Hacienda presenta presupuesto para 2020, decrece un 4,3%

La ministra Rocío Aguilar presentó el presupuesto nacional para el año 2020 y aseguró que ‘cumple con todo lo que la reforma fiscal se planteó’

La ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, presentó esta mañana el proyecto de Presupuesto de la República para el año 2020, con una magnitud de ¢10,5 billones y un decrecimiento interanual del 4,3% (¢0,4 billones).

Según indicó la jerarca, la reducción responde en gran medida a la reducción en el pago de amortizaciones de deuda, un rubro que sofocó las finanzas estatales por la incertidumbre de finales de 2018, cuando se acumuló la adquisición de deuda a corto plazo.

La caída en el rubro de amortizaciones fue intensa: el país presupuestó pagos por ¢2.8 billones para 2019, cifra que caería un 28,6% para este 2020 (¢2 billones).

“Hemos venido haciendo una mejor gestión de la deuda y con una política importante de canjes», explicó la ministra.

Este rubro incluso aplacó el duro crecimiento en el pago de intereses, producto del crecimiento de la deuda, monto que Hacienda estimó en ¢2 billones, para un crecimiento del 18,9%.

A pesar de los números de la deuda, la ministra Aguilar dijo sentirse “orgullosa” en nombre del Gobierno y de su cartera, y aseguró que el proyecto además contempla el total cumplimiento de “todo lo que la reforma fiscal se planteó”.

De hecho, destacó el impacto en materia de remuneraciones, donde las nuevas especificaciones en incentivos y la reducción en el crecimiento de las plazas implicó un crecimiento de apenas 1,1% en el pago de salarios (¢2,7 billones anuales).

Eso sí, la jerarca fue enfática y aseguró que el panorama para el Estado sigue siendo complicado, pues —si no se realizan mayores reformas estructurales— la deuda apenas se lograría estabilizar en el año 2023.

Mientras tanto, el acumulado de esas obligaciones seguiría creciendo a un paso arrollador y, solo para el año 2022, alcanzaría un 64,7% del PIB.

«Lo que podemos celebrar por ahora es que esa reforma hoy se ve plasmada en este presupuesto», remató.

Las encargadas de recibir el presupuesto por parte del Congreso fueron las diputadas Ana Lucía Delgado (PLN) y Zoila Rosa Volio (PIN), presidenta de la Comisión de Asuntos Hacendarios y presidenta a.i. del Congreso, quienes apenas realizaron breves discursos sobre la intención legislativa de controlar el gasto y analizar que las cifras proyectadas sean las necesarias.

“Nos corresponderá verificar el cumplimiento de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, la contención del gasto y la debida presupuestación anual sobre las necesidades reales», aseguró la liberacionista.

La deuda presiona

La ministra Aguilar colocó su mayor énfasis en el creciente peso de la deuda pública. De hecho, subrayó que de cada colón que gastará el Estado en 2020, casi 40 centavos irán destinados a pagar intereses o amortizaciones, mientras que apenas 15 centavos para protección social y 24 para educación.

En esa línea, la jerarca comentó que será necesario “disponer de las mejores fuentes de financiamiento en los próximos años”, por lo que su cartera ya espera la aprobación de los créditos internacionales por $850 millones con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y está a punto de impulsar un nuevo proyecto sobre eurobonos.

Para poner el peso de la deuda en contexto, basta decir que es la principal partida del gasto, con una magnitud del 38,2%; por encima del Ministerio de Educación Pública (MEP), que consume un 25,4%, y los regímenes de pensiones, que hacen lo propio con  un 10,7%.

Este comportamiento de la deuda se debe a que la reforma fiscal apenas empieza a implementarse y a cerrar las brechas entre los gastos y los ingresos del Estado: una diferencia negativa que el país viene sosteniendo desde hace ya varios años y que ha convertido la deuda en una bola de nieve.

Sólo en 2018, sin contar el pago de intereses, la diferencia entre los gastos y los ingresos del Estado representó un 2,44% del PIB; un desfaz que debería cerrarse si la intención es dejar de requerir deuda para sostener al Estado.

Para empezar a cerrar esa brecha, Hacienda estima ya un crecimiento en sus ingresos: los cuales rondarían los ¢5,5 billones, compuestos en un 93,3% por impuestos (liderados por los impuesto de Renta y de Valor Agregado: ¢3,7 billones).

Para cubrir todos los gastos, eso sí, el Estado recurrirá todavía casi en partes iguales a impuestos (52%) y  deuda (48%). Esto quiere decir que por cada colón que recibirá el Estado en 2020, gastará más de un 0,91 colones extra.

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