Guanacaste construye su riqueza con miles de manos pobres

Miles de manos de humildes trabajadores, la mayoría de ellos migrantes nicaragüenses, construyen todos los días lujosos hoteles, villas y condominios en Guanacaste, donde

El megaproyecto del Hotel Riu tendrá 700 habitaciones (Foto: Katya Alvarado).

Aún sin resolverse caso por la muerte de nicaragüense en Hotel Riu

Miles de manos de humildes trabajadores, la mayoría de ellos migrantes nicaragüenses, construyen todos los días lujosos hoteles, villas y condominios en Guanacaste, donde las paredes del lujo y la opulencia ocultan el rostro de la inequidad y la pobreza que coexisten en esa provincia del Pacífico Norte.

Las inadecuadas condiciones laborales que enfrentan los trabajadores de la construcción en Guanacaste saltaron a la agenda pública el 13 de noviembre del 2008, cuando, falleció el peón nicaragüense Rafael Antonio Pérez Sánchez, de 26 años, quien trabajaba en la construcción de lo que será un lujoso Hotel Riu, de capital español, en Matapalo de Sardinal.

El obrero murió acostado en una covacha que no cumplía con las condiciones mínimas de salubridad, tras cuatro días sin comer y con vómito, de acuerdo con testimonios y reportes de los diversos medios de comunicación pues, hasta ahora, la empresa no ha emitido ningún pronunciamiento al respecto.

Rafael dejó a una viuda, Teresa, y a cuatro hijos de 7,5 3 y un año. Algunos trabajadores dicen que Rafael Pérez murió por la picadura de una garrapata. Otros dicen que falleció por salmonera adquirida en las covachas o en el comedor que las empresas constructoras ofrecen a los obreros.

Sin embargo, aún se desconoce la verdadera causa de muerte del trabajador pues al cierre de esta edición (lunes 12 de enero) no estaban listos los resultados de su autopsia realizada casi dos meses antes (Ver recuadro “Estamos preparando la demanda”).

Pese a que, tras la muerte del nicaragüense, el Ministerio de Salud ordenó paralizar las obras, el proyecto del Hotel Riu aprobó en diciembre pasado una inspección sanitaria de esa entidad pública, por lo que el megaproyecto turístico de 700 habitaciones continúa en marcha.

El tema fue analizado el pasado 10 de diciembre en una mesa redonda denominada “El otro lado de la opulencia: trabajadores de la construcción en el auge turístico de Guanacaste”, realizada en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica.

En este foro, moderado por el investigador Carlos Sandoval, participaron la Ministra de Salud, María Luisa Ávila; el presbítero Ronal Vargas, coordinador de la Pastoral Social de Guanacaste; Miguel Marín, Secretario General del Sindicato Unitario Nacional de Trabajadores de la Construcción; y Marco Fournier, profesor pensionado de la Universidad de Costa Rica (UCR).

HACINAMIENTO E IRREGULARIDADES MIGRATORIAS

El Hotel Riu es un lujoso proyecto de 700 habitaciones en Matapalo, Guanacaste construido por S. F. Costa Rica Hotelera de Guanacaste, Constructora de la Costa Pacífica, Ingeniería y Construcción ICON y la Constructora de Matapalo DCR, según reveló una inspección realizada por la oficina de Migraciones Laborales del Ministerio de Trabajo.

Estas empresas locales son subcontratadas por la cadena internacional Riu, de capital español, que actualmente cuenta con 102 hoteles en diversas partes del mundo (www.riu.com).

Las compañías tenían empleados, en agosto pasado, a 368 peones nicaragüenses sin el permiso de trabajo correspondiente.

Este problema de los operarios sin permiso de trabajo ya había sido detectado por el Ministerio de Trabajo desde el 28 de mayo del 2008.

Luego, en julio, agosto y octubre hubo nuevas visitas al megaproyecto y, de nuevo, se detectaron obreros sin permisos migratorios, así como hacinamiento y falta de ventilación en las covachas de los peones.

El 20 de octubre, Migraciones Laborales elevó el caso a la oficina de la región Chorotega para que presentara “la acusación formal ante tribunales de justicia”.

Sin embargo, la denuncia por hacinamiento, falta de ventilación e irregularidades migratorias no ha sido presentada ante los tribunales de justicia.

Con la muerte de Rafael Pérez Sánchez se descubrió que cientos de los más de 1.500 obreros de este hotel en construcción se enfermaron y presentaron severos cuadros de vómito y diarrea.

Para conocer más de cerca esta situación, un equipo de UNIVERSIDAD viajó el pasado 9 de diciembre a Matapalo, donde pudo conversar con algunos trabajadores sobre su situación.

La conversación se realizó en la hora del almuerzo, a través de un alambre de púas que separaba la propiedad privada de la vía pública, donde se ubicó el equipo periodístico.

A los pocos minutos de conversar con los obreros, esta redactora fue abordada por un funcionario de la empresa quien se identificó como Leonel Vargas, quien pidió nuestra identificación y solicitó que pasáramos a las oficinas de la empresa antes de conversar con los trabajadores.

Ante nuestra negativa, la visita a la empresa se realizó tras concluir el diálogo con los obreros.

Ya dentro de las instalaciones, el equipo periodístico esperó al director del proyecto, Rafael Cifres, quien anunció que otorgaría una entrevista a este semanario.

Sin embargo, tiempo después reapareció Leonel Vargas, quien informó que Cifres no podría dar las declaraciones prometidas.

Al solicitarle un teléfono o un correo electrónico de contacto para reprogramar la entrevista en el mes de enero, Vargas dijo que no tenían ninguna de las dos cosas y que sería imposible contactarlos de nuevo.

Por su parte, Laura Malone, vocera de prensa en España de la cadena hotelera Riu, dijo que la compañía no hará comentarios sobre este tema.

“VENIR A SUFRIR”

En la hora del almuerzo, los obreros que construyen el Hotel Riu corren a formar una fila para recibir una cajita plástica con arroz, frijoles, ensalada rusa y un pedazo de carne.

Anteriormente, los alimentos se cocinaban en el mismo proyecto, pero ahora, debido a las exigencias sanitarias del Ministerio de Salud, se preparan en una casa de la comunidad y se les entrega de forma individual a los peones.

En la construcción hay trabajadores costarricenses, nicaragüenses y dominicanos. Todos realizan su trabajo bajo el fuerte sol guanacasteco, por lo que, al mediodía, lucen bañados en sudor y visiblemente cansados.

Luis Rodríguez vino hace varios años desde el Atlántico de su Nicaragua natal en busca de trabajo para ayudar a su familia.

Pese a que lo encontró, considera que las condiciones laborales en la construcción del Hotel Riu no son buenas y lamenta no tener otra opción, por lo que –dice- está obligado a quedarse, al menos, por el mes de diciembre.

“No es justo venir desde tan lejos a sufrir”, afirma este hombre de tez oscura y una enorme sonrisa blanca, quien prefirió que no le tomaran fotografías, pese a que tiene su cédula de residencia en regla.

Rodríguez agrega: “yo estoy aquí porque es Navidad pero lo que es en enero no me ven la cara”, afirma el trabajador migrante, quien se queja de que sus patronos les pagan cada 28 días y les rebajan la cuota de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) aunque muchos de ellos “nunca hemos visto la colilla” o le entregan una con la leyenda de “patrón moroso”.

Estos obreros dicen que trabajan 11 horas diarias y ganan 25 dólares por día (unos 14.000 colones), incluyendo las horas extraordinarias que deben ser pagadas a tiempo y medio.

La hora se paga a un promedio de 1.300 colones, pero los ayudantes pueden ganar 900 por hora. Este dinero se les entrega en dólares y en efectivo cada 28 días.

“Aquí casi nadie aguanta el mes completo. Ellos saben que la gente viene por tres o seis días y después se va, entonces les rebajan el seguro pero nunca los inscriben”, relata Rodríguez, quien con una sensanta lógica pregunta “¿cómo me van a rebajar el seguro si yo no estoy asegurado?”.

Su compañero de almuerzo, Evaristo Zapata, también vino de Nicaragua y lamenta la muerte de su compatriota Rafael.

“Hay muchas versiones de por qué se murió. Lo que se dice es que le están haciendo una autopsia para ver”, afirma Zapata.

El nicaragüense dijo que sus compañeros que sí están asegurados han descubierto que aparecen inscritos con un salario 50% menor al real pero, cuando les rebajan el 9% correspondiente al trabajador como cuota de la CCSS, “se lo rebajan del salario completo (bruto)”.

Zapata y Rodríguez no viven en las covachas que les ofrecen las empresas constructoras porque “no les gustan”, por lo cual prefieren pagar un cuarto en la aledaña comunidad de Sardinal.

“Nadie quiere comer mierda. Costa Rica es un país muy bonito pero tiene un problema: aquí hay un sistema en el que todo se maneja por la plata”, puntualizó Zapata.

BAJURA DE CONTRASTES

Guanacaste es vista como la cuna del folclor costarricense: una tierra cálida, llena de tibias playas, cuna de la tradición culinaria del maíz cocido en horno de barro y la producción de ganado, azúcar y granos.

Esta imagen idílica de un lugar dedicado a la agricultura y la ganadería se ha visto transformada en las últimas décadas por un auge turístico que ha cambiado el modesto estilo de vida de los guanacastecos por una opulencia de sus nuevos habitantes similar a del primer mundo.

Guanacaste concentra el 12,4% del total de las habitaciones hoteleras de Costa Rica y es la provincia con mayor potencial turístico debido a la existencia del Aeropuerto Internacional de Liberia, por lo cual se le plantea el desafío de realizar el desarrollo turístico junto a la protección de los recursos naturales y la salud.

“Otros países han entrado en lamentables periodos de decadencia tanto por descomposición social como por el acelerado deterioro ambiental que hoy se percibe después de varias décadas de sobreexplotación turística. La idea es que a Costa Rica no le pase eso”, aseguró la Ministra de Salud, María Luisa Avila.

Sin embargo, las cifras que ilustran la realidad guanacasteca no son muy alentadoras.

En los primeros ocho meses del 2008, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos autorizó la construcción de 6.700.711 metros cuadrados de construcción, de los cuales un 29,95% se ubicaron en San José y un 17,48% en Guanacaste, principalmente en el canton de Santa Cruz.

Para el profesor universitario pensionado de la UCR Marco Fournier, quien vivió varios años en Guanacaste, “lo que sucedió en Matapalo es solo un ejemplo” de los que está causando este auge turístico.

“Guanacaste con sólo el 7% de la población nacional produjo en el 2007 el equivalente a tres exportaciones totales de café (un total de 780 millones de dólares)”.

Según Fournier, “cantidades enormes de dinero se están moviendo en la provincia de Guanacaste, pero ¿qué pasa con toda esa plata?”, cuestionó.

El profesor explicó que resulta muy contrastante que Guanacaste ocupe el primer lugar del país como la zona con mayor cantidad de hogares en extrema pobreza y viviendas en mal estado.

Además, pese a que produce dos terceras partes de la energía eléctrica de Costa Rica, muchas familias aún viven sin este servicio básico.

En 1973, un 72,94% de los guanacastecos se dedicaba a labores agrícolas. En el 2007, ese porcentaje se había reducido a un 20,9%.

Sin embargo, de acuerdo con Marco Fournier, no es cierto que el desarrollo turístico genere suficiente empleo como para absorber a todas esas personas que han abandonado las labores agrícolas.

“El vaso no se rebalsa. La riqueza no se distribuye. Lo que vemos en Guanacaste es un proceso de empobrecimiento”, agregó el profesor pensionado, quien fue enfático al afirmar que la riqueza en esa provincia “se produce a costa de la gran mayoría”.

CONDICIONES ALCAHUETEADAS

El presbítero Ronal Vargas, coordinador de la Pastoral Social de Guanacaste, considera que el caso de Rafael Pérez puso en evidencia que algunos de los desarrolladores turísticos en Guanacaste tienen a sus trabajadores en “condiciones esclavistas, inhumanas, avaladas y alcahueteadas por los funcionarios, los ministerios, las iglesias y los sindicatos”.

“Poco o nada hemos hecho por esa población obrero migrante”, dijo el sacerdote, quien agregó que “hay directrices del gobierno, ocultas para el pueblo, para que no se pongan obstáculos a los inversionistas”.

Vargas citó testimonios de trabajadores quienes le relataron que “a Rafael Pérez lo sacaron muerto como un perro, en una bolsa plástica”.

El sacerdote dijo que la viuda del nicaragüense no ha recibido ni una llamada telefónica de pésame por parte de las empresas que contrataron a su marido para que trabajara en la construcción del hotel.

“Son relatos aterradores, espeluznantes. Si resucitara Carlos Luis Fallas nos estaría acusando de plagiar a Mamita Yunai”, puntualizó Vargas.
Por su parte, Miguel Marín, Secretario General del Sindicato Unitario Nacional de Trabajadores de la Construcción, dijo que el caso de Matapalo “no es nuevo” pues también se han registrado muertes de obreros en Escazú y Limón.

“Tuvo que haber un muerto para hablar del tema”, dijo Marín, quien agregó que “el Ministerio de Trabajo ha sido incompetente” en lo que se refiere al sector de la construcción, donde continuamente se incumple la legislación laboral costarricense.

Ministra María Luisa Ávila: “Estamos preparando la demanda”

La Ministra de Salud, María Luisa Ávila, dijo que aún está a la espera de los resultados de la autopsia del nicaragûense Rafael Antonio Pérez Sánchez pero destacó que su cartera ya está preparando una demanda contra las empresas constructoras y contra el grupo español Riu por incumplimientos sanitarios y por “mentir” a las autoridades.

“Estamos preparando la demanda. A quienes les tenemos que caer es a los desarrolladores (del hotel Riu) porque la responsabilidad no se delega”, advirtió la funcionaria durante la mesa redonda del 10 de diciembre.

Ávila recordó que el Ministerio de Salud pidió cerrar los baños, las covachas, la zona del comedor y la cocina por las malas condiciones sanitarias y encontró que, de los más de 1.500 obreros, “353 empleados tenían seguridad social”.

“Ellos (los constructores) minitieron y estaban metiendo en las covachas más gente”, declaró la ministra.

La funcionaria manifestó su esperanza de “que este lamentable hecho en el desarrollo turístico del Hotel Riu no se repita”.

Ávila explicó que los resultados de la autopsia del trabajador Pérez aún no estaban listos debido a que ese procedimiento consta de varias partes.

Según Ávila, de acuerdo con los primeros análisis el cadáver de Rafael Pérez presentaba una congestión en los pulmones, lo que hace suponer que falleció por un “proceso respiratorio causado por una bacteria o virus”.

La ministra dijo que se descartó meningitis y están a la espera del resultado de un análisis de cultivos virales que se envió al Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta (EEUU).

Consultada nuevamente sobre el tema de la autopsia el pasado 7 de enero, Ávila dijo a UNIVERSIDAD que “estoy a la espera que la medicatura forense envíe el informe final oficial y las muestras del CDC espero estén a fin de este mes. Estas muestras se reportan al INCIENSA”.

Al ser cuestionada sobre cuáles factores tomó en cuenta el Ministerio de Salud para que el proyecto del Hotel Riu pasara la inspección sanitaria en diciembre, la ministra dijo que fueron varios, entre ellos “mejorar los procedimientos de manipulación y almacenamiento de los alimentos, adecuar los baches a camarotes de dos plantas y no de tres y dejar una distancia entre camarotes de al menos un metro, y no continuos como estaban”.

Además, se pidió a las empresas constructoras “presentar certificación de la CCSS y del INS (Instituto Nacional de Seguros) de estar al día en estos rubros, lo mismo que la permanencia legal de los trabajadores en el sitio”.

También se les exigió “asegurar atención médica de los trabajadores todo el día, con presencia de médico en el sitio de 8 horas y con acceso a la ambulancia las 24 horas del día”, agregó.

Ávila relató que “se cerraron todos los dormitorios, por las condiciones de hacinamiento. Eran como 10 o 15 dormitorios pero no se dejó ninguno abierto”, dijo.

“La decisión se basó en el hacinamiento y las condiciones inadecuadas de los camarotes en número de plazas y cercanía entre sí”, puntualizó.

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