Futuro de alimentación depende de insumos agrícolas biológicos

Tanto la preservación de los suelos como la adaptación al cambio climático requieren de cambios sustanciales en la agricultura que incidan en menor uso de agroquímicos.

Con agudas críticas a la dependencia agrícola del herbicida glifosato y el convencimiento de la necesidad de recurrir a medios más naturales para el control biológico de plagas y la acción de fertilizantes, el especialista Adolfo Soto planteó su visión sobre el futuro de la agricultura.

Además de productor de café de San Isidro de Alajuela, Soto es profesor emérito de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la UCR, ex decano, catedrático, además de experto en herbicidas y en plantas arvenses, común, pero erróneamente llamadas “malezas”.

La Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) quiso responder a la publicación de la entrevista realizada a representantes de la multinacional Bayer por este Semanario, en la edición del 14 de agosto.

¿Es realista aspirar a un mundo de producción orgánica?

— Es cuestión de ver qué hicieron los mayas e incas, que mantuvieron ciudades más grandes que las que tenía Europa en esos momentos y la producción era orgánica. Creo que se va a llegar a un balance, por medio del cual debemos incluir muchas cosas que estamos excluyendo de los sistemas de producción con el uso del glifosato, por ejemplo, las arvenses.

En el trópico, el 75% de la fertilidad está casualmente en las arvenses, en la biomasa. Eso lo entendieron muy bien los mayas y mantuvieron ciudades sumamente desarrolladas y grandes, con sistemas de producción y de manejo de suelos muy acertados.

No niego que los productos químicos y biológicos nos pueden aportar soluciones, el problema radica en el abuso y en parcializarse hacia la utilización de un sólo producto, el glifosato, a lo cual, la naturaleza responde con especies tolerantes y resistentes; entonces, hay que buscar qué otra cosa le ponemos.

En el caso del café, decidimos no excluir las arvenses del sistema de producción. Cuando se fertiliza con todo limpio, el 25% se va por escorrentía y llega a las fuentes de agua subterránea. Si se mantienen las arvenses, absorben o eliminar esa pérdida. Posteriormente, son incorporadas al sistema para que comiencen a liberar esos nutrimentos lentamente.

Se reduce el uso de fungicidas, ya que el sistema inmunológico de las plantas se fortalece, porque el glifosato casualmente lo debilita y entonces enferman.

Bayer sostiene que no hay ningún problema con el glifosato mientras se use según lo indicado. ¿Coincide con ese criterio y que el problema entonces es el abuso del producto?

 — No coincido. El uso adecuado dice que se asperja sobre las hierbas y se evita el contacto con el cultivo. Ya se ha encontrado que hay liberación de exudados radicales en la planta que está muriendo, que son absorbidos por el cultivo que se desea proteger.  Posiblemente la dosis no sea suficiente para que lo que usted ve en esas hierbas suceda en el cultivo, pero sí le afecta el sistema inmunológico.

El glifosato atenta, entre muchos nutrimentos, contra el manganeso, esencial para la formación del sistema inmunológico de las plantas.

Entonces, plantas y suelos se hacen adictos. Cada vez requieren más químicos para  reponer el efecto secundario no deseado.

 — Exactamente, al tener enfermedades que antes se prevenían con un sistema inmunológico fuerte, se tiene que recurrir a fungicidas. Eso ha pasado en países en que se utiliza masivamente el glifosato en las áreas de siembra de cultivos transgénicos como soja o algodón.

Es un producto que adhiere nutrimentos como el manganeso en lo que llamamos efecto quelante. El manganeso es esencial para el crecimiento de muchos microorganismos benéficos del suelo y, dentro de la planta, tiene que ver con el sistema inmunológico. El herbicida lo captura, provoca una deficiencia y la planta se ve afectada. Además, para el ser humano, el manganeso también es un nutrimento esencial.  Hay muchos nutrimentos que son absorbidos al glifosato en esa forma, no olvidemos que su primer registro fue como agente quelante y va a impedir que se tenga una nutrición adecuada.

¿En los cultivos genéticamente desarrollados para aplicación de glifosato es más probable que el herbicida perdure hasta que el producto llegue a ser consumido?

— Tanto así, que un grupo de científicos connotados encontró dos bacterias que se pueden aplicar sobre esos cultivos tratados con glifosato en un proceso de bioremediación, es decir, que se coman al glifosato.

Hay un problema ético: ¿cómo es posible que alguien patente el genoma del maíz por una pequeña modificación que hizo, cuando nuestros ancestros fueron los que lo mejoraron? Si nos vamos a la soja, los chinos dirán lo mismo.

El otro problema ético es que usted como consumidor no tenga acceso a la información, sobre la posibilidad de que la materia prima, de un producto que consume, haya sido tratada con glifosato.

En un mundo en ruta a tener 8.000 millones de habitantes y en contexto de cambio climático, hay que producir alimento para todos. ¿Cuál es la visión de una agricultura sostenible? Del lado de la agroindustria se defiende el uso de tecnología agroquímica que posibilita la producción intensiva y la resistencia a cambios en el clima.

Interviene Jaime García, de la RCB:  — Expertos en seguridad alimentaria han hecho informes y claramente dicen que la agricultura industrializada no es la salida, es la que está provocando todos los problemas. Desde el Relator sobre el Derecho a la Alimentación, pasando por organismos como la FAO, conferencias de Naciones Unidas, lo dicen muy claro, no hay duda al respecto. Tenemos un sistema industrializado para producir alimentos que es adicto al uso de esas sustancias, sin ellas no produce. Encima, contaminan. Dicen que tienen cultivos resistentes a sequías, ¿dónde están? Nunca ofrecen ejemplos, no existe eso.

Adolfo Soto menciona: — En estos momentos, en Costa Rica los insumos químicos son sustituidos por bioinsumos. Una de las mayores fincas productoras de arroz en el país trabaja con bioinsumos, como fungicidas biológicos, correctores en el suelo para fijar nitrógeno. En mi finca solo se usa el 30% de fertilizante químico, el resto se trabaja con estos bioinsumos que se elaboran a partir de bacterias u hongos, lo mismo que teníamos en el suelo antes y que hemos liquidado con el uso de los químicos.

Con el Inbio, la empresa Pfizer quiso patentar cualquier medicina biológica que apareciera, hubo una oposición de la misma Universidad de Costa Rica, es lo que va a a ocurrir en poco tiempo, porque el negocio está ahí.

Con los cultivos transgénicos que permiten el uso solamente de su formulación (agroquímico), lo que hicieron fue extender la patente.

En estos momentos, lo diga el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), los políticos, lo que digan decanos por medio de cartas de generación espontánea (lo digo porque el Decano de Ciencias Agroalimentarias apoya el uso de glifosato), cada vez tiene menor importancia, incluso lo que diga la vocera de Bayer… hay entes que certifican, por ejemplo, Rainforest Alliance, tiene restringido el uso del herbicida glufosinato de amonio, porque genera problemas en el sistema reproductor del ser humano.

El consumidor es el que tiene toda la potestad: ¿por qué utilizar un tampón producido con algodón transgénico tratado con glifosato?

No solo se toma en cuenta el hecho de que un producto que se vaya a consumir no lleve residuos, sino de los posibles problemas de salud que le puede provocar a personas que trabajan en una plantación para producir.

Entonces, el consumidor toma decisiones a partir de su seguridad y la de la gente involucrada en producción. Por otro lado, se da el incremento en los bioinsumos, por ejemplo, el fungicida Quantum, que se come la roya.

El cambio va a ser muy interesante.

El gobierno anterior emitió varios decretos para agilizar el registro de agroquímicos. Las cámaras empresariales aducen que el hecho de que hayan sido cuestionados ante Sala Constitucional es perjudicial para el ambiente, pues sostienen que al usar moléculas viejas, hay que aplicar mayor cantidad de agroquímicos en el campo. ¿Cuál es su posición?

 — El registro de plaguicidas, la exclusión o inclusión de un plaguicida, el uso, la dosis, la protección del medio, son temas científicos, tienen que estar en manos de científicos por ser objetivos. La Sala IV lo más que puede llegar a decir es que opinen los científicos.

Incluso, muchos de estos insumos biológicos están pegados porque no pueden registrarse. No registrar nada nos causa problemas. Nos han agarrado de basurero, excesos de productos que ya no se utilizan en ciertos países, se vienen para acá. Es el caso del Paraquat, que no se permite en Nicaragua.


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