentes que pasaron por tus cuidados», le dijo a su madre.

«Quiero con todo mi corazón que disfrutes de este momento, que cada día de angustia que pasaste en aquellos años sea recompensada y que cada palabra que hoy se exclame acá reconforte y libere a tu corazón de las cargas llevadas. Anhelo que sientas la tranquilidad de saber que hiciste las cosas bien. Hoy somos testigos que la perseverancia, la entrega y el amor son recompensadas, Helena, sos tan valiente y perseverante. Hoy y siempre llevaré con orgullo tu nombre», concluyó la mujer, conmovida.

Suscríbase al boletín

Ir al contenido