El Ministro de Hacienda Nogui Acosta se declaró satisfecho con las acciones realizadas por su cartera durante su rendición de cuentas para el 2024, en la que destacó esfuerzos para cambiar la tendencia del financiamiento público y el endeudamiento, e hizo un llamado para revisar el contrato social de Costa Rica y la forma de financiarlo.
Acosta resaltó los esfuerzos para cambiar endeudamiento caro y de corto plazo por uno de más largo plazo y mejores condiciones, y resaltó el paso de un déficit primario a un superávit primario y una reducción de ese endeudamiento, medido como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB).
«Estamos satisfechos con la forma en que hemos gastado», dijo el ministro, quien manifestó que durante el 2024 apuntaron a cuatro objetivos: balance primario positivo, mayor combate a la evasión fiscal, reducir el tamaño de la deuda y su costo, y un mayor gasto social.
Sin embargo, aunque el balance primario pasó de -2,9% en el 2017 a un 2,1% en el 2022, la proyección para el 2024 es de 1,3%, lo que representaría el segundo año consecutivo de reducción, luego de registrar 1,7% en el 2023. Al respecto, Acosta indicó que en este año se tuvo que realizar un pago retroactivo que se debía a los trabajadores desde el 2020.
A su vez, resaltó que la relación deuda / PIB, que alcanzó un nivel de 67,6% en el 2021, se redujo a 61,1% en el 2023, y para octubre del 2024, se encuentra por debajo de los niveles de 60%. Y aunque indicó que se podría afectar ese porcentaje porque la Contraloría certificó una menor recaudación de ingresos, lo que obligaría a recurrir a mayor endeudamiento, el ministro enfatizó que el Gobierno procurará alcanzar la reducción del nivel del 60% el próximo año, y no en el 2026 como se tenía proyectado, lo que liberaría espacio en el presupuesto, en el marco de la regla fiscal.
Con respecto al gasto social, tema en el que la administración Chaves Robles llevó esta inversión a los niveles más bajos de la década, Acosta declaró que se buscaron incrementos, pero en estricto cumplimiento de la regla fiscal. «No queremos convertir el pan de hoy en el hambre de mañana, queremos cambiar la tendencia», dijo.
En este punto, aseguró que el contrato social de Costa Rica debe ser revisado. «El anterior contrato social se financió a pura deuda», dijo, tras afirmar que estuvo a punto de llevar al país a una crisis severa, que se evitó con la reforma fiscal de último momento del 2019. Insistió en que el país necesita construir un nuevo contrato social, en el que se defina lo que se quiere hacer para el futuro, y la forma de financiarlo.
«Creo que como país hicimos cosas no tan buenas, por ejemplo, cuando se aprobó la reforma constitucional para destinar un 8% del PIB la educación, muchos diputados lo aplaudieron en su momento, pero nadie la preguntó al Ministerio de Hacienda si podía financiarlo», criticó, y a manera de ejemplo, indicó que para el 2050 se debería valorar los estudiantes nuevos que tendrá el país, junto con otros temas como la cantidad de adultos mayores.
